SOBRE IMAGENES

Este blog toma las imágenes de Google - Pinterest - para sus reflexiones sobre inquietudes y otros acontecimientos alumbrados desde el Evangelio. Pide de antemano permiso para ello y de no ser así ruego ser avisado para retirarlas.
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sábado, 25 de noviembre de 2017

EL GRITO DEL CORAZÓN

Hay momentos que tu corazón necesita hablar, no sólo dentro de ti, sino también al exterior. Necesita lanzar un grito de esperanza y de amor, porque no fue creado para vivir sólo dentro de ti, sino para comunicarse con otros y poder tener la oportunidad de amar. Necesita latir a ritmo de amor, y, para eso, necesita relación y amistad con otros. Y, en nuestro tiempo, cada vez se hace más difícil. El mundo se encarga de ocuparnos y separarnos.

Concretar una reunión con algunas personas. Incluso compartiendo la misma fe, nos cuesta y se nos hace casi imposible. Cuando no hay una cosa hay otra, y cuando no hay obstáculo, hay desgana o apatía. El resultado es que cada día nos separamos más. Alguien, con muy mala intención trata de cargarnos y separarnos. Y ocuparnos en muchas actividades puede ser una de esas salidas a conseguir el anhelado resultado de separarnos.

Por eso, aunque no es la solución perfecta ni la más adecuada, si puede ser una buena solución para, al menos, estar en contacto y compartir nuestra fe fortaleciéndonos y tratando de no vendernos a la seducciones con las que el mundo nos tienta. Y de, en nuestro lugar de convivencia, pertrecharnos y combatir contra esas luces con las que el mundo nos quiere encandilar y confundir.

Somos seres en relación, creados para relacionarnos en el amor, y eso nos exige juntarnos, unirnos y compartir. Se hace necesario buscar tiempo para dejar hablar a nuestro corazón y darle mucha importancia a ese tiempo. Será oro para nuestra alma y desahogo para nuestro corazón. La clave se esconde en darle la verdadera importancia a ese tiempo. 

Porque, ese es el tiempo verdadero de salvación. Un tiempo para escucharnos; un tiempo para mirarnos; un tiempo para discernir la trayectoria de nuestro camino; un tiempo para analizar el comportamiento de nuestro compromiso de amor; un tiempo para buscar espacio de relación personal y de encuentro con Dios.

jueves, 10 de septiembre de 2015

EL SUFRIMIENTO DE OTROS ES NUESTRO



Sé que es fácil decirlo, y sé también que no es lo mismo estar que no estar. Porque con el estómago lleno y satisfecho, y tus primeras y esenciales necesidades cubiertas, sentemos a hablar del pobre que tiene que pensar cómo hacer para comer cada día que amanece. Solo esa simple preocupación es un sufrimiento horrible y devastador.

Si a eso le añades inseguridad, miedo a la vida, persecuciones, malos tratos y peligro de muerte, la vida se convierte en una constante tragedia y no hay tiempo para oír, menos escuchar y casi ni rezar. Hay que salir corriendo y exhausto coger aliento mientras pueda para seguir corriendo.

Y mientras, yo sentado en mi confortable casa, con todos los servicios y necesidades cubiertas y con una seguridad casi al cien por cien efectiva. Las vidas no se parecen, ni concuerdan. La pregunta brota de forma espontánea: ¿Somos hijos del mismo Padre? Y si los somos, ¿cómo puede ocurrir eso? 

Me quedo sin palabras y no atino a saber cómo sigo escribiendo. Porque me estoy descubriendo a mí mismo, y a tantos otros que quieran aceptarlo y descubrirse. Claro que tengo que confesar que he pecado mucho de pensamientos, palabras, obras y omisiones. Y a cada instante y cada día. No hay duda que soy un pecador, un pecador de los grandes. Por eso, Señor, como aquel publicano, yo no tengo cara para mirarte, ni para levantar mi mirada, y sólo te pido perdón por tantos pecados.

Y si soy capaz de decírtelo públicamente al viento del espacio digital es porque creo en tu Misericordia y en tu perdón. Próximo ya la llegada de la proclamación del año de la Misericordia por nuestro Papa Francisco, quiero aprovechar esas circunstancias para suplicarte y rogarte, postrado a tus pies, perdón, Señor, perdón. 

Y, cómo no, esperanzado en tu Amor rogarte que me transforme mi corazón de piedra en un corazón de carne dispuesto a actuar, a abrir las puertas de mi vida a todo aquel dolor que pueda aliviar con todo el amor que sea capaz de compartir.

viernes, 26 de junio de 2015

CUANDO DEJAS ESCAPAR UN PENSAMIENTO



Ocurre que la falta de tiempo te impide expresarte o compartir lo que experimentas. En la falta de tiempo incluyes tu cansancio, tu falta de inspiración y tus ocupaciones. Unas veces por unas y otras por otras no encuentras el momento para la reflexión y la comunicación.

Hoy es un día que, haciendo una cosa, saltas a otra y lanzas tu pensamiento. He pensado que pueden ser muy breves, pero lo importante es que lleguen e inviten a pensar, porque lo que no llega, aunque guste, y no te mueva a zozobrar tu vida, no ha servido de mucho.

Hace unos momentos pensé: "Amigo, por mucho que busques y disfrutes, nada se sostiene ni en el tiempo ni en el gozo. Sólo Dios persiste y permanece. No pierdas el tiempo de cada instante y cada día que es oro si lo vives en la Palabra y Voluntad del Señor. Es lo único que vale la pena vivir porque es para Siempre".
                                                                                                                      
Y pocos segundo después me dije; ¿por qué no lo comparto? Y ya está, lo he compartido.

miércoles, 6 de mayo de 2015

ABRIENDO MI CORAZÓN



Considero muy importante, con la debida prudencia, desenterrar todos aquellos pensamientos que de alguna manera inquietan tu alma. No podrás curarla si no te empeñas en tratarla con los medios más eficaces que puedan ayudarle. Y uno, para mí muy importante, es la reflexión y la meditación.

Y no se puede encontrar mejor Maestro que la Palabra de Dios. En una ocasión una persona me dijo que sus depresiones las curabas acudiendo al Señor. Espero que continué pensando lo mismo, porque es el mejor remedio que se puede conseguir. No quiere decir eso que no haya que acudir al psiquiatra o a la medicina para ayudarse de ella, pero sin lugar a dudas el mejor médico es el Señor.

En su vida en este mundo lo dejó patente con todas las obras que hizo. Y, cada día, nos habla a través de su Palabra y nos da soluciones y caminos para curarnos de tanto mal. Compartir en esa línea es muy bueno y sano, y nos ayuda mucho. De ahí la necesidad de comentar y compartir pensamientos o sentimientos que puedan esclavizarte, despistarte o confundirte.

Hace unos días hemos compartidos el objetivo del plan diocesano de pastoral. La Iglesia diocesana en conversión pastoral y en salida misionera. Muchos objetivos pequeños  que nos den la posibilidad de descubrir lo esencial. Encontrarnos con el Señor, que significa conocerlo y vivirlo de forma intensa y comprometida. Para ello, reflexionar su Palabra desde la vivencia personal de cada día, y compartirla en espacios de diálogo comunitarios.

Hemos repetido esto a lo largo de nuestro camino por la blogosfera innumerables veces. Se hace necesario crear espacios de reflexión y oración donde compartir la Palabra y donde reforzar nuestro conocimiento, formarnos y unirnos. Sólo así, fortalecidos por el apoyo mutuo y asistido en el Espíritu Santo, encontraremos caminos para dar testimonio de nuestra fe.

sábado, 26 de octubre de 2013

UNIDOS EN EL SEÑOR



No solo es bonito y hermoso sino necesario, el compartir tu corazón con otras personas unidas en Xto. Jesús. Porque unidos en Él nos sabemos amados, perdonados, comprendidos, respetados, tenidos en cuenta, esperados, serenos, llenos de paciencia para dar y recibir...etc. 

No por eso dejamos de sentir y estar amenazados por la codicia, la envidia, el rencor, los primeros puestos, la impaciencia, el desespero, la soberbia, la codicia, avaricia...etc. Estamos tocados por el pecado y nuestra naturaleza es débil y muy frágil. Experimentarse así es bueno porque das en la medida de lo que eres. Y cuando te sabes pequeño e indefenso buscas un Padre que te alivie, te comprenda y te salve.

Los creyentes católicos tenemos la suerte de tenerlo: Padre Dios, que no ha dudado en enviar a su Hijo Jesús para salvarnos con su Muerte de Cruz por amor a cada uno de nosotros. Pero un Hijo tan Bueno que se ha quedado con nosotros, ahí en la Eucaristía, dónde todos los días y a todas las horas podemos citarnos y encontrarlo dispuesto a hablar con nosotros.

Por eso, en Él encontramos toda la fuerza necesaria para revertir todos esos sentimientos de pecados en sentimientos de unidad y amor. Y cuando nos encontramos, primero, Jesús se hace presente entre nosotros, porque sabemos que cuando dos o más están reunidos en su nombre, Él está entre nosotros. Y, segundo, con Él entre nosotros todo es mucho más fácil y llevadero. 

Así, nace en nosotros esos sentimientos buenos de unidad y de amor, que continúan viviendo en la red de forma virtual pero que nosotros sentimos de forma real unidos en el Señor. Hasta tal punto que nos parece que nos estamos viendo y hablando el uno frente al otro. La experiencia del Cuerpo Místico del Señor se hace presente y real. Somos su Iglesia y compartimos nuestro amor a través de la red.

viernes, 10 de mayo de 2013

EXULTO DE ALEGRÍA CON EL PAPA EMÉRITO BENEDICTO XVI

Benedicto XVI


Me llena de satisfacción compartir con el Papa emérito Benedicto XVI su esperanza y alegría en la promesa hecha por Jesús a todos nosotros: "volveré a veros y se alegrará vuestro corazón y nadie os quitará vuestra alegría". Porque eso es lo importante y lo que todo hombre de buen gusto se afana en conseguir y buscar.

¿Qué sentido tiene, si no, tantos trabajos y privaciones en las dietas alimentarias, ejercicios físicos, tablas de gimnasias e innumerables sacrificios con los que se castigan hombres y mujeres con el fin de conservarse saludables y vivir unos cuantos días más? ¿Tiene eso mucho valor?

Pues, ¿cuanto más valor no tendrán el alargar la vida para Siempre esperanzados y confiados en la Palabra de Jesús, qué no solo nos lo ha prometido, sino que su Palabra siempre ha tenido y tiene cumplimiento? Es el tesoro buscado por todos, pero empeñados en buscar mal, donde no se encuentra y cerrando los oídos a la verdadera Palabra que nos revela, descubre y enseña el camino para encontrarlo.

He aquí las palabras del Papa Emérito Benedicto XVI, a las que aludo y comparto gozoso:

Jesús cuando, dirigiéndose a sus discípulos, afirma: "volveré a veros y se alegrará vuestro corazón y nadie os quitará vuestra alegría". Son palabras que indican una propuesta rebosante de felicidad sin fin, del gozo de ser colmados por el amor divino para siempre. 

Plantearse el futuro definitivo que nos espera a cada uno de nosotros da sentido pleno a la existencia, porque orienta el proyecto de vida hacia horizontes no limitados y pasajeros, sino amplios y profundos, que llevan a amar el mundo, que tanto ha amado Dios, a dedicarse a su desarrollo, pero siempre con la libertad y el gozo que nacen de la fe y de la esperanza. 

Son horizontes que ayudan a no absolutizar la realidad terrena, sintiendo que Dios nos prepara un horizonte más grande, y a repetir con san Agustín: "Deseamos juntos la patria celeste, suspiramos por la patria celeste, sintámonos peregrinos aquí abajo." Queridos jóvenes, os invito a no olvidar esta perspectiva en vuestro proyecto de vida: estamos llamados a la eternidad. Dios nos ha creado para estar con Él, para siempre. Esto os ayudará a dar un sentido pleno a vuestras opciones y a dar calidad a vuestra existencia. Benedicto XVI, Mensaje para la XXV Jornada Mundial de la Juventud, 2010.  


jueves, 22 de noviembre de 2012

EL AMOR NECESITA TIEMPO

 ¿Qué significa para mí que el amor sea «sabio» y «que necesita tiempo».



Me pregunto que para conocer a alguien hace falta tiempo, y tiempo de compartir, de dialogar y de irse conociendo a través de las palabras que descubren nuestro pensamiento y nuestros criterios. Hablar de Jesús de Nazaret sin conocerlo es un disparate, y menos criticarlo y rechazarlo. Y muchos de nosotros lo hacemos. No tanto rechazarlo, pero sí darlo a conocer.

¿Cómo puedo dar a conocer a alguien que no conozco? Es una contradicción hacerlo, pero lo hacemos y parece no tener remedio evitarlo. Conocer a Jesús es hablar con Él a diario, y leer sus criterios, su mensaje y su estilo de vida. Sólo así podremos llegar a conocerlo, y conociéndolo darlo a conocer. Y para eso necesitamos tiempo y disciplina.

También, frecuentando la Eucaristía, el alimento que nos sostiene y nos acerca a Él. Y precedido por la penitencia, donde lavamos nuestros pecados y nos abrimos a su Gracia. Son condiciones indispensables para conocerle. Pero aquí no acaba todo. Se hace necesario vivir todo eso en los hermanos, y eso supone que también necesitamos tiempo para conocerlos.

Porque si no hay un conocimiento, el amor se hace impersonal, sin afecto ni sentimientos. Y puede ser víctima de una picaresca que lo adultera y lo convierte en idiotez. El amor se realiza en el conocimiento de la necesidad y del saber quien lo necesita. Y eso implica conocimiento y tiempo.

Por eso, queridos compañeros blogueros, se hace necesario más tiempo para compartir, para visitarnos, para comentarnos, para conocernos... Se hace necesaria la herramienta de los hangout donde podemos establecer contactos y aprender a servirnos, a querernos y a compartir. ¡No!, no perdemos el tiempo, porque cuando estamos frente al otro estamos frente a Cristo Jesús, y lo que hagamos con el otro se lo hacemos al Señor. ¿Acaso no lo dijo Él?

No debemos, pues, exigirnos más de otras cosas, más de otras metas, más de tantas etapas y reflexiones. Soy el primero el culparme. Necesitamos ir despacio pero sin pausa, compartiendo, leyéndonos y teniendo más tiempo para compartir. Tengo que confesar que leo poco porque si se me ocurriera leer todo lo que entra en mi correo no tendría tiempo, ni para leer la mitad ni para hacer otra cosa.

Las comunidades se viven en pequeños grupos donde todos pueden llegar a todos. Y en algunas ocasiones puntuales, como los encuentros blogueros y otros, podemos encontrarnos más ampliamente y compartir de forma general aunque no profunda. Es en el pequeño grupo, también virtual, donde se hace presente Jesús en los hermanos, y donde encontramos tiempo para dar y darnos.

lunes, 22 de octubre de 2012

¿POR QUÉ CAMINAR JUNTOS?

 ... no podemos vivir solos, porque estamos hechos para vivir en comunidad ...


Hay mucha gente, supongo que ustedes conocerán a muchas, que son incapaces de hacer ejercicios de gimnasia u otras áreas deportivas o físicas en sus casas. Acuden a un gimnasio y dominan los ejercicios que hasta podían dar clases.

Lo mismo ocurre en aquellas suntuosas casas o chalet equipados con todos los detalles para la práctica de ejercicios: piscina, sauna, gimnasio...etc. No les apetece o les cuesta mucho realizar esos ejercicios solos. Necesitan amigos o familiares que les acompañen. De no lograrlo así, las instalaciones terminan en la mayor soledad y acaban deteriorándose.

¿Por qué ocurren estas cosas? Creo que todo esto se debe a qué estamos hechos para vivir en sociedad y en comunidad, y necesitamos agruparnos para motivarnos y practicar. Así, aún teniendo las casas bien equipadas para suplir los ejercicios fuera, preferimos irnos al gimnasio y pagar una cuota. 

Porque juntos se nos refuerza y motiva la voluntad y hasta los ejercicios nos producen mejor provecho y más motivación. Si nos observamos, la vida está hecha para vivirla en comunidad, y cuando las cosas las hacemos bien, ganamos todos. De la misma forma cuando las hacemos mal, repercute sobre todos.

¿Por qué no procuramos hacer las cosas bien? También el grupo y la comunidad nos ayudan a eso, porque nos motiva, enciende nuestras aspiraciones y delata nuestra negatividad. ¿No crees que por algo y para algo tendamos a agruparnos y a servirnos de estar unidos?

domingo, 22 de julio de 2012

COMPARTIR TU RELACIÓN CON DIOS

 - Cuando Jesús se despide de sus discípulos, en la

Hace unos días, concretamente el sábado 14, hemos compartido un rato de oración, de nuestra fe e inquietudes. La cita era a las 14 hora canaria, en Hondura serían cinco o seis horas menos aproximadamente, y en Barcelona nos convocaba Pedro a las 15 hora. 

Tres horas diferentes, tres lugares distantes, y no pocos km, sin embargo, Jesús estuvo presente entre nosotros y nos unió como si estuviésemos juntos cara a cara. Él nos lo dijo, y Él lo cumple, porque su Palabra es Eterna y siempre se ha cumplido.

Pero, hay más, la experiencia empezó con dificultades y cuando nos parecían difícil de superar, todo empezó a solucionarse y, aunque un poco tarde, eran ya las 15, 30 hora canaria, por la Gracia de Dios pudimos empezar a compartir. Y como la espera y paciencia, Nuestro Señor la premia, la experiencia fue muy buena y gratificante.

Compartir nos acerca, nos da la posibilidad de amarnos, de aceptarnos, de conocernos y de fortalecer nuestra fe. Ahora, Honduras, compartíamos Pedro y yo, no es ya un símbolo, un paisaje o una bandera. Hondura es para nosotros algo más, es la patria y el país donde vive nuestra hermana en la fe Irina, y cuando se hable de Hondura, su cara, como la de otros compañeros que hemos conocidos por este medio, quedará reflejada en nuestros corazones.

Sabemos de sus esfuerzos, de sus inquietudes, de sus esperanzas, de sus miedos y dificultades. De sus logros y fracasos, pero también de sus convicciones y de su fe y confianza en el Señor. Nos alienta y nos anima su firmeza decidida y valiente por seguir, por encima de toda dificultad, a Jesús.

Su compromiso es también nuestro compromiso, y cuando oigamos su voz a través de sus escritos, no sólo los leeremos sino que recordaremos que detrás de esas letras y signos hay vida, y una vida que merece la pena vivir y que Irina intenta vivirla al estilo de Jesús

jueves, 26 de abril de 2012

ABANDÓNATE EN MÍ

Confía solo en , abandónate en . Así que no te...

Es una frase oída con mucha frecuencia en referencia al Señor. Es Él mismo quien nos interpela y nos llama e invita a abandonarnos en Él, pero quizás no hayamos reflexionado lo suficiente, ni creo que podamos, lo que significa ese abandonarnos en Él.

Un interesante libro de Ángel Moreno, del centro espiritual de Buenafuente (Guadalajara), es la fuente de inspiración y la referencia de esta reflexión que presenta estas "Palabras entrañables" (libro referido) en las que transmite en clave de relación íntima personal y amorosa con Dios, posibles gestos de su amistad con cada uno de nosotros. Ni que decir tiene que lo recomiendo a todos.

Hay una frase que encierra toda una pedagogía y que alumbra toda nuestra vida que, confieso no había oído ni leído nunca, ¡y está en la Biblia!: "En viento y en nada he gastado mis fuerzas, mi salario lo llevaba mi Dios" (Is 49, 4).

Mi primera mirada sobre esta reflexión, que lleva el título arriba anunciado, es para nuestra persona. Creo que muy pocos somos conscientes de los dones que hemos recibidos. Engañados y orgullosos creemos que son productos de nuestro esfuerzo y dedicación, aunque algo posiblemente hemos puesto, pero nos olvidamos muy pronto de todo lo recibido.

Por poner unos ejemplos, contemplo ahora la prepotencia de algunos deportistas cuando levanta su cabeza orgullosa para que otros se rindan a sus cualidades y su saber. No lo ignoran, olvidan que esas cualidades y dones, sus talentos, han sido recibidos de su Padre Dios. De la misma manera podemos pensar de tantos y tantos que se comportan de la misma manera.

Sin embargo, si hacemos silencio y tratamos de escuchar, a ejemplo de María, concluiríamos que Dios, nuestro Padre se alegra de darnos todos esos dones que tenemos, y que espera que seamos conscientes de que el tenerlos es para ponerlos en provecho de todos. No cabe ninguna duda que si fuéramos conscientes simplemente de eso todo nuestro entorno cambiaría.

Imaginemos que los señores políticos tomaran conciencia de que sus dones y talentos recibidos están puestos en ellos para el bien común. No habría más que hablar ni temer. Todo sería establecido para el provecho y el bien común. 

Pero, una cosa más, llegado a este punto, darnos cuenta que es bueno aceptar nuestra responsabilidad como mediación de gracia y permitir la intervención del Espíritu Santo para que intervenga en la historia a través de nosotros, iluminaría nuestro obrar y actuar, y todo sería más justo y verdadero.

Dejar nuestro salario en Manos de Dios, es no fiarnos de nuestros proyectos si no son los proyectos de Dios. Esto significa que nuestro caminar estará marcado por la asistencia providente de Dios que nos asiste y acompaña y nos ilumina. De cualquier forma nuestro mundo tomaría otro sentido, otro camino y, sin duda de ninguna clase, todas las cosas irían mejor.



jueves, 22 de marzo de 2012

LA IMPORTANCIA DEL COMPARTIR


Porque solo en el compartir se fortalece nuestra fe. No es nuestra fe algo que debemos de guardar, y bien guardado, para preservarlo de epidemias, deterioros o de la propia erosión de los tiempos. ¡No!, nuestra fe es algo vivo, que bulle en nuestro corazón, que se mueve, que salta de gozo y alegría y que se transmite como el mayor tesoro que hemos encontrado.

Hace unos minutos, dos jóvenes han tocado a mi puerta. Sabía que me esperaba, pero no esperaba, valga la redundancia, que fuesen jóvenes, pues antes me había asomado y había presenciado a una mujer de unos 50 o más años repartiendo unas papeletas por las casas. Me dije, ahora me tocará a mí. Y así fue.

Pero mi sorpresa, ya comentado antes, fueron esas dos jóvenes, a las cuales no había visto. Y bien, me invitaron a conocer a Jesús. ¡Qué paradoja!, yo llevaba algunas horas hablando de Jesús y reflexionando su Palabra. Sabía que eran testigos de Jehová. Me invitaron, dándome una papeleta, y les pregunté de qué Iglesia recibía la invitación. Y la respuesta fue la esperada.

Inmediatamente les confesé mi fe y mi Iglesia. No quise y traté de evitarlo de entrar en discusión. Poco antes había oído por Radio María que se debe evitar ser discursivo, era aplicado a los niños, pero yo opino que también nos sirve para los mayores . 

Porque más que emprender un discurso, al que no se  está dispuesto escuchar, sí oír, por respeto, pero nada más, lo mejor es entrar en una dinámica de intercambio y de amor. De la misma forma que ellas me invitaron, yo les conmine a celebrar la Pascua de la Iglesia católica, de la cual me confesé hijo y creyente. Todo acabó tan rápido que no sé qué pasó por sus cabezas.

Yo si sé que me sentí gozoso de invitarle a la celebrar la vida en la esperanza de celebrar la Resurrección de Jesús, y la promesa de resucitar en Él. Intercambiamos sonrisas y ahí quedó todo. Desde aquí pido por ellas, para que despierten a la verdadera fe que arranca de la promesa hecha a Pedro de dirigir, en el Espíritu Santo, la obra de salvación que Jesús empezó en el seno de María.

Hecho este paréntesis, retomo el hilo de la reflexión sobre el compartir. Decía que cuando nos esforzamos en compartir, si ese compartir es serio, nace un compromiso. No olvidemos, o tengámoslo presente, que la Eucaristía es un compromiso martirial. Y martirio significa esfuerzo, contratiempo, malestar, algo que se hace duro y penoso... 

Y el compartir lo es, pero, por eso, porque lo es, es también gozoso, porque en él nuestra fe crece, aumenta, se fortalece y nos predispone el camino para seguir avanzando. Y hace que nuestro testimonio sea eficaz y comprometido. Solo así crece la Iglesia, y la Palabra, hecha vida, fructifica en el corazón de los que la escuchan.

Por eso debemos animarnos a compartir en la medida que podamos. Los medios nos brindan posibilidades, y nosotros debemos poner el esfuerzo que podamos y que cada uno sabe. Sobre todo en pequeños grupos que nos acerquen, que nos descubran, que nos iluminen, que nos enriquezcan, que nos exijan, que nos comprometan... porque solo así seremos capaces de amarnos.

No olvidemos que Jesús se hace presente cuando, en su nombre, compartimos. Y si Él está presente, no hace falta nada más. Con Él todo lo podemos. Cristo y yo, entre nosotros, mayoría aplastante. Hoy, que las formas de convivencia han cambiado y se ven alteradas por los medios técnicos, resulta que no nos vemos en la calle, en los parques...etc, pero si nos encontramos en Internet. 

Pues aprovechemos esos medios para compartir nuestra fe y conocernos mejor.

lunes, 26 de diciembre de 2011

EL HOMBRE DE LA VENTANA

... el otro hombre pidió ser trasladado a la cama al... 

Se hacen muchos propósitos por Navidad, y también muchas promesas. Se desea felicidad y empezar una vida nueva. La proximidad del año nuevo invita también a comenzar de nuevo, y las agendas y todo lo que nos rodea nos empujan a eso. Son momentos de estadísticas, de recuerdos pasados y de un aliciente que nos contagia para comenzar una nueva andadura.

Motivos no nos faltan y la esperanza, ¡tan necesaria!, nos predispone a ello. Sin embargo, no hay verdadera navidad si no nos disponemos a darnos y entregarnos a los demás. Se hace muy difícil hacerlo, porque ello entraña el olvido de uno mismo. ¿Cómo ser feliz olvidándote de ti mismo? Parece misión imposible, pero la experiencia nos advierte que debe ser así, porque buscándonos a nosotros mismos nadie lo ha logrado. 

Es más, se encuentra en el vacío, la desesperación y el fracaso. Y ese fracaso o frustración deriva en ira y un irascible, como consecuencia, comportamiento de actitudes que hacen insoportable la vida a los que te rodean.

Me parece una muy buena reflexión la que a continuación expongo sobre esta actitud del darse a los demás. Le da sentido a tu vida, y cuando parece que no tienes nada que hacer ni sentido tu vida, resulta que encuentras el mejor de los motivos para vivir y darte. Lean

El hombre de la ventana
Si quieres sentirte rico en esta Navidad, ve y comparte todas las cosas hermosas que has vivido.
Autor: P. Dennis Doren L.C. | Fuente: Catholic.net

Cada uno tiene experiencias particulares de la vida. Ante ellas, unos somos optimistas, otros somos medio tremendistas, unos positivos y otros negativos, unos realistas y otros subjetivos.

Por decirlo así, cada uno se la va cocinando como quiere. Pero hay personas especiales que siempre te dejan un mensaje, siempre te dejan una palabra, un comentario que te abre puertas y ventanas a un mundo mejor. Así es, por ejemplo, el hombre de la ventana. Un hombre cualquiera, que vive en cualquier lugar, de cualquier época y que come cualquier cosa; un hombre que vivió, vive y vivirá siempre, un hombre como tú y como yo, porque dentro de cada uno de nosotros hay uno como él.

Dos hombres, ambos muy enfermos, ocupaban la misma habitación de un hospital. A uno se le permitía sentarse en su cama cada tarde, durante una hora, para ayudarle a drenar el líquido de sus pulmones.

Su cama daba a la única ventana de la habitación. El otro hombre tenía que estar todo el tiempo boca arriba. Los dos charlaban durante horas; hablaban de sus mujeres y sus familias, sus hogares, sus trabajos, su estancia en el servicio militar, dónde habían estado de vacaciones. Y cada tarde, cuando el hombre de la cama junto a la ventana podía sentarse, pasaba el tiempo describiendo a su vecino todas las cosas que podía ver desde la ventana. El hombre de la otra cama empezó a desear que llegaran esas horas, en que su mundo se ensanchaba y cobraba vida con todas las actividades y colores del mundo exterior.

La ventana daba a un parque con un precioso lago, patos y cisnes jugaban en el agua, mientras los niños lo hacían con sus cometas. Los jóvenes enamorados paseaban de la mano entre flores de todos los colores del arco iris. Grandes árboles adornaban el paisaje, y se podía ver en la distancia una bella vista de la línea de la ciudad. Según el hombre de la ventana, describía todo esto con detalle exquisito, el del otro lado de la habitación cerraba los ojos e imaginaba la idílica escena. Una tarde calurosa, el hombre de la ventana describió un desfile que estaba pasando.

Aunque el otro hombre no podía oír a la banda, podía verlo con los ojos de su mente, exactamente como lo describía el hombre de la ventana con sus mágicas palabras. Pasaron días y semanas. Una mañana, la enfermera de día entró con el agua para bañarles, encontrándose el cuerpo sin vida del hombre de la ventana, que había muerto plácidamente mientras dormía. Se llenó de pesar y llamó a los ayudantes del hospital para llevarse el cuerpo. Tan pronto como lo consideró apropiado, el otro hombre pidió ser trasladado a la cama al lado de la ventana. La enfermera le cambió encantada, y tras asegurarse de que estaba cómodo, salió de la habitación.

Lentamente y con dificultad, el hombre se irguió sobre el codo para lanzar su primera mirada al mundo exterior; ¡por fin tendría la alegría de verlo él mismo! Se esforzó para girarse despacio y mirar por la ventana al lado de la cama... y se encontró con una pared blanca. El hombre preguntó a la enfermera qué podría haber motivado a su compañero muerto para describir cosas tan maravillosas a través de la ventana.

La enfermera le dijo que el hombre era ciego y que no habría podido ver ni la pared, y le indicó: “Quizás sólo quería animarle a usted”.

Es una tremenda felicidad el hacer felices a los demás, sea cual sea la propia situación. El dolor compartido es la mitad de la pena, pero la felicidad, cuando se comparte, es doble. Si quieres sentirte rico, ve y comparte todas las cosas hermosas que has vivido o que te gustaría vivir.

lunes, 18 de julio de 2011

VIVIR EN LA IGNORANCIA


En muchas ocasiones pensamos y, también, hemos oídos decir: "Es mejor ignorar que saber, pues cuanto más sabes peor lo pasas". Y una forma de expresarlo es excluyéndote de toda información o conocimiento que te pueda comprometer. Si bien, es verdad, el saber muchas cosas te hace sufrir porque te compromete y te reta a exigirte, madurar y crecer.

Por propia experiencia he experimentado esto que comparto, y en muchos momentos, el enfrentarte a las cosas demanda compromiso y esfuerzo. Sin lugar a duda, te asalta el deseo y el sentimiento de ignorar para declinar tu responsabilidad. ¡Cómo no lo sabía!

Hay muchas actitudes y comportamientos que manifiestan esta forma de comportarse, y lo peor no es que se sientan y se realicen, sino que se cierren a la reflexión y a ver la realidad de forma real y no distorsionada. Porque cuando no queremos ver las cosas tal cual son, justificamos nuestra actitud autoengañándonos y, por supuesto, justificando nuestra actitud.

¿Cómo se puede participar en un banquete y, a la hora de la comida principal, hacer mutis por la puerta? Sé que en el apartado de los atenuantes, la ignorancia de desconocerlo exime de toda responsabilidad, pero también la poca actitud y cerrazón de no querer escuchar ni ver la realidad hace responsable de los actos cometidos.

Marcharse es excluirse, es separarse de la comunidad y clamar que poco me importa el grupo, los demás. Retirarse y abandonar el banquete es descubrirse individual; al lado del grupo pero no con el grupo. Es estar de forma presente pero no activa, es ponerse al lado pero no en compañía. Es dar tu presencia, pero no darte en y con los demás. Es rezar el Padre nuestro, pero no confesarme hijo, y menos hermano. Es dar la paz, pero no dar mi paz. Es hacer la pantomima de estar sin estar. Realmente eso si que es perder el tiempo.

Nunca me he planteado estar a media, porque estar a media es no estar. Y para eso, es mejor estar en donde creas y quieras estar, pero estar. Porque una media verdad no es sino una mentira algo disfrazada, y con medias verdades no se gana nada. Al contrario, se pierde. Es lo de: "Porque no eres ni frío ni caliente te vomitaré". Siempre será mejor ser o no ser, porque, al menos, serás algo, pero de la otra manera ni eres ni dejas que seas.

Y es que no nos queda otro camino sino el de ser o no ser. Los mediocres pierden el tiempo en toda su dimensión, porque los otros, al menos ganarán el tiempo que están por aquí, aunque eso sea pura basura, pero los del medio sólo lograran perderlo todo. Fue precisamente lo que le ocurrió a aquél que guardo su talento. No quiso calentarse la cabeza y, lo más cómodo, ignoró todo riesgo.

Por lo tanto, a pesar de sus riesgos, sus sacrificios, sus mortificaciones, sus dificultades, sus esfuerzos y peligros, vale la pena tomar el camino del enfrentarse y tratar de ser, de responder y comprometerse, a pesar de nuestras impotencias y limitaciones. Los resultados no dependen de mí, ni tampoco me son exigidos, pero mi voluntad y libertad sí. Es el camino de la verdad.

viernes, 6 de mayo de 2011

NO NOS DESCUBRIMOS EL ERROR SINO EN EL COMPARTIR


Por eso es necesario compartir, porque es la única manera de crecer. Sólo en el compartir encontramos el cauce para mejorar, para descubrir nuestros errores y para reorientarlos hacia la verdadera luz. Porque la verdad está escondida en todos... y en el compartir reflexionamos sobre nuestros actos que comparándolos y meditándolos destapamos nuestras equivocaciones.

Compartir, que empieza por la palabra y el conocimiento, pero debe terminar por todo lo que somos y tenemos. Compartir, en palabras de fe cristiana, hasta el extremo. Es decir, compartir hasta implicar nuestra vida si es necesario. Campartirlo todo.

Por eso, la llamada de nuestra fe es en estar unidos y caminar juntos. Solos, estamos perdidos, y creernos que por mis propios medios puedo crecer y descubrirme en la verdad, es como creernos capaces de supervivir, en una isla, solos. El naufrago está condenado a vivir en el error porque la verdad se descubre entre los otros. Yo me distingo de ti porque tú existe y eres diferente a mí. Yo soy alto porque tú eres bajo y...etc.

La necesidad de la comunidad y del peregrinar juntos subyace en nuestra propia esencia de persona. DIOS nos ha creado en racimos no por separados. Por eso nos ha mandado amarnos y nos ha puesto un modelo: JESÚS. Si tú te pudres, pudrirás a los demás. Es tu responsabilidad no pudrirte y mantenerte sano, para así mantener sano a los demás. Cada uno ha de velar por su salud (espiritual y materia), para de esa forma colaborar en mantener un mundo sano, como DIOS quiere.

No hay nada suelto y sin sentido, sino todo lo que descubrimos dentro de nosotros nos invita a la solidaridad, a la generosidad, al compartir, a la entrega, al amor. Y por eso, el mundo, a pesar de tanto mal se sostiene, porque el hombre y la mujer están creados para sostenerlo, por la Gracia de DIOS. Y así descubrimos también que hay mucha gente buena y que con su actuar ayuda a mantener este mundo a flote.

jueves, 4 de marzo de 2010

COMPARTIR ES VIVENCIAR.



Cuando se me ocurrió la idea de crear un blog lo primero que vino a mi mente fue qué compartir y escribir. Y no tuve que indagar ni buscar mucho porque mi cabeza estaba ya llena, desde mi juventud, de aquello que quería escribir. Desde joven sentí la necesidad de comunicar mis inquietudes por lo trascendente, por lo que verdaderamente importa, pues lo demás, siendo importante y necesario para nuestra vida, son cosas caducas que terminan por desaparecer. Sólo lo atemporal, lo eterno, si verdaderamente existe, es lo que vale la pena perseguir y buscar.

Inmediatamente apareció el título de mi primer blog, "Salvador: mis vivencias e iquieturdes", donde trataría de plasmar mis vivencias e inquietudes a lo largo de mi vida hasta el presente actual. Ya había algunas hechas en mis años mozos, que sirven de antesala a mi modesto libro, (pichar aquí) que hoy les quiero presentar. Consecuencia de no mezclar mis inquietudes y vivencias con mis acciones de denuncias y compromisos fue el volcar, en otro blog, "Yo soy creyente católico" mis gritos y proclamaciones en favor de los derechos humanos, la justicia y la defensa de la dignidad del hombre. Precisamente, vaya como homenaje el que el 9 y 16 de marzo cumplen ambos dos años de andadura por este mundo bloguero.

Finalmente, "De dodim a agapé" nació de la casualidad al querer formar un blog de otro estilo y formato donde pudiera almacenar mis fotos, oraciones...etc. Asesorado y dirigido por una experta en la materia salió "De dodim a agapé", pues no podía, al menos eso me dijo, hacerlo en los ya creados porque perdería todo lo publicado hasta el momento. Así nació Dodim. Su finalidad fue destinada a hablar de lo estrictamente espiritual, de lo místico, de lo esencialmente Evangélico...etc.

Empezado el camino, sin otras pretensiones que las de unirme al carro peregrino del avanzar en la fe junto con los hermanos y de aportar mi aliento, mi impulso, mi Pascua personal injertado en el SEÑOR y juntos con ustedes, me lancé sin paracaídas y abandonado en el ESPÍRITU al camino de compartir, darme, entregarme a los compañeros de camino y a todo viajero que se añada en la ruta.

Porque la fe cuando es compartida, cuestionada, sufrida, llorada, sentida, entregada, acompañada, ofrecida, disponible, comprensiva, amable, cariñoza, paciente, suave, bondadosa, libre, escuchada, dialogada, aceptada...etc., se fortalece y crece en el amor. Y eso no se puede hacer yendo solo por el camino, se hace haciendo camino pero contigo, con los otros, con los hermanos en JESÚS.

Y eso es lo que traté y he tratado de hacer en el día a día. Porque, sólo de eso seré examinado, de mi relación con ustedes, presentes en el blog, y los de a pié en mi vida física. Los nombres me vienen a mi mente y mis labios se mueven al pronunciarlos. Sé que mi PADRE me hablará de ellos y seré yo quien pronuncie mi propia sentencia vinculada a como ha sido mi relación con ellos desde lo más profundo de mi corazón. No podré engañar al SEÑOR y ÉL sabrá como yo si, por su Misericordia y Justicia, podré estar a su derecha o izquierda.

No hace falta descubrir las caídas, los errores, los fracasos, los pecados que he dejado y sigo dejando en el camino, pero la esperanza de encontrar un PADRE, como el hijo prodigo, enciende mi caminar y alienta mi espíritu. Todo empezó cuando una inestimable amiga, Rosa, del blog " La inquietud de las palabras prohibidas" me sugirió publicar estas vivencias que, al parecer, a ella le hacían mucho bien, y sobre todo para que no quedaran en el olvido. Su propuesta encendió mi espíritu y me dejó impactado y animado a ello.

Añadido a este ofrecimiento, los comentarios de todos ustedes reforzaron esta proposición y me empujaron a que la sugerencia de Rosa no quedará en papel mojado. Fue entonces cuando recordé a cada uno de ustedes, compañeros de camino, entre ellos Hilda, Ángel, ICUE, Eligelavida, Luis, Angélica, mi gran amigo y hermano en la fe Ricardo, Iskander, Beatriz, Jorge, Martín, Marisela, Padre Efren, Fotélias, y muchos más a quienes pido perdón porque me es imposible nombrarlos a todos...

¿Cómo hacerlo? No tenía ni tengo idea de qué hacer para publicar un libro. Igual que de ordenadores sé muy poco. Muchas cosas de las que hay en mis blogs son por obra y gracia de la generosidad de Ricardo Guillermo Rosano, y, lo del libro, iba a ser por Rosa, compañera escritora ( "El Maestro de Nazaret" y "El cuaderno del profesor", que actualmente leo) y experta en estas lides, que de forma generosa y disponible ha hecho que en lo que se refiere a la presentación, corrección y demás detalles de formato y confección, quedara lo mejor posible, dentro de lo que yo le había entregado, con mucho entusiasmo y amor.

Así, y por la acción del ESPÍRITU ("Por la acción del ESPÍRITU) nació este modesto libro, que sólo pretende compartir las vivencias, desde lo más profundo del corazón, como el tesoro más preciado que puede ofrecerse: "La Vida de la Gracia que nuestro PADRE DIOS nos regala y que nos anima a decirlo y compartirlos con los demás".

Como amigo les participo de este presente, sólo con la intención de hacerles participes, pues en lo bueno y malo debemos estar unidos. Sólo decirles que sus beneficios, si hay alguno, serán destinados a sufragar los gastos del MCC de Lanzarote, pues hay muchas personas, ahora en crisis más, que no pueden costearse los mínimos gastos que se necesitan para poder dar el Cursillo. Pero sobre todo, si sirve para animar, levantar y dar una palmadita en el camino Cuaresmal hacia la Pascua que tenemos y debemos compartir con JESÚS, seré la persona más gozosa en el ESPÍRITU por la Gracia de DIOS.

lunes, 4 de enero de 2010

LIBRE PARA DAR Y DARME.


Sólo seré libre cuando soy capaz de no poner mi corazón en las cosas que me rodean. Somos seres muy necesitados y nuestra vida está llena de muchas necesidades y, por supuesto, apetencias. Estamos inclinados al deseo de instalarnos y situarnos cómodamente, confortablemente, y sentirnos seguros rodeados de toda clase de para bienes y utensilios que nos hagan la vida placentera y dulce.

Y todo eso es bueno y digno de desearlo, pues nuestro PADRE DIOS es lo que quiere y para eso ha venido: "para salvarnos de la miseria y de la muerte". Pero, desgraciadamente, las cosas no son así, y el hombre llevado por su egoísmo rompe esa fraternidad de repartirnos todo lo que hay para bien de todos, y de forma equitativa y fraterna. Todos queremos más, incluso a costa de dejar al otro sin lo más necesario.

Y esa es la razón por la que DIOS se hace hombre, y lo hace pobremente, desde toda carencia material, desde no tener nada, ni siquiera patria. Tiene que huir y sentirse extranjero, sin derechos y sin protección de ninguna clase. Y desde ahí quiere enseñarnos a, siendo libres, compartir todo lo que tengamos para el bien de todos.

En la medida que experimente el desapego de no poner mi corazón en las cosas, estaré siendo libre para poder dar de lo que tengo, y compartir con el que no tiene. Y, para eso, necesito tener un corazón libre, indiferente a los bienes y cosas materiales, y sostenido y descansado en los sentimientos del mismo corazón de ese niño, JESÚS, que nos ha nacido.

Un corazón abierto a, no sólo compartir lo que tengo, sino a dar y ofrecer mi tiempo, mi atención, mis dones, mis capacidades, mis talentos, mi servicio en función del que lo necesita y lo reclama. Pronunciar felicidades y buenos deseos, tan común en estas fiestas, compromete a criterios y actitudes muy profundas, que sólo desde una seria y responsable actitud de conversión, que sólo desde una mirada serena, seria y sosegada desde el empobrecido Belén, puede dar el fruto de un nuevo nacimiento en mi humilde corazón.

Ser libre es ser como JESÚS, y sentir sus mismos sentimientos y deseos. Y cuando nos acercamos a esos sentimientos, empezamos a ser capaces de, teniendo, compartir sin ataduras ni apegos, dando de lo que tenemos y haciendo que otros puedan mejorar sus necesidades y vivir de forma digna una vida a la que tienen derecho.

Ocurre que, sin darnos cuenta, dejamos estos sentimientos atrapados, escondidos, cerrados e inmovilizados, y deslumbrados por luces de colores y artilugios luminosos nos encerramos en nuestros propios egoísmos y nos sometemos a la esclavitud. Una esclavitud de buscar nuestras propias seguridades, comodidades, en las cosas, en los bienes, en el tener...etc., y, es entonces, cuando nos cuesta dar y compartir.

martes, 14 de octubre de 2008

CONVIVENCIA OCTUBRE 08






















El día era radiante y soleado, adornado por una temperatura muy suave y cálida propia de estos tiempos. Ayer había estado lloviendo todo el día y el campo estaba bañado y mimado por la tan ansiada agua que lo viste y adorna de mil colores. Sin embargo, a poco de empezar la charla, en esta ocasión a cargo de Fernando Carrasco, el día se fue tornando nublado y amenazando lluvia.

Y muy poco minutos más tarde rompió a llover. Todo el campo volvió a humedecerse y a saborear el agua que tanto le gusta. La tierra gemía de parto y sus surcos se llenaban de vida reventados por las caricias del agua. Llovía como a la tierra le gusta: despacio y lentamente, dándole lugar a adornarse y no deshacerse ni dispersarse en tormentosos barrancos.

Permanecía quieta, amasando toda el agua caída y juntándola entre sus manos callosas y guardándolas para que sus semillas posteriores puedan, más tarde, chupar todo su jugo mezclado con toda la riqueza abonada en ella. Es la maravilla de la naturaleza, tan poco tenida en cuenta, por la rutina que nos incapacita para apreciar lo bello y grande.

Son los frutos de nuestro desprendimiento y nuestro morir a la renuncia de nuestro egoísmo y vacilante camino surtidos por cañadas oscuras y barrancos tenebrosos que nos obstaculizan y desasosiegan.

Es la voz de nuestro PASTOR, con el que nada temo, que nos llama y nos sosiega con su vara y callado. Y en el que habitaré años sin término.

La lluvia duró como dos horas o así, y luego, la bendición. A la salida de la Eucaristía lucia un sol esplendido y luminoso que llenaba todo de luz y color. Era como el presagio de un día iluminado por la Palabra del SEÑOR que nos llama a estar preparado y con el traje de gala para ser aceptado en el Banquete de la eterna vida.

Fernando arrancó su reflexión desde la vivencia de Getsemaní. El SEÑOR nos enseña el camino de la agonía – angustia y tristeza. Agonía que no entienden, todavía, sus discípulos, ni los más aventajados, y ajenos a lo que se viene encima, quedan tranquilamente dormidos, porque cuando uno se duerme queda tranquilo.

El SEÑOR nos despierta, nos toca, nos llama la atención, nos mueve y nos trata de comprometer y alertar. No quiere que nos podamos dormir como las imprudentes y necias, pero nosotros no despertamos. Permanecemos estáticos, callados, inmóviles, en el mismo lugar, y haciendo las mismas cosas, porque no queremos salir de nuestro entorno, ni queremos nuevas y arriesgadas responsabilidades.




Y le dejamos solo. No le acompañamos ni damos la cara por ÉL. Incluso, como Pedro, aquella noche, le negamos y nos hacemos los locos. Más tarde nos damos cuenta de que hemos y hacemos mal. Queremos seguirle; queremos acompañarles; queremos permanecer a su lado.

Pero eso significa compartir. Eso es otro problema: necesito desnudarme, tirarme sin paracaídas al abismo y ponerme en las MANOS del SEÑOR. Compartir es: “partir con”, es decir, avanzar con otros. Con otros que me molestan; con otros que me critican; con otros que no me responden; con otros que sufren; con otros que no tienen casi nada o nada; con otros que no LE conocen; con otros que se duermen; con otros que sufren y LE necesitan.




Y en ese camino, donde voy sufriendo, sintiendo tristezas, sintiendo agonías y angustias voy asumiendo y acompañando al SEÑOR en mi particular Getsemaní que ÉL quiere que yo
comparta despierto con ÉL.









En la Eucaristía compartimos todos nuestros deseos e inquietudes manifestadas a lo largo de la convivencia. Cada cual según su disposición y abertura a la asistencia del ESPÍRITU SANTO. Un día más Nazaret, nuestra casa de espiritualidad, se vio empapada, no sólo de agua, sino de la Gracia del ESPÍRITU que fue derramada en nuestros corazones.
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