SOBRE IMAGENES

Este blog toma las imágenes de Google - Pinterest - para sus reflexiones sobre inquietudes y otros acontecimientos alumbrados desde el Evangelio. Pide de antemano permiso para ello y de no ser así ruego ser avisado para retirarlas.
Gracias.
Mostrando entradas con la etiqueta padres. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta padres. Mostrar todas las entradas

jueves, 5 de abril de 2012

SI LLEGÁRAMOS A COMPRENDERLO

Domingo de Ramos, procesión del Señor en la burrita (Arrecife)

Se nos escapa a nuestras posibilidades de comprensión. Sí, lo entendemos, pero no somos conscientes de ello. Nos, al menos a mí, resulta hasta difícil explicarlo. Entiendo que Dios es mi Padre, y sé lo que unos padres se preocupan por sus hijos, pero se me hace difícil tener presente como mis padres están pendientes de mí. 

De tenerlo muy presente, mi vida sería de otra forma. Porque Padre Dios está en todo momento pendiente de mí, y me cuida y protege. Y me guía y me señala el camino. ¿Cómo me di cuenta? Sin saber cómo, y sin caer en la cuenta. Todo ocurrió de forma natural y sin apenas llamar la atención. Los protagonistas, esa madre de color y su hijo que ven ustedes en la procesión en primer lugar.

Avanzada la Eucaristía, después de la procesión de Ramos, el niño no resistía la tentación de ir con los demás niños hacia el Altar Mayor donde permanecían sentados. No resistió el impulso, como niño, de saltar y moverse, y así se iba de un lugar para otro. Fue entonces cuando me percaté de cómo la madre estaba pendiente de su hijo. Daba algunos pasos adelante y estaba muy pendiente de todo lo que hacía. Su mirada no tenía otro destino que las piruetas y saltos de su hijo.

Entonces me dije a mí mismo que el Amor de Padre Dios tiene que ser como el de esa madre. Y, viniendo de Dios, es Infinitamente más grande e incalculable. Dios no nos deja ni un instante de nuestra vida. Igual que ese niño, sin darnos cuenta, Dios nos vigila, nos protege y mira por si nos ocurre algo. Incluso nos ha designado un hermoso y cualificado Ángel de la Guarda, que nos acompaña y nos indica por donde debemos ir.

Tenemos que confesar que casi nunca le obedecemos. Ni al Ángel ni a nuestro Padre Dios. En cuanto dejamos de ser niños nos emancipamos y seguimos nuestro propio camino. No queremos cuenta con nadie. ¡Con razón, ahora lo vemos más claro, Jesús nos dijo que tendríamos que ser como niños para entrar en el Reino de los Cielos!

Sí, porque mientras seamos niños, aun a duras penas, obedecemos y seguimos los consejos de nuestros padres. Pero en cuanto nos dan la libertad de mayores, empezamos a encharcarla y a estropearlo todo. Nuestra libertad, si no la ponemos voluntariamente en Manos de Espíritu Santo, a pesar de que tanto nuestro Ángel de la Guarda, como nuestro Padre Dios no dejan de mirarnos y cuidarnos, nos pierde porque no sabemos conducirla, dirigirla.

Vamos fortificando dentro de nosotros ese hombre viejo y de duro corazón que nos pierde y nos quita la paz y la verdadera felicidad. Perdemos la inocencia del niño limpio, puro, sencillo, transparente, disponible, sin doble intención e ingenuo que se aviene a la pureza y la verdad, para pasar al hombre ensoberbecido y amigo de sus propios egoísmos que no obedece sino a su verdad contra la verdad del otro.

Somos pobres, débiles, frágiles e inclinados a la soberbia, al pecado, y necesitamos la Sabiduría del Espíritu Santo para saber conducirnos y no dejarnos anular como hombres dignos e hijos de Dios, a lo que estamos llamados, a gozar eternamente del Amor de nuestro Padre en una dicha sin fin.

jueves, 25 de noviembre de 2010

CREADOS A SU IMAGEN Y SEMEJANZA

 


Como ocurre en las familias. ¿Es qué los hijos cumplen todas las expectativas que desean sus padres? ¿Y dejan sus padres de quererlos?

¿Es que los hijos, a pesar de sus pecados, de sus fallos, de sus rechazos, no tienen siempre abierto los brazos de los padres?

Tendremos que decir que sí aunque sabemos que también algunos padres fallan, pero nuestro PADRE del Cielo es Infinitamente Misericordioso y Bondadoso, y nunca falla.

La experiencia que cada padre y madre tienen con sus hijos pueden extrapolarla a la que tiene DIOS, Nuestro PADRE con nosotros. DIOS es un PADRE Infinitamente justo, pero también Infinitamente Misericordioso. Significa esto que a pesar de aplicar a sus hijos su Justicia, también nos perdona y nos abre sus brazos para acogernos tras nuestro arrepentimiento y nuestra actitud humilde de reconocernos sus hijos aunque pecadores.

Es la magnifica lección del hijo prodigo que JESÚS nos explica y nos descubre tal y como es nuestro PADRE. Por eso, porque nosotros, padres terrenales, experimentamos ese amor, a pesar de los rechazos y diabluras que nuestros hijos nos hacen, podemos imaginar y creer en la Bondad y Misericordia de Nuestro PADRE del Cielo.

Si nosotros actuamos así, cuanto más no hará nuestro PADRE DIOS. Y es que no podemos negar, se nos nota por todas partes, que somos hijos de Nuestro PADRE, pues nos parecemos a EL mucho. Por eso, podemos decir y comprobar que hemos sido creados a su imagen y semejanza.

domingo, 7 de noviembre de 2010

EL PAPEL DE LOS PADRES


 Siempre he defendido que hace falta, ¡y mucho!, pararse, pero no para simplemente descansar, sino que, haciendo también eso, ejercitarnos en meditar, reflexionar y observarnos interiormente y exteriormente. Todo vale con tal de orientarse al rumbo verdadero y a lo que verdaderamente tiene sentido.

Leyendo una buena revista, que me llego por recomendación de mi buena amiga Marisela, y además totalmente gratuita, he encontrado un icono donde se refleja y se afirma lo que he defendido y reflexionado muchas veces en este y otros blogs, así como en comentarios diversos. Inmaculada Galván (ver aquí) representa ese tipo de mujer que reivindica su roll de madre que había diluido con tantos años de profesionalidad y de trabajo.

Ahora, por motivos que dejo que lean de mano directa en el enlace que les he dejado, quiero fijarme en su nueva experiencia como madre, centro de su familia, a la que dedica todo su ser en estos momentos. Descubre y se reafirma en la necesidad de saber parar, pensar y reconducir su vida.

Descubrir estar en familia, hacer cosas que antes eran imposible hacerlas, estar con mis hijas y atenderlas, acompañarlas, aconsejarlas, ayudarlas, orientarlas, acostarlas, despertarlas, servirles el desayuno y tomarlo con ellas, hablarnos y... es un premio sorprendente aparecido después de tomar esta decisión, decisión coherente con sus principios y creencia.

Quiero fijarme en la necesidad de ser madre y en descubrir el gran valor que significa eso. Antes, su marido, que también le toca, ha estado ahí al pie del cañón. Y es que un matrimonio responsable y consciente de sus responsabilidades tienen que conjugar el trabajo con la educación y acompañamiento de sus hijos. Es eso lo que quiero resaltar y en  donde me quiero fijar fundamentalmente. Creo que el ejemplo de Inmaculada y su marido nos sirve para alumbrarnos.

No estoy diciendo que el trabajo y los problemas económicos no haya que buscarle solución y dedicarle tiempo, pero no en aras de abandonar la familia. La familia por encima de todo es nuestra primera responsabilidad y prioridad. Dependemos todos, la sociedad, de que las familias sean bien educadas y cuidadas, pues, ellos, los hijos, serán los padres del mañana y los profesionales del futuro.

Sin criterios, sin virtudes que conserven los valores inmutables, sin educación no sabrán que rumbo tomar, y si no saben donde ir se perderán, y perdidos sufrirán decepción, frustración, vacío... Se encontraran navegando sin rumbo y a merced de los lobos que desean manipularlos.

lunes, 25 de agosto de 2008

Mi padre

Mi padre

Cuando se me ocurrió escribir sobre mi madre, jamás había pensado que lo iba a hacer algún día. Una serie de circunstancias van preparándote el camino que cristaliza en un momento determinado como el instante que la lluvia rompe en caída fulgurante hacia la tierra. En más de una vez me he visto sorprendió por un chubasco repentino que me deja empapado hasta los huesos.

De la misma forma, me he visto sorprendido escribiendo de mi madre. Y es ahora cuando me duele el no haberles prestado más atención y el saber más de ella. Eso me enseña a aprovechar mejor el tiempo y a saber todo lo más que pueda de mi PADRE DIOS. Y es que tengo todo lo necesario a mi alcance: “la oración”. Y además con ÉL siempre dispuesto y esperándome.

Sin embargo, hoy, por la Gracia de nuestro PADRE DIOS, quiero aventurarme en escribir también algo de mi padre. Sí me duele el saber muy poco de mi madre, cuanto más me dolerá el no saber casi nada de mi padre. Durante mi niñez y juventud fui muy poco interesado en observar e interesarme por el conocimiento de las personas. Sólo ponía interés en lo que ocupaba mi interés, lo demás pasaba desapercibido. A todo eso, mi padre murió cuando yo tenía sólo catorce años. En esa época el padre representaba el poder y la autoridad familiar. Todo le estaba sometido, de tal forma que llegar a él encerraba dificultades y respeto. A todo eso se añadía la profesión que desempeñara. En el caso de mi padre, comerciante, empresario hoy, y desde muy temprano, sobre las siete de la mañana hasta las nueve o diez de la noche su familia, entre comillas, era su negocio. La madre era la que se ocupaba de los problemas familiares.

Ahora, por los recuerdos que me vienen a la mente y por lo que he oído de personas que lo conocieron mejor que yo, puedo hacerme una idea de quién era mi padre. Mi padre, recuerdo, gozaba de un ganado prestigio de seriedad y hombre trabajador. No en vano, supo con su constancia y trabajo crearse un nombre, “Pepe Pérez” que fue popular y conocido en su pueblo. Muy disciplinado y amante de darle cumplimiento a su palabra su seriedad le enmarcó en un hombre serio y de bien.


Mi madre y mi padre

No recuerdo nada de motivaciones religiosas ni de inquietudes trascendentes, y, mucho menos, oírlas comentar en mi casa. Sé que sufrió y tuvo problemas en la época de la guerra civil, pero, bien por fortuna o por circunstancias de la divina providencia, en lo que yo creo, salió ileso de tales contratiempos. A veces me pregunto de donde me vino a mí mi irreversible inquietud por buscar y preguntarme las preguntas que todos llevamos en lo más profundo de nuestro ser. Sí, todos las llevamos, pero muy pocos las sacamos a flote y le hacemos frente. Tarde o temprano volverán a hacer acto de presencia y tendremos de una u otra forma que responder a ellas.

Mi padre, así como mi madre, nunca me prohibieron ir a la Santa Eucaristía. Es más, mi madre me ponía guapo, con la ropa de los domingos, para que fuera. Me permitieron hacer la primera comunión, más no recuerdo donde estaban mis padres ese día. En realidad no sé si me acompañaron a la Eucaristía o no. Supongo que, como todos, los padres creyesen o no creyesen accedían a no inmiscuirse en esas cosas permitiendo a los hijos hacer lo que de alguna manera venía impuesto por el régimen dominante. Hoy, visto que ha sido un error, los actuales regímenes vuelven a caer en lo mismo.

De lo expuesto deduzco que mi padre no era un hombre de fe, más no influyó en mi formación ni en formarme en otras ideas o ideologías. Creo sinceramente que, como muchos de su época, mi padre fue un hombre honrado, cabal, serio y amante de respetar y ser respetado. Influido por su cultura y no muy conocedor de la figura de JESUCRISTO, no supo emerger de su propio ambiente y encontrar respuesta a lo que todo ser humano busca, de una u otra forma, responder. Digo deduzco, porque en realidad no tengo otros testigos que la observancia de los hechos y el resultado de los mismos.

Hoy con la boca llena y muy orgulloso de ambos puedo expresar, desde lo más profundo de mí ser, el clamor agradecido a mi verdadero PADRE por los padres de la tierra que me ha dado. Todo lo que soy, lo soy por la respuesta de colaboración que ellos han dado a nuestro PADRE DIOS. Sin ellos, nada sería, pues en sus manos el PADRE Bueno del Cielo dejó mi crianza y cuidados.
Hoy, recientemente acabado el quinario de San Ginés dado por el Padre Marcos, dominico, relaciono la respuesta de mis padres, y también las de muchos padres, a la respuesta, salvando las diferencias, de nuestra Madre la Virgen al SEÑOR. DIOS, como nos decía el Padre Marcos, no eligió a su Madre María de entre muchas madres, sino que la creó ya como su Madre, Inmaculada, Virgen, llena de Gracia. Indudablemente la Virgen, eso lo pongo y lo creo yo, tuvo su prueba libre de respuesta y aceptación que magníficamente cantó en su conocido “Magníficat”.

Ahora, con la mirada vuelta atrás, no para lamentar ni apercibir, sino para construir e iluminar los frutos de tan dilatada cosecha, quiero alzar en mi humilde voz un canto de agradecimiento a mi pequeño gran padre que, por mediación de nuestro PADRE DIOS, ha sido instrumento de colaboración en darme la vida y todo lo que hoy soy. Pero lo más importante, que ha sido semilla y sembrador de otros frutos que hoy florecen para el Reino de DIOS.

En mi vivencia reflexionada llegué a pensar que hubiese sido de mí si, en mi caso eran otros tiempos, pero pudo ser en estos tiempos, mi padre, junto con mi madre, hubiesen decidido abortar por las causas que fuesen. Toda mi vida, pensada en la Inteligencia Divina, hubiese sido abortada y desechada. Ruego clamorosamente al SEÑOR que ilumine a los futuros padres y madres en la maravillosa colaboración de corresponder al milagro de la vida que DIOS nos ha regalado.

martes, 6 de mayo de 2008

De padres a hijos




Una historia que lei en un blog...
"Mi hijo nació hace pocos días, llegó a este mundo de una manera normal… Pero yo tenía que viajar, tenía tantos compromisos.Mi hijo aprendió a comer cuando menos lo esperaba, comenzó a hablar cuando yo no estaba. Cómo crece mi hijo de rápido. ¡Cómo pasa el tiempo! Mi hijo a medida que crecía me decía: ¡Papá algún día yo seré como tú!- ¿Cuándo regresas a casa papá?- No lo sé, pero cuando regrese jugaremos juntos, ya lo verás. Mi hijo cumplió diez años hace pocos días y me dijo:
- ¡Gracias por la pelota papá! ¿Quieres jugar conmigo?
- Hoy no hijo, tengo mucho que hacer.
- Está bien papá, otro día será, se fue sonriendo siempre en sus labios las palabras “Yo quiero ser como tú”. Mi hijo regresó de la universidad el otro día, todo un hombre. Hijo estoy orgulloso de ti, siéntate y hablemos un poco.
- Hoy no papá, tengo compromisos, por favor préstame el coche para visitar algunos amigos. Ya me jubilé y mi hijo vive en otro lugar; hoy lo llamé:
- ¡Hola hijo quiero verte!- Me encantaría padre, pero es que no tengo tiempo, ya sabes, mi trabajo, los niños, ¡pero gracias por llamar, fue increíble oír tu voz! Al colgar el teléfono me di cuenta que mi hijo ERA COMO YO.
Tomado del blog "Noches de Azahar" por Rick Blaine (nochesdeazahar.blogspot.com).
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...