SOBRE IMAGENES

Este blog toma las imágenes de Google - Pinterest - para sus reflexiones sobre inquietudes y otros acontecimientos alumbrados desde el Evangelio. Pide de antemano permiso para ello y de no ser así ruego ser avisado para retirarlas.
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jueves, 16 de enero de 2025

HABLEMOS DE LOS VALORES EN EL CINE

Decimos que hemos tenido suerte, o que ha sido una casualidad. Pero, las cosas que nos suceden en la vida están de alguna manera escondidas en la providencia divina, aunque en muchas ocasiones, Dios, firme anónimamente. La película de la que hablamos hoy trata de estos casuales encuentro a los que llamamos erroneamente suerte o casualidad. Se titula «Sucedió aquella noche».

Muchos encuentros, tal y como el que nos plantea la película, son circunstancias que se suceden en nuestra vida y que debemos meditarlas, prestarle debida atención y reflexionarlas profundamente, porque pueden ser trenes que pasan por nuestra vida y, si  los dejamos escapar, puede que en ello nos vaya la felicidad.

Evidentemente, hay situaciones que nos descubren la realidad de la verdadera vida en la que nos movemos y existimos. La maldita tentación del soborno para conseguir dinero con el que contamos que se logra todo. La nefasta falsedad que no llegamos a descubrir ni a darnos cuenta, del dinero. Una y otra vez pensamos que con él somo más grande y mejores que los otros y se logra y consigue todo. Nos ensoberbecemos y nos llenamos de vanidad y orgullo.

En contraposición, el valor de la humildad, de la sencillez, de la verdad y justicia ante la seguridad, el estar instalado, el tener todo y no esforzarte en conseguirlo. La normalidad del matrimonio que tiene diferencias, que discute, que intercambian diferentes forma de entender o ver la vida, pero, ante todo eso, primero está el amor, el respeto, la aceptación, la humildad y, sobre todo, la misericordia.

Al final sucede lo que siempre, cuando se ponen los valores en primer lugar, triunfa el verdadero amor, se hace la paz y se descubre la felicidad. La lucha de cada día.

domingo, 10 de marzo de 2024

INMOVILISMO

Observo que hay muchos que parece que no adelantan. Están como inmovilizados en su crecimiento espiritual. Se han quedado con el vestido quizás de primera comunión, confirmación  adolescencia o juventud. O se han parado en su etapa de adulto.

Es verdad que hay muchos momentos en nuestra vida de que no avanzamos. Es más, parece que retrocedemos y permanecemos inmóviles a nuestro crecimiento espiritual. En otras palabras, nuestra conversión se bloquea, se estanca y deja de crecer. Y eso explica muchas cosas en nuestro proceder cristiano. Perseveramos en ese «erre que erre» de muchas actitudes cristianas.

Posiblemente suceda que le damos más importancia a la ley y cumplimientos, ya fue así en los tiempos pasados, que a la esencial y fundamental. Jesús no vino precisamente a cumplir ni a vivir apoyado en unas practicas y normas. Jesús vivió y cumplió esas prácticas y normas como consecuencia de su obediencia a su Padre. Su misión no estaba precisamente en cumplir, sino hacer que ese cumplimiento fuera consecuencia de un encuentro y relación con su Padre.

Un encuentro que trasciende hasta el extremo de amar misericordiosamente como el Padre le ama y que llega hasta el compromiso de entregar su Vida por ese amor.

Y eso es lo verdaderamente importante para el ser cristiano, nunca cerrar esos caminos – que pueden ser a través de esas prácticas – de encuentro. Un encuentro que nos lleva a amar y estar despierto ante el hermano que tenemos delante. Nunca aceptar que el dios soberbia, egoísta, dinero o de cualquier tipo, nos tiente y nos venza. Porque el único Dios es el Hijo que bautizado por Juan en el Jordán fue visitado por el Espíritu y presentado por el Padre como el Predilecto a quien debemos escuchar. Precisamente, el mismo Espíritu que recibimos nosotros en la hora de nuestro bautismo.

viernes, 6 de mayo de 2016

DISCERNIR O MORIR



Cuando la vida te pone a prueba, bien en la enfermedad o en la disminución de tus capacidades intelectuales o físicas, experimentas que tu paso empieza a quedar relegado y no puedes seguir el ritmo que marca la juventud, el poderío y la fuerza. Son los momentos de tu decrepitud que tienes que aceptar y que cuesta mucho ver como la luz de tu vida física se apaga.

Pero, también hay otros factores que, independiente de la decrepitud te trastornan la vida y te cambian la dirección que tú habías impuesto. Son los errores o equivocaciones; son los egoísmos que te hacen inclinarte más a este lado que al otro; son las ambiciones que tensan tus pasiones y avaricias; son los fracasos que te humillan y te desafían. Aceptar todas esas circunstancias y situaciones se hace duro, pero también enseñan y hacen madurar.

Porque son esos momentos tan cruciales en nuestra vida los que cambian tu vida y tu rumbo, y te dan la oportunidad de reflexionar. Te ayudan a verte como persona, y persona frágil y débil, que necesita ayuda y que, al menor contratiempo, todo se viene abajo. Son momentos que te impulsan a levantar la mirada y a pensar que lo de aquí abajo no tiene futuro, pues todo está limitado y previsto, y la muerte, sin otra mirada, es el último paso. Y te resiste a quedarte ahí.

Entonces es cuando te levantas y diriges tu mirada a otro lugar más alto, más grande y de más altura. Un ideal que llene toda tu persona y le dé sentido y trascendencia. Es entonces cuando los fracasos, los errores, la lucha diaria contra ti mismo encuentra sentido y plenitud. Porque experimentas la libertad que nace dentro de ti que te lleva a la máxima aspiración, cuál es liberarla para amar y hacer el bien. Y buscas quien te pueda ayudar a realizarla, porque sientes que tú sólo no puedes.

En ese momento te estás encontrando con Jesús. Jesús, el Hijo de Dios, que ha venido a liberarnos de la esclavitud del pecado y a abrirnos los ojos hacia la libertad, la verdad y la paz. Experimentar que tus fracasos tienes ya dónde dejarlos descansar porque en Él, Jesús, todo tiene sentido y todo sirve para crecer y amar. Su Misericordia, recibida del Padre, nos perdona y nos perfecciona y da sentido para no desfallecer ni abatirnos.

En Él hay un mundo de esperanza, porque los últimos momentos no son sino la dulce despedida de este mundo, que nos sirve para ganarnos el mundo que nos espera, un mundo de gozo y plenitud eterna.

miércoles, 18 de junio de 2014

LA GRACIA DEL ESPÍRITU PIDE TU PERMISO


Tamara Falcó

Ser libre implica que eres tú quien decide si dejas entrar al Espíritu Santo o le cierras la puerta. Dios, nuestro Creador nos ha dado la liberta para que seamos nosotros los que decidamos el aceptarle o no. Adán y Eva lo han rechazado, o mejor, le desobedecieron, y tocados nosotros por ser sus descendientes sufrimos las inclinaciones y tentaciones de la carne. No es fácil optar por la Vida de la Gracia, porque también juega esta partida el Príncipe del mundo, el diablo, y tiene mucho poder.

Sin embargo, Dios ha querido que seamos libres para decidir, y, hasta que no tomemos esa decisión, no actuará la Gracia del Espíritu de Dios que nos ayudará a entender, superar y ver de forma más clara que nuestra única salida es aceptar el Amor de Dios. Porque Dios Padre es Amor Inmenso que nos ama con la locura de enviar a su Hijo, el amado y predilecto de su Amor para, en Él, por Él y con Él revelarnos el amor del Padre.

Y, en nombre del Hijo, nos envía el Espíritu de Dios que se sostiene en el Amor del Padre y el Hijo. Y ese Espíritu Santo que nos busca, nos acompaña y espera que le abramos el corazón para entrar y hacer morada en nosotros. 

Así nos lo transmite Tamara Falcó en su experiencia de encuentro con el Señor. Leer más...

martes, 26 de julio de 2011

¡¡¡¡¡¡¡¡TU VOZ SE NECESITA, ANÚNCIALO!!!!!!!!



Hola   


Cada vez está más cerca el primer encuentro de Blogueros con el Papa.  Esta iniciativa comenzó hace poco más de un año y hoy es una realidad, ha sido creada por y para nosotros los Blogueros y con el objetivo primordial de mostrar nuestro apoyo al Santo Padre.  


Los Blogueros formamos una parte muy importante de las Redes Sociales, utilicemos nuestros foros para ser “Blogueros con el Papa”.


Los organizadores nos han escuchado y es un placer informar que el precio ha bajado considerablemente.


 Ahora el coste de todo  el encuentro es de 25 Euros (comida incluida) el hospedaje disponible es bastante más económico y la localización es de primera. 


Por contraparte el aforo es limitado, no hay tanto espacio disponible como antes; así que 




  ¡¡¡¡¡¡¡¡¡INSCRÍBETE YA!!!!!!!!!!


Toda la información está disponible en





¡Nos vemos en la JMJ, en el encuentro!

viernes, 22 de julio de 2011

MIRARNOS A LOS OJOS

¡INSCRIBETE YA!

En muchas ocasiones se dice que los ojos son el espejo del alma, y, por experiencia, nuestra mirada delata y descubre nuestras intenciones más ocultas. Sí, podemos tratar de ocultarlo, podemos esforzarnos en aparentar y disimular, pero durará poco tiempo. Cuando menos lo pensemos estaremos mirando como lo hizo Judas, Pedro o cualquier otro, y, como en ambos casos, siempre nuestra mirada puede cambiar y hacer el camino de Judas a Pedro.

Pablo de Tarso, san Pablo, recorrió su propio camino, de Saulo a Pablo, y cada uno de nosotros debe recorrer el suyo. De su propio dodim a su propio ágape. De su inmadurez a su madurez, de su error a la Verdad de JESÚS, fue el caso de Pablo y Pedro. Y no permanecer en la soberbia y amor propio de Judas.

En eso, estoy seguro, nos puede ayudar nuestro 1 er Encuentro de Blogueros Católicos, porque al compartir, si nuestro corazón está abierto y disponible, el ESPÍRITU presente entre nosotros, hará luz en él y nos será revelada algo más la Verdad de DIOS en nosotros. Porque sólo ÉL es la Verdad, y en ÉL. por ÉL y con ÉL estaremos nosotros también en posesión de ella. Por eso, porque ÉL mismo nos lo dijo, siempre será mejor estar entre dos o más que uno solo.

Se hace, pues, necesario hacer el esfuerzo posible por estar presente, y por compartir lo que tú tienes de luz con lo que yo tengo. Seguro que entre los dos, el ESPÍRITU SANTO, hará que la luz en nosotros sea mayor. Haz todo lo posible por estar, pues necesitamos verte y mirarte a los ojos. Necesitamos tu mirada y tu calor, tu compañía y tu presencia para poder hacer también presente el "amesen como YO les

lunes, 11 de julio de 2011

EL MEJOR BANCO, EL CIELO


Todo persona se siente inclinada a atesorar riquezas y bienes que le den seguridad en su vida ante posibles tsunami, terremotos o tempestades que hagan sozobrar la nave de su ser e integridad física. Así, nacen toda clase de seguros hasta el punto que ya se piensa en un seguro de seguros.

Y, como consecuencia de esta inseguridad y deseo de seguridad, nace en nosotros una inclinación, a veces desmesurada, de atesorar seguridades en riquezas, bienes, influencias, poder, amistades y...etc. Nos sentimos presionados y sometidos a ahorrar en todo para asegurarnos todo. Y si nos paramos a pensar, siempre buscamos como ahorrar en todo lo que hacemos. Son las nuevas proposiciones de ahorro energético, reciclaje, medio ambiente que, de no hacerlo, ponen en peligro nuestro sistema climatológico y equilibrio ecológico.

Somos, después de reflexionar sobre la cuestión, seres llamados a ahorrar, porque todo escasea y de todo necesitamos para cumplir nuestro destino: "Alcanzar la santidad y la vida eterna". Pero, la cuestión que se nos plantea ahora es: ¿"Y que es lo que vale la pena ahorrar"?: ¿Dinero, fama, prestigio, poder, riquezas y bienes, sabiduría, inteligencia, fortaleza...etc?
Supongo que diríamos: ¡"Cuanto más mejor"!

Sin embargo, todo eso sabemos que es finito, caduco, y termina después de un tiempo más o menos largo. Y ese saberlo no nos deja plenamente feliz. Deseamos y queremos también ahorrar tiempo, y durar SIEMPRE, toda la eternidad. ¿Es eso posible?

Hay una proposición de un tal JESÚS de Nazaret que nos habla de eso. Nos dice que su PADRE nos quiere tanto que nos ofrece vivir eternamente a su lado, y como prueba de su amor nos entrega a su HIJO, el mismo JESÚS, que se da en Muerte para Resucitar y merecer para nosotros esa Eternidad y esa Resurrección como ÉL lo ha hecho. ¿Vale la pena?

Esa es la pregunta que sólo tú puedes contestar. Por eso, lo importante no es atesorar tesoros en este mundo caduco y finito, sino el el mejor Banco del mundo, "el Cielo", donde tu dinero vale lo que pesa en oro y nunca pierde valor, al contrario, gana intereses infinitos que valen una vida eterna. Indudablemente, la mejor forma de ingresar ese tipo de dinero es "amar y amar" y someter todo tu amor propio a ese amor a DIOS y a los demás.

Coincidirás, instantáneamente, en que una de la mejor forma de ingresar ingentes cantidades es "Amar y defender la vida", sobre todo la de los niños indefensos en el vientre de sus madres.

Aprovecho la ocasión para invitar a todos los Blogueros Católicos al "1er Encuentro Internacional de Blogueros Católicos en apoyo al Papa Benedicto XVI, con motivo de las JMJ - Madrid 11. Necesitamos tu asistencia y participación.

INSCRIBETE AQUÍ

AQUÍ PODEMOS CONOCERNOS Y AMARNOS UN POCO MÁS
UN FUERTE ABRAZO EN XTO.JESÚS

miércoles, 6 de julio de 2011

BILLETE PARA MADRID


Por la Gracia de DIOS estaré en Madrid el 16 de próximo agosto. La finalidad es participar en el 1er Encuentro Internacional de Blogueros Católicos como apoyo al Papa en la JMJ - Madrid 2011. Encuentro que nos ayudará a potenciar y afirmar nuestra fe en JESÚS de Nazaret, en su conocimiento y en relacionarnos con los hermanos en XTO.JESÚS.

Y es que la finalidad de todo creyente católico es vivir en la presencia de DIOS, en permanente conocimiento de ÉL y en relación con los hermanos. Y eso es lo que pretendemos vivir en Madrid: Un encuentro en el ESPÍRITU SANTO (DIOS), un acercamiento a su Persona, y también, en ÉL, a los demás. Y en la cercanía del Santo Padre Benedicto XVI.

La Iglesia, nosotros, si no evangelizamos no tenemos sentido ni razón de ser. Si hay Iglesia hay evangelización, y si no lo hay, no hay Iglesia. Porque decir Iglesia es decir Palabra de DIOS y ello implica darla a conocer y vivirla en relación.

Primero, porque todo hombre busca a DIOS, incluso cuando lo rechaza, porque al rechazarlo está buscando otro camino de felicidad y de bienestar. No ve que en DIOS puede alcanzarlo y lo busca por otros caminos. Digamos que para mucha gente hablar de DIOS es hablar de felicidad plena, y eso es lo que buscan todos los hombres, pero muchos se fabrican sus propios dioses. Muchos equivocados y otros, porque no lo conocen, lo buscan en las cosas caducas de este mundo.

Por eso, el creyente en JESÚS de Nazaret, está exhortado a proclamar el Tesoro que él ha encontrado. Porque es el que buscan todos los hombres. Y proclamarlo a los cuatros vientos. Una de esas oportunidades nos la brinda Madrid en estos próximos días: Las J. M. J., y nuestra obligación, desde nuestro compromiso Bautismal es estar presente y proclamar nuestra fe.

Estamos necesitados de tu presencia. Sabemos de las dificultades y obstáculos, de los momentos difíciles económicos, pero no podemos permanecer callado en ese momento histórico. Hay que moverse y empeñarse en estar y participar. ¡Hágamos todo lo que podamos y vengamos a Madrid!
¡ES VITAL TU PRESENCIA!

INSCRIBETE EN BLOGUEROS CON EL PAPA

domingo, 11 de abril de 2010

EL PUNTO DEL ENCUENTRO ES LA CRUZ.


Cuando estamos frente al SEÑOR y caminamos junto a ÉL, nos parece que todo debe ser como nosotros entendemos, y ÉL debe hacer según nuestras peticiones. Hoy me lo decía una persona: "me he enfadado con el SEÑOR porque no me ha hecho caso en lo único que le he pedido". Detrás de esa confesión hay un regañadiente porque no ha hecho mi voluntad.

Realmente eso es así, creemos que el SEÑOR está obligado a cumplir nuestros deseos y a realizar todas nuestras necesidades. En lugar de un SEÑOR buscamos un servidor y mago que colme todos nuestros intereses, deseos y necesidades. No lo creemos, pero nuestra actitud indica que ocurre eso. Porque cuando suceden otras cosas, que no nos convienen, protestamos contra tus planes divinos y nos enemistamos o enfadamos. Creemos incluso que tenemos derecho y razón.

¡Qué ilusos e ignorantes! ¡Cuánto atrevimiento y osadía somos capaces de atrevernos a manifestar exigiendo nuestros derechos! Pero, ¿es qué tenemos algún derecho ante nuestro PADRE DIOS? Y en la medida que nos alejamos nos vemos con más derechos y razones para protestar y reclamar lo nuestro, sin saber qué es lo nuestro.

También, hace unos días un amigo me decía que él se había portado muy bien, incluso más de lo que debiera y que había cumplido todo lo que tenía que cumplir. Rápidamente se me encendió en mi pobre cabeza la imagen del publicano y el fariseo. ¡DIOS mío, cuanta ignorancia! Y, simultaneamente, se hizo la luz al oir una homilia que me lo aclaraba todo.

¡No había tenido lugar un encuentro con CRISTO Crucificado! Porque para llegar al encuentro con JESÚS Resucitado, antes hay que encontrarse con JESÚS Crucificado. Si eso no es así, no se entenderá al JESÚS Resucitado y, a la primera dificultad, todo se puede ir al traste. JESÚS en la Cruz es la respuesta que no entendieron los apóstoles, y hasta entenderla no regresaron de Emaús: "todo estaba escrito".

Para seguir a JESÚS hay que entender que su camino y proyecto está condensado en el escandalo de la Cruz. Escándalo de padecer humillación, escarnio, burlas, ridículo, bofetadas, espinas, latigazos, engaños, mentiras, risas, desprestigio, indiferencia, soledad... y eso nadie lo quiere ni lo desea. Es más, eso es caminar contra corriente en un mundo donde priman otros criterios y otras cosas.

No se puede entender que para ser feliz primero hay que padecer y sufrir, y luego confiar en que esos padecimientos y sufrimientos se transformaran en gozo y paz. Hay uno, creo que de los primeros, porque María fue primera, que lo entendió muy bien. Me refiero al buen ladrón, San Dimas, que, crucificado él también, comprendió que JESÚS no merecía pasar por eso y, sin embargo, asumía ese padecer por nuestra redención, e incluso pedía al PADRE nuestro perdón.

Acepto su castigo, cargó con su cruz y confío en que JESÚS lo podía perdonar y llevarlo a su Reino. Y esa es la clave, confiar en que estamos ya en el Reino de nuestro PADRE DIOS. Porque cuando lo creemos, estamos, tal y como le dijo JESÚS al buen ladrón. Sólo los que creemos en JESÚS hemos comprendido que estamos y ha llegado el Reino de DIOS. Así lo anunció JESÚS.

Entonces es cuando comprendemos y encontramos al JESÚS Resucitado, que nos lleva triunfante al triunfo de la vida sobre la muerte cuando hemos compartido la muerte con ÉL. Es entonces cuando comprendemos que nuestros padeceres y sufrimientos son bendiciones que nos ayudan a conseguir entrar en el Reino por la Misericordia del DIOS.

Cuando eres capaz de perdonar una y mil ofensas que has recibido; una y mil mentiras, trampas, engaños, risas, insultos, violencias, heridas, ultrajes y... estás consiguiendo entrar, hoy mismo, al Reino de DIOS. Por lo tanto son bendiciones que nos preparan y regalan la entrada al Reino.

Porque JESÚS así lo hizo y así lo padeció, y sólo si somos capaces de sufrir y padecer con ÉL (Rm 8, 14-17), seremos capaces de compartir, coherederos con ÉL, su misma gloria. Se hace necesario encontrarnos primero en la Cruz, para luego llegar al Resucitado y Glorificado. El dolor y sufrimiento serán primero nuestra cruz que, luego, quedarán transformado en gozo y paz plena eternamente.

lunes, 18 de enero de 2010

EN EL DESPOJO DE MÍ MISMO POSIBILITO EL ENCUENTRO CON JESÚS.


Hemos oído hablar mucho sobre la oración. Todos sabemos mucho sobre la oración, sobre todo, diversidad de oraciones y diferentes maneras de orar. Y, hasta nos hemos podido autoestimar en muchos momentos, creyentes orantes y expertos en orar, o dicho de otra forma, expertos en hablar con DIOS.

Porque la oración es el camino por el cual hablamos con DIOS y nos relacionamos con ÉL. Sin embargo, no llegamos a convencernos del gran poder de la oración, al menos yo, porque de tenerlo tomaríamos conciencia de todo lo que podemos hacer. Se nos ha dicho que seríamos capaces de mover montañas y de hacer grandes prodigios tantos como JESÚS (Jn 14, 12-14).

"Todo cuanto pidan en la oración, crean que ya lo han recibido" (Mc 11, 24). Y no hay justificación ni peros que valgan, porque estas son Palabras del Maestro y lo que ÉL dice se cumple. Lo que ocurre es que no estamos convencido del todo, y nuestra fe se tambalea. No ocurrió así con aquel centurion romano que sí creía, y su fe fue alabada por JESÚS, y su deseo fue cumplido. Lo mismo ocurrió con aquella mujer cananea.

La oración de fe no consiste en decir: ¡SEÑOR, SEÑOR!, sino en disponer el corazón para hacer la VOLUNTAD del PADRE. Es JESÚS quien nos invita a llevar a la oración, lo hizo con sus discípulos, esta Voluntad de cooperar con el plan divino (Mt. 9, 38). El desprendimiento de nuestra voluntad es la clave para estar dispuesto a cumplir la Voluntad de DIOS.

Hacer oración es, por tanto, conectar con el corazón de DIOS. Porque cuando uno conecta, todo lo demás se desvanece y queda en segundo plano. DIOS preocupado por mis problemas, pero yo preocupado por los problemas de DIOS (Jn 4, 30-38). Unos siembran lo que otros recogerán más tarde.

Orar es algo tan profundo como llegar al convencimiento de que DIOS se encarga de todos mis problemas en la correspondencia de que yo me preocupo por todas aquellas cosas que hacen sufrir a DIOS.

Porque en la medida de que DIOS nos ha hecho libre, todas las respuestas y problemas de los hombres están en la respuesta y solución que yo de al deseo que DIOS quiere de mí. Y mis problemas serán añadiduras que DIOS se encargará de ir solucionando en la medida que sirvan para irme perfeccionando y desapegando hasta tener el corazón plenamente libre y descansado en el SEÑOR.

Creo, sinceramente, que ese ha sido el recorrido de todos los que han alcanzado llegar a conectar con DIOS, y, por supuesto, alcanzar la Santidad. Pero, también creo, que para llegar ahí hay un paso previo que necesitamos madurar y perfeccionar. No puedo ponerme a hablar con alguien, con el que quiero llegar a algún acuerdo, sin antes no estar dispuesto a ceder en algún punto y comprender otros.

Cuanto más en el terreno divino cuando se trata de hablar con mi único y creador DIOS y PADRE. Antes de ponerme a hablar, tengo que hablarme a mí mismo y, viendo mi propia película, estar dispuesto a desapegarme y olvidarme de ella entregándola en manos de DIOS. No podré nunca entablar una seria amistad si no estoy dispuesto a renunciar a mis ideas, mis proyectos, mis egoísmos, mis apegos...

Porque, sí eso no es así, estaré hablando con condiciones, con miedo a qué, lo que el SEÑOR quiera de mí, no sea lo que yo quiero, y, en consecuencia, será muy difícil responderle de forma neutral y abierto a cumplirlo. ¿No es el SEÑOR la Verdad Absoluta? ¿No es el SEÑOR la única Verdad y QUIÉN sabe lo que es mejor para mí? Entonces, ¿a qué tanto miedo y negación a hacer su Voluntad? ¿Qué es lo que realmente me lo impide? ¿Mi fe?

Porque de tener fe podría desapegarme y someter mis deseos y pasiones a la Voluntad del que creo. ¿No nos ocurre eso cuando estamos delante de algo que nos llena plenamente y nos interesa? ¿No somos capaces de hacer lo que está a nuestro alcance para lograrlo?

El ejemplo, una vez más, María, y José, y muchos otros que han seguido después señalándonos el camino a seguir, y la forma de encontrarnos con el SEÑOR. Realmente es difícil, es para echarse a temblar, y soy el primero en aceptarlo, pero sería equivocado no admitirlo y mirar para otro lado. Hay que confiar en el ESPÍRITU SANTO y saltar al vacío abandonándonos en las Manos del SEÑOR.

jueves, 26 de noviembre de 2009

CURSILLO MIXTO Nº 42 DE LANZAROTE


Un encuentro necesita de apartarse de todo ruido, de silencio interior y exterior, de atenta escucha a tus más profundos sentimientos y de actitud de enfrentarte con tu propia realidad. Un encuentro es encarar tu propia realidad desde tus propios interrogantes y desde la búsqueda del sentido real de la vida. Es evidente que hemos tenido un comienzo y que tendremos un final. En ese trayecto transcurrirá nuestra vida y encontrarle su sentido necesita silencio, escucha y búsqueda.

Silencio porque sin él no podemos escuchar y escucharnos, y mucho menos buscar. Venimos de un mundo donde buscamos alocadamente nuestras ansias de felicidad en las cosas que encontramos en el mismo mundo. Corremos en un mundo donde creemos que la felicidad está en la satisfacción de nuestro propio cuerpo, de forma desordenada y desorganizada, dando rienda suelta a nuestras apetencias sexuales, carnales, gastronómicas... pero no terminamos de saciarnos.

Nos llenamos de cosas que no terminan de llenarnos y andamos angustiados deseando cosas y cosas que, creemos, colman nuestra felicidad, pero que cuando las alcanzamos tomamos conciencia de que ahora deseamos más. Y nos pasamos la vida deseando más y más, como dice el estribillo de la canción: "todos queremos más..." Es el deseo de felicidad que, buscado en donde no está, nos hace dependiente y esclavos de conseguir y buscar cosas que sólo nos dejan insatisfechos y con más deseos y angustia de tener más.

Y, al final, nos damos cuenta que hemos corrido detrás de cosas que tienen fecha de caducidad. Todos nuestros esfuerzos han ido a obtener cosas que tienen sus días contados y que terminaran en el deposito de basura. Es, entonces, el momento de la gran pregunta: "Para qué tanto correr, tanto afanarme si todo está condenado a terminar en la basura, incluso mi propio cuerpo". Es, entonces, el momento de mirarnos y mirar a nuestro alrededor para ver si hay algo que nos de esperanza de alcanzar lo que llevamos dentro.

Porque dentro de nosotros llevamos esa levadura que fermentada, nos alumbrará todas esas respuestas que buscamos y deseamos encontrar. Queremos ser felices, pero felices para siempre, no para un determinado tiempo. Queremos amar, porque sentimos que el amor es lo que nos hace feliz y nos responde a lo que realmente buscamos, aunque no nos demos cuenta. El hombre está hecho para amar y ese es su deseo más profundo.

En un Cursillo buscamos esas respuestas en el Único que las ha respondido. No sólo con su Palabra sino también con su Vida. Buscamos encontrarnos con AQUEL que nos promete lo que realmente queremos y buscamos: "ser plenamente felices para siempre". Y experimentamos que todo nuestro ser y sentir está llamado a vivir en ÉL, porque sólo ÉL tiene Palabra de Vida Eterna.

Por eso, experimentar la vivencia y convivencia de lo fundamental cristiano es una experiencia profunda y vital que marca tu vida y la transforma, y le señala el Camino, la Verdad y la Vida que buscamos equivocadamente en tantas cosas que sólo nos sirven para saciar nuestra sed de forma temporal. Desde esta realidad, constatada en los muchos que la han vivido gozosamente, les invito a que vivan esta experiencia de encuentro con JESÚS de Nazaret.

lunes, 22 de junio de 2009

TRES DÍAS Y UNA NOCHE CARA A CARA CON JESÚS.


Eso es lo que realmente es el Cursillo. Me ha salido ahora así de repente. Desde el año 1972, que hice mi primer Cursillo, no se me había ocurrido, ni tampoco durante los días que he estado en la presencia del SEÑOR cara a cara. Ahora, al disponerme ordenar algunas de mis vivencias, pues la sustancia resultante del encuentro acabo de publicarlo en creyente, lo primero que me ha venido a la cabeza es: Cursillo es un encuentro con el SEÑOR, cara a cara.

Decir que me he acordado de ustedes y he citado a algunos. Me he acordado porque de alguna manera estamos cercanos, unidos en el SEÑOR, y por todas las oraciones que han hecho al PADRE, en JESÚS, por todos nosotros. También, compartir con todos ustedes el gozo que me embarga, y que me ha acompañado durante todos estos tres días. Y gozo que continua contenido en un sosiego de paz, paciencia, comprensión, humildad, suavidad y bondad. Es la presencia del Reino ya aquí, porque JESÚS lo ha restaurado con la entrega de su vida.

Me parece una eternidad estar este tan corto tiempo sin noticias de mis buenos y grandes amigos y hermanos en CRISTO. Y compartir la alegría de ver como sólo en JESÚS está nuestra salvación y nuestro gozo. Fue una experiencia nueva, porque en JESÚS nada se repite, todo es sorprendente, fresco, nuevo, gozoso, y alegre.

Ya, desde el comienzo del día, el jueves, empezó todo a ponerse difícil, angustioso, pues algunos de los candidatos se retiraban por dificultades de trabajo o citas inoportunas que le impedían acudir a la cita con JESÚS. Sentí nervios, angustia y mucha debilidad. Cursillos necesita un mínimo de personas donde se cree un clima necesario para convivir lo fundamental cristiano.


La vivencia y convivencia demanda un grupo, establecido como mínimo de doce personas. Sin embargo, estando todo previsto y confirmado, todo empezó a zozobrar horas antes. La mañana se me hizo larga, desesperante y me sentí como en la barca en medio de las tempestades. Yo era el responsable, y el temor de las miradas, aunque nunca temeroso de que me acusaran, sino todo lo contrario, despertaba y encendía inquietud y nervios en mí.

Y sucedió lo que no esperaba. Hubo incluso atisbos de suspenderlo, confieso que no sé si lo hubiese aguantado, pero ahora más sosegado entiendo que todo depende del SEÑOR y debo estar preparado para dejarme guiar por su Voluntad. Oigo el Rosario en estos momentos, y pienso que María es el ejemplo a mirar: aceptaba y guardaba todo con esperanza y confianza en su corazón. Debo yo prepararme para esos momentos. Esa es una de mis primeras lecciones de la Gracia derramada en este Cursillo.

Pero estaban todos ustedes rezando, y muchos más. Llegaron cartas hasta de nuestros hermanos de Corea, de Italia, de Brasil, Vigo, Las Palmas, Tenerife... mucha intendencia, muchas oraciones, muchos sacrificios ofrecidos para que la Gracia del SEÑOR se derramara en todos los que convivíamos y reflexiónabamos delante y en un encuentro cara a cara con el SEÑOR.

Y lo que empezó con ciertos titubeos, inseguridad o cierta desilusión, aunque no querida, sino rechazada, porque el Cursillo, una vez convocado con el número exigido como mínimo, se da con los que lleguen al lugar convocado. Porque hemos llegado, el Secretariado de Cursillo, que aunque llegue uno, no sabemos que quiere la Voluntad del ESPÍRITU SANTO.


Y el milagro se hizo de nuevo. La alegría, el entusiasmo, la total entrega y disponibilidad se apoderó de todos nosotros y, personalmente, creo que ha sido un momento de Gracia y luz que nos ha llenado gozosamente todo nuestro ser. La experiencia en el compartir, en la alegría que iba naciendo en todos, iba haciendo presente entre nosotros la presencia de JESÚS.

Las vivencias, las actitudes, la disponibilidad, eran testimonios que nos unían y acercaban más estrechamente en CRISTO. Sin saber cómo y cuando, nuestros corazones se iban abriendo y derramando todo nuestro compartir sin miedos, sin temores, con confianza. Sabíamos que era el SEÑOR que se hacia presente entre nosotros. Ya no importaba el número, nos parecían legiones, gozo, alegría y entusiasmo.

Y así injertados en ÉL, porque la vida de la Gracia, DIOS mismos que se nos da en su HIJO JESÚS, nos transmitía su Vida, su Amor, su Libertad, su Inmortalidad, su Humanidad, su Trato, su Bondad... nos hacía un poco más semejantes a ÉL.
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