SOBRE IMAGENES

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lunes, 3 de enero de 2011

¿DÓNDE ESTÁ EL MOTOR DE MI VIDA?

Espíritu de Dios Llena mi vida. Llena mi alma. Llena mi ser


Sólo nos basta un poco de tiempo para darnos cuenta de lo que prima en nuestra vida. Sí, es posible que en la razón y mi mente anide el sentimiento de que DIOS es lo primero, pero luego en el acontecer diario de mi existencia hay otras realidades que la ocupan dejando a un segundo término la prioridad de DIOS.

Y actuamos en nuestra vida de forma contraria e incoherente oscureciendo a DIOS de forma que otras realidades ajenas a ÉL ocupan nuestros primeros lugares y nuestro interés. Lo existencial de nosotros mismos excluye a DIOS y sólo lo tenemos en cuenta en la liturgia y a la hora de las celebraciones. 

En este contexto, se termina teniendo tiempo para todo menos para DIOS."No tengo tiempo ni para ir a misa" solemos decir y lo justificamos con el trabajo, la familia, el ocio, porque necesito descansar, y hasta la diversión (tele, espectáculos...etc). Al final hay tiempo para todo menos para DIOS.

Y con el devenir del tiempo nos hemos olvidado de DIOS y nuestro espíritu queda sumergido y medio muerto. Es entonces cuando descubrimos que la familia va quedando relegada también a un segundo plano, y lo mismo otras muchas cosas que antes nos servían para justificar nuestro alejamiento. No encontramos vacío y perdidos, sometidos a nuestra voluntad debilitada por los apegos, hábitos que nos esclavizan y apartan de la verdad.

Y ahora descubrimos que el dinero, el tiempo del trabajo, las ocupaciones materiales no eran tan importantes, y, sin marginarlas, puesto que se necesitan, si hay que priorizar que lo importante es DIOS, porque DIOS es Quién le va a dar sentido a todo esto. Es como si mascáramos el fracaso de una vida que, a medida que avanza, se siente más vacía y perdida.  

Y es que no podemos apagar la sed del ESPÍRITU, es que no podemos negar al corazón lo que el corazón necesita, porque tras el olvido de DIOS todo se derrumba y ya nada tiene sentido. Es, entonces, cuando aparece las separaciones, las tragedias familiares, el abandono de los valores y todo se derrumba a tu alrededor, o te quedas en la mediocridad de una vida gris y sin horizontes.

Por todo ello, nace JESÚS en Belén, para desde la pobreza y la humildad ayudar a que veas dónde está lo primero, lo principal y verdadero. La crisis no está en el dinero, el trabajo o la economía, la crisis está en el abandono de DIOS. Porque estando en DIOS todo se entiende y se organiza de otra forma, pues es la Paz y el Amor lo que lo regula.

Y eso es muy fácil comprobarlo, porque sólo así se explica que estimado en unos ocho millones de españoles que acuden a misa los domingos, se puedan aprobar, como si aquí no pasará nada, leyes como el aborto, retirar crucifijos, excluir la enseñanza de religión y...etc. ¿No les parece que habiendo ocho millones de españoles comprometidos, estas cosas se puedan sacar adelante sin ningún problema?

domingo, 20 de diciembre de 2009

DOS MUJERES CON FE.


A la hora de las celebraciones, de la llegada de los momentos importantes en nuestra vida, de lo que creemos y queremos vivir, tenemos o debemos, mejor, preguntarnos qué hicieron María e Isabel. Dos mujeres pobres, gente de pueblo, ambas sorprendentemente embarazadas, una de edad avanzada y otra jovencita.

Una llena de preguntas sin respuestas, pues a estas alturas de mi vida ¿qué pretendes y que voy a hacer ahora con un hijo? Otra, joven, llena de proyectos y esperanzas que se ven irrumpidas por un cambio de rumbo sin sentido, embarazada, sin varón, mirada, incomprendida por todos. ¿Cómo será eso? Sólo la fe les hace aceptar, pararse, pensar y confiar de donde viene la propuesta y rumiada tal decisión abandonarse en los Brazos de su PADRE DIOS.

¿Estamos nosotros en esa actitud? ¿Nos sabemos confundidos, desesperanzados, temerosos, mirando más a nuestro alrededor que a la voz más profunda de nuestro interior? ¿Diríamos "SI" cómo María e Isabel? ¿A pesar de nuestra situación, respetos humanos, convicciones, proyectos, apetencias, honores, privilegios, acomodaciones...etc?

Esta vivencia que nos parece lejana, la podemos hacer presente hoy en nosotros, porque María e Isabel ya hicieron su papel. Ellas respondieron con un "SÍ", y por eso son conocidas y felices, más nosotros estamos en nuestro presente, y es ahora, en este momento cuando tenemos que responder. Diríamos que Navidad es la hora de la decisión, la hora de elegir el camino: "Sí o No".

No es hora, aunque todos lo hagan y sólo piensen en eso, del regalo, de las felicitaciones, de los turrones y demás; es la hora de felicitarnos en la fe y de dar respuesta a nuestras preguntas, porque ahí va en juego nuestra propia alegría, felicidad y salvación: ¿En qué creyó María y qué le fue anunciado de parte del SEÑOR?

Porque nosotros también tenemos nuestra propia anunciación, nuestro Ángel que nos anuncia lo que DIOS nos pide y quiere que hagamos. Y lo hace con un profundo respeto, con una entrañable ternura, se acerca a nosotros, se abaja casi para pedirnos que seamos sus hijos, que nos dejemos amar por su Inmenso y Eterno Amor. No nos violenta, no nos impone sus deseos, sólo nos propone y sugiere, porque sabe que es lo que, en lo más profundo de nosotros, deseamos.

Navidad es tiempo de preguntas, de esfuerzos en responder que, precisamente, dan sentido a nuestra alegría, a nuestra fiesta, a nuestro compartir en familia y a todo lo demás. Navidad es volver la mirada a María, también a Isabel, y dejar invadirnos del ESPÍRITU para empezar un nuevo camino injertado en ese Niño que empieza el suyo.

Navidad es aceptar todos los pasos que nuestro peregrinar va a llevarnos en la consecución de un renacer de nuevo y transformar nuestro corazón como el de JESÚS. Así lo hizo María, vivió las alegrías pero también las tristezas y sufrimientos que padeció su HIJO JESÚS, permaneciendo siempre fiel y a su lado, hasta el último momento al pie de la Cruz.

En ella se esconden muchas respuestas a nuestros sufrimientos, a nuestro dolor, a nuestras esperanzas, a nuestras incomprensiones, oscuridades, inocencias, interrogantes... Miremos con mucha más atención a ese portalito de Belén, sobre todo a esa casita donde nos esperan María y, también José, junto al Redentor y Salvador de nuestras vidas.

Desde estas actitudes y en la esperanza de que se encienda en nuestro corazón el verdadero fuego del Amor, que vivió María e Isabel, vivamos la alegría de sentirnos hermanados y salvados en el nacimiento de JESÚS que, por Amor, se hizo niño para, habitando entre nosotros, enseñarnos toda la Misericordia y Amor que nos tiene su PADRE.

jueves, 5 de marzo de 2009

El día de la mujer y los malos tratos.


En el transcurso de mi camino, me he tropezado con los preparativos para una proclamación de los derechos de la mujer. Es el domingo el día elegido para su celebración. Mientras pasaba de prisa hacia mi destino, esos preparativos suscitaron en mí la siguiente reflexión: defender los derechos de la mujer no debe limitarse a una visión de desigualdades, sino también a una visión de igualdades.

Trataré en mi reflexión, vivenciar lo que quiero significar con desigualdades e igualdades. Para poder partir de una realidad tangible y cercana, me voy a referir a un artículo que leí en Alfa y Omega sobre "pedagogía de buen ginecólogo". Llega una mujer muy asustada al consultorio de su ginecólogo, y le dice: doctor, por favor, ayúdame, tengo un problema muy serio. Mi bebé aún no cumple un año y ya estoy de nuevo embarazada. No quiero tener hijos en tan poco tiempo, prefiero un espacio mayor entre uno y otro...

El médico entonces le preguntó: muy bien, entonces ¿qué quiere que yo haga? Ella respondió: deseo interrumpir mi embarazo y quiero contar con su ayuda. El médico se quedó pensando un poco y, después de algún tiempo de silencio, le dijo a la mujer: creo que tengo un método mejor para solucionar el problema y es menos peligroso para usted. La mujer sonrió, pensando que el médico aceptaría ayudarla.

Vea bien, señora, para no tener que estar con dos bebés a la vez en tan corto espacio de tiempo, vamos a matar a este niño que está en sus brazos. Así usted podrá descansar para tener el otro, tendrá un período de descanso hasta que el otro niño nazca. Si vamos a matar, no hay diferencia entre uno y otro de los niños. Y hasta es más fácil sacrificar éste que usted tiene entre sus brazos, puesto que usted no correrá ningún riesgo.



La mujer se asustó y dijo: ¡qué horror! ¡Matar a un niño es un crimen! También pienso lo mismo, señora, pero me pareció usted tan convencida de eso, que por un momento pensé en ayudarla. El médico sonrió y, después de algunas consideraciones, vio que su lección había surtido efecto. Y hasta ahí quería llegar. ¿Dónde empiezan los derechos y donde los deberes? ¿Cómo se puede defender mis derechos a la igualdad y, pisotear los derechos de otros, en este caso los niños, que irresponsablemente le hemos dado la posibilidad de venir a la vida?

¿Es esto un día de reivindicaciones justas y con la misma igualdad de derechos? ¿Derechos para uno y muerte para otros? ¿O no huele esto a electoralismos e intereses partidistas sin importar la dignidad de la persona, en este caso los niños que viven en el seno de sus madres? Hay una y mil preguntas que hacernos y meditar antes de ponerse delante de un micrófono a lanzar verdades a medias y reivindicar sólo una parte y no una integridad que abarca, no sólo a derechos, sino también a deberes.

Somos iguales para unas determinadas circunstancias, pero antes otras no admitimos el derecho de otros y nos proclamamos desiguales, porque si los niños no tienen derecho a nacer, sino cuando las madres quieran, estamos proclamando que no tienen ningún derecho, sino el que las madres querrán darles. Por lo tanto son desiguales. ¿Y esto es lo que nos proponemos a celebrar dentro de unos días: "derechos para uno y muertes para otros"? Da miedo decirlo, pero bien pensado es lo que celebramos.

La conclusión que sacamos es que frente a la pedagogía del buen ginecólogo, nos encontramos con la antipedagogía del político interesado sólo en su beneficio electoral, sin importarle el bien común de la sociedad. Como dice Juan Manuel de Prada: a estas alturas, ya son muchos cientos de miles de mujeres, lo corriente no es lo normal, que han abortado..., y han generado en el círculo de sus allegados un natural movimiento de solidaridad o comprensión.

A estas alturas, ese círculo de allegados ya ha alcanzado el rango de mayoría social: pocas serán las familias españolas que, en un grado de mayor o menor proximidad, no cuentan entre sus miembros con una mujer que ha abortado. Y a esa mayoría social le incomoda que, de algún modo, se le pueda considerar cómplice o encubridora de un crimen. De ahí que los impulsores de esta despenalización del aborto pongan tanto énfasis en que no se puede criminalizar a la mujer que aborta.


En honor a la verdad, ninguna de las mujeres que han abortado en estos años ha ido a la cárcel ni ha sido criminalizada por la ley; pero allá donde la ley no alcanza, gravita el peso de la culpa. Y lo que se pretende con esta despenalización del aborto es, precisamente, lavar ese peso de la culpa...mediante una suerte de amnistía psicológica. Así, nuestros gobernantes aparecerán ante esa mayoría social como quienes lavaron su conciencia de escrúpulos morales; y esa mayoría social, aliviada, se lo agradecerá en las urnas.

Por éstas, yo coincido totalmente con Juan Manuel de Prada, que continua, y otras razones, es tan necesario hoy formar a "una nueva minoría dirigente que entienda que no hay otro proyecto más capital que engrandecer la patria de todos y ponerse al servicio de la comunidad, sin afectación y sin autoservirse..., un amplio grupo de dirigentes en todos los órdenes, cuya bandera y enseña sea el servicio al Hombre y al Bien común.

Los padres tienen el derecho de ser responsables y no jugar con la vida de los seres que, por el capricho egoísta del disfrute sexual y a su libre albedrío, sacrifican la muerte de muchos inocentes que jamás verán la luz a la que han sido llamados.
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