SOBRE IMAGENES

Este blog toma las imágenes de Google - Pinterest - para sus reflexiones sobre inquietudes y otros acontecimientos alumbrados desde el Evangelio. Pide de antemano permiso para ello y de no ser así ruego ser avisado para retirarlas.
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domingo, 18 de noviembre de 2012

TODO BIEN SUPONE ESFUERZO

 Amar supone sacrificio y esfuerzo. Es negarse a uno mismo


 Cuando alguien quiere hacer algo bueno por otro tendrá que esforzarse y preocuparse para que ese bien en concreto se haga realidad. Está claro que todo acto bueno no se hace solo ni con los brazos cruzado. Necesita una dedicación, unos cuidados, preparación y trabajo.

Por eso se me ha ocurrido reflexionar sobre esto, porque el mal se esconde tras ese esfuerzo, pues para no enfrentarnos a él y esquivarlo, dejamos de hacerlo y causamos un mal. El mal existe porque nos resistimos al bien. Y nos resistimos al bien porque ello nos supone una responsabilidad y un esfuerzo que nos complica nuestra comodidad y nuestro tiempo.

Digamos que nuestro egoísmo se queja y se rebela contra nuestra generosa intención de hacer algo bueno. Se entabla una lucha, el mal contra el bien, y lo más fácil parte con ventaja porque nuestra limitada humanidad se siente inclinada a la pereza, a lo cómodo y a lo menos complicado. Caemos en la omisión y dejamos de hacer lo que pensamos que deberíamos haber hecho.

Nos traicionamos y nos justificamos al mismo tiempo haciéndonos ver que obramos bien porque la persona a la que destinábamos ese acto no se lo merecía. Acusamos para defendernos y tranquilizar nuestra conciencia, pero nunca lo logramos, porque dentro de nosotros se revuelve la verdad y la justicia. Y comprendemos que hemos obrado mal.

Al final concluimos que hacer el bien, es decir, amar, cuesta, y ese esfuerzo es el precio del amor. Sin embargo, cuando lo hacemos desde el corazón y nos empeñamos en el esfuerzo, pronto descubrimos que la carga se hace suave y llevadera. El amor nos invade y se apodera de nosotros y terminamos por convertir el esfuerzo en gozo y alegría. Por eso, el amor nunca es triste sino alegre.

jueves, 23 de agosto de 2012

CUANDO DAMOS DE LO MEJOR...

 - Caín presentó al Señor una ofrenda del fruto de la...
que tenemos se nota la verdadera intención de lo más profundo de nuestro corazón. Esa es la historia de Abel y Caín. Mientras uno daba de lo mejor que tenía, el otro daba de lo que le sobraba y apartaba como de segundo orden.

Nos puede ocurrir así en nuestra vida. Damos de lo que nos sobra, y eso no es que sea malo, sino que dentro de lo que nos sobra apartamos lo peor. Mi espíritu se llenó de este pensamiento cuando observé como una persona, sin abundancia de bienes, ofrecía una buena cantidad de los frutos que él mismo había cosechado con su esfuerzo y trabajo.

Y eso sin ninguna condición, dado voluntariamente y por el simple hecho de sentirse agradecido sin más. Ni se siente obligado ni tiene ninguna exigencia. El tratamiento seguirá igual sin regalo que con regalo. Pero su corazón sentía gratitud y daba lo mejor de sí mismo.

Y en ese caso no sobra nada. Es más, cuesta sacrificio y esfuerzo, aderezado además con la sorpresa de ponértelo en la misma puerta de tu casa. Tal acción de darse me conmovió y derramó en mí estos sentimientos que derraman estas humildes letras.

Comprendí entonces lo que había ocurrido con Abel y Caín. Dios, que lo ve todo en lo más profundo de nuestro corazón, observó como Caín apartaba lo peor de su rebaño como ofrecimiento, mientras Abel daba lo mejor que tenía.

La pregunta se descubre por sí sola: ¿Actuamos nosotros de igual manera? ¿Estamos más en la línea abelina que cainita? Una buena reflexión interior a la luz del Espíritu Santo nos puede ayudar a encontrar seria respuestas a esta actitud.

Pidamos al Espíritu Santo que nos alumbre el camino que nos delate cuales son las verdaderas intenciones de nuestro ser y obrar. Amén.

viernes, 1 de julio de 2011

LO BUENO HACE BUENO


No cabe duda que cuando uno se injerta en un barrio, en una calle o un grupo o comunidad donde lo que destaca es la concordia, la generosidad, la atención de unos con otros, el servicio, la justicia, la igualdad, el respeto, la libertad y la búsqueda del bien, no, ni el primero, el mío sino el del otro, todo irá mejor y la bondad de los actos de unos se contagian a los otros.

De tal modo que, la posibilidad de que el mundo sea mejor dependerá de ti y de mi, de aquel y del de más allá. De los de aquí y los de más lejos; de estos del norte o de aquellos del sur. De los de arriba o de los de abajo. De los blancos, pero también de los negros. De los poderosos, pero también de los pobres. De unos y de otros. En fin, de todos. Nunca habrá un mundo bueno si tú o yo no queremos que sea bueno-

Y este es el ejemplo que he recibido por correo. Me ha hecho reflexionar sobre la gran importancia que tiene la bondad de los actos humanos. Un mundo mejor dependerá de ti y de mí, y si nosotros no nos ponemos manos a la obra nada se hará mejor. Este ha sido el ejemplo de John Gebhardt y digno de empezar a ser imitado. 

No se trata de hacer grandes cosas, pero en tu calle, en tu barrio, en tu casa, en tu grupo, en tu comunidad empieza por ser tú y por amar un poquito cada día. Un amor de desprendimiento, de desapegarte de tus cosas y egoísmos, y de empezar a ser tú, como DIOS quiere que seas. Verdadero hijo de ÉL. Veráz como el mundo a tu alrededor empieza a ser mejor. Y muchos tú harán un mundo más grande y mejor. Eso es lo que hizo y hace John Gebhardt:

Una estupenda foto....Haz que dé la vuelta a la Tierra. Esto es lo que todo periodista honesto debería enseñar, pero esto no se vende...!!!!
 
En fin una bella (?)foto de guerra! Es el otro lado de la guerra, y es emocionante!
El corazón de un soldado = El corazón de un hombre, de un padre... 
Esto es lo que deberían hacer los titulares en lugar de todo lo que nos enseñan que es truculento .
Descripción: Descripción: Soldado

 
Esta historia  es dura, pero muy reconfortante para el corazón, cuando miramos esta foto de John Gebhardt en Afghanistan. La esposa de John Gebhardt, Mindy, dijo que la familia entera de esta niña fue ejecutada.

 
Los insurrectos querían matarla también y le pegaron un tiro en la cabeza...pero por suerte fallaron y no murió. Ella fue cuidada en el hospital donde John se encuentra y ella está en vías de curarse, aunque llora y se queja.
Las enfermeras han dicho que John es el único que logra calmarla, entonces John ha pasado las 4 últimas noches a tenerla en sus brazos y los dos duermen en esta silla. La pequeña se recupera lentamente.
John es un verdadero héroe de la guerra y representa Occidente allí. Esto, amigos míos, vale la pena de ser compartido con el resto del MUNDO entero. Animo!!! No verás, jamás una cosa así en las noticias. El mundo necesita ver fotos  como esta.....Hazla circular....
¡Que dé la vuelta al mundo!
 

viernes, 26 de marzo de 2010

HOMBRE BUENO - HOMBRE MALO


La tendencia, si no natural, sí fuertemente enraizada en nuestra propia naturaleza humana es sentirnos atraídos por el mal. El sólo hecho de ponernos en actitud de discernir sobre esto o lo otro, provoca en nosotros un morbo de elegir lo malo, al menos nos sentimos tentado a ello. ¿Cuantas veces nos sentimos atraídos a lanzarnos al vacío al acercarnos a un lugar elevado? Indudablemente que cada uno siente de diferentes maneras, pero la característica común es sentirnos atraídos por nuestra naturaleza humana pecadora.

Y, como humanos, no podremos nunca escapar a la tentación de nuestra propia materialidad. Sentimos sed, hambre, sueño, cansancio, aburrimiento, alegría, tristezas, desesperación, esperanza, paciencia, fortaleza, debilidad, gula, apetito carnal, odio, venganza, desenfrenos, verdad, mentira y... un largo etc. Pero todo eso lo podemos ordenar hacia el bien, que también lo sentimos fuertemente. Tenemos el arma que todo lo puede, nuestra voluntad, y nuestro mas profundo deseo de amar, amar en la verdad y el bien, y lo bello, porque amar para mí y mis intereses no es amar, es egoísmo.

Visto desde esa perpectiva natural, el hombre si no está agarrado al ESPÍRITU que nos sostiene y nos ayuda a vencernos, está a merced del que persigue que nos dejémonos llevar y abandonar en las manos del mundo que nos promete felicidad y pasiones satisfactorias, pero, que todos sabemos, son efímeras y caducas. Al final nada de nada.

Esta reflexión trata de despertar en nosotros el reconocer que somos hombres débiles y, por lo tanto, expuestos a hacer lo que realmente no queremos hacer. Seamos de la condición que seamos, de la cuna que traigamos, de los estudios que tengamos y de la vocación que creamos tener. El autoengaño lo llevamos dentro de nosotros mismos, y la autotraición está en el filo de la navaja. Pero, también, algo más peligroso y fatal es que Satanás está al quite y preparado para tentarnos y conducirnos a su terreno.

En este camino Cuaresmal que estamos a punto de terminar, Satanás ha estado y está pendiente de la menor duda y desfallecimiento que tengamos, para ofrecernos el suculento plato de las pasiones, de la morbosidad, del apetito desenfrenado, del orgullo, del placer, de...¡tantas cosas! Qué nos hacen felices, pero por muy poco tiempo, y con un final amargo, triste, atormentado, vacío.

Seamos valiente y confiados, porque nuestra fe está apoyada en la Resurrección, qué celebraremos el domingo de Pascua, y porque nos consta que el Sepulcro, dónde fue enterrado el SEÑOR, estaba vacío, lo vio Juan y Pedro, y muchos más. Y los soldados romanos, y la historia se hace testigo de ello. ¡Se puede estar tan ciego! ¡JESÚS vive! Sólo una cosa justifica que haya tanta ceguera, que el Diablo anda suelto y está entre nosotros aprovechando cualquier bajón que le brinde la oportunidad de actuar.

No nos fijemos en los que desfallecemos, en los que caemos sometidos por el Demonio, sean Papas, Obispos, sacerdotes, seglares, buenos o malos, fijemonos en que el SEÑOR no está en el Sepulcro, que la piedra ha sido rodada, que sólo quedan las vendas, las sábanas, que, ¡el SEÑOR ha RESUCITADO!

Por todo ello, miremos a los que han seguido adelante, a los que han confiado, a los que han hasta dado sus vidas, y tratemos de hacer otro tanto nosotros. Observemos que de lo bueno, de lo ejemplar a penas se habla. Lo tenemos que sacar los que creemos en la verdad, pero los poderes del mundo, los medios no abren la boca sino para exponer lo malo, lo que va a favor de su Príncipe Satanás, están en su poder, y eso se nota.

Pero, los poderes del Infierno no prevalecerán contra nuestra Madre la Iglesia, porque el ESPÍRITU SANTO está en y con nosotros para protegernos, fortalecernos y alumbrarnos el camino de salida hacia la única y absoluta Verdad. Por eso, a continuación les dejo un ejemplo entre los miles que habrá anónimos, que todos, al servicio del Diablo, se callan, pero que no podrán evitar que la Verdad salga a la luz:

Una producción italiana que se estreno en el 2005 con el título "A la luz del Sol", narra la historia del padre Giuseppe Puglisi, sacerdote siciliano asesinado el quince de septiembre de 1933 por la mafia y actualmente en proceso de beatificación. La película muestra como supo enfrentarse a esta poderosa sociedad predominante en Palermo para hacer valer los derechos de las personas, especialmente de los niños, que envueltos en la inmundicia moral de su ambiente recorrían las calles vendiendo heroína y dejándose manipular por la ambición del poder de los mafiosos.

Don Pino - como le decían con cariño - decidió con valiente resolución cambiar la mentalidad de la sociedad en la que había crecido, y de esta manera organizó un hogar para salvar a cientos de niños del barrio de Brancaccio de Palermo. Su compromiso truncaba los planes de los mafiosos y decidieron deshacerse de él, quien fue capaz de regalar una sonrisa inclusive a su verdugo en el momento de la ejecución. En definitiva, un verdadero héroe de nuestros días.

Como el, han existido, existen y existirán muchos sacerdotes en el mundo que literalmente desgastan su vida por las almas a ellos confiadas. Muchas veces en medio de la incomprensión de la gente que los rodea, critica o ignora. Pero, ¿quién se pone a pensar en los duros momentos de soledad que muchos de ellos tienen que experimentar días tras días? ¿Quién se pregunta cuando recibe un trato algo tosco de parte de uno de ellos, si es que no tendrá algún problema en su familia, o si habrá recibido recientemente una mala noticia que lo trae consternado?

Ante estas personas que han dejado todo para seguir a CRISTO y entregar su vida y sus fuerzas al servicio de la Comunidad, la actitud más justa sería la de rezar por ellos, comprenderlos, acompañarlos en sus necesidades y apoyarlos en sus proyectos. La Iglesia está formada por toda la Comunidad y no sólo sus pastores. Nuestra labor es construir, orientados y apoyados por ellos, un mundo más cristianos, más justo, lleno de amor verdadero, ese amor del que los sacerdotes, otros CRISTOS, son los primeros en dar ejemplo. ¡Vence el mal con el bien!

miércoles, 22 de abril de 2009

LA VERDAD COMPROMETE Y, POR ESO, MUCHAS VECES LA NEGAMOS.


El día no me acuerdo, pero si la edad y, por supuesto el año y aproximadamente el mes. Tenía 16 añitos y acababa de terminar el bachiller superior con su revalida incluida. Corrían los años 61 y decidido no ir a estudiar a la Universidad, estaríamos por septiembre, tomé el camino de hacer Magisterio. Con el título de Bachiller superior me daban el ingreso en la carrera de Magisterio, y a eso fui a los archivos parroquiales, a solicitar un certificado de buena conducta, exigido por aquella época, entre el papeleo acreditativo, para solicitar el ingreso.

Mi sorpresa fue inesperada cuando oí del sacerdote, por aquel entonces D. Ramón, la negativa a dármelo porque él no me conocía, ni me había visto por la Iglesia. Por lo tanto, decía, no podía estar en situación de saber cual sería mi conducta. Era, con mano izquierda, cierta astucia para inquietarme e interpelarme por mi acercamiento a JESÚS. Métodos de aquellos momentos no muy válidos y propios de la época. No podía negarse y, por supuesto, me lo extendió, pero, por la Gracia de DIOS, siempre he tenido una sola cara y un sentido común muy recto y lógico.

Aquella simple picadura y reto a la verdad, que podía haber eludido como todos mi amigos de aquella época, y que no tuve ningún compromiso, pues el certificado estaba en mi poder, fue el detonante para, frente a la verdad, no mirar para otro lado. Realmente, un certificado de buena conducta, fuese justo o no exigirlo, a mí me parece que, por sentido común, era justo pedirlo, me interpeló hasta el punto de comprometerme a ser una persona de bien y de conducta intachable como ciudadano. Y eso, no se logra sino caminando al lado del SEÑOR JESÚS, el HIJO de DIOS vivo.

No sé lo que pasó, pero siempre he sido consecuente con lo que digo y con lo que creo debe ser y debo hacer, y, sin presión de ninguna parte; sin fiscalización de ningún tipo; el sacerdote no influyó para nada, y por las circunstancias del momento, estaban lejos de los jóvenes y no había nada estructurado todavía en la Iglesia. Eran los tiempos recientes de los compromisos del Vaticano II. Sólo quedó en mí un compromiso de responder a ese certificado de conducta con "buena conducta", y en la calle y en mi ambiente difícilmente se podía purificar y crecer en este sentido. Simultaneamente, mi sentido práctico de la vida y trascendente me descubría que lo importante no era vivir los cuatro días que estamos aquí, sino que lo importante era mirar si la vida sigue y tenemos una vocación y destino de eternidad. Entonces, las cosas planteadas así, valía la pena caminar por el llamado camino angosto y luchar por ser plenamente feliz y eterno.

Y claro, eso no se despacha en cualquier sitio. Eso solo tiene un lugar donde se puede, no comprar, pero si aprender y vivir, para nunca más morir. Y ese lugar es nuestra Santa Madre la Iglesia. Luego, la meta estaba clara y a QUIÉN tenía que recurrir también, sólo que con 16 años todo se hacía más difícil y cuesta arriba. Me gustaba todo: bailar, fútbol, balón-cesto (que lo hacia muy bien), chicas, fiestas, música... y amigos. Acabé la carrera en dos años, pues con los conocimientos de bachiller tenía mucho tiempo ganado. Y tomé la decisión de irme al cuartel: voluntario, con 19 años recién cumplidos, a aviación. Lo hice en Las Palmas.

En la capilla de la Base militar de Gando (Gran Canaria).

Ahora, 46 años después, entiendo que la MANO del SEÑOR pudo estar por ahí. Podía haber tomado muchos rumbos diferentes. Desde retrasar el servicio militar, exigido en aquella época, hasta pedir prorroga, como casi todos hacían, y terminar las oposiciones para dar clase. Podía haber seguido estudiando e ir a la Universidad; podía haber cambiado todo, pero hice lo que hice y en el servicio militar terminé de monaguillo, también por múltiples y diversas circunstancias. Ya, por aquella época, tenía mi eterna novia, que hoy es mi mujer y la madre de mis tres hijos, y por la que doy gracias a DIOS, pues ha sido la compañera que me ha acompañado, en el dolor, las alegría, pero también las incomprensiones y crisis, en nuestro común caminar hasta hoy.

Así contado parece fácil, pero no. Ha habido de todo, y momentos de peligro de ruptura, pero siempre ha estado marcado por el buen sentido común y comprender que la lucha está en todas partes, y que el amor no es cosa de apetencias, gustos, egoísmos y buena vida, sino de vivir en las alegrías, las penas; las renuncias de las apetencias y sentimientos que son hoy, y mañana se desvanecen como si no hubieran existidos; en la firmeza de la palabra, de la fidelidad dada y del compromiso de hacer lo que se debe hacer y se promete. En resumen, de buscar y responder a la verdad.

Y de la vida a la oración, ó, si quieren, de la oración a la vida. Tanto monta, monta tanto Isabel como Fernando, decíamos en nuestra época, refiriéndonos a nuestros Reyes Católicos. Da lo mismo, porque lo vivido tiene que estar apoyado en la reflexión y meditación en el contraste con QUIÉN puede alumbrarte y dirigirte en Verdad. Y desde el contratar tu vida en la Palabra de QUIÉN te ilumina y alumbra, es como único puedes encontrar caminos de Verdad y de bien.

La Verdad está contenida en todos nosotros. Está dentro, Ley Natural, y aflora en cada momento de nuestra vida. Sabemos que matar está mal y no es justo; sabemos que el aborto es un crimen, y que privamos a un ser como nosotros del derecho a su vida; sabemos que robar, desear lo que otro tiene, no sólo sus bienes materiales, sino su mujer, su poder, sus cualidades...etc, es algo que no nos gustaría que nos hiciesen a nosotros y que, por lo tanto, está mal. Sabemos que no escuchar, cuidar, respetar y servir a nuestros progenitores, que nos han dado la vida, cooperando con el PADRE Creador, nos remuerde la conciencia y, en consecuencia, está mal; sabemos que no sólo hacer cualquier acción que perjudica al que está a mi lado y a cualquier persona está mal y no debemos hacerlo, sino que también el sólo desearlo y quererlo nos señala como culpables.

Sabemos que incumplir las promesas muchas veces tomadas, negligentemente y sin la debida prudencia y reflexión, son faltas y acciones que están mal; sabemos que, no sólo hacer lo que no quiero que me hagan, sino el dejar de hacer lo que quiero que me hagan, está mal. Sabemos que hay que ayudar, ser solidarios, enseñar, dialogar, respetar, ser justos, generosos, repartir y compartir. ¡Sabemos tantas cosas!, que a nadie se le esconde el saber cuando está actuando bien o mal.

Pero ante esta realidad, no queremos mirar la Verdad de frente, y recurrimos al autoengaño y autotraición para justificarnos y empezar la mentira demagógica que nos justifique y calme nuestra conciencia que, ya desformada, no siente la sensibilidad de la picadura del mal, sino que se jacta de hacer el bien, entendido como a él le parece. Es el relativismo actual que impera en la corriente social, pero que no deja de, aún siendo lo corriente, no ser lo normal. Porque lo normal es mirar de frente a la Verdad, y seguir su camino.
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