SOBRE IMAGENES

Este blog toma las imágenes de Google - Pinterest - para sus reflexiones sobre inquietudes y otros acontecimientos alumbrados desde el Evangelio. Pide de antemano permiso para ello y de no ser así ruego ser avisado para retirarlas.
Gracias.
Mostrando entradas con la etiqueta conflictos y problemas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta conflictos y problemas. Mostrar todas las entradas

jueves, 23 de octubre de 2014

CONFLICTOS, CAMINOS DE SALVACIÓN




Parece contradictorio que busquemos conflictos y que esos conflictos nos sirvan como medios para alcanzar la salvación. Desde mi punto de vista, aceptando que pueda estar equivocado, creo que el conflicto me da la posibilidad de esforzarme en el amor y exigirme comprender, soportar y llenarme de paciencia. Eso prueba mi actitud de amar, y esa será la prueba en el atardecer de mi vida.

Por lo tanto, el conflicto puede convertirse en algo muy necesario para la vida. Hoy concretamente, 23, jueves, de octubre, el Evangelio nos plantea que nuestro corazón arda, arda en deseos de guerra y de conflictos, pero conflictos que busquen esperanza de justicia, de verdad y de paz. En ese sentido, Jesús nos llama a que permanezcamos ardiendo interiormente y busquemos caminos de justicia, de amor y de paz, aunque nos ocasionen circunstancias de conflictos y guerras.

Porque la verdad no se puede agachar ante la mentira. Tiene y debe luchar por emerger y descubrir la mentira proclamando, desde la palabra y la vida, la verdad. Diríamos en este sentido que quienes no tengan conflictos van por mal camino, porque la vida plantea desde el principio un conflicto entre la verdad y la mentira. Conflictos que muchos viven dentro de ti. La verdad que busca el respeto, la libertad y la justicia entre los hombres, y la mentira que trata de engañar, de someter, esclavizar y excluir a muchos para mandar y enriquecerse unos pocos.

Ese es el conflicto que nos plantea la vida, nuestra vida, y el que Jesús nos proclama desde la Palabra que anuncia la Verdad y la Salvación de todos los hombres. La victoria del Amor sobre el pecado. La victoria de la Cruz sobre la muerte.

viernes, 9 de mayo de 2014

LA PRESENCIA DEL ESPÍRITU SANTO



Los problemas muchas veces no son los propios problemas en sí, sino la forma de resolverlos lo que te confunde y te preocupa. Cuando la convivencia familiar se deteriora por simples problemas de estar en la familia, la dificultad principal no es dialogarlo o no, sino el saber que dialogar y que defender a la hora de realizar el diálogo. Porque cada uno presentará sus razones y no entenderá las del otro, y posiblemente el uno y el otro tendrá alguna razón que defender.

¿Qué hacer entonces? ¿Separarse? Es y no es una solución porque aleja a los miembros de la familia. ¿Dar el brazo a torcer y dejar que el otro salga con la suya? También a la larga se llenará el vaso y estallará de nuevo el conflicto. ¿Aceptar y sufrir el día a día en la convivencia? Quizás sea producto de un tiempo y de un momento heroico, pero terminará por reventar.

Posiblemente no haya soluciones perfectas ni en la que todos queden contentos. Será cuestión de hincar las rodillas y extender los brazos en perseverante y constante súplica al Espíritu Santo para que nos ilumine, nos dé el don de la sabiduría, de inteligencia de consejo, de fortaleza, de ciencia, de piedad y de temor de Dios. Seguro que tan bien asesorado y asistido conseguiremos vencernos y superar esas dificultades y momentos difíciles que se presentan en toda convivencia familiar.

Porque lo importante es la familia, y sólo con mucho amor del que nos ha enseñado nuestro Señor Jesús y la acción del Espíritu Santo, que ha venido para asistirnos, podemos salir victoriosos.

sábado, 15 de septiembre de 2012

VIVIR LA HORA

acebook.com
 - En tu presencia la vida cobra sentido... concedeme la gracia

En muchas ocasiones Jesús habla de que no ha llegado su hora, o que ha llegado el tiempo, la hora de... Quiero hoy llamar la atención a algo que quizás pasa desapercibido o no le damos la importancia debida cuando nos preocupamos mucho por lo que pasará mañana o aquello que tenemos para dentro de unos días.

Mi reflexión busca el despertar y tomar conciencia de que las preocupaciones del mañana nos impiden hoy vivir a tope o concentrado en lo que en este momento, en esta hora, hacemos. Quiero confesar que a mí me pasa mucho eso. Una preocupación futura me descentra, me abate y hasta me deprime en mis ocupaciones o compromisos presentes.

Y lo importante es el momento presente, la hora de hoy, porque es ese momento el que Dios, tu Padre Dios, quieres que le dediques intensamente, profundamente. Y se lo dediques en generosidad y entrega en los hermanos. Pasada esa hora vendrá la siguiente, y cada hora traerá sus problemas y preocupaciones.

Porque de nada vale dejar de soportar el sufrimiento presente con entereza y esperanza, o no alegrarnos con el gozo que vivimos ahora, pensando en lo que vendrá dentro de unas horas o días. Esa forma de dejarnos dominar por las emociones y sentimientos que vendrán más tarde nos impedirán gozar o vivir lo que nos ocurre en esta hora, la más importante de nuestra vida.

Porque de lo que hagamos ahora dependerá lo de mañana. Y la vida es un cúmulos de horas que de no vivirlas intensamente y profundamente se nos escapará la sustancia de lo que nos pedirán cuenta cuando llegue la última hora. Podríamos converger en que la Hora final es el resultado de vivir intensamente en todo su realismo las horas, en su hora, de cada día.

Elevemos nuestra mirada al Padre y pidámosle en nombre de Jesús que nos de la capacidad, el talento y la voluntad de saber vivir en toda su intensidad y dedicación cada hora de nuestra vida. Amén.

domingo, 12 de febrero de 2012

¿DE DÓNDE NACE LA ESPERANZA?

Entonces, en medio de la confusión, la desesperanza y el caos ...

Hace tiempo, cuando participaba en los cursos de preparación al matrimonio, solía decir que la confianza era hija del diálogo, porque al dialogar el conocimiento iba naciendo entre la pareja, y, en consecuencia, del conocimiento brota la confianza.

Hoy, al leer una reflexión sobre la esperanza, me he preguntado, ¿y la esperanza, cómo nace y se instala en nosotros? Porque sabemos por experiencia que su carencia es el mal de muchas situaciones y conflictos que traen graves consecuencias. Perder la esperanza nos desequilibra y nos desespera, y en un estado de desesperación nos cegamos y perdemos el control de nosotros mismos.

Luego, ¿qué ocurre cuando nos desesperamos? Pienso, y lo hago en directo, sin meditarlo antes,  que al cansarnos de esperar empezamos a desesperar, sentido común. Pero, dicho cansancio se va produciendo por una pérdida de confianza. Se deja de confiar y entra la duda y, poco a poco, la desconfianza, que de no poner remedio, desemboca en confusión, desconcierto y desesperación, a punto de la locura.

La esperanza está apoyada en la fidelidad, en la honradez, en la justicia y en la verdad. Porque todas estas virtudes te dan motivos y razones para esperar y mantenerte siempre en una actitud de esperanza. Una persona que inspire confianza basa sus actos en acciones transparente que explican todos sus pasos, aun en los errores y equivocaciones.

Cuando los hechos, en el diálogo, nos salen desde la sinceridad, desde la verdad y actitud de abrirse, sin tapujos ni mentiras, lo comunicado llega turbio y nublado, y al no tener una visión clara de lo que ocurre, nace la duda y la desconfianza, hija del diálogo, y desde esa plataforma se empieza a romper la esperanza, para convertirse en desesperanza.

Un diálogo no sedimentado en roca firme genera dudas, ello lleva a perder confianza, y de no apartarse de ahí y continuar la comunicación mal entendida, la desesperanza hace señal de aparición en la convivencia de las personas. Y de ahí a la locura solo falta una chispa.

sábado, 5 de noviembre de 2011

LA VIDA DEL BIENESTAR


Todos queremos ser felices y vivir una vida cómoda, sin problemas y en paz, pero, por nuestra experiencia, sabemos que no es así. La vida es complicada y nos presenta más dolores que alegrías. Sufrimos soledades, incomprensiones, enfermedades, locuras y desenfrenos; mentiras, infidelidades, explotaciones, dictaduras, caprichos, opresiones, sometimientos, egoísmos, violencias...etc., y supongo que más cosas.

También pasamos momentos felices, pero puestos en la balanza creo que ganarían los dolores y sufrimientos, a los buenos ratos y felicidades. Sin embargo, lo que buscamos son los segundos, y en eso pasamos empeñados toda nuestra vida. Se hace necesario esclarecer a donde vamos y que pretendemos porque en esa medida encontraremos y soportaremos mejor nuestro camino y sabremos donde está nuestra meta.

Si nos fijamos, los creyentes, todos los que se han empeñado en seguir a JESÚS, han pasado y vivido un camino martirial. Sus vidas están llenas de adversidades, fracasos, soledades, rechazos, sufrimientos, dolores, trabajos... Sus vidas están llenas de cruces. Y, si tratamos de entender, es lo natural y normal, porque al que siguen vivió un vida de Cruz, y terminó en la Cruz.

Por tanto, la primera señal es que seguir a JESÚS no es vivir una vida de bienestar, sino todo lo contrario. Es una vida de Cruz y de entrega y servicio a los demás. Incluso a aquellos que nos fastidian y nos hacen sufrir. Para un creyente, claro debe tener, su calidad de vida está en la calidad de cruces que esté dispuesto a asumir, sobre todo la Cruz del amor sin condiciones hasta el punto de dar su vida si es preciso.

No buscó JESÚS una vida de bienestar, sino que se preocupó por alcanzar el bien de todos los demás. Porque para que todos, y en ese todos está la clave, alcancen el bienestar, es preciso que tú y yo nos preocupemos porque eso ocurra. Y mientras nos empeñamos en loable tarea, pasaremos nuestra vida atado a la cruz que nos ha tocado vivir. Esa constante lucha por vencernos a nosotros mismos es la batalla que debemos librar cada día, y para vencer necesitamos estar agarrado a la Cruz Verdadera en la murió XTO.JESÚS.

Pero, ocurre, que negándonos a nosotros mismos, por amor a los demás, encontramos, sería imposible de otra forma y por otros caminos, lo que tanto buscamos: "El estado del bienestar y la felicidad eterna". Es la paradoja de la vida. No está la felicidad en conseguir las cosas de aquí abajo pensando que ellas nos darán lo que buscamos, sino en negarnos a nosotros para darnos a los demás por amor. He ahí la clave y el secreto.

Pero intentarlo sólo sería imposible y disparatado. Sólo con JESÚS y en ÉL podemos alcanzarlo. Es eso lo que han hecho todos los que veneramos y nos sirven de referencia con minúscula: "Caminar al lado de JESÚS de Nazaret". En ÉL podemos luchar contra nuestras propias adversidades, soledades, incomprensiones, infidelidades, enfermedad... Su yugo es suave y su carga ligera.

Nunca equivocarnos que en vivir bien y en bienestar y comodidades, pensando en nosotros sin mirar para los demás, es la respuesta a lo que buscamos y queremos. Ese camino es el camino de la puerta ancha, del error y la perdición. Tratemos de elegir el estrecho, la puerta por la que costará entrar, pero donde, detrás, está el Tesoro que buscamos.

sábado, 4 de septiembre de 2010

LOS PROBLEMAS ESTÁN DENTRO DE NOSOTROS


Lo más frecuente, por no decir siempre, buscamos soluciones fuera de nosotros mismos. Las causas de todos nuestros problemas y preocupaciones están en los otros y en su comportamiento y actitudes. Sí, dejamos alguna cosita para nosotros, pero lo fundamental está en el otro.

Todo conflicto está marcado por alguna disputa o diferencia sobre algo determinado. Uno lo ve de una forma y otro lo ve de otra. A veces, los dos lo ven de la misma forma, pero, hay que distinguirse y sobresalir por encima del otro, y agregamos o quitamos alguna tontería para que permanezca nuestra opinión y nuestro saber.

En otras circunstancias, las diferencias viene por el egoísmo de tener esto antes que el otro, o por el derecho a creer que nos pertenece y no al otro. Por el otro lado ocurre lo mismo, y el conflicto ya está servido para los pacientes abogados que aguardan la llamada en la puerta.

La soberbia, el poseer, no sólo bienes, sino al otro; las riquezas, las comodidades y la forma de entender la vida prevalecen ante el otro y la lucha se cierne en él o yo. Son mis gustos, mis preferencias, mis vanidades, mis apetencias, mis egoísmos los que mandan en mí, y de rebote también en el otro.

Los conflictos no tienen otros orígenes sino esos, y las consecuencias que se derivan de ellos son innumerables y de todo tipo como se tipifican en el código penal. Y algunos, por su diversas y circunstancias, no llegan a ser recogidos. En el fondo de todos ellos subyace una sola cosa: la soberbia contra la humildad, porque si fuésemos capaz de abajarnos y hacernos humilde, todo sería distinto y los conflictos brillarían por su ausencia.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...