SOBRE IMAGENES

Este blog toma las imágenes de Google - Pinterest - para sus reflexiones sobre inquietudes y otros acontecimientos alumbrados desde el Evangelio. Pide de antemano permiso para ello y de no ser así ruego ser avisado para retirarlas.
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lunes, 19 de diciembre de 2022

¿TIENE SENTIDO EL DOLOR Y SUFRIMIENTO?

Es verdad que la vida tiene momentos de alegría y felicidad, pero también momentos de tristeza, dolor y sufrimiento. Queramos o no, no podemos escapar al dolor. Esa es nuestra lucha pero irremediablemente tendremos que beber del manantial del dolor y sufrimiento.

Sin embargo, cuando el sufrimiento tiene sentido se acepta y asume. Lo experimentamos en y con nuestros hijos. Hay momentos que nos damos, incluso con gozo, al sufrimiento por el bien de nuestros hijos. Y, desde la fe y por amor, por aquel hermano que sufre o lo pasa mal. O simplemente cuando la enfermedad nos llega y nos llena de dolor y sufrimiento. Entonces ese dolor y sufrimiento se acoge con esperanza, con un gozo contenido escondido en el mismo dolor, pero sabiendo que no tendrá la última palabra. Una fuerza interior nos fortalece y nos llena de esperanza y da verdadero sentido a nuestra vida a pesar del sufrimiento.

Es el momento de abrazar la cruz, esa cruz de dolor y sufrimiento que llena toda nuestra vida de esperanza y sentido. Se acepta y se lucha desde la esperanza de que, detrás del dolor, está y viene la dicha y la bienaventuranza del gozo pleno y eterno junto al Dios Padre.

Sí, aunque no lo deseamos ni lo queremos, cuando viene, y si es por amor y entrega al bien común, sobre todo, de los que sufren y padecen pobreza, injusticia y sufrimiento, ese dolor de acompañar, de sufrir y de experimentar, incluso en nosotros mismos, tiene verdadero sentido y llena toda nuestra vida de esperanza, de paz, de felicidad y de amor.

jueves, 10 de septiembre de 2015

EL SUFRIMIENTO DE OTROS ES NUESTRO



Sé que es fácil decirlo, y sé también que no es lo mismo estar que no estar. Porque con el estómago lleno y satisfecho, y tus primeras y esenciales necesidades cubiertas, sentemos a hablar del pobre que tiene que pensar cómo hacer para comer cada día que amanece. Solo esa simple preocupación es un sufrimiento horrible y devastador.

Si a eso le añades inseguridad, miedo a la vida, persecuciones, malos tratos y peligro de muerte, la vida se convierte en una constante tragedia y no hay tiempo para oír, menos escuchar y casi ni rezar. Hay que salir corriendo y exhausto coger aliento mientras pueda para seguir corriendo.

Y mientras, yo sentado en mi confortable casa, con todos los servicios y necesidades cubiertas y con una seguridad casi al cien por cien efectiva. Las vidas no se parecen, ni concuerdan. La pregunta brota de forma espontánea: ¿Somos hijos del mismo Padre? Y si los somos, ¿cómo puede ocurrir eso? 

Me quedo sin palabras y no atino a saber cómo sigo escribiendo. Porque me estoy descubriendo a mí mismo, y a tantos otros que quieran aceptarlo y descubrirse. Claro que tengo que confesar que he pecado mucho de pensamientos, palabras, obras y omisiones. Y a cada instante y cada día. No hay duda que soy un pecador, un pecador de los grandes. Por eso, Señor, como aquel publicano, yo no tengo cara para mirarte, ni para levantar mi mirada, y sólo te pido perdón por tantos pecados.

Y si soy capaz de decírtelo públicamente al viento del espacio digital es porque creo en tu Misericordia y en tu perdón. Próximo ya la llegada de la proclamación del año de la Misericordia por nuestro Papa Francisco, quiero aprovechar esas circunstancias para suplicarte y rogarte, postrado a tus pies, perdón, Señor, perdón. 

Y, cómo no, esperanzado en tu Amor rogarte que me transforme mi corazón de piedra en un corazón de carne dispuesto a actuar, a abrir las puertas de mi vida a todo aquel dolor que pueda aliviar con todo el amor que sea capaz de compartir.

jueves, 31 de julio de 2014

¿ME PREPARO PARA SUFRIR?



Porque un camino de espinas y de cruz no es un camino de rosa. No es que quiera sufrir, pero sé que la cruz hará presencia, y, por propia experiencia, todos sabemos que tarde o temprano nuestro camino tendrá sus propias cruces. Jesús pasó su Cruz, y una Cruz a la que entregó voluntariamente y libremente su Vida para remisión de todos nuestros pecados.

Un camino de cruz es un camino de obstáculos, de renuncias e incomprensiones; un camino de sufrimientos, de penas y tristezas. Todos los que han seguido a Jesús han experimentado este camino de cruz. Y a nosotros nos ocurrirá lo mismo. Sin cruz no hay seguimiento, porque seguir a Jesús es un camino de Cruz. No hay otro camino ni otra vereda. Seguir a Jesús a su estilo es un camino angosto, difícil y sólo tiene una puerta: "La Cruz".

¿Soy yo consciente y estoy preparado? ¿Tengo clara conciencia que seguirle es enfrentarme a una vida de renuncias y sufrimientos? Sus Palabras son tan claras que no dan lugar a duda, sin embargo, son, todavía, más esperanzadoras, porque al final del camino, a pesar de las renuncias, sacrificios y penitencias, siempre bañadas en la paciencia, esperanza y gozo traducido en paz, Él nos espera para llenarnos de gozo y felicidad eterna.

Sí, debemos prepararnos, pero sin desesperar, porque la última palabra no la tiene ni el sufrimiento ni la muerte, sino el Señor que nos espera con los brazos abierto para llenarnos de paz y gozo eterno.

miércoles, 4 de julio de 2012

SE TRATA DE DAR LO QUE HEMOS RECIBIDO

 

Porque ahora es el tiempo, nuestro tiempo. Igual nos ocurre cuando somos pequeños. En nuestros primeros años no hacemos sino recibir de nuestros padres de la tierra. No estamos preparado, ni podemos dar nada, porque nada tenemos. Pero en la medida que crecemos empezamos a estar en condiciones de empezar a dar.

Ahora podemos dar nuestra obediencia, sobre todo obediencia, porque es el tiempo de obedecer. Esa es nuestra primera aportación, y muy importante. Dar nuestro esfuerzo en obedecer. Obedecer a nuestros padres, obedecer en el colegio, a nuestros superiores... La obediencia es una virtud muy importante.

Jesús nos la enseña en su vida. Desde niño creció en obediencia a sus padres, y sobre todo, durante toda su vida, a su Padre del Cielo. Vino realmente a cumplir su Voluntad, y la cumplió hasta la última letra dando su vida según el Padre dispuso.

Y en la medida que crecemos y alcanzamos nuestra madurez podremos dar muchas más cosas. Es entonces el momento de darnos totalmente a nuestro prójimo; es momento de dar nuestra fe; es momento de dar esperanza, caridad, amor.

Hemos recibido los talentos que Dios ha querido depositar en nosotros, y esos talentos debemos ponerlos a producir para que den frutos, frutos de obras de amor en los demás. Por eso, ahora es tiempo de darnos, de dar lo recibido según Jesús nos dio. 

Debemos devolver el amor recibido, y ese amor lo entregaremos por el camino de la cruz, por el camino de la entrega, del sacrificio, del desvivirnos e inquietarnos por hacer el bien, no nuestro bien. Cómo Jesús nos amó y nos dio todo, hasta su propia vida, así debemos de hacer nosotros.

Ahora es tiempo de devolver todo lo que hemos recibido, de los demás, nuestros padres, y sobre todo, de Dios, el origen y fin de todas las cosas.

lunes, 30 de abril de 2012

DOLOR Y SUFRIMIENTO

 ... estás pasando por una vida muy triste, llena de sufrimiento y dolor.

Se ha hablado mucho del dolor y del sufrimiento. Y se seguirá hablando, porque la vida tiene mucho de dolor y sufrimiento. ¿Por qué? Nos lo hemos preguntado muchas veces, pero en mi opinión no se ha profundizado lo suficiente.

Desde el principio, salimos a la vida solar, la de este mundo, con esfuerzos, miedos y peligros. Muchos se han quedado en el parto, paso de la vida en el vientre de su madre, a la vida del planeta tierra que habitamos. Y también, las madres lo tienen bien sufrido, y comparten el mismo peligro en esos momentos.

Se trata de momentos duros en los que el más débil, en estos casos, el niño, tiene la peor parte y casi siempre será el elegido a perder. Perder su vida, porque en esos momentos lo único que tiene es su vida, que se la roba su propia madre. ¡Paradojas de la vida!

La vida es engendrada con placer, con orgasmo, pero, engendrada, necesita un camino, no de rosas, que termina con sufrimiento y esfuerzos de dolor: el parto. Diríamos que ese signo simboliza el camino que va a tener lugar durante todo el trayecto de su vida: muchos momentos de dolor y sufrimiento.

En muchas situaciones, se prefiere la comodidad, el placer, el ego, a la vida, y se decide robarle la vida a otra persona (el más débil e inocente, que no tiene voz), que aunque habite dentro del cuerpo que lo engendra, no le pertenece. Su vida es propia y nadie tiene derecho a robársela.

Y es que de alguna manera se nos ha dicho eso desde el principio, a la mujer (Eva): "Mucho te haré sufrir en tu preñez, parirás hijos con dolor, tendrás ansia de tu marido, y él te dominará". Y a Adán, le dijo: "Por haber hecho caso a tu mujer y haber comido del árbol del que te prohibí, maldito el suelo por tu culpa: comerás de él con fatiga mientras vivas; brotará para ti cardos y espinas, y comerás hierba del campo. Comerás el pan con el sudor de tu frente, hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste sacado; pues eres polvo y al polvo volverás". (Gn 3, 16-19).

No nos debe extrañar, pues, que en este mundo lo pasemos mal, pues hemos sido avisados claramente, y el que avisa no es traidor sino simplemente dice la verdad. Porque es lo que está pasando. Claro, que mucha culpa de que unos lo pasen muy mal depende de otros, que aunque se empeñen en pasarlo bien nunca lograran pasarlo plenamente bien. Siempre tendrán el dolor esperándoles.

Y es que nos empeñamos en cambiar el mundo, nuestro destino y nuestra meta, pero nunca podremos cambiarlo. Por muchos adelantos científicos, técnicos, descubrimientos...etc., el hombre siempre tendrá delante el dolor y el sufrimiento. Cuando no guerras por envidias, ambiciones, egoísmos...etc. Nunca podrán borrar el dolor.

El camino para abolirlo, no en este mundo, pero sí en el verdadero y eterno, es aceptarlo, cargar con él y compartirlo con los que sufren más y son más pobres. Sabemos que el dolor cuando se comparte disminuye y se alivia. Y en ese aspecto se puede hacer mucho.

¿O no fue eso lo que hizo Jesús? ¿Acaso tenía Él que sufrir? ¿Es qué vino a este mundo a sufrir, o por el contrario vino a enseñarnos el camino de la salvación y liberación del dolor y sufrimiento, sufriendo Él primero? 

Son preguntas que pueden ayudarnos a dar respuesta a tanta penuria, sacrificios, dolor y sufrimiento. Y es que cuando se pone ese dolor en Manos del Señor, todo cobra su verdadero color y el sol brilla de otra forma, porque la Cruz, es decir, el dolor y el sufrimiento son el camino, merecido, pero que al mismo tiempo nos sirve de tabla de salvación.

Eso no significa que tengamos que aceptar el dolor y buscarlo. Todo lo contrario, lucharemos para erradicarlo, esa es la lucha diaria. Jesús hizo eso, pero aceptó la cruz cuando llegó su hora. De la misma forma tendremos nosotros que comportarnos y aceptarlo. Amén.

martes, 28 de febrero de 2012

HACER LO QUE REALMENTE QUIERO HACER


Si diera rienda sueltas a hacer lo que quiero, lo que vulgarmente decimos me pide el cuerpo, me perdería totalmente, porque aunque sientes el tirón y deseo de abandonarte a tus apegos y pasiones, también experimentas y percibes que ese no es buen camino. 

El dejarte ir a favor de la corriente trae malas consecuencias y pronto percibes que eso es cierto. Es, pues, necesario luchar, y oponerte a todo aquello que su mal o excesivo uso puede llegar a serte perjudicial. No cabe duda que a la conclusión que llegas en poco tiempo es que lo bueno, lo que realmente todos buscamos y queremos va a costar trabajo.

Cuando decides emprender ese camino, pronto te das cuenta que el recorrerlo es muy serio y se hace duro y difícil. Experimentas que, con casi total seguridad, te vas a quedar solo en muchos momentos, o que son muy pocos los que lo siguen. La conclusión no tarde en llegar, el mundo tiene otros criterios y querer enfrentarse a ellos es navegar contra corriente.

Por eso está el mudo como está. Todos buscan la felicidad en él, y en él no está. Pero se hace difícil convencerles que buscan en vano. Sientes en tu interior eso de que "en vano se cansan los albañiles si el arquitecto no construye la casa". Porque solos nadie puede lograr ni alcanzar nada. Pero muchos se empeñan en enfrentarse solos, rechazando toda ayuda, sobre todo la que nadie debe rechazar.

Y nos hartamos de buscar y buscar felicidad caduca, esa que prometen en los periódicos o la tele: "Vivir la vida que son cuatro días; pásalo bien y no te preocupes cómo ni por qué; vive tu vida y piensa en ti, disfrútala y no sufras..." Y corremos detrás de esas promesas como locos olvidándonos que todos esos premios son caducos, se marchitan. No hay futuro con todo eso.

Claro, el otro camino es un camino martirial, de sufrimiento, de cruces, de inseguridades, de esos de los que a nadie les gustan. San Pablo decía que no hacía lo que quería, y sin embargo, aun no queriéndolos hacía lo que no quería. Creo que es lo que nos pasa a todos, hacemos lo que no nos conviene y, no hacemos, lo que realmente nos conviene. 

Esa es nuestra lucha. Ese es nuestro compromiso, el martirio. Porque Aquel que nos ofrece la plena felicidad, y para siempre, se abandono de su divinidad tomando nuestra naturaleza humana para indicarnos que el camino es la cruz mientras andemos por aquí abajo. Su vida terminó en la Cruz. Posiblemente ya la conozca o, al menos, hayas oído hablar de Él.

Y resulta que aprendiendo a sufrir, "aceptándolo", empezamos a experimentar que nuestra búsqueda, que tanto perseguimos y anhelamos, está escondida ahí, en el sufrimiento. Sí, no se entiende. Es un misterio, pero se experimenta y da gozo al final. Porque en la medida que más se profundiza y se sufre, más Gracia recibes y más fortaleza adquieres para superar tales adversidades.

No se entiende, pero ocurre así. Para muestra, la vida de todos los santos. Me vienen a la memoria Santa Teresita de Lisieux, Padre Pio de Pietrelcina, entre otros muchos, por ejemplo. La Eucaristía es un compromiso martirial, y quien no entienda eso difícilmente dará sentido a sus sufrimientos.

Porque todos sabemos que llegaran. Nadie escapará a la enfermedad, al dolor... Puede ser que si no directamente, sí indirectamente. La cruz es el final de esta vida para dar luz a la verdadera y eterna. Por eso, buscarle sentido al dolor y al sufrimiento tiene sentido, porque nuestro primer rechazo, pecado original, nos ha marcado ese camino, y para salir de él necesitamos un Reparador que nos redima. Y esa reparación se hizo en una Cruz. Cruz que nosotros también hemos de beber.



Y quiero aprovechar esta reflexión para agradecer a mi amiga "caminar" ese detalle que ha tenido de acordarse de mí. No tiene valor el premio sino el esfuerzo de buscarme entre otros para concederme su premio. No son mis méritos, que no los hay, sino la actitud de contarme entre sus amigos que presupone el conocerme y haberme visitado. 

Por eso, desde esa actitud, yo también quiero recordar, agradecer y conceder este premio a otros cinco compañeros, porque el premio no admite más, para que lo reciban como un hola y recuerdo de sus esfuerzos en continuar esta lucha que nos es necesaria y nos ayuda a trabajar y esforzarnos en conseguir lo que nos llena de gozo y eternidad.

Y estos son los compañeros que he designado, y que les sugiero los visiten. Les aseguro que valdrá la pena hacerlo:
Siguiendo a Chesterton
Tari Hiatzi hasta la luz
A Dios rogando y con el rock sonando

Liebster es una palabra en alemán, que según la definición que acompaña este premio, quiere decir "querida(o), amada(o) o favorita(o)". La idea de este premio es apoyar a blogs que tengan menos de 200 seguidores para que puedan crear más conexiones y que otros blogs los conozcan.
Estas son las reglas a seguir:
- Agregar el botón a tu blog
- Seleccionar a 5 personas y dejarles un comentario de que han recibido un premio.
- Animar a tus lectores a que visiten los blogs que has escogido.


domingo, 23 de octubre de 2011

EL DOLOR Y EL SUFRIMIENTO


Se hace difícil vernos por dentro desde una situación cómoda, instalada en la abundancia, sin carencias que nos exijan movernos y actuar. Cuando abunda el queso, los ratones viven tranquilos y no necesitan esforzarce en descubrirlo. Sin embargo, cuando la falta de medios, o la carencia de salud nos asedia, nos vemos en la necesidad de salir y enfrentarnos a la lucha.

Sólo en el dolor y el sufrimiento somos capaces de salir de nosotros mismos y vernos tal y como somos. Sólo en la pobreza de nuestra propia impotencia somos capaces de vislumbrar la necesidad de un PADRE que nos libere de tales angustias.¡Cuantas veces nuestras capacidades y talentos afloran después de una noche oscura y como una reacción urgente a una necesidad imperiosa!

Detrás de la noche oscura viene la luz que lo ilumina todo. Y las cosas, que antes se veían negras y sin sentido, ahora, a pesar que el dolor persisten, empiezan a tomar sentido y razón de su por qué. Tiene el dolor un lenguaje que da expresión y significado a las palabras, y que nos mueve a crecer y a perfeccionarnos. Un mundo sin dolor estaría falto de motivación, de sacrificio, de renuncias, de amor.

¡Cuantas veces nuestros miedos nos paralizan por dentro y dejan que esa llamada a la perfección quede en el arca interior y sólo aflora la mediocridad y el silencio. Sólo en el riesgo al sentirnos obligados a tomar decisiones somos capaces de encender la llama que nos alumbra el camino de la acción. Y esos impulsos sólo los despierta el dolor y el sufrimiento.

Por eso, tras esas situaciones que nos someten a dolor y sufrimiento, y que para muchos son motivo de huidas y de interrogantes, debemos interpelarnos y preguntarnos que, gracias a ellos, somos capaces de descubrir lugares en nuestro corazón que todavía no existen, y para que puedan existir debe entrar en ellos el dolor (León Bloy).

martes, 5 de abril de 2011

NO SABEMOS QUIENES SOMOS


Nuestra ignorancia es superlativa y sólo necesitamos sufrir algún contratiempo para darnos cuenta cuanto hemos recibido de forma gratuita. El otro día comentaba una reflexión, muy hermosa, en un blog de un amigo sobre este tema. ¡Cuantas gracias hemos de dar por todo lo que tenemos y disfrutamos!

Cuando visitamos un hospital descubrimos lo afortunado que somos; cuando encendemos la radio o tele observamos que hemos tenido mucha suerte y que somos unos seres privilegiados en referencia a otros que sufren desgracias y percances graves; cuando viajamos y oímos la cantidad de accidentes graves y mortales nos percatamos de lo afortunado que hemos sido.

Lluvias torrenciales, terremotos, tsunami que asolan a muchas partes del planeta en los que nosotros no vivimos, y muchas personas que han quedado huérfanas y han perdido todo, lo que se dice todo, por el hecho de estar allí y no aquí donde yo estoy.

Podríamos preguntarnos, ¿por qué a ti y no a mí? ¿Soy yo mejor o merezco más? Preguntan que no tienen respuesta y que sólo nuestro PADRE DIOS puede respondernos cuando quiera y como quiera. ¿Por qué no soy libio, marfileño, japonés o del tercer mundo? ¿Por qué vivo en Canarias y concretamente en Lanzarote?

Simplemente por eso, por darnos cuenta de que tenemos que preguntarnos y dar gracias, debemos dar gracias, valga la redundancia, a DIOS. Porque cuando pase lo que pase, por culpa de los hombres y del pecado, yo, donde quiera que esté debo saber que mi PADRE es mi Pastor y con ÉL nada me falta. Posiblemente debo, en ese momento, cargar con mi cruz, ÉL también la cargó, pero sin perder la paz y la esperanza que, con ÉL, podré cargarla y, terminada la travesía, llegará el gozo de la vida eterna en su presencia.

Desde ahí se abre la esperanza de un futuro prometedor lleno de gozo y alegría. Desde ahí nuestra carga se hace más ligera y suave y el dolor y sufrimiento tienen sentido y sirven para trasladarnos a la presencia amorosa del PADRE. Nada se ha perdido sino todo es ganancia.

Por todo ello, le propongo esta hermosa oración, recibida de una buena amiga, que nos invita a rezarla en comunión por todos aquellos que en estos momentos sufren las consecuencias trágicas de la vida y del propio destino:

POR LOS AFECTADOS DE JAPÓN Y DE TODAS PARTES DEL MUNDO


¡¡¡ Señor, quiero decirte GRACIAS, porque hoy me desperté y sabía dónde
estaban mis seres queridos. Porque esta mañana mi casa estaba en pie,
porque esta mañana no estoy llorando a mis hijos, mi esposo, mis padres,
mi hermano o hermana que necesitan ser rescatados debajo de una pila
de concreto, porque esta mañana pude tomar un vaso de agua, porque esta
mañana no estoy planificando un funeral, y ante todo te agradezco Señor
que todavía estoy vivo y tengo voz para rezar por la gente de JAPON.

Señor, te ruego a ti, el único que hace posible lo imposible, el único que
transforma la oscuridad en luz, te ruego que les des fuerza a esas madres
que están sufriendo; que les des la paz que supera cualquier entendimiento;
que abras las calles para que la ayuda llegue; que proveas doctores, enfermeras, comida, agua y todo lo que ellos necesiten. Amén.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

REALMENTE, BUSCAMOS SEGURIDADES

El hijo mayor de Madoff se suicidó a dos años de la detención de su padre


El hombre y la mujer desde que tienen uso de razón, y antes, aunque de forma inconsciente, buscan la seguridad de una vida segura, valga la redundancia. Una vida segura significa estar fuera de todo peligro y sufrimiento; significa tener medios económicos que garanticen protección, atención médica y todo los medios que impidan violentar y hacer sufrir tu propia vida y de las que te rodean.

La seguridad es algo que nos angustia y nos mueve a buscar los medios que nos proporciones el estar seguro. Pronto, descubrimos que el dinero es un tesoro que nos ayuda a conseguir mucha seguridad, aunque, desgraciadamente, nos percatamos que ni con él estamos completamente seguros. Buscamos, entonces, amistades, relaciones influyentes, estar bien asociado para en el momento oportuno echar mano de ellos si se hace necesario.

Pero así y todo nunca conseguimos estar lo suficientemente seguros. De la misma forma que nunca conseguiremos estar plenamente feliz. Amabas cosas, seguridad y felicidad son deseos que se nos escapan al poder del dinero y al poder de influir y gobernar. Convergemos que la felicidad depende de otros factores y, al final, descubrimos que depende esencialmente de Alguien concreto.

No somos capaces de alcanzar la felicidad por nosotros mismos, y menos con las cosas que este mundo nos propone y ofrece. He oído a grandes y jóvenes millonarios proclamar que el dinero no te da la felicidad. Puede ayudarte, pero nada más, porque la felicidad está en otro lugar y se consigue de otra forma.
Las técnicas de relajación, control mental y todo lo que quieras añadir no pueden sacarte de la inseguridad con la  que vives. Necesitas encontrar a alguien que te de paz, sabiduría y fortaleza para enfrentarte de forma serena y tranquila contigo mismo. Para que te ayude a descubrir el sentido y rumbo de tu vida, y el significado de lo que persigues y quieres conseguir.

Y, sólo de esa manera, descubrir Quién te puede ayudar a conseguir la seguridad en tu vida y la salvación eterna. Es cosa de buscar, pero buscar dónde puedas hallar; no busques en donde no se encuentra, ni tampoco dónde no puedas encontrar nada. Lo que busca está más cerca que lo que piensas. Es cuestión de tomártelo en serio.

Cuando se pierde la esperanza y el rumbo de dónde tienes que llegar, se pierde el deseo de vivir y, con ello, la motivación de continuar la lucha y buscando. Acabamos de tirar la toalla y perder toda esperanza. Vendemos nuestro mayor tesoro. Situaciones así contemplamos con frecuencia, unas más sonadas y otras menos, pero suceden.

El hijo mayor de Madoff se suicida justo a los dos años de su detención

Mark Madoff siempre afirmó que desconocía la estafa hasta que su padre se la confesó
Mar Gonzalo (Efe) / Nueva York | Actualizado 12.12.2010 - 05:02
El hijo mayor de Bernard Madoff, Mark Madoff, de 46 años, no pudo soportar más la presión y decidió suicidarse ayer justo cuando se cumplían dos años de la noche en que su padre le confesó a él y a su hermano que la lujosa vida que llevaban era fruto de una gigantesca estafa de más de 37.000 millones de euros, según confirmó ayer la Policía de Nueva York. Tras la confesión, Mark y su hermano Andrew denunciaron a su padre y a la mañana siguiente, éste era detenido. Bernard Madoff cumple actualmente una condena de 150 años de prisión.

Según fuentes policiales, Mark llevaba cada vez peor la llegada del segundo aniversario y temía que se presentaran cargos penales contra él; contra Mark Madoff sólo había pendientes demandas civiles que le reclamaban la devolución de decenas de millones de dólares. Su estado emocional era tan delicado en las últimas horas que su esposa -quien había solicitado el cambio de apellido para ella y sus hijos- pidió a su padre que acudiera al apartamento de Mark en el SoHo neoyorquino, ya que ella estaba fuera de la ciudad. Allí, el suegro de Mark Madoff encontró su cuerpo colgado con una correa de perro de una tubería del techo, mientras que el hijo del fallecido, de dos años, dormía en una habitación contigua.

miércoles, 3 de febrero de 2010

NUESTRO EGOÍSMO, LA CAUSA DE NUESTRA INMADUREZ.



El hombre siempre estará preguntándose sobre el dolor, el sufrimiento y las contrariedades que la vida y su recorrido le plantean. Creo, en mi humilde opinión, que no hay tema más sugestivo e importante que pueda interesar más al hombre que este. Porque en ello le va la vida, el gozo y la felicidad. De nada vale ser, tener, si no hay paz, bienestar interior consigo mismo y, por supuesto, felicidad.

Nada importa más, y todo lo demás se considera basura si no se tiene lo primero. Ni que decir tiene que la vida contra la muerte es la meta que toda persona busca, pues estar atormentado, sin salud y en un constante desasociego te lleva a desear la muerte que, de alguna forma consideras que ya la tienes. Son, pues, los temas vitales que no podemos eludir aunque queramos mirar para otro lado y llenarnos de sucedáneos temporales que sólo nos dan pan para hoy, pero hambre para mañana.

Todo nuestro alrededor está embriagado, a menos que prestemos atención, a dar respuesta a esta inquietud. El cine, la prensa, los medios audiovisuales... no pueden desentenderse de esta inherente necesidad de responder a la verdadera y desesperante necesidad del hombre. Y, en los momentos puntuales de grandes tragedias, amén de las cotidiana de cada uno, el hombre aflora su propia esencia de mirarse su etiqueta y ver de dónde viene, a dónde va y qué es.

Estos días donde la tragedia reciente de Haití hace saltar a la actualidad la dormida pregunta que el hombre quiere enterrar. Donde unos simples temporales desbordan las malas planificaciones y la no voluntad política de darle soluciones, tal es el caso de las Islas Canarias, a lo que se sabe y preve que va a pasar. Donde se pasa hambre, hay carencias importantes de salud y educación, como es Bolivia, por poner un ejemplo, y su Presidente Morales, venido de esa realidad, no hace por luchar y tratar de solucionarlos, ¿qué responsabilidades le vamos a pedir a DIOS?



Porque la pregunta es esa: ¿Por qué DIOS permite estas cosas? Eludimos nuestra responsabilidad para adjudicarsela a DIOS. O dicho de otra forma, admitimos que DIOS es nuestro PADRE cuando nos conviene pero, a la hora de justificarnos y culpabilizar, le señalamos a ÉL. Un PADRE, que sólo tiene el deber de cuidarnos, protegernos y abastecernos, pero nada más. De exigencias nada.

Simplemente, DIOS no permite nada, ni desea nada malo ni trágico para su criatura más preciada. Sólo quiere su bien, su gozo y felicidad eterna, pero le ha dado la posibilidad de ganárselo con su sudor y trabajo, y de forma libre y opcional. Puedes decir que sí, y puedes decir que no. Puedes, libremente, aceptar su Voluntad, o puedes no aceptarla. DIOS siempre la respetará, y no moverá un dedo. ¿O es qué no lo hizo así con su HIJO cuando fue Crucificado en el Golgota? ¿Entendería eso María, la Madre? Al parecer parece que sí, pues su respuesta fue. "Hágase tu Voluntad", y se entregó en obediencia a cumplirla.

DIOS aprovecha estos momentos, que suceden más por la mano del hombre que por otra cosa, para cincelar y modelar al hombre, y ayudarle a madurar, a comprender, a que le miren y entiendan que ÉL es su PADRE, y que sin ÉL nada pueden hacer. Son esos momentos cuando el sufrimiento y el dolor tienen sentido y despiertan en el hombre el deseo de solidaridad, de esfuerzo, de compartir, de entrega, de fraternidad, de... en una palabra, Amor.

Son esos momentos donde el hombre, por sí mismo, experimenta la vivencia de un DIOS AMOR cercano que le acompaña, le da esperanza y sentido a continuar la peregrinación y la lucha. Sólo con oírlo, aprenderlo, e incluso razonarlo no basta. A DIOS hay que experimentarlo y, por nuestra forma de ser, sólo en el dolor y sufrimiento experimentamos la necesidad de su Poder y de su Amor.

viernes, 29 de enero de 2010

SINCERAMENTE, YO QUIERO SER FELIZ ETERNAMENTE, ¿TÚ NO?


Realmente, toda mi vida, desde muy joven, he sentido la inclinación de buscar lo imperecedero, lo que realmente vale para toda la vida. Hoy, después de muchos años de búsqueda, empiezo a comprender que nada de lo que nos rodea vale tanto como la vida misma y, sobre todo, cuando esa vida que se me ha regalado tiene la posibilidad de ser eterna y gozosa para siempre.

Desde esa perspectiva, todo lo estimo basura, diría San Pablo, y así quiero también decirlo yo ahora. Nada de lo que mi propia vida terrenal puede darme tiene sentido ni valor comparado con lo que puedo alcanzar en la otra que llamamos del otro mundo. Porque, una de las cosas que he llegado a entender, quizá, por obra del ESPÍRITU, es que mi vida no va a terminar, quiera yo o no quiera.

Mi vida va a seguir, sólo que estará gozosa y feliz eternamente, o desesperada, amargada y martirizada eternamente. Ambas posibilidades están ahí y son verdaderamente ciertas. Puedes creerme o no, pero lo son. Para muestra te sugiero leer "Entre el cielo y la tierra" de María Vallejo-Nájera, que supuso a su autora un cambio radical de vida.

Son testimonios serios, de personas de carnes y huesos. Algunos contemporáneos, como el Padre Pio de Pieltrelcina y otros muchos más, amén de la autora del libro, persona seria y formada que no están para engañar ni para perder el tiempo con tonterías. La cosa es mucho más seria de lo que algunos creemos, y el tiempo es oro que lo perdemos tontamente entre basurillas que consumimos y no nos llenan plenamente.

Y estamos avisados, pero que muy avisados, sólo que la mayor parte no quiere enterarse y andan ciegos, drogados por las cosas de este mundo que sólo ofrecen cachitos de felicidad perecederos que, al final, nos desesperan más. Es cuando, en la desesperación, encontramos las respuesta de vislumbrar que las cosas no nos dan la felicidad que buscamos, sólo en el darnos y amarnos encontraremos la felicidad buena, la que vale para SIEMPRE.

Tengo que confesar y admitir que la lectura de ese libro, providenciamente ofrecida por un compañero, ha supuesto un aire fresco que ha reforzado mi fe un poco más fuerte, no sin antes hacerme pasar, y lo estoy pasando, por momentos de tribulaciones, santo temor y desconcierto. Y, paradogicamente, no tenía ganas de leerlo, tenía otro material preparado para hacerlo, y confienso que me cuesta leer. Es uno de mis grandes defectos y pesares.

Ha sido como una luz, gracia actual, que me ha alumbrado la importancia de la oración, el ayuno y limosna de forma providencial y a las puertas de empezar, muy pronto, un nuevo tiempo litúrgico de la Cuaresma, tiempo de oración, ayuno y limosna.

Quiero narrarle una secuencia de este libro que me parece, como casi todo, importante para alumbrar esta vivencia que quiero participarles. Se trata de esclarecer la importancia del ejercicio del ayuno, ahora tan importante para ofrecerlo por nuestros hermanos de Haiti y otros que, por estar fuera de nuestro alcance físico, nos parece imposible hacer mucho por ellos, sí no son cosas materiales y económicas que enviarles, qué, algunos por carecer, nos quedamos inmóvil justificando no poder hacer nada.

Incluso, diría que más importante que dar es "darse", porque el darse significa más, y es casi irresistible para nuestro PADRE DIOS no aceptar un sacrificio de un corazón contrito y humillado. Porque el darse nace desde dentro del corazón y no puede engañarse en apariencias y sobras.

A la pregunta, ¿Padre, yo no entiendo eso del ayuno? ¿Para qué sirve además de para que el pantalón me cierre un poco mejor?, de la autora a un sacerdote misionero de la República Dominicana, que convive con los más pobres entre los pobres, éste contestó. "Es muy sencillo". Tú siempre tienes comida en el plato, mi gente no.

Obviamente, no puedes venir a ofrecer tu alimento del día a algún hambriento de mi aldeíta, pero si puedes ofrecer sustento a un pobre en tu barrio madrileño. Y puedes hacer algo mucho más valioso aún: puedes compartir con él su hambre. Esa que el padece a diario tú puedes sentirla sólo hoy. Así aprenderás lo que verdaderamente duele no recibir alimentación durante todo un largo día.

Tú lo solventarás mañana, pero el mendigo de la esquina de tu casa volverá a pasar hambre. Por eso, para compartir un día su dolor, ayuna hoy y, con el dinero ahorrado de ese almuerzo, cómprale a él un buen alimento para este día. Le saciarás el cuerpo y tú saciarás tu corazón. A tus ojos tu acción es nimia, pero a los ojos del hambriento, es vida.

Enseguida me viene al pensamiento. ¿No será esa la solución a tanta miseria y hambre que pasan en este momentos muchas familias que se han quedado desnudas y en la calle de un mes para otro?

jueves, 27 de noviembre de 2008

La historia de Melazzini: lo único incurable es el deseo de felicidad.





Un oncólogo de éxito, jefe de servicio, una familia preciosa, una forma física envidiable. Llega el zarpazo de la esclerosis lateral amiotrófica, la tentación del suicidio y el descubrimiento del sentido de la existencia. Melazzini participa el próximo 8 de noviembre en la Jornada sobre la Calidad de Vida que organiza la Asociación Medicina y Persona en Madrid.

Su actual historia comienza hace seis años. Un día, de camino al trabajo en bicicleta, no le respondía el pie al intentar meterlo en el calapies. No le dio importancia en un principio, pero dos semanas después, cuando volvió a intentarlo y tampoco pudo hacerlo, empezó a preocuparse. Decidió ponerse en contacto con neurólogos que, después de casi un año de pruebas y de ser tratado como un paciente más (porque así lo quería), llegaron al diagnóstico terrible: padecía esclerosis lateral amiotrófica.

Ésta es una enfermedad del sistema nervioso que provoca la muerte celular progresiva de las motoneuronas, que son las células responsables de transmitir el impulso nervioso a los músculos voluntarios de todo el cuerpo. Esto conduce a una parálisis progresiva de toda la movilidad, incluidos los músculos para tragar, masticar, hablar y respirar. Acaba con la vida en tres, cuatro o cinco años (actualmente tarda algo más gracias a la respiración mecánica). Al final estás totalmente encerrado en tu cuerpo inmóvil, quizá moviendo sólo los párpados, pero con una sensibilidad y una conciencia sin alteraciones, prisionero de tu propio cuerpo. Muchos enfermos llaman "la bestia" a su enfermedad.

Este hombre, médico, al ser perfecto conocedor de su destino, sufre, se deprime, tiene miedo. Piensa en ponerse en contacto con una sociedad suiza (a través de Internet) para recurrir al suicidio asistido antes que acabar como un "vegetal". Finalmente llama por teléfono para concretar el día. Mientras habla con ellos, ve la forma con la que le animan a suicidarse (diciéndole que dada su enfermedad es la única salida que tiene); viendo la frialdad con la que le tratan, desiste de esta decisión.

Se retira a su pueblo natal y retoma la relación con un jesuita. Poco a poco va cambiando y dándose cuenta de que la vida puede ser rica e interesante, a pesar de la enfermedad. Incuso, también, "gracias" a ella. Su profesión también adquiere una mayor profundidad. Ahora, de hecho, Mario ve las cosas "desde la otra parte". Se pone en contacto con decenas de personas frágiles y en compañía de un cantautor famoso y de una cuidadora rumana comienza su batalla más importante: la batalla contra la soledad y el abandono que acompañan a las enfermedades más graves, contra el sentimiento de exclusión y de insignificancia que tarde o temprano sienten todos los que sufren de una incapacidad invalidante.

Ya no quiere morir, sino "disfrutar de cada minuto que te concede el milagro de estar vivo". Viaja constantemente por toda Italia para conocer directamente a sus compañeros de enfermedad y a sus familias. Se preocupa por sus necesidades e intenta ayudarles a resolverlas. Actualmente es también presidente de la Asociación Italiana de Esclerosis Lateral Amiotrófica y director científico del Centro Clínico Nemo, que se dedica a la investigación y al cuidado de los enfermos con esclerosis lateral y con distrofia neuromuscular.

Comenta que gracias a su enfermedad ha descubierto el verdadero valor de la vida. "Lo único incurable que tengo es este deseo mío de felicidad, que es la consistencia de la vida". En este momento brotó en mi corazón las palabras de San Agustín: "estamos hechos SEÑOR para TI, y no descansaremos hasta llegar a TI".

Javier Gutiérrez García.Presidente de la Asociación Medicina y Persona


Si algo nos hace levantar la mirada hacia el cielo es la punzada seca del dolor. El sufrimiento siempre pilla por sorpresa, siempre parece venir a traicionar lo más hermoso de nuestra vida, lo más esencial de nosotros mismos. Pero, si tiene sentido, entonces es soportable, e incluso, puede llegar a ser esencial para entender nuestra propia existencia (recogido del sentido busca al hombre.com ).


No entiendo el italiano, lo digo por el vídeo, pero en este caso las imagenes son elocuentes y hablan por si solas. Veo con mis propios ojos lo que siempre he sentido en mi interior y he buscado como respuesta en el SEÑOR. ¿Por qué sufrir? Ayer el profesor Pedro Rodriguez, al ser entrevistado en "los primeros cristianos": -deahaba.blogspot.com/2008/11/los-primeros-cristianos-tuvieron-que.html- manifestaba la estrategia que DIOS aprovecha para sacar de nosotros -"respetándonos nuestra libertad", ahí creo que está la clave, "el misterio"- la serenidad y las circunstancias dónde con la paciencia, obligados por nuestra propia impotencia humana, levantemos la mirada, para encontrar luz y sentido a la necesaria fragilidad humana. Fragilidad que, tarde o temprano, tenemos que compartir con el SEÑOR.

La diferencia está en que la compartamos con ÉL y en ÉL. Fuera de ÉL estamos perdidos y nada tiene sentido. Es cuando perdidos y sin rumbos justificamos y buscamos "la eutanasia", "el suicidio", "la droga", "sumergirnos en el placer" y todos los demás recursos que la ciencia y nuestras apetencias encuentran como salidas, pero todo es vano si el ARQUITECTO no construye la casa. Por más que la hagamos y la volvamos a hacer, todo es vano.

El camino de salvación y, por tanto, de plena felicidad eterna se encuentra en la Cruz. La Cruz de nuestra vida que muy bien supo encontrar Mario Melazzini. Sólo me resta alabar y pedir al SEÑOR que los bendiga a todos por estos dones que recibidos de su MANO generosa los comparten y ponen al servicio de todos.

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