SOBRE IMAGENES

Este blog toma las imágenes de Google - Pinterest - para sus reflexiones sobre inquietudes y otros acontecimientos alumbrados desde el Evangelio. Pide de antemano permiso para ello y de no ser así ruego ser avisado para retirarlas.
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martes, 25 de septiembre de 2012

CUANDO TE EXPERIMENTAS SOMETIDO...


 Oración de entrega al Señor. Creo, Señor, fortalece mi fe;
porque lo adviertes en tus propias carnes, sabes que te sientes atado y que no te encuentras con fuerzas para despegarte de tus propias inclinaciones. Inclinaciones que no son malas pero que te dominan y pueden arrastrarte a consecuencias no muy agradables.

Sabes donde están las diferencias, y entiendes que este apego, controlado y bien administrado, no es nada malo y hasta conviene y ayuda a la salud. Pero es peligroso no controlarlo porque tomado en abundancia puede convertirse en un apego peligroso y perjudicial. Todos sabemos dónde y cuáles son.

Y esa lucha sucede a diario y nos exige estar alerta, siempre vigilantes y atentos. Nos exige disciplina, voluntad y esfuerzos para no dejarnos arrastrar y ser vencidos. Es un combate a muerte que se hace duro, constante, difícil y nos puede llegar a desesperar.

En muchos momentos sucumbimos a esa lucha y nos sometemos a esas apetencias. Y sabemos que hacemos mal, pero nos autoengañamos y justificamos nuestro desvío, nuestra distorsión de la realidad. Al final terminamos sometidos, esclavizados. Experimentamos que verdaderamente no somos libres.

Nos gustaría ser mejor, ser bien intencionados, aspiramos a ello, pero algo nos impide hacerlo, nuestra naturaleza humana, nuestra carne se empeña en impedirlo. ¿Por qué? ¿Qué cárcel cautiva a nuestra libertad y a nuestro cuerpo? ¿Dónde podemos encontrar nuestra libertad, esa libertad a la que sentimos estar llamados?

Verdaderamente necesitamos encontrarla, porque tal como somos descubrimos que no queremos ser. A pesar de sentirnos a gusto, a pesar de autoengañarnos, a pesar de creernos felices. No, no lo somos porque estamos llamados a metas mayores. Hay un Ideal al que todos aspiramos, y ese Ideal conformará toda nuestra vida, aunque tú no lo adviertas ni lo descubras, pero, quieras o no, estás hecho para volar a gran altura, por encima de tus apegos e inclinaciones.

viernes, 20 de enero de 2012

DIOS CUENTA CONTIGO

DIOS CUENTA CONTIGO. Te has puesto a reflexionar porque Dios...

Muchas oraciones se elevan al Cielo por ese formidable gol marcado, o para que mi equipo gane ese partido o esa copa, o para que esto me salga bien...etc. Pedimos y pedimos, pero no caemos en la cuenta que los demás también piden que ganen sus equipos o que las cosas les vayan bien.

Luego, ¿cómo es posible que a unos les salgan las cosas bien y a otros no? ¿Cómo es posible que unos se vena amenazados por terremotos y tsunami y otros le favorezca un clima bueno y confortable? ¿Es eso justo? ¿Y no tenemos todos un mismo PADRE DIOS? Miles de preguntas nos seguiríamos haciendo a este respecto, ¿por qué ocurren estas cosas? La figura del PADRE DIOS queda algo confusa y desdibujada.

Sin embargo, no desesperemos e intentemos reflexionar, porque nuestra mente se nos ha dado para eso, para reflexionar y razonar. El mundo ha sido creado, y ha sido creado con unas leyes establecidas. Establecidas para marcar un inicio y también un final. Todo tendrá su tiempo. No obstante, dentro de su creación, el hombre destaca por encima de todo, y todo lo demás queda y está sometido a él.

Él domina la tierra y todo lo convierte para su utilidad y fin, pero lo hace desde la bondad y el servicio a que todo sea usado para bien y para el bien de todos. Fuera de eso las cosas pierden su sentido y su finalidad. Indudablemente, hay cosas buenas y malas, y, por eso, somos creado con la capacidad de elegir, es decir, somos libres, seres en libertad que podemos decidir esto o lo otro.

Por eso, delante del bien o del mal, el hombre tiende y quiere elegir el bien. Sería absurdo plantar un árbol para obtener frutos dañinos o amargos. Todos queremos plantar semillas que nos ofrezcan hermosos y gustosos frutos que sean un gozo para nuestro paladar y nuestro cuerpo. Pero tenemos también la posibilidad de sembrar mala semilla, y obtener frutos dañinos y malos que perjudiquen nuestra salud.

Dependerá de nosotros conseguir lo uno o lo otro. Y seremos nosotros los culpables de que el mundo sea mejor o peor, haya terremotos o no...etc. Nuestras decisiones serán de mucha importancia y trascendencia. Por lo tanto, si quiero que el mundo sea mejor, mi acciones tienen también que mejorar. 

No se trata de esperar que esa ayuda nos venga de afuera, sino que soy yo quien tengo que cambiarla y enderezarla. Por lo tanto, no mirar tanto hacia arriba sino ponernos por obra trabajar más y mejor, con más cuidado y atención. Ahora, sería muy importante conocernos y darnos cuenta de que estamos tocado, de que somos seres libres, pero inclinados al mal y al egoísmo, y tentados irresistiblemente a hacer las cosas a nuestro antojo e intereses. Y, por nosotros mismos, nos es muy difícil luchar contra esta condición.

Necesitamos la Gracia del Creador, la fuerza del ESPÍRITU SANTO que JESÚS de Nazaret consiguió para cada uno de nosotros con su entrega hasta una muerte de cruz. ÉL es la Cruz que nos salva y que, con Ella, somos capaces de vencernos y mejorar. Todo nos ha sido revelado en la Encarnación, tomando naturaleza humana como la nuestra para señalarnos el camino a seguir: "La bienaventuranzas". No cabe duda de que el mundo mejoraría, y que, sin lugar a duda, también nos costaría un gran esfuerzo por nuestra parte lograrlo. No viene sólo.

DIOS nos pide nuestra colaboración, y eso no consiste en mirar para arriba y quedarnos quieto, sino ponernos por obra colaborar con ÉL. Y esa colaboración nos exige saber sembrar, y sembrar bien.

jueves, 5 de enero de 2012

VEN SEÑOR JESÚS

los cristianos perseguidos en el mundo,

Y es que casi siempre nos perdemos en la velocidad de pensar que si nosotros no lo hacemos esto no va a salir. O que las cosas salen por nuestro empeño y nuestro esfuerzo. Y sin negar que haya parte de verdad en eso, no debemos olvidar que todo está, por encima de nosotros, supervisado y mirado por DIOS.

Nuestro PADRE DIOS no va a permitir que nos agobiemos, que nos perdamos en acciones y prisas que nos pongan en tensión y nos desanime. Puede suceder que nos ocurran situaciones así, pero en la mayoría de los casos es porque nos olvidamos de DIOS y contamos sólo con nuestras fuerzas. Y no nos preguntamos, cuando las cosas no salen como pensabamos, que es lo que nos está diciendo DIOS, o para qué suceden de ésta forma.

El ESPÍRITU SANTO está en todo momento con nosotros, y en ÉL debemos apoyarnos y tener confianza. ÉL es nuestro descanso y nuestra confianza, y eso nos permite ir a nuestro ritmo y confiados en lo que hacemos. Las prisas no son buenas ni tampoco el poner el exito del objetivo en nuestro esfuerzo. Es necesario, pero todo descansa en la Providencia de DIOS.

La vivencia y experiencia de lo vivido en las coordenadas de dejarnos llevar por la acción del ESPÍRITU SANTO nos ayuda a tomar conciencia que nuestras fuerzas son las del ESPÍRITU, y que si ÉL permite cosas que a nosotros no nos gustan, puede significar que debemos estar despiertos, no regatear esfuerzos, pero tampoco ir más de lo que podamos. 

JESÚS podía haber cambiado todo, y sin embargo, aceptó que las cosas fueran tal como han sido. ¿Por qué y para qué? Creo que la vivencia de Teresa García en la India nos puede ayudar a entenderlo un poquito más:

Teresa García se pregunta cómo pasará la Navidad Sobita, una mujer que le contó, entre lágrimas, la amenaza que sufrió por parte de extremistas hindúes. Hace ya tres meses de su viaje con AIN al corazón de la persecución de los cristianos en la India, pero los recuerdos siguen vivos. El viaje supuso para ella un descubrimiento en varios sentidos.
El primero, el contacto con una cultura y unas tradiciones muy diferentes a las suyas. El segundo, comprobar que esas diferencias, en ningún momento, le hicieron sentirse distante de los católicos de allí: «Mientras caminaba bajo un paraguas junto a dos católicas y un bebé, experimenté la proximidad entre los que nos reconocemos hermanos e hijos del mismo Padre», cuenta.

Teresa se acordará siempre de Sobita y de su familia, de sus vecinos refugiados, de los leprosos y de las seis Misioneras de la Caridad que les han enseñado que, aunque pertenezcan a la casta de los intocables, a los ojos de Dios son tan dignos como cualquier otro. «Lo extraordinario en aquellas personas era sinónimo de sencillez, de humildad, de entrega, del deseo de agradar desde lo más pequeño», dice.
Aterrizar le ha costado, porque ni puede, ni quiere olvidar. Se siente una afortunada al poderse dedicar, también desde España, a dar a conocer la realidad de los cristianos de la India y a recaudar fondos para mejorar sus condiciones de vida, a través de la Campaña de Navidad, que AIN desarrolla en colaboración con la Cadena Cope.

Intentará hacerlo sin agobios, al modo indio: «Acostumbrada a vivir en una prisa constante, en un Occidente en el que pretendo que los minutos y los días den de sí más de lo que marcan el reloj y el calendario, en India fui capaz de saborear la calma. Aquellos hombres y mujeres me mostraron que la serenidad no está reñida con la eficiencia».

Quizás ese saber aguardar ayude a los católicos perseguidos a mantener la esperanza y a confiar en el futuro. ¿Cómo es posible que, a pesar de tanto sufrimiento, sean capaces de transmitir tanta alegría? ¿Dónde se esconde el secreto de su felicidad? «Estos interrogantes surgieron ya durante mi primer día en la India -explica Teresa-, pero no fue hasta el final del viaje cuando vi claramente cuál era la razón. Han optado por seguir el camino que Jesús les ha marcado y Dios no les va a dejar solos».

Sobita, los niños, los enfermos de lepra y las religiosas y sacerdotes seguramente recibirán el Nacimiento de Jesús con sencillez y con la alegría de tener la certeza de que la Esperanza que da sentido a sus vidas nace de nuevo. Teresa García cierra los ojos y pide un deseo para Navidad: «Ojalá que las celebraciones, los regalos y las comidas abunden en su justa medida para no distraer la atención de lo que realmente importa en estos días».
Amparo Latre

viernes, 26 de marzo de 2010

HOMBRE BUENO - HOMBRE MALO


La tendencia, si no natural, sí fuertemente enraizada en nuestra propia naturaleza humana es sentirnos atraídos por el mal. El sólo hecho de ponernos en actitud de discernir sobre esto o lo otro, provoca en nosotros un morbo de elegir lo malo, al menos nos sentimos tentado a ello. ¿Cuantas veces nos sentimos atraídos a lanzarnos al vacío al acercarnos a un lugar elevado? Indudablemente que cada uno siente de diferentes maneras, pero la característica común es sentirnos atraídos por nuestra naturaleza humana pecadora.

Y, como humanos, no podremos nunca escapar a la tentación de nuestra propia materialidad. Sentimos sed, hambre, sueño, cansancio, aburrimiento, alegría, tristezas, desesperación, esperanza, paciencia, fortaleza, debilidad, gula, apetito carnal, odio, venganza, desenfrenos, verdad, mentira y... un largo etc. Pero todo eso lo podemos ordenar hacia el bien, que también lo sentimos fuertemente. Tenemos el arma que todo lo puede, nuestra voluntad, y nuestro mas profundo deseo de amar, amar en la verdad y el bien, y lo bello, porque amar para mí y mis intereses no es amar, es egoísmo.

Visto desde esa perpectiva natural, el hombre si no está agarrado al ESPÍRITU que nos sostiene y nos ayuda a vencernos, está a merced del que persigue que nos dejémonos llevar y abandonar en las manos del mundo que nos promete felicidad y pasiones satisfactorias, pero, que todos sabemos, son efímeras y caducas. Al final nada de nada.

Esta reflexión trata de despertar en nosotros el reconocer que somos hombres débiles y, por lo tanto, expuestos a hacer lo que realmente no queremos hacer. Seamos de la condición que seamos, de la cuna que traigamos, de los estudios que tengamos y de la vocación que creamos tener. El autoengaño lo llevamos dentro de nosotros mismos, y la autotraición está en el filo de la navaja. Pero, también, algo más peligroso y fatal es que Satanás está al quite y preparado para tentarnos y conducirnos a su terreno.

En este camino Cuaresmal que estamos a punto de terminar, Satanás ha estado y está pendiente de la menor duda y desfallecimiento que tengamos, para ofrecernos el suculento plato de las pasiones, de la morbosidad, del apetito desenfrenado, del orgullo, del placer, de...¡tantas cosas! Qué nos hacen felices, pero por muy poco tiempo, y con un final amargo, triste, atormentado, vacío.

Seamos valiente y confiados, porque nuestra fe está apoyada en la Resurrección, qué celebraremos el domingo de Pascua, y porque nos consta que el Sepulcro, dónde fue enterrado el SEÑOR, estaba vacío, lo vio Juan y Pedro, y muchos más. Y los soldados romanos, y la historia se hace testigo de ello. ¡Se puede estar tan ciego! ¡JESÚS vive! Sólo una cosa justifica que haya tanta ceguera, que el Diablo anda suelto y está entre nosotros aprovechando cualquier bajón que le brinde la oportunidad de actuar.

No nos fijemos en los que desfallecemos, en los que caemos sometidos por el Demonio, sean Papas, Obispos, sacerdotes, seglares, buenos o malos, fijemonos en que el SEÑOR no está en el Sepulcro, que la piedra ha sido rodada, que sólo quedan las vendas, las sábanas, que, ¡el SEÑOR ha RESUCITADO!

Por todo ello, miremos a los que han seguido adelante, a los que han confiado, a los que han hasta dado sus vidas, y tratemos de hacer otro tanto nosotros. Observemos que de lo bueno, de lo ejemplar a penas se habla. Lo tenemos que sacar los que creemos en la verdad, pero los poderes del mundo, los medios no abren la boca sino para exponer lo malo, lo que va a favor de su Príncipe Satanás, están en su poder, y eso se nota.

Pero, los poderes del Infierno no prevalecerán contra nuestra Madre la Iglesia, porque el ESPÍRITU SANTO está en y con nosotros para protegernos, fortalecernos y alumbrarnos el camino de salida hacia la única y absoluta Verdad. Por eso, a continuación les dejo un ejemplo entre los miles que habrá anónimos, que todos, al servicio del Diablo, se callan, pero que no podrán evitar que la Verdad salga a la luz:

Una producción italiana que se estreno en el 2005 con el título "A la luz del Sol", narra la historia del padre Giuseppe Puglisi, sacerdote siciliano asesinado el quince de septiembre de 1933 por la mafia y actualmente en proceso de beatificación. La película muestra como supo enfrentarse a esta poderosa sociedad predominante en Palermo para hacer valer los derechos de las personas, especialmente de los niños, que envueltos en la inmundicia moral de su ambiente recorrían las calles vendiendo heroína y dejándose manipular por la ambición del poder de los mafiosos.

Don Pino - como le decían con cariño - decidió con valiente resolución cambiar la mentalidad de la sociedad en la que había crecido, y de esta manera organizó un hogar para salvar a cientos de niños del barrio de Brancaccio de Palermo. Su compromiso truncaba los planes de los mafiosos y decidieron deshacerse de él, quien fue capaz de regalar una sonrisa inclusive a su verdugo en el momento de la ejecución. En definitiva, un verdadero héroe de nuestros días.

Como el, han existido, existen y existirán muchos sacerdotes en el mundo que literalmente desgastan su vida por las almas a ellos confiadas. Muchas veces en medio de la incomprensión de la gente que los rodea, critica o ignora. Pero, ¿quién se pone a pensar en los duros momentos de soledad que muchos de ellos tienen que experimentar días tras días? ¿Quién se pregunta cuando recibe un trato algo tosco de parte de uno de ellos, si es que no tendrá algún problema en su familia, o si habrá recibido recientemente una mala noticia que lo trae consternado?

Ante estas personas que han dejado todo para seguir a CRISTO y entregar su vida y sus fuerzas al servicio de la Comunidad, la actitud más justa sería la de rezar por ellos, comprenderlos, acompañarlos en sus necesidades y apoyarlos en sus proyectos. La Iglesia está formada por toda la Comunidad y no sólo sus pastores. Nuestra labor es construir, orientados y apoyados por ellos, un mundo más cristianos, más justo, lleno de amor verdadero, ese amor del que los sacerdotes, otros CRISTOS, son los primeros en dar ejemplo. ¡Vence el mal con el bien!

domingo, 8 de noviembre de 2009

NO CABE OTRA ALTERNATIVA, LA ÚNICA ES DAR Y DARSE.


Toda nuestra conducta, todos nuestros actos son los que determinan y hablan por nosotros y de nosotros. Y siempre llevaremos la Cruz de nuestros fracasos, nuestras caídas, nuestras indecisiones y malos ejemplos. Nos esforzaremos, pero, al menos esa es mi experiencia, caeremos y nuestro testimonio dejará mucho que desear. Es la triste realidad de nuestra vida.

Sin embargo, a pesar de todo, para unos seremos unos falsos e hipócritas, y para otros simplemente buenas personas. Al final de todo se nos recordará como buenas personas, o al menos se nos perdonará todos nuestros fallos y egoísmos. La lucha debe centrarse en el esfuerzo de despojarnos de todo lo que nos atenaza y nos esclaviza, para darnos en entrega y paciencia a servir a los demás.

Pero eso no se consigue de hoy para mañana. Es más, tampoco se consigue sólo y sin la ayuda del Único que puede lograrlo. Sólo con ÉL podemos caminar e irnos perfeccionando en ese sentido. Y eso, en lugar de desviarnos y alejarnos, como ocurre con mucha frecuencia, debe producir el efecto contrario: acercarnos más y aceptarnos pobres criaturas que necesitamos de ÉL.

ÉL nos repite que ha venido a salvar a los que necesitan ser salvados, y ese es nuestro problema. Porque una vez que seamos capaces de mantenernos despegados y libres sobre nosotros mismos, el problema ha desaparecido, y casi prescindiríamos de ÉL. Es, por tanto, una contradicción que esto ocurra porque le necesitamos para no perdernos y mantenernos en el rebaño y el aprisco. Sólo cuando ÉL lo decida seremos libres y gozaremos de su presencia.

Ahí está la clave y el problema: considerarse suficiente, meritorio, que ya ha llegado, bueno, no necesitado...etc. Es lógico que no necesite salvación, por lo tanto ni cuidados ni atenciones, pues solo sabe guiarse hacia el redil, y no necesita del PASTOR que salga a buscarlo. En buena lógica repite el SEÑOR que ha venido a salvar sólo a los pobres y necesitados.

Me dicen, algunos, que les ayudo y les llega mis pequeñas y humildes reflexiones, pero, al margen de eso, pues si así es, es por la Gracia de DIOS en la acción del ESPÍRITU, el primer beneficiado soy yo, porque las necesito como agua de mayo. Sin reflexionar soy veleta al viento, y cuando camino demasiado y no me he parado a pensar mi dirección, ni mis actitudes, al caminar, necesito pararme y retomar el pulso frente a ÉL, que es la Lámpara que alumbra mi sendero.

En muchas ocasiones, creo que abuso y me desentiendo de otras cosas que pienso deberían ocupar mi atención, pero angustiado y necesitado de escudriñar mi interior para hacer luz, me abandono a la tarea de descubrirme mis apegos, perezas, miedos y oscuridades que me impiden encontrarme y encontrar al otro. Me siento débil y en la debilidad encuentro fuerzas para aceptar mi pobreza, miseria y pequeñez y seguir el camino.

Y, peor todavía, cuando no encuentras espacios de escuchas, de acompañamiento, de comprensión y ánimo, sino la llamada al cumplimiento, al testimonio y a la acción. Y te fallan las fuerzas, y experimentas que LE necesitas, y que no debes desesperar, que ÉL si está y te comprende, te abraza, te sostiene, te levantan y vuelve a caminar contigo.

Por eso, confiado y esperanzado en ÉL, con paso lento, silencioso y tribulado te atreves a presentarte delante de ÉL, y lleno de indecisiones timoratas susurras "ten compasión de mí" que soy un pobre pecador. Es el grito que otros desconocen, que mal interpretan y piensan que si vas a ÉL es para luego dar el do de pecho, y mantienen el hacha levantada a ver qué haces y como te portas.

Y queriendo encontrar razones para sus propias justificaciones, las encuentran, porque somos débiles y caemos. Y se justifican, y eso les da motivos para alejarse y actuar según piensan y quieren. Han encontrado lo que querían, razones para justificar su rechazo al amor, al esfuerzo, a la aceptación, a la lucha...etc. Y se repite la historia: "La serpiente me dijo... La mujer que me diste..." El dedo señala al otro, yo no soy así...

Todo esto para encontrar luz en saber que no debemos mirar a los otros, independientemente de que actúen bien o mal. Sólo debemos actuar nosotros, y amar nosotros, pues así lo hizo y lo hacen el PADRE y el HIJO. Si dejaran de amarnos, y hay innumerables razones, dejaríamos de existir y volveríamos a la nada, pues de ella hemos salido. Y sí ELLOS nos aman así, y el ESPÍRITU nos acompaña, nos aguanta, nos espera lleno de paciencia a que le abramos la puerta de nuestro corazón, ¿cómo nosotros exigimos a los demás?

viernes, 10 de julio de 2009

EN LA DEBILIDAD ME SIENTO FUERTE.


Y eso me tranquiliza y me llena de paz y experimento que la debilidad me hace fuerte. Pablo ya lo vivió y todo aquel que cree en JESÚS lo experimenta, porque el amor, que lo puede todo, nace de la debilidad y pequeñez. Sentimos una gran debilidad por los cosas pequeñas e indefensas. Todo lo indefenso, lo amenazado y lo sin derechos, nos atrae nuestra compasión y nuestro deseo voluntario de defenderlo y protegerlo.

La Iglesia, cuando más perseguida, más crece. Es el caso de muchos lugares donde la fe se ve amenazada. China es antorcha y luz en este ejemplo donde el poder no puede impedir que la Iglesia crezca y se extienda como Buena Noticia de salvación y gozo eterno. Desde el comienzo del año, hasta la Vigilia Pascual, se bautizaron 22.308 personas, según publica el diario católico Xinde, de Hebei. No están contabilizadas la totalidad de diócesis del país, y sólo se incluyen los datos de los grandes centros urbanos. En todo caso la cifra supone en torno a un 40% más que el año anterior.

La Iglesia, además ha demostrado que el cristianismo no es un producto cultural de Occidente, sino que es compatible con la cultura china. Es un trabajo lento y paciente de inculturización, en el que ha destacado siempre la Compañía de JESÚS. El Papa acaba de recordar a uno de sus hijos más sobresalientes, el italiano Matteo Ricci, en el cuarto centenario de su muerte.

Pero lo grandioso es que todos los creyentes en JESÚS experimentamos la paz y tranquilidad que nos da el gozo de sabernos en MANOS del que todo lo puede, y del que nos fiamos con total seguridad, porque todo lo prometido se ha cumplido hasta el fundamento que sostiene nuestra fe: LA RESURRECCIÓN. Por eso como Pablo nos congratulamos y fortalecemos en saber de QUIEN nos fiamos.

Así nos atrevemos a decir que nada tememos, porque el SEÑOR es mi PASTOR y nada nos falta. En verdes praderas nos hace recostar; nos conduce hacia fuentes tranquilas, puras y cristalinas y reparas nuestras fuerzas para continuar la batalla. Aunque el camino se haga pesado, oscuro y tenebroso, nada temeremos, porque TÚ, SEÑOR, vas con nosotros. Tu vara y tu callado nos sostienen.

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