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Salvador: mis vivencias e inquietudes

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miércoles, 29 de marzo de 2017

CONSERVAR LA VERDADERA VIDA

No es una invitación a no hacer nada, ni tampoco al abandono de todo esfuerzo moderado de sostener el equilibrio de los buenos hábitos y costumbre. Tenemos una obligación y responsabilidad de conservar la vida y mantener el equilibrio natural de la naturaleza, valga la redundancia. Pero, tampoco, merece la pena substraerse de todo aquello, que no siendo malo, pueda dar un suspiro y alivio a tu sedienta sed de experimentar pequeños placeres que llena tu maltrecha naturaleza humana.

Porque, bien dice el Señor:  <<Misericordia quiero y no sacrificios>> - Mt 9, 13 -. Y es que, ¿de qué vale vivir excluyendo todo placer y en permanente esfuerzo por mantener la silueta, la forma y la salud, si luego no puedes descolgarte tu propia etiqueta de caducidad? Lo bueno e importante es hacer los esfuerzos que, no sólo te llenen de gozo y de vida, sino que te permitan vivir en plenitud eternamente. Eso es lo inteligente, lo bueno y lo que cualquier persona con sentido común se precia de buscar.

Por lo tanto, hay que ser moderados, pero no hasta el extremo de martirizarse y renunciar a pequeñas cosas que tu naturaleza humana anhela y desea. En cierta ocasión había hecho una promesa de privarme de un suculento y hermoso helado de turrón, ¡cómo me gusta el helado de turrón!, y un amigo, también comprometido, me dijo que lo dejase para él. Quiso decirme que eso no era lo importante ni tampoco el criterio. 

¡¡Comete el helado!!, pienso ahora, después de madurar y haber pasado mucho tiempo, y trata de amar. Llegarán momentos que los compartirás y hasta que las circunstancias te pedirán privarte o compartirlo, porque si amas, el amor te lo irá exigiendo libremente. Pero no trates de ponerlo como cambio, como ofrenda y como trueque: "Hago esto para que conseguir lo otro".

El Señor nos pide darnos, no privarnos. Es lo que ya nos dijo en cierto momento:  Estando el novio no podemos ayunar, más cuando no este... - Mc 2, 19 -.La vida que hay que conservar y cuidar es la Vida de la Gracia, la que Jesús nos propone y nos anima a ello. Porque, si nos dejamos y abrimos nuestros corazones, pondrá en ellos una fuente de agua que salta hasta la Vida Eterna - Jn 4, 14 -.

lunes, 27 de marzo de 2017

FRUTOS DE PERDÓN Y MISERICORDIA



Es la oración que hoy sale de mi corazón, que sea capaz, 
Señor, de dar frutos de perdón y misericordia. 
Porque es eso lo que vas a buscar
en mi corazón el día que
me presente ante
Ti.

Y quiero ir lleno de esos frutos, porque son ellos los que
llenan mi corazón de gozo, paz y alegría.
Pero no me resulta fácil cultivarlos,
y recurro a Ti, Señor, para
que el árbol de mi vida
cultivado por tu
Gracia, se
lleno de
ellos.


viernes, 24 de marzo de 2017

EL TRABAJO, EL ACTO MÁS RELIGIOSO DE UN HOMBRE

A veces queremos hacer cosas, muchas cosas. Pensamos que hacer la Voluntad de Dios es hacer cosas y servir, y, aunque eso siempre estará bien, no es la esencia ni el criterio. Se trata de vivir tu tiempo, tu hora y hacerlo como Dios manda. Es decir, todas tus obras hacerla con el mejor esfuerzo y como si fueran tuyas propias. Tu trabajo es el mayor acto religioso que puede ofrecer a Dios. En él te das y sirves al prójimo y te ganas tu sustento.

Luego, no te preocupes de buscar más tiempo, porque tu tiempo, sobre todo cuando estás en el trabajo, lo estás dedicando a Dios si lo haces en su presencia y de la mejor manera posible según tus talentos y cualidades. Esa es tu diaria oración que nunca fallará. Y, luego, en el descanso y en tu tiempo libre, además de descansar, distraerte, que lo necesitas, acuerdate también de visitar y dialogar con el Señor. El Espíritu Santo te marcará también el camino, las ocasiones y tu tiempo.

Pero, tenlo en cuenta, es tu trabajo donde, cada día, te encuentras con el Señor y donde tu relación se hace más fuerte, viva y real. Dedicar tu trabajo, el medio con el que te ganas la vida, al Señor, es la oración más hermosa que puedes hacer. Y también la mejor oración. Luego, no podemos justificarnos con el tiempo, porque es tu tiempo, lo que haces cada día, incluso en las labores domésticas y otras, donde Dios se te hace presente y al que tú dedicas tus esfuerzos según su Voluntad.

Mira, Dios te pide que ames, ames a los hombres, tal y como Él te ama a ti a a todos los hombres. Pues, el trabajo, tu trabajo u ocupaciones, es la oportunidad de relacionarte con los hombres y servirles de la mejor manera posible, haciéndolo en verdad y justicia, y con amor. Eso es realmente y verdaderamente amar. Y esa es la Voluntad de Dios.

Luego, siempre quedará tiempo, sobre todo en el descanso y día libre, de santificar su Nombre e ir a visitarlo y participar en el banquete de la Eucaristía, alimento y fortaleza para nuestra alma.