ÚLTIMAS REFLEXIONES

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Salvador: mis vivencias e inquietudes

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domingo, 14 de junio de 2020

¿GASTAS ALGO DE TU TIEMPO EN CONOCERTE?

NO DEJES PASAR EL TIEMPO DE DIOS - Misión Vida para las Naciones
Quizás no te hayas parado a reflexionar un poco sobre tu conducta, pero, si la has observado en algún momento de tu vida convendrás en que, aunque lo escondas y quieras negarlo, tu conciencia denuncia que tu conducta no ha sido la correcta y que, de poder cambiarla, hubieras actuado de otra forma. Tú conoces tus deberes y responsabilidades, a pesar de que quieras eludirlas. Digamos que eso es lo natural, es la lucha de nuestra naturaleza herida por el pecado. Ese pecado con muchos nombres: soberbia, ira, vanidad, gula, placer egoísta y muchas cosas más que descubrimos perjudican a otro y a mí mismo.

Lo peor es que la historia vuelve a repetirse. Una y otra vez tus apetencias naturales te tientan a satisfacerlas aunque comprendas que no está del todo bien y que estás siendo egoísta. Te das cuenta y te descubres en esos momentos insolidario y egoísta. Y, en el mejor de los casos te limitas a cumplir. Respondes al compromiso contraído como un deber que luego te va a dar tu libertad para satisfacer tus egoísmos caprichosos y placenteros. 

Sabes y así te ves, aunque quieras desdibujarlo en tu conciencia, que tu forma de actuar no es la correcta. Si te miras con sincera honradez te ves egocéntrico y sólo pensando en satisfacer tus egoísmos. Entonces experimentas que no amas, sino te amas. Y todo lo que haces lo diriges a satisfacer tu propio amor a ti mismo. Sin embargo, en el fondo, si lo miras bien, no te amas, te desprecias, porque al final estás perdiendo tu vida y te estás alejando del verdadero amor que es el que te dará la verdadera felicidad que buscas.

Por mucho que te empeñes, la vida, tu vida es vida cuando realmente la vives pensando en los demás más que en ti mismo. Parece un contrasentido porque, pensamos, que mi felicidad está en lograr mis propias satisfacciones, pero es todo lo contrario. La felicidad se esconde debajo de la propia renuncia a buscarla en tus propias satisfacciones preocupándote del bien de los demás. Sobre todo de los que sufren y carecen de lo más necesario para vivir. Esto aplicado a tu vida familiar da un giro de trescientos sesenta grado a la misma.

lunes, 1 de junio de 2020

NECESITAS CREER, ¿POR QUÉ NO CREES EN JUAN?

Resultado de imagen para apóstol juan con Jesus | Apostol juan ...
Supongo que todos creeremos en alguien, porque en la vida, tu vida, en algo tienes que creer. Naces destinado a recorrer un camino que no conoces y que debes de ir aprendiendo en la medida que dejas que te enseñen. Debes fiarte de tus padres y también de otros que te enseñan lo que tus padres no pueden enseñarte. Bien sabes tú, como todos, que tienes que fiarte para caminar perfeccionándote en la vida.

Sin embargo, ¿de quién te fías? El problema que se te presenta no es fácil de resolver, pero si te exige fiarte y creer en alguien. Y de la misma forma que construyes tu vida fiándote de algunas personas, de la misma manera puedes fiarte de aquellos testigos que nos transmiten lo que ellos han visto y han vivido. Ese es el testimonio de Juan que nos ha dejado su conocimiento de Jesús y todas sus vivencias vividas con Él. Porque, Juan habla de lo que vivió con Jesús, de todo lo que le vió hacer y de todo lo que oyó de sus labios. 

Juan estuvo aquella noche de la cena con Jesús, y fue el que se recostó en su pecho y le preguntó sobre lo que había dicho sobre que alguien lo iba a traicionar. Juan, no escribe de lo que le han dicho o ha oído, sino de lo que el mismo ha visto y ha oído. La diferencia es muy grande. El testimonio de Juan, se te fías de él, es auténtico y verdadero. Y por su testimonio te anuncia la Palabra, y da testimonio de las obras de Jesús. En otras palabras, por y en Juan tenemos un testimonio y una prueba auténtica de, tanto la existencia de Jesús como de la verdad de su Palabra.

Porque, todo lo que ha dicho Jesús, y de lo que Juan da testimonio, se ha cumplido. Y es ese mismo Espíritu Santo, que descendió sobre Él el día de su bautismo en el Jordán, el que nos acompaña y nos asiste e ilumina hoy para que también nosotros creamos y nos fiemos del testimonio de Juan, y por él, creamos en nuestro Señor Jesucristo. Gracias apóstol Juan y, también yo, como tú, tengo que hacer lo mismo para que otros crean por mi testimonio que Jesús es el Hijo de Dios Vivo.

jueves, 21 de mayo de 2020

¿GÉNERO IGUALES?

Hombre y mujer son diferentes en genoma, enfermedades, temperatura ...
Hoy me ha sobresaltado la idea de que mi género y el de mi mujer son iguales. ¿Es posible eso?, se preguntaba un amigo que compartía esa preocupación conmigo. ¿Es qué no somos diferentes? ¿Cómo entonces se puede perpetuar la especie humana, pues si no hay macho y hembra no entiendo cómo se puede tener hijos? ¿Acaso puede el hombre hacer de mujer, y la mujer hacer de hombre?

Confieso que me he quedado perplejo y, por mucho que me lo expliquen no logro entenderlo. Me resultaría incomprensible que ahora yo fuese mujer o no supiese realmente mi género. No podría identificarme nunca como mujer porque mis características masculinas son diferentes. Los géneros al ser diferentes se complementan y hacen posible que la vida se perpetúe. Así el mundo tiene continuidad y perdura.

Sin embargo, sí estoy de acuerdo que en dignidad y derechos humanos, el hombre y la mujer son iguales, y deben ser tratados con la misma dignidad y respeto. Pero, nunca eso debe llevarnos a la idea de que por ser iguales en dignidad y derechos, son iguales fisiológicamente. Eso no es así y la realidad nos lo demuestra con sus diferencias fisiológicas y la capacidad de ambos para unas disciplinas u otras. Es verdad que ambas se complementas y, de esa forma, la familia está mejor preparada para desarrollarse, vivir y afrontar las dificultades que la vida les presenta y les exige.

No es una familia, al menos así lo descubre la naturaleza, un hombre sólo, ni una mujer sola. Tampoco dos hombres o dos mujeres juntas. Primero, no pueden tener descendencia ni procrear; segundo, sus cualidades no son complementarias para la educación de sus, en ese caso, adopción de hijos, pues por ellos no pueden tenerlo; tercero, falta la nota masculina y femenina, que no viene dada por la educación social, sino que está implícita en los genes propios de cada género.

Creo que la igualdad nos viene dada por la dignidad de ser persona humana, con los mismos derechos y oportunidades, no por el género, que, por mucho que se empeñen seguirán siendo dos, masculino y femenino.
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