ÚLTIMAS REFLEXIONES

ÚLTIMAS REFEXIONES

Salvador: mis vivencias e inquietudes

↑ Grab this Headline Animator

lunes, 27 de marzo de 2017

FRUTOS DE PERDÓN Y MISERICORDIA



Es la oración que hoy sale de mi corazón, que sea capaz, 
Señor, de dar frutos de perdón y misericordia. 
Porque es eso lo que vas a buscar
en mi corazón el día que
me presente ante
Ti.

Y quiero ir lleno de esos frutos, porque son ellos los que
llenan mi corazón de gozo, paz y alegría.
Pero no me resulta fácil cultivarlos,
y recurro a Ti, Señor, para
que el árbol de mi vida
cultivado por tu
Gracia, se
lleno de
ellos.


viernes, 24 de marzo de 2017

EL TRABAJO, EL ACTO MÁS RELIGIOSO DE UN HOMBRE

A veces queremos hacer cosas, muchas cosas. Pensamos que hacer la Voluntad de Dios es hacer cosas y servir, y, aunque eso siempre estará bien, no es la esencia ni el criterio. Se trata de vivir tu tiempo, tu hora y hacerlo como Dios manda. Es decir, todas tus obras hacerla con el mejor esfuerzo y como si fueran tuyas propias. Tu trabajo es el mayor acto religioso que puede ofrecer a Dios. En él te das y sirves al prójimo y te ganas tu sustento.

Luego, no te preocupes de buscar más tiempo, porque tu tiempo, sobre todo cuando estás en el trabajo, lo estás dedicando a Dios si lo haces en su presencia y de la mejor manera posible según tus talentos y cualidades. Esa es tu diaria oración que nunca fallará. Y, luego, en el descanso y en tu tiempo libre, además de descansar, distraerte, que lo necesitas, acuerdate también de visitar y dialogar con el Señor. El Espíritu Santo te marcará también el camino, las ocasiones y tu tiempo.

Pero, tenlo en cuenta, es tu trabajo donde, cada día, te encuentras con el Señor y donde tu relación se hace más fuerte, viva y real. Dedicar tu trabajo, el medio con el que te ganas la vida, al Señor, es la oración más hermosa que puedes hacer. Y también la mejor oración. Luego, no podemos justificarnos con el tiempo, porque es tu tiempo, lo que haces cada día, incluso en las labores domésticas y otras, donde Dios se te hace presente y al que tú dedicas tus esfuerzos según su Voluntad.

Mira, Dios te pide que ames, ames a los hombres, tal y como Él te ama a ti a a todos los hombres. Pues, el trabajo, tu trabajo u ocupaciones, es la oportunidad de relacionarte con los hombres y servirles de la mejor manera posible, haciéndolo en verdad y justicia, y con amor. Eso es realmente y verdaderamente amar. Y esa es la Voluntad de Dios.

Luego, siempre quedará tiempo, sobre todo en el descanso y día libre, de santificar su Nombre e ir a visitarlo y participar en el banquete de la Eucaristía, alimento y fortaleza para nuestra alma.

miércoles, 22 de marzo de 2017

UNIDOS, NO ES ESTAR JUNTOS




La proximidad no es signo de unidad. Sabemos que hay muchas familias que,  a pesar de vivir juntos y haber pasado una etapa larga de sus vidas bajo el mismo techo, no llegan a conocerse profundamente ni a saber sus pensamientos e ideales. También, la experiencia nos lo demuestra, muchos matrimonios viven largos años juntos y apenas se conocen. Estar juntos no significa estar unidos y sincronizados de corazón a corazón.

Cuando las vidas están unidas se nota y se descubren que tus pensamientos, tus ideales, tus sufrimientos, tus anhelos, tus esperanzas...etc, son también mis pensamientos, mis ideales, mis sufrimientos, mis anhelos, mis esperanzas...etc. Se experimenta que cuando siento, tú también sientes. Lo descubrimos en la relación padres e hijos, tanto en el aspecto positivo del que ahora reflexionamos, como en el negativo cuando no hay relación profunda sino que se queda en la superficie.

De cualquier forma nuestra sintonía no es fácil y siempre hay lagunas que nos separan o que no llegamos a descubrir los unos de los otros. Sin embargo, cuando invitamos a Dios a nuestra relación, ya sea conyugal,  familiar, fraternal, de grupo o comunidad, se hace presente la fuerza del Espíritu Santo y nos sentimos y experimentamos más unidos, sin barreras o muros que proyecten oscuridades en nuestro convivir.

Por eso, pidamos al Espíritu Santo que nos auxilie y nos impulse a la unidad. Una unidad que, respetando la idiosincrasia y personalidad individual de cada uno, sepamos estar unidos fraternalmente en el respeto, justicia, verdad, amor y paz como Dios quiere. Es decir, que nos esforcemos en amarnos como Él nos ama.