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ÚTLIMAS REFLEXIONES

viernes, 17 de febrero de 2017

NUESTRO MUNDO ES OTRO

Estamos en un mundo diferente. Un mundo cuyas miradas son miradas egoístas y exigentes. Un mundo que no da nada gratis, sino que todo lo pasa por el criterio del valor. Un mundo que le pone precio a todo y todo se compra y se vende. Un mundo, por lo tanto, donde el dinero manda y da poder y bienes. Un mundo de ambiciones, vanidades, orgullo, pasiones, poder, enfrentamientos, luchas, robos, guerras, hambre, injusticias, desamores y muertes. Un mundo que no es el de Dios.

Porque Jesús nos viene a ofrecer otro mundo. Un mundo donde lo primero es el amor, y, derivado de él, todo cambia de color y todo reluce como el oro. Un mundo donde la generosidad esta en labios de todos y donde nada se cobra. Al contrario, se da, se ofrece y se comparte. Un mundo solidario, donde el hambre no se conoce, porque las necesidades de unos se cubren con la abundancia de otros. Un mundo de justicia, de igualdad, de servicio, de escucha, de comprensión y de paz y, sobre todo, de amor. Un amor que, como fuente que derrama agua, brota y hace florecer la fraternidad entre los hombres. Entre todos los hombres, los de aquí y los de allá.

Y a ese mundo pertenecemos todos aquellos que hemos sido bautizados. Porque, al serlo, quedamos configurados con Cristo como sacerdotes, profetas y reyes. Porque recibimos la Gracia del Espíritu Santo que nos acompañara toda nuestra vida por este mundo ayudándonos a pensar como en el otro. Con el de Jesús al que, por medio del Bautismo, pertenecemos también. Un mundo donde el reto principal y central es el amor. Un mundo al que pedimos al Padre, por y en nombre de su Hijo, querer pertenecer. Un mundo al que Dios nos llama.

Pero, la llamada de Dios es una llamada serena, tranquila, en paz y sosegada. Acostumbra a dar tiempo, a asumir nuestra responsabilidad y a tomarnos un respiro. A digerir en silencio el camino y a fortalecernos en la oración unido a Él. No a todos llama como a Pablo, así de repente y tirándolo del caballo. Dios, nuestro Padre, acostumbra a llamar como el agricultor cuando siembra y cultiva una flor. Nos va señalando el camino y ayudándonos a digerirlo. 

María nuestra Madre es luz y ejemplo que nos ilumina y nos enseña. En ella podemos aprender el camino. De cualquier forma, para Dios no hay nada imposible y puede llamarnos como le plazca, pero nunca nos dejará solos y siempre nos irá indicando los pasos a dar.

sábado, 11 de febrero de 2017

UN CORAZÓN COMO UN GLOBO, ¿LLENO DE AIRE O DE AMOR?



¿De qué está lleno tu corazón?, ¿de cosas de este mundo o del amor de Dios?
Recuerdas que has sido creado lleno de Amor.>Un Amor semejante a Él. Y si lo llenas de cosas, llegará el momento que como un globo explotará.Sólo el Amor de Dios te hará más grande para que quepa todo en tu corazón. Y te llenarás de gozo y paz en plenitud eterna.


domingo, 29 de enero de 2017

EL MUNDO NOS DUERME

Necesitamos reflexionar. Pero, para reflexionar hay que escuchar y, sobre lo escuchado, reflexionamos. Creo, y lo constato desde mi propia experiencia, confundimos el seguimiento a Jesús con cumplir unas prácticas que nos manda la Iglesia. Y, ahí se acaba todo. Lo demás lo hacemos nosotros también por nuestra cuenta. Entendemos, las prácticas por un lado, y nuestra vida por otro.

Realizadas las prácticas experimentamos como que hemos cumplido y quedamos liberado. Sentimos como un descanso y una libertad para luego hacer los que nos apetece y nos gusta. Es decir, vivir y gozar. De pasada, si nos enteramos o lo vemos, parábola del samaritano, nos justificamos con los cumplimientos y las responsabilidades. Y me digo, ¿no somos vivos retratos de los fariseos de la época de Jesús?

Nuestro compromiso creyente no puede limitarse unos servicios o prácticas religiosas desencarnadas de la vida real. De nuestra propia vida. Quedaríamos retratado como el sacerdote y el levita frente al samaritano. La comunidad necesita el testimonio y la acción de los creyentes. Jesús no ha venido para mandarnos a hacer unas cosas y, cumplidas, ya está. No hubiese hecho falta entregar su Vida para eso.

Nos hace falta reflexionar y fermentar dentro de la masa de este mundo. Y la reflexión no sobre lo que nos parezca y con quien nos parezca. La reflexión tiene un sólo camino: "La Palabra de Dios". Desde la escucha atenta, asistido por el Espíritu Santo, tratemos de escuchar lo que nos dice la Palabra, porque podemos seguir cumpliendo, pero eso de poco nos va a valer. No se trata de hacer y no hacer, sino de amar, y por amor hacer lo que necesitan las personas amadas. Eso fue lo que hizo Jesús.

Y nos sigue amando, y esperando que nosotros respondamos. Hagamos el esfuerzo de despertar y de darnos cuenta que seguir a Jesús no es cumplir una serie de normas, sino de darle sentido al amor en nuestra vida.