SOBRE IMAGENES

Este blog toma las imágenes de Google - Pinterest - para sus reflexiones sobre inquietudes y otros acontecimientos alumbrados desde el Evangelio. Pide de antemano permiso para ello y de no ser así ruego ser avisado para retirarlas.
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lunes, 18 de junio de 2012

CUANDO EL NORTE SE TE OSCURECE...

 

Y el horizonte parece emborronado. Tus ilusiones parecen morir o, ¡si no morir!, sí faltas del amor primero. Ese amor que lo mueve todo, que activa tu corazón y pone en marcha tus neuronas. Sí, se hace un silencio y todo parece inmóvil, no hay movimiento y sientes deseos de pararte, de quedarte donde te encuentras.

Ya no sientes fuerzas ni deseos por seguir. Estás instalado y así quieres quedarte. Tanta experiencia, ¡de todo tipo!, que parece que nada nuevo te puede pasar. Te aburres, y miras por si ha cambiado algo y ves que todo sigue igual. El horizonte sigue en el mismo sitio, y, ¡si acaso!, más emborronado, más oscuro...

Sin embargo, te resistes a parar. Siempre hay un hálito de fuerzas y un suspiro de esperanza por encontrar algo que te haga revivir nuevas esperanzas, que te haga resurgir aquel amor primero que te movía sin darte cuenta y te ponía en camino de nuevas metas y nuevos logros.

¿Crees que puedes empezar de nuevo? ¿Te sientes capaz de intentarlo? ¿Por qué no probar algo nuevo, algo que todavía no conoces? ¿Sabes de alguien que pueda ayudarte? ¿Quieres hablar de algo o alguien que pueda ser capaz de levantar tu ánimo?

Caer está permitido, y es humano, pues somos seres imperfectos, caídos, limitados, y lo normal es que nos sucedan estas cosas, pero levantarse es obligatorio, no porque no nos queda otro remedio, sino porque es lo propio del ser humano, pues no ha sido creado para quedarse, que equivale a morir, sino para vivir y seguir adelante. 

¡Claro!, sólo es difícil, diría imposible, pero acompañado será posible lograrlo. Lo importante es saber con quién lo recorro y a quien recurro. Porque toda compañía no es buena ni recomendada, ni sirve para estos menesteres. Hay que buscar al que, con garantía, nos puede ayudar.

No sé, pero no me resigno, cómo tú, a no, al menos, intentarlo. Sé de alguien que conozco que puede y está dispuesto a ayudarnos. Quizás él pueda levantar nuestro amor primero y ponernos en marcha. Solo es cuestión de intentarlo y ponernos en marcha. No perdemos nada. Si quieres intentarlo podemos acompañarnos en la misión. Solo falta decidirnos.

lunes, 19 de diciembre de 2011

Tomás Moro

Hay muchas frases que nos pueden ayudar a descubrir nuestra conducta y nuestra línea a seguir. Indudablemente que la frase en sí puede ser muy buena y profunda, pero ella no va a realizar ningún milagro si nosotros no nos ponemos por compromiso el esforzarnos en llevarla a la vivencia diaria de nuestra vida.

En ese sentido, no me gusta mucho hablar de frases y normas a cumplir, sino, mejor, pararnos y reflexionar sobre la profundidad de las mismas, y hacer, poco a poco, que se hagan virtud en mi vida con el esfuerzo diario de mi empeño y voluntad y en las Manos del ESPÍRITU SANTO.

Porque empeñarte en hacerlo sólo por ti mismo es perder el tiempo. Estamos tocados por el pecado y necesitamos la Gracia del ESPÍRITU SANTO para, abandonados en ÉL, recibir las fuerzas necesaria para llegar al dominio de nosotros mismos y superar esas barreras que nos oprimen y encienden nuestra ira.

Sin más, y con esa intención les dejo estas normas:

Dichosos los que saben vivir
Dichosos cuando sepan reconocer al Señor en todo los que se encuentran: habrán logrado la verdadera luz y sabiduría.
Autor: P. Dennis Doren L.C. | Fuente: Catholic.net

Nuestra vida muchas veces va perdiendo el brillo. Los acontecimientos, las circunstancias, más que ayudarnos a crecer, en vez de ser oportunidades de maduración para nuestra persona, nos limitan, nos hacen sufrir y por lo tanto los rechazamos.


Toma la vida con filosofía, aprende de ella y sácale el jugo, exprime de forma positiva todo lo que Dios permite y así serás una persona feliz y dichosa.


DICHOSOS los que saben reírse de sí mismos, porque no terminarán nunca de divertirse.


DICHOSOS los que saben distinguir una montaña de una piedra, porque se evitarán muchos inconvenientes.


DICHOSOS los que saben descansar y dormir sin buscarse excusas: llegarán a ser sabios.


DICHOSOS los que saben escuchar y callar: aprenderán cosas nuevas.


DICHOSOS los que son suficientemente inteligentes como para no tomarse en serio: serán apreciados por sus vecinos.


DICHOSOS los que están atentos a las exigencias de los demás, sin sentirse indispensables: serán fuente de alegría.


DICHOSOS ustedes cuando sepan mirar seriamente a las cosas pequeñas y tranquilamente a las cosas importantes: llegarán lejos en esta vida.


DICHOSOS ustedes cuando sepan apreciar una sonrisa y olvidar un desaire: vuestro camino estará lleno de sol.


DICHOSOS ustedes cuando sepan interpretar con benevolencia las actitudes de los demás, aún contra las apariencias: serán tomados por ingenuos, pero es el precio justo de la caridad.


DICHOSOS los que piensan antes de actuar y rezan antes de pensar: evitarán muchas tonterías.


DICHOSOS ustedes sobre todo cuando sepan reconocer al Señor en todo los que se encuentran: habrán logrado la verdadera luz y sabiduría.


Con estos consejos, Santo Tomás Moro nos da algunas pautas de cómo vivir nuestro breve paso por esta tierra llevando un mensaje, unas actitudes y un modo de ser algo diferente de lo que hoy nuestra sociedad contemporánea nos ofrece.


Marca tú la diferencia, y enséñanos con tu ejemplo a vivir...

viernes, 14 de octubre de 2011

HAY MOMENTOS...


Hay momentos que la carga se hace pesada. La rutina amenaza con vaciar tu vida y tu fe se diluye lentamente en un actuar que se desencarna de tu propia vida. Te sientes frágil, débil y tus flaquezas quieren pedirte una tregua. Miras cada día como una carga y tus, mal llamados deberes, empiezan a ser una losa difícil de levantar. Son momentos de duda, de tribulaciones, de decaimiento, de pensamientos vanos y de intenciones de abandonar.

Es la hora de los apegos, de la inclinación a lo fácil, lo cómodo, del bienestar, del egoísmo, del individualismo, del mirar única y solamente para ti. Es la hora de las preguntas y del buscar un sentido que justifique tu huida, tu cansancio, tu indisciplina.

Te pesan tus oraciones; te pesan tus rezos; buscas encontrar razones que justifiquen el dejarlo. Te dices que no tiene sentido, que te encuentras vacío, que la cruz es demasiado pesada, que te cansas y se te hace muy duro seguir. Realmente, ¿qué te ocurre?

No te pierdas en rezar; no te pierdas en disciplinarte; no te pierdas ni te busque en tus propias fuerzas. Sólo, simplemente sólo, agárrate a ÉL. No es un código de disciplina, de rezos u oraciones, es simplemente un Amigo. Un Amigo que nunca falla. Es eso lo que tienes que pensar y recordar desde el principio de tu vida. Siempre ha estado ahí, desde tus primeras escuchas, desde tus primeras palabras.

Siempre está dispuesto y presto a escucharte, a acompañarte, a responderte. Ahora, cuando estás en momentos de dudas, de cansancio, de fracasos, de incomprensiones, de soledades, de olvidos, de falta de afecto, de caricias, de baja economía, de inseguridades, de futuro incierto, sin techo, sin soluciones rápidas... Con sufrimientos, desesperado, sin saber qué camino tomar, desconcertado, angustiado... 

Descansa en ÉL. No te puedo decir como lo puedes hacer, pero ten confianza, descansa en ÉL. Abandona todo lo que te cuestiona, todo lo que te apunta... Mírale sólo a ÉL, y arrímate, acércate a ÉL. Son los momentos de visitarle, de hablarle. Vacíate y descárgate en ÉL. Desahógate, limpia todo tu interior, sigue sus consejos y confiésate en ÉL. Camina con los suyos, con los que como tú se agarran a ÉL. En y con ellos encontrarás formas de verle a ÉL también. No te quedes sólo.

Y acude a visitarle, y a tomar su propio Alimento. Siempre lo más que puedas. Todos los días, si te es posible. Háblale, mira en su Palabra lo que te dice... Trátalo de entender, de discernir y escúchale. Los momentos seguirán ahí, no desaparecerán como por arte de magia, pero irá naciendo otra forma de ver, de mirar, de pensar, de sentir, de vivir.

Porque ÉL es la Vida, es el Camino, y es la Verdad. Y en ÉL todo se hace suave y ligero. ÉL es la Palabra, la Palabra que te habla y también que te escucha. Seguirle supone escucharle, siempre, pero sobre todo en los momentos de...

Muchos, lo sé, lo han experimentado, han recorrido esa ruta. Quizás en peores circunstancias que tú y que yo. Y han llegado a descubrir el oasis de paz y gozo que se encuentra en su amistad y cercanía. Ten confianza, eso afirmará tu fe.

domingo, 15 de mayo de 2011

EN NUESTRO PROPIO CAMINO


La vida da muchas vueltas, ¡y tantas! que llega un momento que ni nosotros mismos nos reconocemos. En ese girar y girar hemos experimentados muchos miedos y temores, pero también firmezas y seguridades. Sin embargo, a pesar de todo eso, el horizonte de compartir un día la muerte con JESÚS nos llena de turbación y de miedo, sobre todo cuando observamos cómo el mundo se hunde en el caos y la muerte.

No llama a la esperanza el rumbo que el mundo va tomando. Ahora, en puertas de unas nuevas elecciones municipales y autonómicas, las disputas por ganar poder y autoridad están por encima de los intereses del bien de las personas. Nada importa con tal de alcanzar la meta del poder. Poder y poder para enriquecerse, para implantar tus ideologías, para matar por egoísmos, para dominar a los demás a tu antojo...etc.

En un mundo así, te asustas y sientes miedo. Tu fe y esperanza empiezan a perderse y sientes miedo de perecer. No comprendes tanto terror y tanta guerra; no entiendes como se puede matar a niños inocentes y no pasa nada. Es el caos, la indiferencia, el sálvese quien pueda. Y JESÚS camina sobre las aguas, y nos da prueba de su poder sobre el mundo, pero sientes miedo, no entiendes como permite que pasen estas cosas.

Sin embargo, todo estaba y está previsto (Salmo 9, 7: "El enemigo acabó en ruina perpetua, arrasaste sus ciudades y se perdió su nombre). Al SEÑOR no se le escapa nada y todo está sometido a sus pies. Si pasan es por algo y para algo. Nada sobra ni pasa sin un por qué. 

“Cuántas veces nuestra vida se parece a esa barca "zarandeada por las olas a causa del viento contrario". La barca zarandeada puede ser el propio matrimonio, los negocios, la salud... El viento contrario puede ser la hostilidad y la incomprensión de las personas, los reveses continuos de la vida, la dificultad para encontrar casa o trabajo. Quizá al inicio hemos afrontado con valentía las dificultades, decididos a no perder la fe, a confiar en Dios. Durante un tiempo nosotros también hemos caminado sobre las aguas, es decir, confiando únicamente en la ayuda de Dios. Pero después, al ver que nuestra prueba era cada vez más larga y dura, hemos pensado que no podíamos más, que nos hundíamos. Hemos perdido la valentía.

Y se nos empina el camino; se no hace difícil y duro recorrerlo. Incluso pensamos abandonarlo, apartarnos a un lado, dejar el blog, terminar con nuestra perseverancia y esperanza; someternos al mundo y a sus leyes y criterios; abandonar la lucha. No podemos más, nos decimos, y deseamos ardientemente dejar de caminar. Pero...

Este es el momento de acoger y experimentar como si se nos hubieran dirigido personalmente a nosotros las palabras que Jesús dirigió en esta circunstancia a los apóstoles: "¡Ánimo!, que soy yo; no temáis".”

domingo, 9 de enero de 2011

CONTIGO PODRÉ LLEGAR.

Señor, no permitas que me quede donde estoy. Ayúdame a continuar el camino.

Cada año surgen nuevos retos y nuevas promesas. Siempre que se empieza algo, hay como un deseo de borrón y cuenta nueva, de empezar bien y con disciplina, de no volver a cometer los errores del año pasado, de mejorar, de alcanzar nuevas metas, de ser mejor, de tratar de ser más perfecto, de...etc., un motón de proyectos, de ideas, de... que en el acontecer diario de los días, las semanas y los meses volvemos a olvidar o a dar por imposible, y, poco a poco, volvemos a la misma rutina, a las mismas andadas, a ser el de siempre o incluso peor.

Pasada la algarabía de estos últimos días del año pasado, y las ilusiones y fiestas de los primeros del que empieza, todo cobra su ritmo normal y comienza a situarse de nuevo en su acontencer diario. Y los propósitos del nuevo año se empiezan a ver con los ojos de la realidad. La situación no ha cambiado y la ilusión vivida me ha empujado a gastar quizás más de lo debido. Una mirada al futuro y todo está negro, pesimista, sin horizonte. Lo prometido se hace duro y difícil de soportar. Las pruebas se nos hacen cuesta arriba y largas. El largo recorrido del tiempo se nos empina y nos cansa antes de empezar. ¿Cómo vamos a soportar este año?

Todo antes de empezar está vencido y nos disponemos a olvidar lo prometido, lo deseado, las ganas de vivir un año diferente y positivo. Sin embargo, renace la esperanza porque TÚ, SEÑOR, no te has ido, ni eres una ilusión. TÚ, que naciste pobre, sigues ahí, de pie, con esperanza, con firmeza, sin inmutarte, seguro de que vencerás y dispuesto al recorrido. Tienes fe ciegas en tu PADRE, y sabes que con ÉL, todo se andará y se terminará en victoria, en triunfo.

Y me lo ofreces a mí, me lo transmite y me lo propones. Me aconsejas no mirar mucho hacia adelante, sino vivir el presente, el pan de cada día, lo de hoy, el ahora, la necesidad presente y olvidarte de la de después. El PADRE proveerá y nos dará lo que vayamos necesitando cada momento. Ten fe y confianza, y empieza el camino.

Y experimento que así ha sido. Son siete años y medio de camino, de incertidumbre que, de mirarlos a lo largo, no hubiese podido alcanzar. Sin embargo, agarrado al SEÑOR en cada instante, de la mano de mi Madre María, y junto a los hermanos, guiado por el ESPÍRITU SANTO, el camino se hace llevadero, se recorre, se termina. 

Y así quiero empezar este nuevo año. Fuera promesas, fuera propósitos, fuera proyectos. Mis proyectos son los Tuyos, SEÑOR; mis caminos son los Tuyos, SEÑOR, y mis deseos son los Tuyos, SEÑOR, de forma que no tengo que pensar, ni preocuparme, ni angustiarme, sino estar pendiente de tus pasos, de tus señales, de tus ordenes, y, poco a poco, irlas recorriendo contigo, sin soltarme de tu Mano, y agarrado al manto de tu Madre, también mi Madre por tu Gracia, y con los hermanos que siguen como yo esa ruta. Seguro SEÑOR que de esa forma llegaremos al año próximo, y sin no es así, seguro que estaré aún mejor porque me habrás invitado a tu Casa, a tu presencia y, en ningún otro sitio se puede estar mejor.

lunes, 3 de enero de 2011

¿DÓNDE ESTÁ EL MOTOR DE MI VIDA?

Espíritu de Dios Llena mi vida. Llena mi alma. Llena mi ser


Sólo nos basta un poco de tiempo para darnos cuenta de lo que prima en nuestra vida. Sí, es posible que en la razón y mi mente anide el sentimiento de que DIOS es lo primero, pero luego en el acontecer diario de mi existencia hay otras realidades que la ocupan dejando a un segundo término la prioridad de DIOS.

Y actuamos en nuestra vida de forma contraria e incoherente oscureciendo a DIOS de forma que otras realidades ajenas a ÉL ocupan nuestros primeros lugares y nuestro interés. Lo existencial de nosotros mismos excluye a DIOS y sólo lo tenemos en cuenta en la liturgia y a la hora de las celebraciones. 

En este contexto, se termina teniendo tiempo para todo menos para DIOS."No tengo tiempo ni para ir a misa" solemos decir y lo justificamos con el trabajo, la familia, el ocio, porque necesito descansar, y hasta la diversión (tele, espectáculos...etc). Al final hay tiempo para todo menos para DIOS.

Y con el devenir del tiempo nos hemos olvidado de DIOS y nuestro espíritu queda sumergido y medio muerto. Es entonces cuando descubrimos que la familia va quedando relegada también a un segundo plano, y lo mismo otras muchas cosas que antes nos servían para justificar nuestro alejamiento. No encontramos vacío y perdidos, sometidos a nuestra voluntad debilitada por los apegos, hábitos que nos esclavizan y apartan de la verdad.

Y ahora descubrimos que el dinero, el tiempo del trabajo, las ocupaciones materiales no eran tan importantes, y, sin marginarlas, puesto que se necesitan, si hay que priorizar que lo importante es DIOS, porque DIOS es Quién le va a dar sentido a todo esto. Es como si mascáramos el fracaso de una vida que, a medida que avanza, se siente más vacía y perdida.  

Y es que no podemos apagar la sed del ESPÍRITU, es que no podemos negar al corazón lo que el corazón necesita, porque tras el olvido de DIOS todo se derrumba y ya nada tiene sentido. Es, entonces, cuando aparece las separaciones, las tragedias familiares, el abandono de los valores y todo se derrumba a tu alrededor, o te quedas en la mediocridad de una vida gris y sin horizontes.

Por todo ello, nace JESÚS en Belén, para desde la pobreza y la humildad ayudar a que veas dónde está lo primero, lo principal y verdadero. La crisis no está en el dinero, el trabajo o la economía, la crisis está en el abandono de DIOS. Porque estando en DIOS todo se entiende y se organiza de otra forma, pues es la Paz y el Amor lo que lo regula.

Y eso es muy fácil comprobarlo, porque sólo así se explica que estimado en unos ocho millones de españoles que acuden a misa los domingos, se puedan aprobar, como si aquí no pasará nada, leyes como el aborto, retirar crucifijos, excluir la enseñanza de religión y...etc. ¿No les parece que habiendo ocho millones de españoles comprometidos, estas cosas se puedan sacar adelante sin ningún problema?

domingo, 21 de noviembre de 2010

CADA DÍA HAY UN MOTIVO PARA REZAR



Todavía tengo la imagen en mi mente, eran dos jóvenes que, uno de forma muy tímida y suplicante, y otro, orgulloso e indiferente, pero reclamando con su presencia ayuda, yacían en el atrio de la entrada de mi parroquia solicitando ayuda. Salía de la Eucaristía presto a preparar, con el equipo que nos disponemos a proclamar a JESÚS, el próximo Cursillo de Cristiandad y no disponía de tranquilidad ni tiempo.

No puede evitar la mirada del que suplicaba ayuda, y no puede aguantar mi impotencia y mis deseos de solucionarles el problema. Pero la solución no pasa, de primera instancia, por ahí, sino la de escuchar y conocerlos. El hambre no es mucho problema, pues Caritas está muy bien organizada en mi isla y hay un comedor diario donde atienden a las personas. Además está hogar y café, de Sor Ana, que atiende en las primeras necesidades.

El problema es la picaresca y ver, con tiempo, cual son sus necesidades y que buscan. Mi primera impresión, a vista de pájaro, es que son marroquíes, pero es sólo impresión, y la segunda es que no sé como han podido llegar a esto, pues si tenian trabajo hace tiempo, que había para todos, deberían haber arreglado su situación con tiempo.

De cualquier forma, mi conciencia, desde el ESPÍRITU, me dice que tengo que escucharles e interesarme por su situación. Me veo interpelado por el Samaritano que, en su camino, recoge y atiende al herido. No hay excusas, sí actuar con astucia, pero con generosidad.

Supongo que la parábola del Samaritano deja entrever que el herido se las apañó después, pues, curado y salvado deberá ganarse su sustento y cuidarse. Y ese es el problema, pues saciar el hambre y curar las heridas no es cosa tan menesterosa y difícil, lo importante y difícil es enseñar a saciarse y a curarse lo necesario para continuar el camino. Te sientes impotente sin saber que hacer.

Pararse en la puerta, derrumbarse a la caridad o instalarse en la indigencia no son soluciones ni ideales a los que está llamado el ser humano. Aspiramos a un Ideal de altura, de altos vuelos y de gozo eterno, y si aspiramos es porque ese Ideal habita dentro de nosotros, y de alguna forma nos pertenece (JESÚS pagó con su Muerte y Resurrección) aunque nos haya sido dado gratuitamente, porque somos libres para tomarlo o dejarlo. En ese sentido lo perderemos si nos desviamos de nuestro principal objetivo.

Y si no sabemos cual es el destino de nuestro viaje (vida) iremos todo el trayecto desconcertado, angustiado, frustrados, vaciados de todo contenido y todo sentido. Se hace necesario encontrar el verdadero sentido y poner manos a la obra.

Y poner manos a la obra es empezar a caminar y a hacer la palabra camino, y el camino a llenarlos de hechos y testimonios. Porque no basta decir te quiero, sino añadir al te quiero la obra, el signo, el gesto, la acción, porque lo que reafirma la palabra es la acción que la acompaña. 

Y esa es nuestra prueba, nuestra constante y continúa lucha: el combate contra nosotros mismos y nuestras apetencias. Porque estamos inclinados, por nuestra naturaleza caída y herida, predispuestos al mal (ver aquí) pero, no solos, sino acompañados por Quienes saben cómo y de qué forma podemos vencer, pues ellos (JESÚS y su Madre) ya lo han hecho.

Y tenemos la promesa de JESÚS de que el ESPÍRITU SANTO no nos fallará. Sólo necesita nuestra colaboración y empeño. Por lo tanto, el combate sigue, y cada día al levantarte entablarás un combate, cuerpo a cuerpo, con tu pereza, con tus apegos, contigo mismo, para, levantándote, vencer y hacer lo que debes hacer.

Cada mañana empezarás una nueva lucha contra el que te critica, te hace la vida más difícil, insoportable... amándole, al menos esforzándote en amarlo. Cada jornada te esforzarás en cumplir lo mejor que puedas con tu trabajo, con tus compañeros, con tus amigos... y de forma especial y prioritaria con tu familia. 

Cada día, al poner a DIOS como lo primero en tu vida, tomarás conciencia de que no será el primero si  tú no amas y sirves a tu esposa y a tus hijos, a tus vecinos y compañeros de trabajo, a tu familiares y enemigos como lo hizo ÉL en su HIJO JESÚS.

Y esa son las pruebas que tienes que cumplir, porque de nada vale decir: "PADRE DIOS te quiero y TÚ eres el primero en mi vida", si después son otras cosas las que ocupan el primer lugar. Los hechos son los certificados de que lo que decimos es verdad, o, al menos, queremos que sea verdad.

Y eso es lo que quiero, pero que compruebo lo lejos que estoy todavía, pero cada día no dejaré de esforzarme en ello. Esa es mi lucha y mi convicción; sé realmente donde está mi Cruz, y es que se hace imprescindible primero saber dónde está, para que localizada tomarla apoyada en mis hombros y empezar el camino.

La victoria es segura porque me acompaña el que siempre gana y lo puede todo, si yo, con mi empeño y esfuerzo no le fallo, para eso me ha hecho libre.

domingo, 29 de agosto de 2010

EL CUARTO OSCURO


Recuerdo de niño que en casi todas las casas había un cuarto oscuro, al menos, en mi casa lo había, o, por lo menos, se hablaba de eso en muchos cuentos y películas que uno se lo imaginaba en su propia casa. Recuerdo también que de niños jugábamos a entrar en las habitaciones a oscuras a escondernos y a jugar. Eran las diabluras, tan inocentes, de nuestra época de pequeños.

Pero, siempre, el cuarto oscuro ha sido como un mito en las generaciones precedente como las inmediatas posteriores a la mía. Representaba lo oculto, lo misterioso, lo desconocido y el motor por el que te sentías impulsado a crecer y a conocer.

La vida es un proceso de descubrimientos que se inicia, desde el momento de la concepción, en el seno materno y termina con la muerte física aparente, que no real, porque no se acaba la vida, únicamente termina una etapa para empezar la auténtica y definitiva.

Y el cuarto oscuro representa lo que ansias por descubrir y experimentar para comprobar si responde a tus sentimientos y a tus apetencias. Ansías ser feliz y buscas esa felicidad en el cuarto oscuro de tu vida palpando tus sentimientos, tus apetencias, tus conocimientos, tus sensaciones, tus misterios. Quieres experimentar si puedes ser feliz porque sientes en lo más profundo de tu ser esa inclinación. Empiezas a descubrir que has nacido para eso.

Pero, una vez, que descubres la oscuridad que tapaba muchas cosas, empiezas a experimentar que ese gozo y felicidad que has experimentado termina pronto, tiene fecha de caducidad, y llegada la hora vuelves a tener sed de continuar destapando cosas ocultas a tu joven experiencia y a tu búsqueda incesante. Llegas incluso a desesperar en muchos momentos, y puede ser esta la causa de tantas frustraciones jóvenes que deciden terminar pronto con esa búsqueda.

Nació en mí esta reflexión, que ahora medito a la luz del ESPÍRITU, cuando está tarde, un poco impulsado a hacer ejercicio por la amenazante azúcar, me lancé a correr por la playa que baña los pies de mi casa en Famara. En el trayecto empecé a meditar lo que ocurría a mí alrededor. Muchos jóvenes y no tan jóvenes exhibían sus esculturales cuerpos bañados por la lozanía de la juventud y los exponían a la luz del mercado.

Se diría que, sacados del cuarto oscuro, los mercantilizaban para venderlos al mejor postor. Por doquier muchas ofrecen sus mejores galas y las descubren para el deleite de otros. No hay pudor ni intimidad que guardar. Luego, puesto al desnudo sus flamantes cuerpos, su interior, donde yace lo verdadero e importante, permanece cerrado, anquilosado e inmaduro.

El encanto y la curiosidad satisfecha deja desvalorado y desmotivado aquello que tanto había servido para acercarnos y empezar a conocernos. Porque el envoltorio es la primera atracción, pero no lo más importante, puesto que si lo de dentro no tiene vida ni sintonía con la mía, estamos condenados a hacernos la convivencia imposible.

Observar que ya, lo que antes era un aliciente más de atracción y respeto, hoy es una noticia sin valor y un simple manjar fácil de encontrar y consumir, por lo tanto, la demanda del mercado deja desvalorada la mercancía. Y eso lo observas en que todo sigue igual. No por más destetes y exhibiciones, hay mejores resultados y logros. Al revés, todo empeora, se deteriora y se vulgariza, porque la hartura deja la mente y la espiritualidad (los valores) desplazados y ocultos. En una palabra: "Nos animalizamos".

No se trata de sentirnos heridos ni molestos por estas modas sino por llamar la atención a que nos desnaturalizamos y perdemos los verdaderos valores que nos humanizan y nos desarrollan como personas y nos asemejan a los animales. No tiene ningún sentido ni ir medio semidesnudo o desnudo total, no sirve para nada sino todo lo contrario nos hace más incivilizados y más animalizado, que no avanzado ni pogre. ¿Realmente creen ustedes que eso es de personas más pogresistas?

Y no quiero mencionar las enfermedades y complicaciones que pueden acarrear lucir nuestros encantos para otros y a la intemperie, a pleno sol. Eso lo dejo para los médicos que lo pueden saber mejor, pero que intuyo desde mi ignorancia que no debe ser muy bueno tomarse largos baños de sol como suelen hacer.

Y los resultados están a la vista. Las relaciones de los jóvenes de ahora no son mejores que la de los de ayer, diría que peores, porque los egoísmos son satisfechos y el valor de esas apetencias dan al traste con la vida de muchos inocentes.

No tiene sentido vender mi cuerpo ni ponerlo en un escaparate. La relación no debe empezar por ahí, tiene otra dimensión, porque lo corporal, siendo importante, no es lo más importante ni lo duradero. Volvemos siempre a lo mismo, lo bueno, la belleza y lo verdadero se esconden detrás del respeto, de la renuncia, de la entrega, del servicio, del compromiso, de las convicciones, de lo que realmente marca el camino de la verdad y de lo eternamente gozoso y feliz.

El cuarto oscuro ayuda a ir, sistemáticamente, recorriendo un proceso de maduración y de ir sacando, de la oscuridad, las verdades, sombras y luces, que nos irán conformando y madurando como personas y no como animales. Nuestros instintos están para ser controlados y sometidos. De no hacerlos estaríamos más cerca de los animales que de ser persona, lo que realmente somos. Pero, al parecer, ocurre lo contrario. Dense un paseo y reflexionen al respecto.

jueves, 17 de junio de 2010

EL MOTOR NECESITA GASOLINA PARA FUNCIONAR.


Es irreversible pretender que el coche camine sin gasolina. A nadie se le ocurre discutir eso y ni siquiera pensarlo. Igual podríamos decir del respirar, comer, dormir... Hay muchas cosas que son evidentes y si ellas la vida no se puede concebir.

Sin embargo, aunque no sean tan perceptibles, existen otras cosas tan necesarias o más que estas tan sensibles a la vista. Sin un ideal el motor no se pone en marcha. Necesitamos ideales que nos hagan estimular nuestra libertad, y con ella poner en marcha todas nuestras facultades para alcanzar lo deseado. Es entonces cuando entra en juego nuestra voluntad y pone el esfuerzo necesario para lograr el bien apetecido que anhelamos.

Mirándonos desde ahí, observamos que nuestra vida ha recorrido por muchos caminos y vericuetos que empezaron por estimular nuestros movimientos para alcanzar el desarrollo de nuestros músculos. Más tarde nuestros deseos se veían estimulados por los juegos, los entretenimientos, donde aprendíamos a compartir, a disciplinarnos, a aceptar, a desarrollarnos tanto físicamente como espiritualmente.

Llegó el ideal del enamoramiento, de la carrera o profesión, de la familia, del sentirnos responsable, de ser padre, de... Y siempre atraídos por una motivación que nos estimulaba y ponía en marcha nuestra libertad y voluntad para alcanzarla. Sin libertad y voluntad no podíamos realizar nuestros sueños, pero sin estar motivados y estimulados tampoco.

Necesitamos ese estimulo sin el cual permanecemos quietos, vacíos, pasivos, sin ánimo para nada, sin... es la llamada depresión que nos anula y nos paraliza hasta el punto de desear huir y pensar en desaparecer. Y, en la medida que crecemos y vamos cubriendo etapas, observamos lo difícil que cada día se nos hace mantener esos estímulos. Sentimos como si los hubiésemos gastados todos, y que ya no nos queda nada que anhelar.

¡Ya he visto todo! ¿A mí que me van a enseñar estos! Detrás de estas frecuente frases se esconde toda una filosofía gastada en una vida sin ideales. Ya hemos cubierto todas las etapas y, ahora, sólo queda esperar el momento final, resignado y sin esperanzas. Pensando que todo termina ahí y que aquellos hermosos y magníficos ideales que ardían en nuestro joven corazón son ley de vida que todo tenemos que sentir alguna vez, pero nada más.

¡Y qué engañados estamos! Porque todo es al revés de lo que pensamos y hacemos. En la medida que nos acercamos al final y nos hacemos más viejos, estamos más cerca de la meta y de alcanzar el Gran Ideal. Ese que nunca se acabará y que siempre nos mantendrá activo, con el deposito cargado, con nuestra voluntad presta y atenta a poner en juego nuestra libertad.

Para arriesgar en nuevos pasos que nos hacen vibrar y gozar, cada día más hasta alcanzar el gozo y la felicidad, que un día, después de algún tiempo de ver la luz de este mundo, empezamos a vivir, la Vida de la Gracia cuando entró en nosotros el ESPÍRITU SANTO.
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