SOBRE IMAGENES

Este blog toma las imágenes de Google - Pinterest - para sus reflexiones sobre inquietudes y otros acontecimientos alumbrados desde el Evangelio. Pide de antemano permiso para ello y de no ser así ruego ser avisado para retirarlas.
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martes, 15 de mayo de 2012

SI CONOCIERAS EL DON...

Sin lugar a duda el conocimiento te hace libre y te da independencia. Independencia para optar por lo mejor, porque toda persona de buen gusto se precia por buscar la felicidad, y en eso consiste alcanzar lo mejor, porque solo lo mejor te dará el gozo y la felicidad.

Pero alcanzar conocimiento cuesta mucho, y la sabiduría, en este mundo se paga. Darla gratis parece estúpido y de bobo, y tanto tienes, tanto vales. Los derechos nacen en este toma y daca de dar y recibir. Se da con la sola intención de recibir, y viceversa.

Por eso, el mensaje de Jesús fue y es revolucionario, porque va contra los criterios, aparentemente razonables del mundo. No parece buena idea dar sin recibir una compensación, y esto pone precio a cada acto humano. Amar sin esperar nada a cambio es algo inusual, y despierta mucho asombro cuando se realiza. 

Todos se preguntan si hay algo detrás del dar sin pedir ni esperar nada a cambio. Incluso, hasta exigir que así sea, pues recibida la recompensa quita valor al acto de amor. Ya está pagado si a cambio aceptas un favor o pago. Se da por amor, y eso conlleva no recibir nada.


La libertad implica estar liberado de todos esos apegos y egoísmos que pululan dentro de nosotros mismos, porque esa no dependencia te ayudará a obrar libremente. Pero se necesita saber para romper esas cadenas que te amenazan con encadenarte.

Acababa de llegar a casa, todo había transcurrido bien. Bajé y dejé algunas cosas y me dispuse a salir de nuevo. Mi sorpresa fue mayúscula cuando, habiendo parado el coche hacía unos segundos, no podía ahora ponerlo de nuevo en funcionamiento. ¿Qué podía haber ocurrido en tan breve tiempo?

Insistí varias veces hasta que me di por vencido. Afortunadamente mantengo otro ya entrado en años que en algunos momentos como este me saca del apuro. Al regreso, unas dos horas, volví a intentarlo de nuevo. Tenía la esperanza de que por alguna causa extraña pudiera haberse parado, y en cualquier momento arrancaría. Un presentimiento más que otra cosa. No ocurrió nada.

A la mañana siguiente llamé al mecánico para avisarle que enviaba el coche con una grúa. En la conversación me dijo que probara con otra llave del coche, pues a veces se desprograman (la memoria) al entrar en contacto con otros aparatos como móviles y otros. Y, ¡sorpresa!, era cierto pues al probar con la otra llave, el motor arrancó sin problemas.

Poco después llegó esta reflexión. Sí, es cierto, el conocimiento te hace libre, pues el conocer esa condición de la llave me hubiese permitido usarlo el día anterior. Imagino que de tener un solo coche no hubiese podido asistir al lugar apetecido. Experimentas como el no conocer y depender te ata y condiciona tu libertad.

Cuanto más en el camino de tu propia vida, donde te mueves rodeado de incertidumbres, de inseguridades, de dudas, de confusión, de aciertos o fracasos... Necesitas la Luz verdadera que alumbre tu vida y que, a pesar de tus propios caminos torcidos, Dios los recoja para volverlos rectos. Realmente, si conociéramos el don de Dios andaríamos seguros y confiados a pesar de movernos en tierras movedizas.

lunes, 25 de octubre de 2010

AL FILO DE LA NAVAJA


Al filo de la navaja es el título de una película que me impactó, [hice una reflexión sobre ella hace poco más de un año, y la dejo aquí por si alguien quiere leerla, (ver aquí)]. Y lo hizo porque cuenta la vida de un joven que, en un momento determinado de su vida, se plantea un cambio de rumbo. Su vida llena de eventos y fiestas sociales, de frívolas veladas nocturnas cargadas de hedonismo, tienen su culmen en la decepción amorosa marcada por el interés económico y social.

Esa situación le hace despertar su inquietud y ver que todo lo que le rodea no tiene sentido. Se plantea su destino y meta, pues a algún sitio conduce la vida. Igual que su principio, también  debe tener un fin, y ese fin le motiva a buscar el rumbo de su vida.

Todos sabemos que un día tendremos que morir. ¿Por qué negarlo? Estoy convencido que si lo afrontamos, porque es la única realidad que sabemos de nosotros, podemos vivir mejor y hacer las cosas de forma más responsable. Y, también estoy convencido, que eso es lo que todos queremos. Luego, si no lo hacemos es porque tenemos miedo, no hemos madurado lo debido o porque estamos todavía en edad infantil.

Hay muchas cosas que no queremos mirar, y de forma irresponsable seguimos haciéndolas y cometiendo verdaderas monstruosidades impensables hace años. Me pregunto cuantos niñ@s ha sido asesinados por intereses y egoísmos, y cuanto se le ha privado a la sociedad de la aportación de esos niños al disfrute y al bien común, ejemplos a montones, sirvan estos como, por su popularidad, más conocidos, (ver aquí) pero, ¿y los qué no sabemos? 

 Hoy en Sevilla se dirime algo tan importante como el condenar a millones de niños, como estos que se sienten privilegiados por salvar sus vidas, y la sociedad mira para otro lado, cuando deberíamos con un grito unánime oponernos todos. Son niños que viven su vida al filo de la navaja, dependiendo de tener una madre creyente en la vida o importarle la vida de su hijo un comino. ¿Cuánto vale una madre creyente hoy para eso niños?


Y, aún a pesar de ser reiterativo, quiero repetir que no son niños que van a nacer, sino que han nacido, desde el momento de la fecundación, en el seno de sus madres. Son seres vivo, óvulo fecundado, que pertenecen a la especie humana y, por lo tanto, seres humanos.


¿Cómo es posible que todavía hayan personas que se atrevan a cometer esta barbaridad, asesina sin importarle la vida de su hijo? Anteponen el placer a la vida, y matan porque no aceptan la responsabilidad contraída. Quieren disfrutar y el precio es la muerte de otros, en este caso la de sus propios hijos. Ésta es la propia realidad: "no tienen valentía para mirar cara a cara, y, la justifican escondiéndola".

domingo, 29 de agosto de 2010

EL CUARTO OSCURO


Recuerdo de niño que en casi todas las casas había un cuarto oscuro, al menos, en mi casa lo había, o, por lo menos, se hablaba de eso en muchos cuentos y películas que uno se lo imaginaba en su propia casa. Recuerdo también que de niños jugábamos a entrar en las habitaciones a oscuras a escondernos y a jugar. Eran las diabluras, tan inocentes, de nuestra época de pequeños.

Pero, siempre, el cuarto oscuro ha sido como un mito en las generaciones precedente como las inmediatas posteriores a la mía. Representaba lo oculto, lo misterioso, lo desconocido y el motor por el que te sentías impulsado a crecer y a conocer.

La vida es un proceso de descubrimientos que se inicia, desde el momento de la concepción, en el seno materno y termina con la muerte física aparente, que no real, porque no se acaba la vida, únicamente termina una etapa para empezar la auténtica y definitiva.

Y el cuarto oscuro representa lo que ansias por descubrir y experimentar para comprobar si responde a tus sentimientos y a tus apetencias. Ansías ser feliz y buscas esa felicidad en el cuarto oscuro de tu vida palpando tus sentimientos, tus apetencias, tus conocimientos, tus sensaciones, tus misterios. Quieres experimentar si puedes ser feliz porque sientes en lo más profundo de tu ser esa inclinación. Empiezas a descubrir que has nacido para eso.

Pero, una vez, que descubres la oscuridad que tapaba muchas cosas, empiezas a experimentar que ese gozo y felicidad que has experimentado termina pronto, tiene fecha de caducidad, y llegada la hora vuelves a tener sed de continuar destapando cosas ocultas a tu joven experiencia y a tu búsqueda incesante. Llegas incluso a desesperar en muchos momentos, y puede ser esta la causa de tantas frustraciones jóvenes que deciden terminar pronto con esa búsqueda.

Nació en mí esta reflexión, que ahora medito a la luz del ESPÍRITU, cuando está tarde, un poco impulsado a hacer ejercicio por la amenazante azúcar, me lancé a correr por la playa que baña los pies de mi casa en Famara. En el trayecto empecé a meditar lo que ocurría a mí alrededor. Muchos jóvenes y no tan jóvenes exhibían sus esculturales cuerpos bañados por la lozanía de la juventud y los exponían a la luz del mercado.

Se diría que, sacados del cuarto oscuro, los mercantilizaban para venderlos al mejor postor. Por doquier muchas ofrecen sus mejores galas y las descubren para el deleite de otros. No hay pudor ni intimidad que guardar. Luego, puesto al desnudo sus flamantes cuerpos, su interior, donde yace lo verdadero e importante, permanece cerrado, anquilosado e inmaduro.

El encanto y la curiosidad satisfecha deja desvalorado y desmotivado aquello que tanto había servido para acercarnos y empezar a conocernos. Porque el envoltorio es la primera atracción, pero no lo más importante, puesto que si lo de dentro no tiene vida ni sintonía con la mía, estamos condenados a hacernos la convivencia imposible.

Observar que ya, lo que antes era un aliciente más de atracción y respeto, hoy es una noticia sin valor y un simple manjar fácil de encontrar y consumir, por lo tanto, la demanda del mercado deja desvalorada la mercancía. Y eso lo observas en que todo sigue igual. No por más destetes y exhibiciones, hay mejores resultados y logros. Al revés, todo empeora, se deteriora y se vulgariza, porque la hartura deja la mente y la espiritualidad (los valores) desplazados y ocultos. En una palabra: "Nos animalizamos".

No se trata de sentirnos heridos ni molestos por estas modas sino por llamar la atención a que nos desnaturalizamos y perdemos los verdaderos valores que nos humanizan y nos desarrollan como personas y nos asemejan a los animales. No tiene ningún sentido ni ir medio semidesnudo o desnudo total, no sirve para nada sino todo lo contrario nos hace más incivilizados y más animalizado, que no avanzado ni pogre. ¿Realmente creen ustedes que eso es de personas más pogresistas?

Y no quiero mencionar las enfermedades y complicaciones que pueden acarrear lucir nuestros encantos para otros y a la intemperie, a pleno sol. Eso lo dejo para los médicos que lo pueden saber mejor, pero que intuyo desde mi ignorancia que no debe ser muy bueno tomarse largos baños de sol como suelen hacer.

Y los resultados están a la vista. Las relaciones de los jóvenes de ahora no son mejores que la de los de ayer, diría que peores, porque los egoísmos son satisfechos y el valor de esas apetencias dan al traste con la vida de muchos inocentes.

No tiene sentido vender mi cuerpo ni ponerlo en un escaparate. La relación no debe empezar por ahí, tiene otra dimensión, porque lo corporal, siendo importante, no es lo más importante ni lo duradero. Volvemos siempre a lo mismo, lo bueno, la belleza y lo verdadero se esconden detrás del respeto, de la renuncia, de la entrega, del servicio, del compromiso, de las convicciones, de lo que realmente marca el camino de la verdad y de lo eternamente gozoso y feliz.

El cuarto oscuro ayuda a ir, sistemáticamente, recorriendo un proceso de maduración y de ir sacando, de la oscuridad, las verdades, sombras y luces, que nos irán conformando y madurando como personas y no como animales. Nuestros instintos están para ser controlados y sometidos. De no hacerlos estaríamos más cerca de los animales que de ser persona, lo que realmente somos. Pero, al parecer, ocurre lo contrario. Dense un paseo y reflexionen al respecto.

martes, 9 de junio de 2009

Se acerca el día.


Cada momento que pasa, cada hora y segundo que acaba, enciende un hálito de temor y de ansiedad que, abandonado en el ESPÍRITU, nos sosiega y nos tranquiliza, porque TÚ, SEÑOR, eres mi PASTOR y CONTIGO nada temo, ni nada me falta.

La responsabilidad de dar un Cursillo lleva paralelamente el compromiso de vivirlo, y vivirlo significa vivenciar tu vida encarnada en el estilo de JESÚS. Porque participar en el Cursillo significa expresar la Verdad que JESÚS nos reveló, no sólo desde la torpeza y enrolladas palabras que cada uno puede clamar, sino respaldarla con la vida y con las obras.

Eso es mucho más serio que lo que pensamos, y en los momentos cercanos a la proclamación, desde tu compromiso de Bautismo, sientes la debilidad de algo que llevas de mucho valor, pero que lo transportas en vasijas de barro. Indudablemente, experimentas que la fe se fortalece dándola y, en la medida que la das, sientes que la sientes y que te llenas de gozo como un niño chico.

Hoy compartí con mi director espiritual, mi querido y hermano párroco en la fe y en XTO.JESÚS, el gozo de sentir y compartir con Chema la alegría de sentirnos reconfortados y animados por el ESPÍRITU en trabajar por el Reino, que JESÚS nos reveló por Voluntad de su PADRE.

Nuestro gozo fue creciendo en la medida que compartíamos y, al menos, mis sentimientos fueron brotando como si nos conociéramos desde toda la vida. Se hace presente el milagro de sentirnos uno en XTO.JESÚS. Hay mucho que compartir, hay mucho que comunicar; hay mucho que conocer, sí, realmente es así, pero nos une algo misterioso que nos abre mutuamente nuestro corazón y nos llena de confianza y amor.

Llegué a la Eucaristía de hoy con un inmenso gozo que me costaba contener. Sentía la irresistible sensación de soltar la inmensa alegría de gritar y manifestar la rebozante felicidad que deriva del encuentro con el hermano y en medio, JESÚS, que nos une y nos hermana. Es algo que no se puede comparar, porque los éxitos y triunfos, como el triplete del Barcelona, se desvanecen y se quedan como algo que pasó, pero este gozo permanece y cada día es mayor e imperecedero.

Desaparecen los miedos, las preocupaciones, los desvelos, los sacrificios... todo tiene sentido, porque, como el parto, la luz a una nueva vida empieza a deslumbrar y el gozo de sentirte eterno, feliz y gozoso no se puede contener, y, lo mejor, que seguirá siempre creciendo ,sin encontrar nunca, eternamente, el fin.

viernes, 29 de mayo de 2009

No tengan miedos...


Me noto algo inquieto e intranquilo. Quizás sean los celos de un desmesurado afán apostólico y de un deseo irrazonable de proclamar y anunciar. Sin embargo, intuyo que eso no es bueno, primero porque nada se impone, sólo se propone, al menos eso es lo que se debe hacer. Y segundo, porque querer convencer no es el camino a seguir, sino el del experimentar y vivenciar.

Nada se puede conseguir, ni nada se debe desear, sólo se debe compartir y dar lo mejor que se tiene y se quiere para uno mismo. De tal forma, que en la medida que soy feliz y me encuentro gozoso, quiero que tú también lo seas y lo experimentes. Pero, ofreciéndolo y proponiéndolo, y serás tú quien lo tengas que descubrir y tomar. Porque toda persona de buen gusto así lo debe desear y querer. Nadie va a tirar piedras sobre su mismo tejado.

En ese sentido, encuentras la paz y el sosiego cuando descansas en el SEÑOR y te sabes su instrumento; encuentras la paz cuando descubres que desde tu propio morir al deseo, al resultado, al propio objetivo, a tu personal proyecto, te abres al deseo de DIOS, al resultado que ÉL disponga, a su Voluntad y al plan que ÉL tenga pensado.

Es, entonces, cuando los miedos desaparecen y la tranquilidad vuelve a tu ser; es, entonces, cuando el gozo se hace paz profunda, y echa raíces, porque no es producto de una alegría pasajera y superficial, sino que es producto de un sentirte en paz y seguro, confiado, querido y aceptado tal y como eres, pero con miras a ser mejor y superarte.
Porque el miedo no existe, sino que es fabricado por nosotros, en lo más profundo de nuestro ser, en el pozo donde se fabrican nuestras desesperanzas, nuestras presunciones, nuestro realismos y espiritualismos. Cuando lo real, lo concreto, lo evidente se confunde con los ísmos (realismos), todo queda aparcado, asumido en la resignación y resignado en la actitud de no poder cambiarlo.

Es la hora en que se apodera de nosotros el desespero, la tribulación, el desánimo, el abatimiento, la confusión, la entrega al derrotismo, al viento soplante, al destino condenado, al miedo de la inseguridad, del fracaso, de lo predestinado, del horror, del disparate y... de todo lo que puedas experimentar. Es la hora de la mirada perdida y confusa, sin consuelo, si apoyo, sin solución, sin destino, sin rumbo y sin trascendencia.


Y entonces, sin saber cómo y por qué, nos encontramos al borde del abismo, a un paso del suicidio, del fin, de querer terminar, de no poder asumir, ni aceptar, en una palabra, de la desesperación que a muchos ha llevado al aniquilamiento.

Sin embargo, siempre hay ALGUIEN que está a tu lado; que te mima y te acompaña; que te escucha y comprende; que te espera y aguanta; que te apoya y sostiene; que te habla y te aconseja; que camina en silencio junto a ti; que te defiende y te acepta; que te quiere de verdad y te ofrece el Camino, la Verdad y la Vida. Ese Camino donde está la paz, el sosiego, el gozo y la vida eterna.

Indudablemente, hay quienes han perdido el rumbo y necesitan para encontrarlo de nuevo terapias y ayudas psíquicas que lo pongan en la órbita del camino. Son las manos de aquellos que necesitan darse, entregarse, como necesidad de amor, en las MANOS del SEÑOR, para convertirse en brújulas que orienten a los perdidos y desorientados, pero sólo habrá un Camino en donde habita la verdadera paz y el verdadero amor.
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