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miércoles, 2 de febrero de 2011

¿QUÉ SENTIDO TIENE VIVIR PARA MORIR?

Morir para vivir

Sabemos, de nada vale mirar para otro lado, que algún día, y no muy lejano, tendremos que enfrentarnos a la muerte. Hemos estado en muchos tanatorios acompañando a familiares, amigos y vecinos por la muerte de un ser querido, pero muy pocas veces hemos pensado seriamente que a nosotros nos tocará un día también. Y eso es lo único cierto y seguro que sabemos.

¿Qué sentido tiene vivir para en un tiempo más o menos corto morir? Nacemos para luego morir y realmente eso no tiene mucho sentido. Nos preocupamos desesperadamente por curar nuestras enfermedades y toda nuestra vida es una lucha por mantenernos sanos. No regateamos en hacer sacrificios por evitar caer enfermo, pero, sabemos, que tarde o temprano caeremos y en una de esas caídas no levantaremos más. ¿Tiene esto sentido?

Todos buscamos la vida desesperadamente, incluso aquellos que, postrados en cama, están destinados a pasar su vida de esa forma. Recuerdo ahora el tan comentado y controvertido caso de Ramón Sampredro , porque buscan desesperadamente la muerte para vivir. La eutanasia es una forma de en la muerte conseguir la vida, el descanso. El hombre está llamado a vivir, pero no una temporada, sino para siempre. Sólo así tiene sentido la vida.

Conozco a algunos jóvenes desesperados después de hundirse en la esclavitud de la droga que piden desesperadamente ayuda, que están sometidos y acabados, que no son dueños de sí porque su voluntad la han entregado y que no son capaces de dejarse ayudar. Sólo se puede esperar a que sean capaz de levantarse con la ayuda necesaria, pero mientras sólo buscan subsistir dominados por eso que creían que les iba a dar la felicidad.

Una y otra vez se les ofrece una ayuda seria, pero ya su voluntad está poseída y su libertad encadenada. Es un pozo difícil de salir. Las estadísticas de reinserción señalan que un tanto por ciento mínimo, incluso después de varios intentos, escapa de esta cárcel. 

Pero hay muchas formas de vivir encadenados que nos impiden liberarnos de caminar hacia nuestra propia libertad y hacia la vida eterna. En este camino, los contratiempos y enfermedades que nos acechan de forma natural para acabar con nuestra vida terrenal, son nuestros mayores aliados, porque nos preparan, nos sacuden y nos advierten que esta vida no es la verdadera vida, sino que es la que tendremos que dejar para conseguir la otra.

Porque Resucitar, promesa que nos ha hecho JESÚS de Nazaret, no es volver a vivir, sino haber conseguido la verdadera vida, por eso hay que morir a esta, que no acabará nunca. Y esa es la importante, la que vale la pena buscar, la que verdaderamente da sentido a mi vida. 

Se puede vivir sin pan, sin levadura y sin una cuenta en el banco, pero jamás se podrá vivir sin sentido. Lo que da sentido a mi vida es la meta a la que me dirijo, y esa, quieras, te des cuenta o no, es conseguir vivir eternamente. De nada vale huir de esta, a pesar de pasarlo muy mal, porque es precisamente esta vida con la que podemos ganar la única y verdadera que existe. Ésta es sólo un cromo por la que cambiamos la verdadera.

Y el cromo se llama amor, y amor no como nosotros lo sintamos y nos parezca, sino amor tal y como nos ha enseñado JESÚS, y el ESPÍRITU SANTO nos indica. Sólo así podemos obtener y salvar nuestra verdadera vida. Por todo ello, necesitamos pensar un poco más y mirar más allá de lo que tenemos delante. Vemos el mar y pensamos que nunca nos vamos a mojar, pero sabemos que un día nos llegará nuestra propia ola y nos envolverá. Para entonces debemos estar pertrechados de la vestimenta necesaria que nos mantenga limpios y no nos empape del agua de este mundo, sino de la que viene de arriba.



sábado, 25 de diciembre de 2010

NO HAY ESTRUCTURA JUSTA SIN SERES HUMANOS QUE QUIERAN SER JUSTOS.

Feliz NAVIDAD

Sin lugar a duda, todos queremos la justicia y la paz. Me atrevo a decir que todo ser humano, aún los más revolucionarios e irracionales, en lo más profundo de su alma desean la justicia y la paz, porque, esa, es una de las aspiraciones intrínseca a la propia naturaleza humana.

Toda persona humana, si fuese capaz de abrirse y seccionarse interiormente, y derramar todos sus pensamientos y deseos más profundos, descubriría la aspiración más profunda de desear ser feliz y eterno, y eso sin paz y justicia sería una utopía.

Ahora, por mucho que este sentimiento conviva y permanezca en nosotros, no podrá nunca aflorar si no hay en nosotros una actitud de desenterrarlo y emergerlo a flote, a la superficie de nuestra vida, aplicándolo en nuestra convivencia diaria. No basta con proclamarlo y manifestarlo, si, más tarde, no se concreta. Posiblemente, el Mensaje de JESÚS no corre ni contagia como debiera porque no se vive como se debe.

Y en eso todos nos sentimos publicanos y pecadores, porque, no sólo lo sentimos, sino porque lo somos. Somos criaturas débiles y pecadoras. Propensas a fallar en nuestros más puros y buenos sentimientos, porque nos sentimos atraídos por poseer, por ser los más fuertes, por ambicionar las mayores riquezas, por soltar y dar riendas sueltas a nuestras más bajas apetencias carnales, por afirmar nuestro orgullo, nuestra vanidad y deseo de dominio.
Esas actitudes humanas y pecadoras son las que nos llevan a equipararnos a DIOS y rechazar sus proyectos y mandatos. Nos sentimos fuertes y capaces de hacer las cosas y satisfacer nuestros buenos deseos por nosotros mismos. Y, pronto, experimentamos que caemos en nuestra propia trampa. Somos víctimas de nuestras propias vanidades y ambiciones.

Experimentamos que somos incapaces de vencernos y quedamos sometidos y esclavizados a nuestras propias pasiones. Tomamos conciencia que no puede haber estructura justa si yo no me esfuerzo en ser justo y en aplicar, a mi propia vida, esos pensamientos y deseos de aplicar la justicia y la paz. Porque sólo eso hará que el mundo empiece a ser mejor, primero, en la parcela donde yo me muevo y, después, por contagio, en otros ambientes.

De esta manera, como por arte de magia, el mundo iría cambiando y posibilitando que la paz y la justicia sean proclamada y vivida. En estos momentos, especialmente hoy, donde se proclaman buenos deseos de paz y justicia, no deben quedar, como desgraciadamente siempre ocurre, en simples palabras vacías sino en sistematicos hechos que vayan aplicando y transformando la vida en un espacio de convivencia, justicia y paz más real y verdadero.

Y eso exigen una conversión, un vuelta de rosca a mi corazón donde los últimos sean los primeros; donde lo primero sea la educación, el fomento de virtudes, la búsqueda del bien libre, porque se es libre para hacer el bien; el pleno y responsable amor, porque amar es ser fiel y servidor durante toda tu vida, no por una temporada egoísta o cuando tus sentimientos instintivos y carnales demanden otra pareja o satisfacciones.

Y eso exige una mirada más atenta y protectora de la célula fundamental de los pueblos: "Las familias", de la vida y procreación de los hijos, de las libertades a educarlos y buscar lo mejor para ellos. Eso exige ser serio y querer lo mejor para tu pueblo.
Ahora, ¿dónde encontrar esa estrella que nos ilumine y nos guíe por ese camino? La pregunta es: ¿Somos capaces nosotros de lograrlo por nosotros mismos? ¿La experiencia de miles de años qué nos dice? ¿Experimentamos esperanza de lograrlo o sentimos necesidad de Alguien que nos guíe? 

¿Sabemos de dónde venimos y a dónde vamos? Porque si no lo sabemos estamos perdidos y, perdidos, nos sentiremos fracasados, vacíos y avocados a la depresión y... Al final todo queda reducido a lo siguiente: "Lo que gané no lo tengo, lo que tengo lo perdí, sólo tengo lo que di". Eso es precisamente lo que quedará de mi vida y sólo tendrá valor lo que haya dado de forma desinteresada y gratuita en aras de una mejor justicia y paz.

domingo, 28 de noviembre de 2010

ESTAS SON LAS CONSECUENCIAS DEL CAMINO EQUIVOCADO



A la pura realidad y a las pruebas me remito (ver aquí) cuando digo que las consecuencias de permitir el aborto está en una búsqueda equivocad de la verdadera felicidad. Se quiere ser feliz y, en consecuencia, se mata. Se mata a los niños indefenso que son la consecuencia de un amor adulterado por sustancias que sólo provocan sexo, pero no amor, porque el amor es, donde el sexo está integrado, otra cosa.

Amor es el proyecto de dos personas que se, conocen primero, que se entienden, que se siente atraído por su aspecto, sus sentimientos, sus pensamientos, su carne y deciden formar y comprometerse abiertamente a un proyecto de vida que no esconde nada y que se abre a la vida y al amor ágape que lo sostiene hasta la muerte.

Este amor, el único y verdadero, no necesita de sustancias añadidas ni de nada que lo sostenga, sólo necesita de encuentros consigo mismo, con el Creador que los sostiene y con los demás que les da sentido y les necesita. 

Son las familias que forman los pueblos y los construyen en base a la justicia, la paz y el amor. Y si eso no es así, lo que nos espera es lo que se describe a continuación:

Porque se quiere buscar el gozo y la felicidad donde no está; porque no importa lo que cueste, incluso la vida de niños inocentes; porque las pastillas ni evitan que los niños nacidos sean evitados y condenados a morir por el gozo y la irresponsabilidad de la mamá; porque el condón no asegura que se evite el embarazo; porque somos unos miserables egoístas y pecadores orgullosos y soberbios; porque somos los nuevos Adanes y Evas; por tantas razones, olvidamos que todo esto es felicidad embotellada y light con fecha de caducidad.

¿Y DESPUÉS?



DESINHIBE. Las encuestadas revelan que el alcohol puede ser un auxiliar para tener relaciones sexuales (Foto: Luz Acevedo )

CIUDAD DE MÉXICO | Jueves 18 de noviembre de 2010 Redacción | El Universal01:57



 
Un estudio publicado en España revela que el 30 por ciento de las jóvenes han mantenido relaciones sexuales sin protección después de haber consumido alcohol, mientras que sólo el ocho por ciento del total, ha tenido sexo sin protección sin haber consumido ninguna bebida alcohólica.


La investigación se presentó hoy como "Estudio Ring 2: Sexo, alcohol y anticoncepción entre las jóvenes de España" y se basó en una serie de encuestas realizadas en marzo y abril de este año a tres mil 163 españolas que tienen entre 19 y 29 años.


El sexo sin protección antecedido por el consumo de alcohol se presentó con mayor frecuencia en el grupo de encuestadas de entre 24 y 26 años donde el porcentaje alcanza el 32 por ciento, cifra igualada por las jóvenes entre 18 y 20 años.


Mientras tanto el 42 por ciento aseguró que cada fin de semana salen de fiesta, por lo que la posibilidad de tomar alcohol aumenta, aunando que seis de cada 10 admiten que el alcohol facilita las relaciones sexuales.


Los expertos señalan que el consumo de alcohol puede afectar en varios sentidos la protección en las relaciones sexuales, pues puede ocasionar que se olvide tomar la pastilla o usar el condón. Simplemente los sondeos dan cuenta de que el 38 por ciento de las usuarias de pastillas anticonceptivas no habían pensado que el vomitar la pastilla podría disminuir su eficacia, por lo que los ginecólogos recomiendan el uso de parches antoconceptivos y anillos adicionales al condón para evitar embarazos no deseados

jueves, 26 de febrero de 2009

En el desierto de mi vida.


Es tan vital pararse y observarse que, como el agua es imprescindible para la vida, diría que la meditación interior es necesaria para el crecimiento espiritual. Sin conocernos se hace imposible avanzar; tanto nos va en eso que nunca podremos saber lo que nos conviene sin saber quiénes somos. Y esto, no lo digo yo, lo dijo, ya hace un buen tiempo, el señor Platón.

Puesto a esa tarea, observo que la vida tiene tanto de oasis como de desierto. Hay muchos caminos llenos de buenas gratificaciones, momentos de bienestar, de felicidad, de logros que colman nuestros anhelos y deseos, y de metas que al cumplirse nos van haciendo el camino más dulce, llevadero y feliz. Todos recordamos y guardamos con enorme gratitud los bellos y felices recuerdos que han marcado nuestra vida placenteramente.



Sin embargo, es evidente y no podemos ignorar que hay también en nuestra vida muchos momentos de desierto, de soledad, de sequía, de angustia, de espejismo, de incertidumbre, de pánico y tristeza, cuando no de muerte. Y, realidad es, que tampoco podremos evitar que tanto los buenos como los malos se hagan presentes en nuestra vida. Parodiando aquella buena película de Jack Lemmon: "días de vino y rosas".

Y, queramos o no, la vida se nos irá presentando ora feliz, ora infeliz; ora alegre, ora triste; ora tranquila, ora tormentosa; ora sana, ora enferma; ora rica, ora pobre...etc. A cada cual según su camino y sus actos; a cada cual según sus esfuerzos y sus talentos; a cada cual según su prudencia o imprudencia; a cada cual según sus responsabilidades o irresponsabilidades...etc. Todo, en la medida de lo que a cada uno le compete y está en su mano, según proceda bien o mal.




Y en este devenir, seguir el buen camino consiste en ir aceptando mis desventuras, supuestamente las que no puedo cambiar, y modificando aquellas que puedo evitar y convertir en buenas. Todo desde la libertad de buscar el bien sin, por ello, justificarlo haciendo el mal. En eso consiste la tarea de convertirse: hacer el bien aceptando el mal que me toca aceptar. Hacer el bien hasta compartir mi cruz en la última hora de mi vida, con la muerte.

Ese es el Camino que JESÚS nos enseña y para el que se prepara, cuaresma, en los 40 días que pasó por el desierto. Nos señala el camino que, cada uno tiene y debe recorrer. Este es el verdadero sentido que mueve nuestra vida hacia un final feliz y pleno. Y esta es la solución que transformaría nuestra sociedad en un vergel de paz, justicia y amor: "cada uno cargar con su cruz".

El problema empieza cuando la cruz no se acepta; el problema empieza cuando se responde con preguntas y desafíos del por qué me pasa esto, el queso; el problema empieza cuando nos ponemos al mismo nivel que DIOS y le interpelamos y le discutimos; el problema empieza cuando soy yo quién dirige mi camino y no me dejo dirigir, o, me siento superior y capaz de ser dueño de mi propio destino. El problema es rechazar el amor de DIOS y buscar la felicidad por donde yo creo, sin contar con ÉL. El problema es de nosotros.

Y de esta manera, DIOS que ha contado con cada uno de nosotros para hacer un mundo perfecto, justo, pacifico y lleno de amor, se encuentra con un mundo lleno de injusticias, desequilibrios, muertes, hambre, enfrentamientos, abusos de poder, explotaciones, guerras...etc. Pero, a pesar de todo eso, sigue confiando en el hombre, le espera y le ofrece todo su amor, entregando a su HIJO en la Cruz para reconciliarnos y redimirnos por su muerte, y salvarnos por su Resurrección, más nosotros no nos lo creemos, ni queremos creerle, mejor, queremos creerle, pero según nuestra manera: la manzana nos la comemos, no cómo y cuándo DIOS quiere, sino cuando y como yo quiero: "ese es nuestro error".
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