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sábado, 28 de junio de 2014

EL PELIGRO DE CREERNOS SUFICIENTES



Creo que si no es el mayor peligro, sí es uno de los mayores. Creernos suficientes comporta el peligro de confiar que nos bastamos para atravesar el camino de nuestras vida. A lo largo de nuestra vida observamos como evolucionamos. Hemos crecidos en unos valores o criterios que ahora, desdibujados, se confunden deteriorados y caídos a peor.

Antes la educación se sustentaba en la autoridad y respeto a los mayores y profesores. Mantenía las diferencias de sexos hasta converger en edad más avanzada. La vida era respetada desde la concepción. El matrimonio, la palabra dada y el honor... La vergüenza, el respeto, la experiencia de los más ancianos... Valores que hoy no se tienen en cuenta y se rechazan.

Hoy todo evoluciona, y en cierta medida sabemos que las cosas cambian. Hay nuevas formas de vivir, pero los valores no deben cambiar, porque la vida de los hombres se sustenta en lo valores. Los pueblos que no guardan su ayer, pierden su presente y no encuentra su futuro. Y eso parece suceder, porque hay evolución, pero no se experimenta avance.

Hay cierta confusión que huele, no a viejo, sino a podrido y corrompido. El mundo parece deteriorar y sumergirse en un caos donde todo vale y la verdad se relativiza. Y un mundo donde Dios no participe es un mundo sin esperanza y sin futuro. Porque el hombre sin Dios, su Creador, está perdido y sin rumbo.

Pidamos luz para que el hombre regrese a la Casa del Padre, de donde nunca debió salir. Amén.

viernes, 10 de mayo de 2013

EXULTO DE ALEGRÍA CON EL PAPA EMÉRITO BENEDICTO XVI

Benedicto XVI


Me llena de satisfacción compartir con el Papa emérito Benedicto XVI su esperanza y alegría en la promesa hecha por Jesús a todos nosotros: "volveré a veros y se alegrará vuestro corazón y nadie os quitará vuestra alegría". Porque eso es lo importante y lo que todo hombre de buen gusto se afana en conseguir y buscar.

¿Qué sentido tiene, si no, tantos trabajos y privaciones en las dietas alimentarias, ejercicios físicos, tablas de gimnasias e innumerables sacrificios con los que se castigan hombres y mujeres con el fin de conservarse saludables y vivir unos cuantos días más? ¿Tiene eso mucho valor?

Pues, ¿cuanto más valor no tendrán el alargar la vida para Siempre esperanzados y confiados en la Palabra de Jesús, qué no solo nos lo ha prometido, sino que su Palabra siempre ha tenido y tiene cumplimiento? Es el tesoro buscado por todos, pero empeñados en buscar mal, donde no se encuentra y cerrando los oídos a la verdadera Palabra que nos revela, descubre y enseña el camino para encontrarlo.

He aquí las palabras del Papa Emérito Benedicto XVI, a las que aludo y comparto gozoso:

Jesús cuando, dirigiéndose a sus discípulos, afirma: "volveré a veros y se alegrará vuestro corazón y nadie os quitará vuestra alegría". Son palabras que indican una propuesta rebosante de felicidad sin fin, del gozo de ser colmados por el amor divino para siempre. 

Plantearse el futuro definitivo que nos espera a cada uno de nosotros da sentido pleno a la existencia, porque orienta el proyecto de vida hacia horizontes no limitados y pasajeros, sino amplios y profundos, que llevan a amar el mundo, que tanto ha amado Dios, a dedicarse a su desarrollo, pero siempre con la libertad y el gozo que nacen de la fe y de la esperanza. 

Son horizontes que ayudan a no absolutizar la realidad terrena, sintiendo que Dios nos prepara un horizonte más grande, y a repetir con san Agustín: "Deseamos juntos la patria celeste, suspiramos por la patria celeste, sintámonos peregrinos aquí abajo." Queridos jóvenes, os invito a no olvidar esta perspectiva en vuestro proyecto de vida: estamos llamados a la eternidad. Dios nos ha creado para estar con Él, para siempre. Esto os ayudará a dar un sentido pleno a vuestras opciones y a dar calidad a vuestra existencia. Benedicto XVI, Mensaje para la XXV Jornada Mundial de la Juventud, 2010.  


lunes, 11 de marzo de 2013

PENSANDO Y REFLEXIONANDO...



El amor -  esa voluntad y constancia, esa fidelidad como respuesta -  es lo que convierte nuestra vida en algo vivo, que no acabe como una planta mustia, por falta de regarlo.

El amor es ese empeño en hacer el bien y no defraudar, y de aceptar y querer lo que se nos va presentando en el camino de la vida. Es mantener la llama de búsqueda viva, en camino, activa y en actitud cambiante, no de nuevas cosas, sino de actitudes antes las nuevas situaciones y sentimientos. 

No se trata de cambiar de amor, sino de ver el amor desde otro ángulo, con otra mirada, y con actitud de darse y entregarse. El amor nunca se va, está siempre presente. Es cuestión de cultivarlo en el riego de mi mismo jardín, y de limpiarlo de las semillas muertas que han dado vida a otras floridas y hermosas.

Las etapas del amor cambian, pero la sustancia amorosa no. El amor madura hasta permanecer constante y siempre. Nunca puede morir, y cuando lo enterramos u olvidamos, experimentamos que donde quiera que vayamos no lo encontramos de nuevo, porque siempre estará esperándonos en ese lugar donde ha sido enterrado.

martes, 2 de octubre de 2012

CUESTIÓN DE CRITERIOS

 ¿Criterios humanos o criterios de Dios?


De eso se trata, porque el mundo se mueve por intereses que demandan productividad, y todo aquello que no sea productivo es tachado de inútil y de no interesante. Se termina por desechar y arrinconar, o ver la posibilidad que hay de reconvertirlo para poder reutilizarlo en algún beneficio rentable.

Incluso con personas humanas. El aborto se esconde en números de productividad e intereses económicos, y se hace lo que sea con tal de obtener pingües beneficios. La vida humana, en los niños, no es rentable. Y si traen alguna complicación, menos. Por lo tanto, promete muchos mejores dividendos el aborto y todo lo que se mueve a su derredor.

Porque el criterio del mundo es el interés económico o de pura vanidad. Y cuando esos intereses son los perseguidos, las cosas se equiparan a las personas y en muchos momentos valen más. La vida humana no es lo más importante. Delante hay otras cosas más productivas y rentables.

Jesús está loco, no interesa, estorba y por eso piensan en matarlo y lo matan. Su criterio es el amor, y el amor a los más desfavorecidos porque son los más necesitados. No necesitan amor aquellos que están hartos y saciados de todo. Si lo necesitan los otros, los desheredados, hambrientos y sedientos de todo. Para eso viene Jesús.

Son los débiles los que necesitan el amor. Así en las familias, los niños, los más pequeños, los más débiles, los impotentes y dependientes de todo son los que concentran todo el amor de la familia. Ellos son los más importantes y en los que convergen todas las miradas de amor de la familia. Pero, si desaparece el amor, la familia se viene abajo, y los niños quedan a la deriva. ¿No está ocurriendo eso?

Podríamos concluir considerando el aborto como la consecuencia de una carencia de amor. Cuando falta el amor se mata, se destruye, se antepone el propio egoísmo a toda virtud y moralidad. El hombre pasa a ser un juguete en sus propias manos. Y es que sin Dios, el Amor Supremo, nada tiene sentido.
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