SOBRE IMAGENES

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sábado, 3 de noviembre de 2012

ESPÍRITU Y CORAZÓN

 Un sólo corazón y un sólo espíritu

Es a lo que nos referimos cuando notamos algo resaltable en las actitudes de alguna persona. Decimos: "Tiene un espíritu fuerte, decidido... o tiene un gran corazón". Y es que dentro del cada hombre, en su interior se encuentra lo más importante, lo que lo define y lo caracteriza, su espíritu y su corazón.

Porque del corazón salen todas las impurezas o purezas que el hombre fabrica, y su medida de amor se palpa desde dentro, desde lo que elabora su corazón. Y también, por su espíritu se vislumbra su humildad, su pobreza y su sinceridad. El hombre de espíritu pobre tiene su raíz en su espíritu, valga la redundancia, interior. Desde ahí enhebra todos sus actos y los conduces con sabiduría y caridad.

Porque el hombre sabio, pobre de espíritu y humilde es aquel que toma conciencia de que tiene mucho que aprender, y que sus conocimientos no dan para mucho. En otras palabras, sabe que no sabe. Sin embargo, el necio e ignorante es aquel que no se entera de que no sabe nada. Es ahí donde radica la pobreza espiritual. 

No se trata de ser apocado, timorato o acomplejado; no se trata de moverse tímidamente, no levantar la voz o sentir miedo por todas partes. El pobre de espíritu es el hombre que sabe que su vida está en Manos de Dios, y que sus pasos serán sabios y acertados si camina en el Espíritu Santo y tras las huellas de Jesús. Es ese el verdadero pobre de espíritu.

De tal forma, que aquel que sigue ese camino de pobreza espiritual y atiende a los impulsos bondadosos  de su corazón según la Ley de Dios, es el hombre que camina por el buen camino y en la senda de la verdad.



sábado, 11 de junio de 2011

NECESITAMOS ASISTENCIA Y DIRECCIÓN


En los momentos que confesamos y abrimos nuestro corazón a los demás, solemos empezar descubriendo nuestros defectos y carencias. Nadie se sabe perfecto, pero por orgullo y propia vanidad nos cuesta confesarnos pobres y limitados ante los demás. En esos momentos sacamos nuestra casta y orgullo, y tendemos a subirnos y exaltarnos. Es un síntoma más de nuestro pecado de soberbia. Es mucho más virtuoso y, por lo tanto difícil, abajarse, hacerse humilde.

Y de la misma manera que sabemos de nuestra pobreza, sabemos también que sólo nos es muy difícil avanzar en perfección. Pretender progresar en el conocimiento de DIOS por cuenta propia es emprender el camino seguro para no lograrlo. JESÚS lo ha sabido siempre y, porque su PADRE lo envía, viene a enseñarnos por y cómo debemos caminar para dar con el camino verdadero. ÉL nos propone un camino pero sabe que solos no podemos lograrlo.

Por un lado, todos necesitamos ser enseñados, y por otro, la inmensidad de DIOS necesita mucho tiempo y Gracia del mismo DIOS. Por eso, JESÚS, unido a su PADRE, nos promete la asistencia del ESPÍRITU SANTO, para que ÉL nos vaya revelando todas sus enseñanzas en el transcurso de nuestro peregrinar por el camino que ÉL, JESÚS, en nombre del PADRE, nos ha trazado. Sin la asistencia del ESPÍRITU SANTO no podremos dar un paso.

 Por eso, siguiendo la reflexión del Padre Pedro García, Misionero Claretiano (Fuente: Catholic.net), el Espíritu Santo es la vida de nuestra vida divina. Sin Él, seríamos unos cadáveres, privados de la vida de Dios.

El Espíritu Santo es el motor de nuestro amor. Somos capaces de amar como Dios, porque el Espíritu Santo, que es el amor del mismo Dios, ha sido derramado en nuestros corazones.

El Espíritu Santo empuja nuestra oración, y nos hace capaces de elevarnos a Dios con la plegaria.

El Espíritu Santo inspira todos nuestros movimientos hacia Dios, hablándonos muy callandito, pero sin dejarnos parar un instante en nuestra aspiración hacia el Cielo.

El Espíritu Santo -seguimos con la misma comparación de Jesús- invade todo nuestro ser, como el aire puro nuestra casa bien ventilada, y nos impulsa a realizar toda la obra de Dios.

Dependemos de ÉL y, sólo con ÉL, creceremos en verdadera conversión y santificación. Fue, el ESPÍRITU SANTO, quien inició la andadura de la Iglesia aquel día de Pentecostés cuando los Apóstoles estaban reunidos, asustados, temerosos y sin saber que hacer, en el cenáculo; fue aquella noche cuando, abiertos a su mediación y abandonados a sus Manos, el ESPÍRITU SANTO les llenó de Gracia, sabiduría y fortaleza para que salieran de sus bocas y proclamaran sus lenguas la obra de salvación que JESÚS había consumado con su Muerte en la Cruz.

El ESPÍRITU SANTO está, continua asesorándonos, en cada uno de nosotros para que nuestra mente y nuestro corazón se abra al amor del PADRE y a la Redención de su HIJO JESÚS. Pero, el ESPÍRITU SANTO, necesita de ti y de mí para que le abramos la puerta de nuestra alma, la ventana de nuestra mente con la llave de nuestro corazón y pongamos en sus Manos nuestra voluntad, libre y entregada, para que ÉL pueda realizar su misión asistencial y alumbradora.

Si nos empeñamos en ser nosotros nuestros propios directores y nuestros propios maestros, acabaremos perdidos, engreídos, confundidos y soberbios, presos de nuestros pecados y de nuestras propias limitaciones. Sólo en ÉL, con ÉL y por ÉL, guiados por el ESPÍRITU SANTO, encontraremos el camino para llegar a la Casa del PADRE.

jueves, 3 de junio de 2010

INVERSIÓN ESPIRITUAL


En el mundo en que vivimos está a flor de labios la frase: "Me pides esto, pero ¿ a cambio de qué? Todo haber debe tener su contrapartida en el debe. Es el asiento contable. No se entiende un haber sin un debe. Es el reflejo de nuestra mentalidad y, por ahí, se rige todo el derecho romano: "La justicia es dar a cada uno lo suyo". Y se te doy algo, aunque aparentemente sea regalado, se espera algo a cambio.

También es de recibo que, toda inversión necesita correr un riesgo, y en la medida que se haya invertido serán también las ganancias. Sin una fuerte inversión no se puede esperar pingües beneficios. Estos son los criterios que rigen nuestro mundo y que todos vemos como normales. de tal forma que cuando vemos a alguien que da algo sin pedir nada a cambio, ni posibilidad ninguna de que pueda recibir algún día nada, lo tachamos de tonto y de persona idiota y no normal. ¡Algo le debe faltar, exclamamos!

De igual manera pienso que ocurre en el mundo espiritual. Sin una buena y fuerte inversión espiritual ( Sacramentos de Eucaristía, Penitencia), oraciones y esfuerzos, trabajo, sacrificios, ayunos, entrega, servicio, disponibilidad... no hay resultados. Es como pedirle al peral que de peras cuando la savia está enferma por malos cuidados, poco abono y falta de agua. Si el árbol está descuidado, sus frutos serán malos.

Los iniciados en la espiritualidad necesitan cuidarse mucho, y paralelamente a las prácticas celebrativas y sacramentales corresponde un esfuerzo e inquietud por renunciar a sus propias apetencias y apegos. Es una lucha sin cuartel y constante que conlleva un entreno y esfuerzo bipolarizado en la piedad y la acción, y acompañado de una incesante inquietud formativa que nos adentre en el conocimiento de JESÚS y su Palabra.

Sin este esfuerzo en ambos frentes, toda la vida espiritual está destinada a instalarse y acomodarse, cuando no a desaparecer ahogada por las pasiones y desenfrenos que ofrece este mundo que nos circunda. Esta actitud está recogida en muchos momentos de la Palabra de DIOS, pero de forma muy clara al comparar el camino verdadero como estrecho y angosto, y ancho y espacioso aquel que lleva a la perdición.

Pero, pese a todo, nuestro PADRE DIOS nos quiere tanto hasta el extremo de enviar a su HIJO a morir por el rescate de nuestra redención. En la parábola del hijo prodigo está contenido todo el amor del PADRE y la forma en la que DIOS espera nuestro regreso. No nos recrimina nada; no nos exige nada; no nos culpabiliza de nada; no nos mira con rencor y venganza; no nos reprende y alecciona para nada, sólo sale corriendo a nuestro encuentro y nos abraza. Todo queda olvidado y borrado. Todo está perdonado.

Sin embargo, pese a perdonar todo por su infinita Misericordia, también tenemos que pagar todos nuestros errores y equivocaciones. Somos responsables y sabemos que hemos rechazado el Amor del PADRE y debemos pagar ese pecado. Dentro de la Casa, pero necesitamos lavar nuestra culpa libremente cometida, y es justo hacerlo. Nuestra inversión no se va a quedar en blanco, pues todo el amor recibido demanda un precio que tendremos que pagar. Y lo hacemos gozoso y libremente porque lo reconocemos.

Dentro de la Casa y en presencia del PADRE, el yugo se hace suave y la carga ligera. Somos nosotros quienes nos ofrecemos voluntariamente a pagarlo, pues tanto amor y generosidad nos deslumbra e impresiona hasta el punto de comprender que no lo merecemos. Y ese amor recibido nos llena plenamente que nuestro deseo es transmitirlo de la misma forma: darlo sin pedir nada a cambio hasta el punto que provoca en el otro devolverlo de la misma forma. Es la victoria del amor sobre el egoísmo.

Así ocurrió con su hermano mayor. Su inversión estaba mal orientada. Invertía mal y su cosecha fue mala. No daba sin esperar, sino que daba a cambio, y cuando se da para recibir resulta que ya se ha recibido todo. Lo demás pertenece al PADRE, porque de ÉL es todo, y con todos lo reparte. Pero él se excluye voluntariamente porque su corazón está apegado y siente que le han quitado algo que le pertenecía. Algo que había recibido gratis y que, de no compartirlo y ofrecerlo, lo iba a perder igual. Porque todo era, es y será del PADRE.

martes, 25 de mayo de 2010

RUAH... NO ES EL PODER NI LA FUERZA, ES EL ESPÍRITU DE DIOS.


Nos confesamos creyentes, pero no somos consciente de la presencia del ESPÍRITU entre nosotros. Y no somos conscientes porque no nos damos cuenta de todo lo que podemos hacer con su Fuerza y su Poder.

Ruah es el Soplo, el Aliento que el ESPÍRITU infunde en los que creen en ÉL. Por supueto que a aquellos que no creen en ÉL aunque lo afirmen y lo digan no puede venir, porque son ellos, precisamente, con su incredulidad los que no lo dejan entrar en su corazón.


El significado bíblico de ruah y de pneuma es el de viento, respiración, aire, aliento; y puesto que todo esto es signo de vida, los dos términos significan vida, alma, espíritu. Así pues, Espíritu es una realidad dinámica, innovadora, creadora; es símbolo de juventud, de viveza, de renovación.

El dato bíblico nos presenta siempre al Espíritu como fuerza activa que da vida, sustenta. guía, gobierna todas las cosas; pero al mismo tiempo el Espíritu no se confunde con un sustrato corporal cósmico, como sucedía en algunas filosofías y concepciones religiosas antiguas.


En el Antiguo Testamento, la ruah va siempre unida a un genitivo de especificación: generalmente va referido al hombre, a la naturaleza, a Dios; estos significados están presentes indiferentemente en las diversas épocas históricas. Cuando ruah se relaciona con la naturaleza, el significado más ordinario es el del soplo del viento; cuando se refiere al hombre, designa el aspecto vital, esencial del hombre: la ruah va ligada al hombre como alma, espíritu, bien a nivel psicológico (sentimientos, emociones) o bien a un nivel más profundo (centro de su espiritualidad).

Ruah significa el carácter vivaz y dinámico del ánimo humano (llamado también nefesh, en su individualidad); ruah sería además la intimidad del hombre, algo así como su corazón (leb).

Ruah, Ruah, Ruah... no es el poder ni la fuerza, sino el ESPÍRITU de DIOS, cantamos invocando a la acción del ESPÍRITU que nos inunde y nos de la fuerza y el poder para realizar la vivencia del amor entre los hombres. Sin ella nada podemos hacer, pero el ESPÍRITU y yo somos un ejercito invencible.

Esa es la vivencia de todos aquellos que han creído en ÉL. Ejemplos todos los santos que conocemos y que la Iglesia ha subido a los altares como testimonio a fijarnos en ellos e imitarlos, pero hay muchos más, anónimos, que han amado hasta el extremo de entregar toda una vida al servicio y dedicación a los demás, y otros que, simplemente, blogs humildes, como este y otros, y otros medios sin mucha difusión han proclamdo sin más, porque no se trata de decir sino de hacer.

Y en eso la Iglesia, a pesar de sus pecados, ha hecho mucho. Entre otras cosas porque está conducida por el ESPÍRITU SANTO y perdonada y amada por la Misericordia de DIOS y la redención de JESÚS. Es la Iglesia de JESUCRISTO, su Fundador, porque ÉL la ha salvado y redimido, y perdonado, no por sus méritos y sus obras (de la Iglesia), sino simplemente por el AMOR de su PADRE DIOS que la quiere tal como es, y la perfecciona en su andadura hasta el final de los tiempos.

Por todo ello, cuando se habla de los poquitos pecados y errores, en proporción a los muchas cosas buenas, quiero llamar la atención a la vivencia de este hermano sacerdote que reivindica esta reflexión:

Soy un simple sacerdote católico uruguayo que hace 20 años vivo en Angola.
Me siento feliz y orgulloso de mi vocación.
Me da un gran dolor por el profundo mal que sacerdotes que deberían de ser señales del amor de Dios, sean un puñal en la vida de inocentes.
No hay palabra que justifique tales actos.
Veo en muchos medios de información, la ampliación del tema en forma morbosa, investigando en detalles la vida de algún sacerdote pedófilo.
Así aparece uno de una ciudad de USA, de la década del 70, otro en Australia de los años 80 y así de frente, otros casos recientes…
¡Es curiosa la poca noticia y desinterés por miles y miles de sacerdotes que se consumen por millones de niños, por los adolescentes y los más desfavorecidos en los cuatro ángulos del mundo!
Pienso que los medios de información no le interesa que yo haya tenido que transportar, por caminos minados en el año 2002, a muchos niños desnutridos desde Cangumbe a Lwena (Angola), pues ni el gobierno se disponía y las ONG’s no estaban autorizadas.
No ha sido noticia que haya tenido que enterrar decenas de pequeños fallecidos entre los desplazados de guerra y los que han retornado;
que le hayamos salvado la vida a miles de personas en Moxico mediante el único puesto médico en 90.000 km2, así como con la distribución de alimentos y semillas;
que hayamos dado la oportunidad de educación en estos 10 años y escuelas a más de 110.000 niños...
No es de interés que con otros sacerdotes hayamos tenido que socorrer la crisis humanitaria de cerca de 15.000 personas en los acuartelamientos de la guerrilla, después de su rendición, porque no llegaban los alimentos del Gobierno y la ONU.
No es noticia que un sacerdote de 75 años, el P. Roberto, por las noches recorra las ciudad de Luanda curando a los chicos de la calle, llevándolos a una casa de acogida, para que se desintoxiquen de la gasolina;
que alfabeticen cientos de presos;
que otros sacerdotes, como P. Stefano, tengan hogares transitorios para los chicos que son golpeados, maltratados y hasta violados y buscan un refugio.
Tampoco que Fray Maiato con sus 80 años, pase casa por casa confortando los enfermos y desesperados.
No es noticia que más de 60.000 de los 400.000 sacerdotes, y religiosos hayan dejado su tierra y su familia para servir a sus hermanos en una leprosería, en hospitales, campos de refugiados, orfanatos para niños acusados de hechiceros o huérfanos de padres que fallecieron con Sida, en escuelas para los más pobres, en centros de formación profesional, en centros de atención a cero positivos…
o en parroquias y misiones dando motivaciones a la gente para vivir y amar.
No es noticia que mi amigo, el P. Marcos Aurelio, por salvar a unos jóvenes durante la guerra en Angola, lo haya transportado de Kalulo a Dondo y volviendo a su misión haya sido ametrallado en el camino;
que el hermano Francisco, con cinco señoras catequistas, por ir a ayudar a las áreas rurales más recónditas hayan muerto en un asalto en la calle;
que decenas de misioneros en Angola hayan muerto por falta de socorro sanitario, por una simple malaria;
que otros hayan saltado por los aires, a causa de una mina, visitando a su gente.
En el cementerio de Kalulo están las tumbas de los primeros sacerdotes que llegaron a la región…
Ninguno pasa los 40 años.
No es noticia acompañar la vida de un Sacerdote “normal” en su día a día, en sus dificultades y alegrías consumiendo sin ruido su vida a favor de la comunidad que sirve.
La verdad es que no procuramos ser noticia, sino simplemente llevar la Buena Noticia, esa noticia que sin ruido comenzó en la noche de Pascua.
Hace más ruido un árbol que cae que un bosque que crece.
No pretendo hacer una apología de la Iglesia y ni de los sacerdotes.
El sacerdote no es ni un héroe ni un neurótico.
Es un simple hombre, que con su humanidad busca seguir a Jesús y servir sus hermanos.
Pbro. Martín Lasarte (salesiano) - Angola


El Sacerdote es mi amigo, "mis amigos los curas" que ya en mi juventud publicara, ahora recogido en mi modesto libro "Por la acción del ESPÍRITU".


Son hombres entregados, por amor, al servicio de los demás. Hombres que han dejado sus familias, sus amores, sus hermanos, sus bienes, sus vocaciones humanas, para darse a sus comunidades en torno a una parroquia, y dejarse su vida de unas a otras. Allí donde los lleve la acción del ESPÍRITU, y con toda clase de personas: niños, jóvenes, mayores, ancianos, enfermos, esclavizados, necesitados...etc.


Hombres buenos que, por causa de unos pocos, no podemos obviar. Pero que sí, unos locos vacíos y sin sentido quieren erradicar y con ello dejar a la humanidad sin tan hermosa y desinteresada labor.

¿No deberian ser nominados todos estos sacerdotes y seglares para el premio Nobel de la Paz?

¿No deberian ser todos estos sacerdotes y seglares lámparas puestas en todos los escaparates de los medios de difusión para estimularnos a imitarlos?

¿No deberían ser todos estos sacerdotes y seglares los ejemplos a difundir para que todos, imitándolos, construyamos un mundo más justos, libre y en paz?

¡Entonces, por qué no lo hacemos? ¿O es que queremos que el mundo siga igual?

Qué levante la mano quien piense lo contrario.



lunes, 24 de noviembre de 2008

Bella





Doy gracias al ESPÍRITU SANTO por la conversión de Eduardo, paisano de Hilda, y, por la Gracia de DIOS, compartir todo, "dones recibidos", con sus hermanos los hombres. En un mundo tan contradictorio con su verdadera vocación - "la santidad" - y donde remar contra corriente se hace pesado y difícil, comprobar la labor de Verástegui es harto gratificante y reconforta en el camino hacia el PADRE.

Y digo esto desde lo más profundo de mi ser y de mi experiencia vivida. Pues yo fui un joven como él y desde muy temprano me sentí llamado por el SEÑOR. Recuerdo que en el Instituto de mi pueblo y en unos ejercicios espirituales experimente una atracción que, más tarde, marcaría mi vida. ¿Por qué, me pregunto ahora, todos mis otros amigos, jóvenes de 15 o 16 años, no sintieron esa llamada? ¿O sí la sintieron se ha quedado estabilizada o sumida en la mediocridad? Si no han sido todos, pues no recuerdo, la mayoría viven indiferentes ante la llamada de DIOS.

Sé profundamente lo que significa responder en la flor de la juventud, con toda una vida por delante y un futuro esplendido. Sé, como le pudo suceder a nuestro Padre en la fe, Abrahan, que salir de tu entrañas y cambiar tu vida y tus actitudes es muy duro y complejo. ¡Tanto lo sé que después de estar veinte años en la brecha, cursillos prematrimoniales, cristiandad, tuve la osadía de volverle la cara a mi PADRE y pedirle mis derechos de vivir la vida según yo la estaba sintiendo en esos momentos. Sé realmente, como la Samaritana, por mis propios ojos y experiencia de lo que hablo.

Por eso, a parte de rezar mucho, valoro extraordinariamente la respuesta, en cuanto a su libertad, don también regalado por nuestro PADRE DIOS, de Eduardo Verástegui en respuesta al SEÑOR. Se necesita coraje, valentía y fiarse mucho para entender que el único camino de salvación nos viene por nuestro SEÑOR JESUCRISTO. ÉL es el Camino, la Resurrección y la Vida. No se me esconde los obstáculos que tendrá que vencer y las tentaciones de todo tipo que le acechan. ¡Recemos mucho por Eduardo!

Ahora, de regreso a la Casa del PADRE, y tras ir venciendo innumerables obstáculos que se van presentando, veo tan claro que, también sintiéndome débil y humano, siento el santo temor de quedarme de nuevo en el camino. Es por eso por lo que la oración junto a la Eucaristía, si puede ser diaria mejor, es mi alimento, mi entreno, mi elixir, mi fortaleza, mi sabiduría, mi paz, mi gozo y mi felicidad, que me parece poco lo que imploro al PADRE por habitar en su Casa.

¡Claro, la plenitud no ha llegado, pero en el Camino, sobre todo Eucarístico, se experimenta y se siente la fortaleza de saberte amado por el PADRE que te salva y con ÉL que nada temes. Por eso he repetido en mis queridas Ultreyas y cada vez que tengo la ocasión que la muerte, como diría pocos días ante de morir Sor Emmanuelle, es el día más bonito de la vida.

Unidos en CRISTO seguiré luchando, desde mi humilde lugar, por la búsqueda de la única y verdadera Verdad, JESUCRISTO, y no escatimaré ningún esfuerzo en propagar la cultura de la vida y el respeto a los hombres mis hermanos. Un abrazo muy fuerte en CRISTO a Eduardo Verástegui. Algún día, cuando quiera el SEÑOR, nos conoceremos.

jueves, 12 de junio de 2008

EL ESPÍRITU ESTÁ VIVO

Me invade una gran alegría es saberme en manos del ESPÍRITU, promesa de nuestro SEÑOR JESUCRISTO, que me conduce, guía y protege. Y siento esta paz y tranquilidad desde el gozo de saber que está actuando en la Iglesia Universal y alentando a tantos otros que proclaman jubiloso la dicha y el gozo inefable de vivir en el SEÑOR DIOS PADRES nuestro.


¡Que alegría siento el leer en Alfa y Omega la conversión de la modelo brasileña Maríajose Rossi, 22 años, que decidió bautizarse después de encontrarse con CRISTO en su Iglesia. Ahora anuncia el Evangelio en el mundo de la moda, con la misma naturalidad con la que hizo su oración ante cientos de personas el día del CORPUS CHRISTI.







Otra alegría inmensa es ver como el Padre Federico Lombardi, jesuita, director de la Oficina de Información de la Santa Sede, adelanta a Alfa y Omega los elementos centrales de su próximo viaje a Australia y de la jornada Mundial de la Juventud en Sydney. Es muy reconfortante ver la sabia nueva que el ESPÍRITU infunde a la Iglesia. El objetivo principal, y con diferencia, es el encuentro con los jóvenes, en particular con los que proceden de este área del mundo, Oceanía y el Sudeste asiático, que en general tienen menos oportunidades para verlo. ¡La Iglesia pendiente de todos sus hijos!


Se vivencia, se comprueba, se palpa la promesa de que no estamos sólos. Y es que hay momentos de desánimo, de cansancio, de ver, en mis propias comunidades, siempre las mismas caras. Hay momentos de confusión, de sentirnos impotente, de parecernos que el mundo nos vuelve la espalda, incluso nuestra propia familia. Nada les importa sobre JESÚS. Reina la indiferencia, el peor pecado. Indiferencia que reina en la nueva cultura imperante que eleva el estandarte del relativismo: no existe el bien ni el mal; tú eliges lo que quieres ser. Ahora cambiamos lo que queramos cambiar según nuestros propios intereses. Ahora voy a decir, en lugar de marido y mujer, cónyuge A y cónyuge B. Es mi libertad lo que me hace auténtico y no la Verdad Revelada de un DIOS PADRE que nos salva. Cada uno quiere ser protagonista de su propia salvación.


Y te ves, en algunos momentos, arrastrado, engullido y con la soga al cuello. Por eso, ¡DIOS mío!, te doy gracias por tantos hermanos que me levantan y gritan, ¡y me hacen gritar, el ESPÍRITU está con nosotros! Enseguida se enciende nuestro fuego interior, algo apagado, y se rejuvenecen nuestras esperanzas. La marea del testimonio nos entrelleva a volandas y nos sentimos, al menos yo me siento, como los de Emaús: "es el SEÑOR, ha Resucitado y está con nosotros".









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