ÚLTIMAS REFLEXIONES

ÚLTIMAS REFEXIONES

Salvador: mis vivencias e inquietudes

↑ Grab this Headline Animator

sábado, 3 de octubre de 2015

EL PROBLEMA DE PROCLAMAR



Se cree que para dar testimonio de nuestra fe hay que estudiar y prepararse teológicamente. Supongo, y todos los indicios lo suponen así, que Jesús escogió a gente dispar, más analfabeto respecto a su época que eruditos y bien formados. La impresión que dan los apóstoles es la de hombres rudos y curtidos pescadores, que de letras poco sabían.

Si, al parecer, había algunos mejor formados, como fue Pablo poco después, y puede que Lucas o algún otro, pero la mayoría, y sobre todo las mujeres, excluidas del mundo intelectual de su época, eran gente sin ninguna preparación, y, sin embargo, tuvieron un papel fundamental en la transmisión de la Resurrección del Señor.

No es que la preparación no sea necesaria. No quiero decir eso. Se necesita y si se tiene mejor que mejor. Pero lo fundamental es la vida, la vivencia de la Palabra escuchada y esforzada en hacerla vida en tu vida. Esa es la verdadera catequesis, la verdadera fuerza, y la verdadera, me atrevería a decir, teología de la Palabra de Dios.

La referencia es Jesús; el centro es Jesús; el Maestro es Jesús y el catequista a imitar es Jesús. Jesús hablaba de su Vida y lo alumbraba con su Vida. Jesús se apoyaba en las estampas y hechos cotidianos de la vida de su época, y también en la de hoy, porque su Palabra adaptada a los hombres contemporáneos de su tiempo, es igual aplicable para los hombres de los tiempos de hoy.

Jesús habla en parábolas, y explica mucho de su Mensaje en parábolas. Su lenguaje es llano y sencillo, porque va dirigido a los hombres llanos y sencillos. A los pobres, a los capaces de ser humildes y abrirse a su Palabra. Es clara y fácilmente entendida. Él es nuestro ejemplo y al que debemos imitar.

Transmitir la Palabra de Jesús es intentar hablar al estilo de Jesús. Sin mucha retorica ni argumentos complejos y enredados. Se trata de hablar de buscar la felicidad, y todos saben cómo han de buscarla. Simplemente decirles que en el mundo, donde quizás nosotros también la buscamos algún tiempo, es perder, valga la redundancia, el tiempo. 

Sólo en Jesús, que ha vencido la muerte, el problema que nos preocupa, nos puede salvar de ese peligro. En Él encontraremos la vida y con la vida la felicidad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Compartir es esforzarnos en conocernos, y conociéndonos podemos querernos un poco más.

Tu comentario crea comunidad, por eso, se hace importante y necesario.