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Salvador: mis vivencias e inquietudes

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miércoles, 9 de julio de 2014

LA CEGUERA MÁS PELIGROSA



Hay muchas enfermedades que nos impiden ver. La más natural es la enfermedad ocular que ciega nuestra vista y nos envuelve en la oscuridad. Pero no es la más peligrosa, porque, sí, es verdad que no puede apreciar los colores ni las formas, pero puedes ver con la imaginación del alma, oír los sonidos de los pájaros y tocar con tu sentido del tacto. Eso te puede dar una idea del mundo que te rodea que con tu imaginación cobra color, forma y vida a la luz de tu vida.

Sin embargo, hay otra ceguera más peligrosa. Tan peligrosa hasta el punto de dejarte ciego para siempre, y para siempre significa eternamente. Es la ceguera del alma, esa ceguera que te permite ver los colores, las formas y vivir la vida intensamente y apasionadamente, pero de forma egoísta y sólo buscándote a ti mismo. Es la ideología del que proclama que la vida son cuatro días y hay que vivirla intensamente sea como sea. Sería decir que lo único que tienes es esta vida presente y no aspiras a más.

Puedes deducir que ceguera tan peligrosa podemos padecer. Es la ceguera que te impide ver que has sido creado/a para amar, y que si no amas estás desviándote de tu vocación y destino hasta el extremo de ser infeliz, porque quien no ama nunca podrá ser feliz. Y ese es el resultado que podemos apreciar en aquellas personas que, cegadas por las apetencias y ofertas del mundo, se desvían del camino para el que han sido creadas.

Sólo el amor te hace feliz, y eso lo experimentas cada vez que tu corazón, en lo más profundo de tu ser, descubre que cuando te das de forma sincera y gratuita se enciende una luz dentro de ti que te hace sentirte gozoso/a y lleno de vida y esperanza. Es ese Dios que estás ignorando y que te espera lleno de Amor.

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