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Salvador: mis vivencias e inquietudes

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jueves, 31 de mayo de 2012

EL PESO DE LA CULTURA

Vive el domingo. En vacaciones, el domingo sigue siendo el día...

No venimos al mundo solos, sino que nacemos en una época, contexto y circunstancias determinadas que van a actuar de forma determinante en nuestra vida. Dependiendo de nuestra familia, su cultura y su economía, nuestra vida se desarrollará de una forma u otra. Ese bagaje cultural tendrá bastante influencia en nuestra vida.

Esta pequeña introducción para situarnos en el momento actual de nuestra vida. Hoy, los creyentes católicos, observamos que, poco a poco, hemos perdido el sentido de familia. Y dentro de la familia, las actitudes de la fiesta dominical. El domingo, día sagrado, estaba señalado como acto principal de acudir a la Eucaristía, a la Santa Misa, más frecuente denominada.

La familia se reunía, celebraba y pasaba varias horas del domingo juntas, sobre todo a la hora de almorzar. Esa tradición se vivía en el contexto general de las familias. Era parte de la función familiar, y su centro estaba apoyado en la fe católica. 

Hoy todo ha cambiado. No ha sido un cambio rápido, sino a través de centenares de años, algunos siglos. La época es otra. La técnica la ha modificado, y el hombre y la mujer ven las cosas de otra forma, y la familia, compuesta por el hombre y la mujer, empiezan a ver su propia familia de otra forma. Se empieza a pensar de otra forma respecto de Dios. O, dicho de otra forma, no parece que sea Dios el centro del domingo.

Porque domingo es cualquier día. El trabajo modifica esa costumbre, y ya no todos descansan el domingo. Por lo tanto, el día libre es el día de fiesta. Y claro, no coinciden todos. Unos en el colegio, otros en el trabajo y... La familia empieza a desmembrarse, a alejarse, a individualizarse, a tomar otras costumbres y...

La fe no parecía ser fe, porque cuando se cree, no es la fe la que se mueve, sino las otras cosas. Pero, al parecer, el mundo, el demonio y la carne han podido más. No es fácil para los que se plantean su fe cambiar esta dirección. Por eso, cuesta reunir a toda la familia en domingo, pero no por eso hay que dejar de intentarlo. 

El creyente es creyente porque su fe le hace perseverar, seguir adelante, luchar cada día por, con su vida y testimonio tratar de poner de nuevo a nuestro Padre Dios en el centro de la familia. El Espíritu está entre nosotros, y nos asiste e ilumina. Tengamos paciencia y confianza, y en serena paz no bajemos los brazos.

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