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Salvador: mis vivencias e inquietudes

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miércoles, 16 de marzo de 2011

LO LÓGICO ES HABLAR DE DIOS Y CON DIOS


Ocupamos mucho tiempo hablando de fútbol, cine u otras distracciones que, son necesarias para nuestra vida, pero no fundamentales, pues ahora mismo en muchos lugares no se conoce ni se habla de tales cosas. Supongo que ahora en Japón o Libia, por citar algunos lugares, no se habla sino de supervivir y superar la tragedia del terremoto.

Perdemos mucho tiempo hablando de cosas que no suponen nada para el verdadero sentido de nuestra vida, porque, hagamos lo que hagamos o digamos lo que digamos, lo fundamental es la vida y la vida eterna y feliz. El hombre y la mujer no buscan otra cosa sino vivir eternamente en plenitud de felicidad.

Cuando ocurren cosas como las de Japón, Libia y... no se nos ocurre hablar de otra cosa que la de salvar la vida. Entonces todas las otras necesidades creadas pierden su importancia y su sentido porque la vida y su salvación cobra y ocupa el primer lugar de importancia en nuestra escala de valores. Y la salvación de nuestra vida no tiene sentido sin referencia a su ser Superior, a un Creador que se nos ha Revelado en JESÚS, su HIJO Predilecto en el que ha puesto toda su complasencia.

Por todo ello no se entiende que se hable tan poco de DIOS. Confieso que no sé hablar de otra cosa y este blog como los otros que tengo son fiel reflejo de lo que digo y hago. Y no por eso estoy descolgado del mundo, pues conozco, soy aficionado, al fútbol y otros deportes que sigo y comparto con amigos. Pero lo importante es qué va a pasar con nuestra vida al final de nuestro recorrido.

Creo que vivimos por impulsos, sin preguntarnos nada vital. Hacemos cosas si saber por qué las hacemos y somos más monos que humanos, porque repetimos e imitamos lo que otros, que nos preceden, hacen. Seguimos a otros monos que no nos solucionan nada porque después de milenios todo sigue igual y nos vamos por el mismo camino.

De repente la vida se nos para y nos reclama su atención. Es el caso de Eric Abidal, uno de los defensas del C.B. Barcelona al cual se le ha detectado un tumor en el hígado. Toda la atención, en estos días, del mundo del fútbol mirara sobre su persona. En unos momentos pletóricos de forma, de realización personal, de un presente hermoso y prometedor, todo se para y se cuestiona de forma que tal tesoro queda al descubierto y lo que relucía como un tesoro se convierte ahora en basura y sin valor, porque la vida reclama su valor y su importancia (ver aquí).

Y la vida no tiene sentido sin JESÚS, porque el único que nos ha dicho que el que cree en ÉL y le sigue, vivirá eternamente en plenitud de gozo y felicidad. Por lo tanto, lo normal es hablar constantemente de JESÚS porque ese es el verdadero sentido de nuestra vida. Y hablar de JESÚS no es hablar de religión y de cosas referidas a la Iglesia, sino se trata de que mi vida no tiene otra salida sino JESÚS de Nazaret y todo mi ser y hacer debe estar iluminado desde ÉL, por ÉL y con ÉL.

Y eso necesita y conlleva una relación íntima y estrecha en el día a día. Todos mis actos diarios me remiten a ÉL porque mi lucha contra la pereza, desidia, egoísmo, vanidad, soberbia, felicidad, subsistencia, enfermedad...etc necesitan de su compañía, su Gracia, para poder vencerlas. Sin ÉL no llegaremos a ninguna parte.

Por eso, lo lógico es hablar de DIOS hasta en la sopa porque todo está referido a ÉL y viene de ÉL. Nada nos dará más esperanza y gozo que hablar de ÉL y con ÉL. Y eso es orar: "Hablar con DIOS", por lo que nuestra oración es constante y permanente. No puede ser de otra forma porque nuestra realidad no es otra que buscarle. Y para eso vino JESÚS, DIOS hecho Hombre, para enseñarnos quien es su PADRE, lo que nos quiere y por qué nos busca.

Y esa es la pregunta. ¿Qué nos pasa? Porque todo lo que ocurre a nuestro lado y en donde buscamos nuestro sentido y felicidad no nos resuelve nada. Hablamos y buscamos donde no debemos buscar ni de lo que debemos hablar.

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