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Salvador: mis vivencias e inquietudes

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miércoles, 30 de junio de 2010

EL CUARTO DE PILA.


De momento la pesadilla ha terminado. Me llamaba ayer desde Valencia exultante y lleno de vitalidad experimentando la acción del ESPÍRITU en él. Ha cruzado el charco con nuevas esperanzas de encontrar una vida algo mejor. Algo mejor materialmente hablando, porque el gozo de vivir en la presencia del SEÑOR, aunque sea en un cuarto de pila, es ya una satisfacción y una alegría que nos embriaga y nos llena de gozo.

Sí, no vamos a esconder que hay sufrimientos, agonías, padecimientos e incomodidades, pero también JESÚS las padeció estando en la tierra, y ÉL Resucitó, y nos prometió que nosotros también lo haríamos. Por qué no vamos a creerle sí, aún en los padecimientos, experimentamos que detrás de todo esto está lo que buscamos: "ser felices".

En muchos momentos, Pepe, te envidio, porque sufres sin rechistar. Porque nunca te he oído una palabra de desespero. Porque cuando ayer te oía a través del móvil cantabas sólo alabanzas para el SEÑOR. Porque sin hablar ni decir esta boca es mía me has colmado de alegría y gozo dejándome ayudarte y servirte. Pepe, gracias porque has dejado que el ESPÍRITU te guiará, tú siempre me lo decías, y yo he salido beneficiado, por la gracia del ESPÍRITU, al tener la dicha de encontrar las fuerzas para, aún en poco, servirte como JESÚS hubiese hecho.

Ese gozo, en el ESPÍRITU, nadie me lo podrá quitar nunca, y lo guardaré como oro para dárselo al SEÑOR cuando me lo pida. Sé que es poco, pero el algo de lo que he recibido y confío en la Misericordia del SEÑOR.

De camino al aeropuerto hablamos sobre la respuesta que el SEÑOR te ha dado. Tus plegarias han sido escuchadas y, el SEÑOR, te ha sacado de tu cuarto de pila donde has estado bastante tiempo. Un zulo encubierto y permitido por nuestra sociedad. Un zulo que indiferentes permitimos muchos sin movernos ni compadecernos lo suficiente. Paradójicamente los que no podemos, queremos. Es lo que Pablo de Tarso expresaba con hacer lo que no quería y no hacer lo que deseaba hacer.

Sin embargo, ¡cuanto agradecimiento dabas al SEÑOR por tener tu zulito encima de la azotea! Soy testigo de tus palabras y de tu aceptación, no resignación, por lo que tenías por el momento. Sí el SEÑOR no responde a mis plegarias será que me conviene seguir aquí. Y te conformabas un día más, y otro, y otro... Nos dejaste con la boca abierta cuando en la Clausura de Cursillos dijeste que sólo sabías una cosa: "te sentías otro, eras otro".

En algunos momentos me extremecía pensar como te las arreglabas para tus propias necesidades. Camino al aeropuerto me dijiste, respondiendo a mi pregunta, nunca por tu iniciativa ni quejas, sino en respuesta a qué te lo pregunté: "Puedes imaginartelo". Sin embargo, compartías y estabas, sin nadie imaginar nada, con nosotros. Te lavabas la cara, como sabes tú muy bien que dice la Palabra de DIOS, que siempre llevas contigo, para no ser advertido por los demás sobre tus miserias y angustias.

Y, días antes de la respuesta del SEÑOR, te viste en la calle. ¡Ay que ver! te echaban del zulo y tu corazón palpitaba de angustia. ¿A dónde ir? Y a duras penas el ESPÍRITU te movió para conseguir el cuarto de pila correspondiente a la casa de al lado. Y encimas pagabas una alquiler por estar ahí, acurrucado, encogido, pero feliz porque tengo un lugar donde cobijarme, repetías una y otra vez. Tu humildad y agradecimiento al SEÑOR han movido su complacencia y, confío, que ahora en Valencia, con esos familiares y amigos, empezarás a recibir el ciento por uno y consigas un trabajo digno y un bienestar mejor. Y, quizás, puedas reunirte con tus hijos y formar esa familia que tanto anhelas y deseas.

Sé que no lo harás, pero no dejes nunca al SEÑOR. Ahora, si cabe, más que antes,y busca la comunidad que te ayude a perseverar y que necesitan de tu ejemplo, de tu fortaleza, de toda la Gracia recibida gratuitamente para devolverla en los hermanos de la misma forma. Sé luz en la Comunidad de Cursillos de Valencia y sueltas todos los frutos que la Gracia de DIOS, en el ESPÍRITU, espera de ti.

Un fuerte abrazo amigo Pepe y me alegro por el cambio tan radical que has experimentado. Hemos hablado hace un momento y notaba todo ese entusiasmo de muchas cosas que ya habías empezado a dudar que existieran, desde darte una simple ducha confortable hasta... Espero que ahora aparezca el trabajo, incluso en estos tiempos tan difíciles, porque para nuestro SEÑOR nada hay difícil, y tu vida florezca para gloria de DIOS.

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