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Salvador: mis vivencias e inquietudes

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viernes, 8 de enero de 2010

ES MÁS FÁCIL CREER EN JESÚS.




Cuando veo estas maravillas que nos hacen creer en ilusiones te quedas perplejo y sin saber que decir. Es verdad, sabes que eso no puede ser, pero no tienes explicación para contradecir a lo que tus ojos están viendo. Te parece todo tan real como que lo estas viendo con tus mismos ojos, y no das crédito a lo que ves.

Sin embargo, a pesar de todo eso sabes que algún truco se esconde y que todo es una ilusión y que aparenta lo que no es. Es simplemente un juego de conseguir hacer ver, mediante alguna trampa, lo que realmente no es. Pero su ejecución es tan perfecta y rápida que sólo llegas a ver lo que ellos quieren que veas. Y todo parece real y sin explicaciones. Indudablemente que el vídeo es maravilloso, y las pruebas fantásticas.

Viendo esas maravillas de prodigios y fantasía he pensado que es más fácil creer la Palabra de JESÚS que creer esas ilusionantes magias que, sabiendo que son meras ilusiones fantásticas, nos dejan maravillados y, de ignorarlas, creídos y extasiados.

JESÚS, en su recorrido misionero, fue dejando testimonio de su poder. Un poder que no era aparente, tal como el ilusionista del vídeo, sino real, sin trucos ni magia, constatado por los mismos espectadores conocedores de la persona curada. Todo estaba a la luz de los presentes y todo se producía cuando el enfermo creía en su cura.

JESÚS no llevaba ningún artílugio ni objetos para tapar u ocultar sus acciones. Simplemente exigía confianza y fe en lo que ÉL iba a hacer y a pedir en su Nombre al PADRE. En sus tres años de vida pública hizo muchos milagros, muchos prodigios que, al contrario que este gran ilusionista, no tienen explicación porque son verdaderos milagros que se escapan y superan las leyes naturales que nos rigen.

JESÚS no sólo se para ahí, sino que realiza su propia Resurrección en el PADRE y se reafirma como el HIJO de DIOS enviado para salvar al mundo. Un milagro que no tiene truco, ni apariencias, y que contemplaron muchos espectadores, sin embargo, todavía hay muchos que no se lo creen, ni se fian del testimonio de aquellos que lo cuentan y lo vieron. Sería mucho más fácil creer en la Resurrección de JESÚS, que en estos aparente prodigios que nos hacen ver.

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