ÚLTIMAS REFLEXIONES

ÚLTIMAS REFEXIONES

Salvador: mis vivencias e inquietudes

↑ Grab this Headline Animator

viernes, 10 de julio de 2009

EN LA DEBILIDAD ME SIENTO FUERTE.


Y eso me tranquiliza y me llena de paz y experimento que la debilidad me hace fuerte. Pablo ya lo vivió y todo aquel que cree en JESÚS lo experimenta, porque el amor, que lo puede todo, nace de la debilidad y pequeñez. Sentimos una gran debilidad por los cosas pequeñas e indefensas. Todo lo indefenso, lo amenazado y lo sin derechos, nos atrae nuestra compasión y nuestro deseo voluntario de defenderlo y protegerlo.

La Iglesia, cuando más perseguida, más crece. Es el caso de muchos lugares donde la fe se ve amenazada. China es antorcha y luz en este ejemplo donde el poder no puede impedir que la Iglesia crezca y se extienda como Buena Noticia de salvación y gozo eterno. Desde el comienzo del año, hasta la Vigilia Pascual, se bautizaron 22.308 personas, según publica el diario católico Xinde, de Hebei. No están contabilizadas la totalidad de diócesis del país, y sólo se incluyen los datos de los grandes centros urbanos. En todo caso la cifra supone en torno a un 40% más que el año anterior.

La Iglesia, además ha demostrado que el cristianismo no es un producto cultural de Occidente, sino que es compatible con la cultura china. Es un trabajo lento y paciente de inculturización, en el que ha destacado siempre la Compañía de JESÚS. El Papa acaba de recordar a uno de sus hijos más sobresalientes, el italiano Matteo Ricci, en el cuarto centenario de su muerte.

Pero lo grandioso es que todos los creyentes en JESÚS experimentamos la paz y tranquilidad que nos da el gozo de sabernos en MANOS del que todo lo puede, y del que nos fiamos con total seguridad, porque todo lo prometido se ha cumplido hasta el fundamento que sostiene nuestra fe: LA RESURRECCIÓN. Por eso como Pablo nos congratulamos y fortalecemos en saber de QUIEN nos fiamos.

Así nos atrevemos a decir que nada tememos, porque el SEÑOR es mi PASTOR y nada nos falta. En verdes praderas nos hace recostar; nos conduce hacia fuentes tranquilas, puras y cristalinas y reparas nuestras fuerzas para continuar la batalla. Aunque el camino se haga pesado, oscuro y tenebroso, nada temeremos, porque TÚ, SEÑOR, vas con nosotros. Tu vara y tu callado nos sostienen.

4 comentarios:

  1. Salvador: gracias por pasarte por mi blog, es un placer leerte y contar con tus excelentes reflexiones.
    "En la debilidad me siento fuerte". Bonito tema. Veo que has experimentado la sensación de seguridad que trasmites el creador. La fe mueve montañas, se dijo. No nos olvidemos que también aporta otros muchos beneficios, entre ellos, la seguridad en uno mismo y ante los problemas del mundo. ¡Qué gran dádiva!
    Tus comentarios son fruto de profundas reflexiones, de un contacto íntimo con Él, se percibe enseguida.
    Siempre adelante, ánimo, Dios te ama. Y, como comentas en mi blog muy acertadamente: seamos como Vicente Ferrer en aquello que somos, a través de nuestras posibilidades.
    Estoy de acuerdo contigo.
    Recibe muchas bendiciones y feliz fin de semana.

    ResponderEliminar
  2. Sentirse "débil" ante la grandiosidad de Dios, es abrirse a la confianza, esperando la misericordia continua de Él. Mis mejores deseos...

    ResponderEliminar
  3. Gracias Rosa por tus sentimientos y apoyo. Conforta saberse halagado y útil ante el otro, y humildemente me siento agraciado en el SEÑOR, que me y nos regala esa Gracia de ser luz y transparencia ante los demás.
    Pido oraciones y elevo mi alma al SEÑOR; se la entrego con todas las fuerzas de que soy capaz, y es para mí un deseo de amor el darme, el entregarme de todo corazón, con infinita confianza porque ÉL es mi PADRE.
    Hoy, en una conviviencia, he oído algo tan sencillo, pero tan profundo, al menos para mí, que ha dejado esta huella en mí interior, y no he podido resistirme a compartirla:deahaba.blogspot.com/2009/07/bombillas-con-patas.html
    me gustaría que la compartieses y reflexionases.
    Un fuerte abrazo, querida amiga, en XTO.JESÚS.

    ResponderEliminar
  4. ¡Que bien expresado, Roberto! Es realmente eso, ¡abrirse a la Misericordia de DIOS!, porque sólo cuando nos sentimos necesitados, debiles y pequeños es cuando nos abrimos, necesitamos y pedimos su Misericordia.
    ¡Qué sería de nosotros si andasemos en la abundancia y no necesitasemos nada! Seguro que nos perderíamos, pues eso lo experimentamos cuando todo nos va muy bien: Nos olvidamos de DIOS. Necesitamos esa debilidad, para sentirnos fuertes y libres en el SEÑOR.
    Gracias por esa profunda y sabia definición.
    Un abrazo en XTO.JESÚS.

    ResponderEliminar

Compartir es esforzarnos en conocernos, y conociéndonos podemos querernos un poco más.

Tu comentario crea comunidad, por eso, se hace importante y necesario.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...