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Salvador: mis vivencias e inquietudes

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lunes, 12 de noviembre de 2012

DIOS Y EL DEMONIO

 

Siempre, en toda fábula, leyenda o historia hay una lucha del bien contra el mal. Y es que el fundamento de la vida es el enfrentamiento del bien y el mal. ¿No es eso una contundente y firme prueba de la existencia del Creador, que nos hace libres para que elijamos entre el bien o el mal?

La nuestra propia contiene esa misma historia. Desde el primer día de nuestro nacimiento luchamos por la vida, nos debatimos entre vivir o desfallecer. Por eso necesitamos unos padres que se dejan también sus vidas por dárnosla a nosotros. Es la lucha por la subsistencia que aquí, en nuestra tierra, parece algo rutinario y pasa sin hacer ruido, pero en  otros lugares del mundo se desarrolla como si de una batalla campal se tratara.

Nuestro crecimiento es una lucha a muerte. Siempre estamos amenazados por el mal, el mal que se viste de enfermedad, de mentira, de descuido, de odio, de envidia, de...etc. Y puede terminar con nuestra vida. Afortunadamente nuestra familia es la fortaleza que nos ampara y protege, aunque a veces también se vuelve contra nosotros.

Y el cine, los cuentos y narraciones reflejan simplemente esta historia que todos llevamos como denominador común. El bien contra el mal, o lo que es lo mismo, el Amor de Dios, un Dios que nos ama y nos ofrece la vida eterna y gozosa, y un demonio que nos amenaza y combate para evitarlo y llevarnos a la vida eterna sin la presencia de Dios, es decir, la muerte.

Por eso necesitamos el Amor, un amor que ponga paz donde hay odio; que ponga perdón donde hay ofensa; que ponga unión donde hay discordia; que ponga verdad donde hay error; que ponga fe donde hay duda; que ponga esperanza donde hay desesperación; que ponga luz del Espíritu donde hay tinieblas y que ponga alegría donde hay tristeza.

Oh, Dios mío, que no me empeñe tanto en ser consolado, como en consolar, en ser comprendido como en comprender, en ser amado, como en amar; pues, dando se recibe, olvidando se encuentra, perdonando, se es perdonado, muriendo, se resucita a la vida eterna.



2 comentarios:

  1. la lucha ente el bien y el mal, aunque a veces flaquee siempre reconforta saber que el señor está con nosotros...

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  2. Dices : Dios nos hace libres para que elijamos o el bien o el mal...

    Más bien Dios nos hace libres para que podamos elegir el bien libremente, no como autómatas sino por Amor "porque nos da la gana", claro que al ser libres podríamos elegir el mal(y de hecho lo hacemos) pero no es esa la voluntad de Dios al hacernos libres.
    Estamos de acuerdo Salvador pero me apetecía dejarte un comentario :)
    QDTB

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