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viernes, 25 de febrero de 2011

EL DR. BERNARD NATHANSON HA MUERTO

Miércoles 23 de febrero de 2011 1:24h 3

 

Este lunes 21 de febrero, ha fallecido el doctor Bernard Nathanson, reconocido mundialmente por haber sido uno de los principales promotores del aborto en el mundo y luego converso al catolicismo y ardiente defensor de la vida. 

Según el propio Bernard Nathanson, el popular “rey del aborto”, su conversión al catolicismo resultaría inconcebible sin las plegarias que muchas personas elevaron a Dios pidiendo por él. “Estoy totalmente convencido de que sus oraciones fueron escuchadas por Él”, indicó emocionado Nathanson el día en que el Arzobispo de Nueva York, el también fallecido Cardenal O´Connor, lo bautizó.

Según la noticia de Aica online que reproducimos aquí, el médico, que murió de cáncer, había llegado a practicar más de 75.000 abortos pero con la llegada de la tecnología pudo ver lo que ocurría al matar al feto y decidió no volver a realizar esta práctica, además de convertirse en un activista pro-vida.



El video “El grito silencioso” realizado a partir de la filmación de un aborto utilizando la tecnología del ultrasonido, permite ver el asesinato del feto mientras lucha por su vida, y muestra que los niños no nacidos son seres humanos que tienen derecho a la protección legal desde su concepción. Este video y su continuación: “El Eclipse de la Razón”, que explica en detalle los distintos procedimientos de aborto, consagraron a Nathanson como un héroe pro-vida que al mismo tiempo pudo abrir el camino para otros como Norma McCorvey y Abby Johnson, que recientemente a expuesto su conversión en un libro. (Abby era directora de una empresa abortista y se convirtió en próvida gracias a una ecogafría, al igual que el Dr. Bernard Nathanson, que le abrió los ojos del alma y la dejó en shock. Y un día Johnson se unió a la oración de los que iban cada año a rezar por la vida delante de su centro abortista y ya no volvió a entrar).

Entre otras cosas, el doctor Nathanson había cobrado notoriedad por reconocer públicamente que el movimiento pro-aborto -que él dirigía como líder del grupo pro-aborto NARAL- había inventado que un gran número de mujeres habían sido asesinadas y heridas por los abortos ilegales, en su afán por legalizar el aborto: “Hablamos de 5.000 a 10.000 muertes al año … Confieso que yo sabía que las cifras eran totalmente falsas … Era una cifra útil, ampliamente aceptada, así que ¿para qué molestarnos en corregirla con datos veraces?”, expresó en una oportunidad.


También explicó que en un comienzo, su cambio radical de posición con respecto del aborto no se debió a motivos religiosos, sino que “cuando empezamos a dominar la ecografía, se podía estudiar al feto y ver que era un miembro de nuestra especie. Si no lo haces, no eres más que un producto de la ideología política. En 1970 había aproximadamente 1.100 artículos sobre el feto. En 1990, había 22.000. Los datos se acumularon rápidamente y se abrió una ventana en el vientre materno”.

El “rey del aborto”, como se lo llegó a conocer, era hijo del doctor Joey Nathanson, un prestigioso médico judío especializado en ginecología. Estudió medicina en la Universidad de McGill (Montreal). En 1945 su novia quedó embarazada y la convenció de que aborte para no poner en riesgo su carrera. “Ese fue el primero de mis 75.000 encuentros con el aborto, me sirvió de excursión iniciadora al satánico mundo del aborto”, dijo el mismo Nathanson respecto de este hecho.

 
 Después de graduarse, inició su residencia en un hospital judío. Después pasó al Hospital de Mujeres de Nueva York donde sufrió personalmente la violencia del antisemitismo, y entró en contacto con el mundo del aborto clandestino. Para entonces ya había contraído matrimonio con una joven con la que permaneció unido cerca de cuatro años y medio. En esas circunstancias conoció a Larry Lader, un médico que buscaba la legalización del aborto libre y barato y para ello fundó, en 1969, la “Liga de Acción Nacional por el Derecho al Aborto”, que culpaba a la Iglesia de las muertes que se producían en los abortos clandestinos.

En 1971 se involucró directamente en la práctica de abortos, cuando las primeras clínicas de Nueva York comenzaban a explotar el negocio pero en muchos casos el personal no tenía licencia del Estado. Comenzó a dirigir una clínica que al mismo tiempo prestaba el servicio de ginecología y obstetricia, y se practicaban abortos. 

Para esos años se había hecho famoso dictando conferencias, manteniendo encuentros con políticos y gobernantes del país y presionándolos para que ampliaran la ley del aborto. Llegó a realizar decenas de miles de abortos y a finales de 1972, dimitió de su cargo en la clínica. Él mismo había expresado: “He abortado a los hijos no nacidos de amigos, colegas, conocidos e incluso profesores. Llegué incluso a abortar a mi propio hijo”.

A partir de ese suceso pasó a ser jefe de obstetricia del Hospital de St. Luke´s y al empezar a utilizar el ultrasonido, pudo observar el corazón del feto en los monitores electrónicos, y comenzó a plantearse por primera vez qué era lo que estaban haciendo verdaderamente en la clínica. 

 
En declaraciones en una revista médica expresaba: “El aborto debe verse como la interrupción de un proceso que de otro modo habría producido un ciudadano del mundo. Negar esta realidad es el más craso tipo de evasión moral”. Y a pesar de las reacciones en su contra, decidió no volver a practicar abortos porque había llegado a la conclusión de que el aborto es un crimen. Poco tiempo después, un nuevo experimento con los ultrasonidos sirvió de material para el mencionado documental “El grito silencioso”. En 1984 el médico había solicitado a un colega -que practicaba quince o veinte abortos al día- que colocase un aparato de ultrasonidos sobre la madre, grabando la intervención. “Lo hizo -explica Nathandon- y, cuando vio las cintas conmigo, quedó tan afectado que ya nunca más volvió a realizar un aborto”.

Su acercamiento a la Iglesia llegó años después, cuando empezó a involucrarse con el movimiento provida. Uno de los acontecimiento decisivos fue una Operación Rescate en los alrededores de una clínica en 1989, donde un grupo de personas se manifestaba pacíficamente y rezaba por los no nacidos. “Por primera vez en toda mi vida de adulto -dijo- empecé a considerar seriamente la noción de Dios, un Dios que había permitido que anduviera por todos los proverbiales circuitos del infierno, para enseñarme el camino de la redención y la misericordia a través de su gracia”.

Finalmente, el 9 de diciembre de 1996 recibió el bautismo, la comunión y la Confirmación de manos del cardenal John O´Connor, en la cripta de la catedral de San Patricio, de Nueva York.+
(Nota: las negrillas del texto son links a datos o vídeos referentes al tema)

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