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- Jesús le replica: “Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me
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Por eso me extraña que habiendo terminado de celebrar una Eucaristía saludes a estas personas y me ignores a mí que estoy con ellas. Sí, sé que no ha sido intencionado, pero deberíamos tener más cuidado y estar más atento a amar, porque eso es amar: "estar atento a la presencia y necesidades del otro".
¡No, no es un cuento!, es algo que me acaba de ocurrir al terminar la Eucaristía de hoy lunes (10/09), y precisamente con el sacerdote que la había celebrado. Y no es que le acuse, simplemente quiero traer a esta humilde reflexión este simple detalle.
Porque, momento antes, estamos todos juntos alrededor del Hijo, en, con y por Él ofreciendo al Padre nuestro sacrificio, y luego a los pocos minutos nos juntamos en la calle y no nos conocemos. Sí, es posible que no tengamos un conocimiento personal, pero, ¿no nos basta con sabernos hermanos en Xto. Jesús? ¿Al menos para mirarnos y darnos un respetuoso saludo?
Esos pequeños detalles pasan desapercibidos y tienen su gran importancia, porque el amor, entre otras cosas, se compone de pequeños detalles, de una simple y agradable mirada, de un cordial y desinteresado saludo, de un apretón de manos o de una disponibilidad a saludarte, escucharte y atenderte.
Si no hay acercamiento no hay posibilidad de comunicación. Y si no hay esa posibilidad, no se podrá transmitir que somos hijos de un mismo Padre, y que por lo tanto somos hermanos, y que sirviéndonos y amándonos estamos haciéndolo con ese Padre que nos ama en la medida que nosotros también amemos.
Por eso, queridos compañeros, empezando por mí el primero, estemos atentos, prestos y cuidadosos en el atendernos, el mirarnos, el saludarnos, el escucharnos, el... y así le estamos diciendo al Señor, no sólo que le amamos, sino que se lo estamos demostrando. Amén.