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martes, 2 de diciembre de 2008

El aborto, acabando con la economía.

Fuente: Population Research Institute
Autor: Steven W. Mosher




El investigador demográfico, Dennis Howard, pronosticó las consecuencias económicas a largo plazo del aborto en su libro de 1997, “The Abortion Bomb: America’s Demographic Disaster” (La Bomba del Aborto: El Desastre Demográfico de Estados Unidos). Howard escribió, “Veo pocas esperanzas de que podamos evitar un eventual colapso de Wall Street que hará que la década de los 30 parezca como canjear sus tarjetas después de un mal juego de Monopolio.” Si bien el S&P 500 (uno de los índices bursátiles más representativos de la situación del mercado en Estados Unidos) no ha alcanzado totalmente los niveles característicos de la Gran Depresión, sin embargo, los gráficos más recientes están empezando a tener algo más que una ligera semejanza con los gráficos de la situación de esa época.



Howard, cuya experticia es la investigación de mercados, ha estado rastreando los efectos del aborto institucionalizado enomía norteamericana desde 1995, y predijo el descenso en el que actualmente nos encontramos. “No importa como lo miren,” escribe Howard en una artículo del 2008 titulado The $35 Trillion Elephant in the Living Room (“El elefante de los 35 mil billones de dólares que tenemos en la sala de la casa”). Y continúa, “el agresivo control poblacional tendrá un enorme costo en el crecimiento económico del futuro que no podrá recuperarse nunca.

Efectivamente, es una pérdida que repercutirá a través de las futuras generaciones. Sin un nuevo y gran Baby Boom que dure otros 40 ó 50 años, aquel crecimiento se habrá perdido para siempre.” “No tenemos una crisis de endeudamiento,” el continúa, “tenemos una crisis de muerte.” De acuerdo a Howard, una proyección conservadora de la pérdida del Producto Bruto Interno a causa del aborto asciende al increíble monto de US$ 35 mil billones de dólares. Si Uds. toman en cuenta el número de bebés perdidos por los anticonceptivos abortivos como la píldora, IUDS y RU-486, el número se duplica.


“Se puede calcular la población faltante tomando como base las tendencias de nacimientos anteriores,” dijo Howard en una entrevista con Population Research Institute, y luego las modificaciones que sufrieron en un periodo de tiempo. Howard basa sus cálculos en el aporte económico directo de los individuos a la economía. Al hacer estas verificaciones estadísticas, la situación es exactamente la contraria a la supuesta “sobrepoblación". En lugar de una “bomba poblacional”, Howard afirma categóricamente que estamos enfrentando una “bomba del aborto”.


A diferencia de las predicciones falsas de Ehrilich, las advertencias de Howard se vienen cumpliendo en el presente. No estamos hablando aquí de un cronograma exactamente. Pero sus estimados son sorprendente acertados. Por ejemplo, pronosticó una probabilidad de 50% de un colapso económico dramático para el año 2000, una probabilidad de 80% para el 2010 y de 100% para el 2020. Para entonces, insistió que el colapso sería una certeza económica. Mientras que estos plazos son algo inexactos como para ser considerados un pronóstico, lo cierto es que la escasez de nacimientos está empeorando nuestra actual recesión económica.


A los varios factores que nos han empujado a la actual crisis económica, desde prácticas de intereses inescrupulosos para compradores de casas a la falta de una supervisión reguladora en Wall Street, debemos agregar el aborto. Otra perspicacia interesante de Howard tiene que ver con las economías regionales de Estados Unidos. Durante la crisis económica de 1989-1994, encontró que la economía se recuperó más rápidamente en aquellos
Estados con baja tasa de abortos. De hecho afirma que “los Estados con bajas tasas (de aborto) casi no sufrieron recesión alguna, mientras que aquellos con tasas elevadas, principalmente Estados demócratas, estuvieron en recesión cinco años más tarde.”

¿Cómo sugiere Howard reactivar la economía en el presente? Concientizar a la gente de la importancia de los bebés, incluso a aquellos que defienden la vida. Howard dijo al PRI que muy a menudo, no se alcanza a ver “la complejidad de este asunto y cuán serio y fundamental es para nuestra sociedad.” Howard enfatiza el poder de las leyes y reglamentos a favor de la vida (menciona específicamente la enmienda Hyde).

Más importante aún en su opinión es el tema de la educación. “Tenemos que educar al público,” dice. “El problema es que la mayoría de gente es totalmente ignorante acerca de lo que les está costando a ellos mismos y lo que cuesta al país en general.” Este punto está subrayado en su artículo. “Necesitamos restablecer el verdadero poder de la gente haciendo un gobierno más receptivo a las necesidades de los trabajadores y sus familias”, señala.


“Necesitamos reconocer que las familias son el fundamento social y unidad económica de una sociedad por la simple, y más profunda, razón de que ellos son la fuente de toda oferta y demanda.” Como muy bien sabemos en el PRI, hay que tener el suficiente coraje para realizar esta clase de razonamientos. La ética del aborto a requerimiento continúa dirigiendo todos sus esfuerzos para evitar comprometerse en un debate serio. Howard se lamenta de la hostilidad reinante entre los intelectuales demográficos que mantiene una situación donde “a cualquier defensor de la vida que ve la conexión entre el aborto y los males económicos del mundo lo hacen sentir como un zorrillo en una fiesta al aire libre”.

Nosotros en Population Research Institute hemos observado este fenómeno en nuestro trabajo también. No importa cuantos hechos, estadísticas y números podamos reunir para sustentar nuestra causa, a la postre nuestros argumentos siempre serán desestimados a priori por los defensores del aborto a ultranza. La conexión entre tasas de natalidad sólidas y el crecimiento económico ha sido permanentemente ignorada. Quizá ahora, con el colapso económico que nos rodea, estos argumentos puedan ser escuchados como se merece


Queda muy poco que añadir a las nefasta consecuencia de la política abortiva. Sin embargo, creo que hay algo fundamental que no se debe dejar de mencionar. La vida es un don, un regalo de DIOS y no un derecho, por lo tanto, el hombre no tiene ningún derecho a administrarla, ni a fabricarla a su antojo como si de hacer coches se tratara, porque no hay nada que fabricar, la vida existe desde su concepción y sólo hay que dejarla desarrollar. De lo contrario estamos matándola.

Se pone de manifiesto que el hombre no sabe como desarrollarse, ni encontrar su verdadero sentido en la medida que se erige en su propio destino. El hombre está llamado a encontrar su auténtica meta en DIOS su creador, porque conocerle a ÉL es conocer el sentido de la vida y fuera de él nada tiene sentido; no hace falta decir que nos pasará. Así lo testimonia toda la historia de la humanidad y así lo corroboran los hechos que vivimos actualmente y que Dennis Howard pone sobre el tapete.

2 comentarios:

  1. Si no la has visto te recomiendo ver "Bella" una película de Eduardo Verástegui (un actor/director que está haciendo mucho bien, puedes buscar en Youtube sobre él))...
    Te encantará, es un soplo de aire fresco...

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  2. No has husmeado mucho por el blog, pues hay mucho escrito sobre Eduardo:salvadorvivenciasinquietudes.blogspot.com/2008/11/la-dura-realidad-de-la-que-todos-somos.html y salvadorvivenciasinquietudes.blogspot.com/2008/11/bella.html
    No he visto la película, pero sé la historia y estoy tratando de sensibilizar a la gente sobre el tema. Y hay más de Verástegui.
    Un abrazo.

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