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Salvador: mis vivencias e inquietudes

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sábado, 26 de abril de 2008

Amor por interés, ¿es amor?





Hace unos momentos, hablando con una persona me preguntaba donde estaba la verdadera libertad y sus verdaderos defensores. ¿Como se puede hablar de libertad cuando se le imposibilita defenderse al más desprotegido de los seres humanos: el niño en la etapa que está en el vientre de su madre? Hoy, afortunadamente, muchos pueden gozar de las libertades que surgieron gracias a la expansión de la democracia y del respeto de los derechos humanos, pero el poder destructivo permanece. No hay que mirar muy lejos para observar que en nuestro propio país no se respeta la libertad, sino lo que algunos entienden por libertad. Con mucha frecuencia se reivindica la libertad sin hacer jamás referencia a la verdad de la persona humana. Se habla de derechos y se pasa por encima del derecho a la verdad, ignorándola y dando cumplimiento a lo que es falso o injusto. Pongo un ejemplo: ¿como se puede permitir droga en los colegios, confusión moral o intelectual, violencia, pérdida del respeto por sí mismos, desesperación y el desenlace del suicidio?



¿Qué está pasando esto?, se preguntaran ustedes, pues si, y en nuestras mismas narices, sin que nos demos cuenta o, mejor, sin querer darnos cuenta. Hagamos un recorrido por nuestros colegios y observemoslo con detenimiento y serenidad. En primer lugar, hay que advertir que no tratamos de culpar a los profesores, porque pensamos que no está en ellos la razón de la culpa ni la responsabilidad de los males que se derivan. Tampoco creo que recaiga en nadie en concreto las consecuencias de estos males, sino que cada uno se revise y se autoculpe desde la propia responsabilidad e implicación social en los males de la misma.



Sin lugar a duda, los colegios son, después de la familia, los lugares donde se gesta la formación de los valores morales, el respeto y la libertad. Son también, los lugares donde se adquieren los conocimientos y se ejercita el intelecto. Son, en suma, el lugar donde se aprende y se toman las referencias que van a darle sentido a nuestra vida. ¿Realmente están cumpliendo estos objetivos? Los colegios tienen que estar protegidos de todo aquello que pueda interferir en la perdición de los jóvenes que van a dirigir los puestos de responsabilidad en los próximos años. ¿Y que puede estropear este camino de crecimiento en el bien y la libertad? ¿Porque supongo que ese es el fin de la educación: el bien de todos?



Creo que todos podemos empezar a enumerarlos, pero intentaré dar algunos de los más conocidos. Los estupefacientes como sinónimo de felicidad y sentirse bien. Se presentan como estimulantes para perder la timidez, sentirse más fuerte, con más capacidad sexual, en resumen, el éxtasis de la felicidad. El relativismo de la verdad por la Verdad Absoluta. No hay nadie ni nada que regule el bien y la verdad. Yo soy la verdad según mis apetencias, conocimientos, experiencias e intereses. Esto es así porque a mí me va bien, porque a mí me interesa. Cada uno tiene derecho a dirigir su vida sin más referencias que la del mismo. Todo es según cada uno lo mire. Y luego, el papá Estado que se adueña del derecho libre de los ciudadanos e impone sus criterios y sus objetivos. Mañana vendrá otro papá Estado (llamese otro gobierno) y hará otra cosa o impondrá otros criterios. ¿Quien es capaz de sentirse heredero de los derechos del hombre impuesto en lo más profundo de su ser de forma natural? Hay una ley natural que desde nuestro interior nos rige con eterna sabiduría y que precede a toda otra filosofía o cultura impuesta. ¿Quien tiene autoridad para dictar nuevas corrientes y desviar hacia otras formas de ver las cosas fundamentadas en lo falso o injusto? Como dijo el Papa en su visita a los Estados Unidos, "la verdad no es una imposición", por lo tanto señores del Gobierno no impongan su verdad, puesto que sí es verdad se impondrá libremente. Tampoco, la verdad, continuó el Papa, es un mero conjunto de reglas. Es el descubrimiento de Alguien que jamás nos traiciona; de Alguien del que siempre podemos fiarnos.



Todo está en el fondo mediatizado por unos intereses, llamesen poder, gobierno, riqueza, dominio, etc. Y en base a esos intereses se pasa por encima de los otros. Hay amor, pero amor al dinero, al poder, al gobierno, a las riquezas, a dominarlo todo, etc. Es el amor egoísta, el que siempre quiere ganar y salir con la suya. Todo muy diferente del Amor ágape, el amor que se da, que se ofrece sin nada a cambio. El Amor que busca tu bien y tu libertad. El Amor gratuito y desinteresado que no se comprende con los criterios de este mundo. El Amor que pondría todo en su sitio y la armonía del mundo sería un remanso de paz.

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