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Salvador: mis vivencias e inquietudes

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miércoles, 7 de junio de 2017

INSTALADOS



De repente, una idea inundó mi cabeza, y según consumía mi tiempo de aseo, empecé, sin poder evitarlo, a reflexionar mentalmente sobre una idea que en estos últimos día me asalta. ¿Estoy yo instalado? Porque, sin darnos cuenta, todos apoyamos nuestras vidas en unos proyectos que hemos tenido y que, algunos cumplidos, y otros no, estabilizan el tiempo de nuestra vida y mueven nuestros hilos vitales. Este vídeo, que publicó una amiga en "donde compartir..." disparó esta humilde reflexión.

Pero, ¿es eso lo que Dios quiere de mí? ¿Es eso para lo que Dios me ha pensado y dado la vida? Observamos sorprendidos que Dios llama, y lo hace invitándonos a salir de nuestra tierra. Nuestra tierra, compuesta de estiércol e impurezas, pecados y hábitos o apegos, que instalan mi conducta y forma de vivir egoísta, narcisista e individual. Y que, buscando tu propia felicidad, ocurre lo que a José  Ángel Llamas, que experimentas que no has escogido el Camino que Dios te ha señalado, sino el que tú has elegido.

Invitó a Abrahán a salir de su pueblo e ir a una tierra prometida. También a Jacob, a Moisés...etc. Incluso, José tuvo que ser vendido y llevado a Egipto para que Israel colmase su hambre en Egipto años después. Los planes del Señor son sorprendentes, imposibles e increíbles para nosotros, porque no alcanzamos a entenderlo.

Hay muchos síntomas que nos puede indicar que estamos incómodos. Incluso, después de realizar lo que aspirábamos. Nos sentimos insatisfechos, ansiosos, y desilusionados. ¿Y esto es a lo que yo aspiraba y en dónde había puesto mi felicidad? El mundo se nos cae y el sin sentido nos toma y nos destruye. Y, en el mejor de los casos, todo lo conseguido no sirve para nada, porque tiene fecha de caducidad. Y es que vivir sin esperanzas, es vivir desesperados y vacíos.

Tratemos, sin prisas, pero sin pausas, y confiados en el Espíritu Santo, en responder a lo que Dios realmente quiere de nosotros. Busquemos en utilizar nuestro tiempo para darnos y ofrecernos en ayudar a conseguir un mundo mejor, más humano, más justo, más solidario, más igualitario, más repartido, más equitativo y en donde, todos, podamos vivir en paz, justicia, verdad y amor.

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