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Salvador: mis vivencias e inquietudes

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lunes, 6 de abril de 2015

LOS AVANCES TÉCNICOS NO SIEMPRE SUMAN

CONECTADOS, pero profundamente aislados

Sin lugar a duda, hemos avanzados y estamos mejor. Pero eso no significa que los avances traigan también peligros, retrocesos y enfermedades peligrosas que perjudican y actúan de forma negativa en las personas. Siempre hemos oído que el uso de las cosas con prudencia y moderación esconden el equilibrio y el progreso. Reflexionamos hoy sobre las redes sociales. Algo que nosotros usamos. Y lo hacemos a la luz de un artículo publicado en Misión 5 por Belén Manrique.

Una frase para asustarse: La descarga de dopamina en nuestro cerebro al intercambiar mensajes de texto es similar a la de un adicto a la cocaína. Las redes sociales transforman no solo el modo en que nos relacionamos, sino también nuestra forma de ser. Nos cuesta concentrarnos en una sola tarea durante mucho tiempo seguido sin mirar nuestros móviles para comprobar si hemos recibido algún wasap; o no podemos hacer turismo sin incorporar a nuestras redes sociales fotos del lugar o acontecimientos que vivimos y disfrutamos.

Experimentar la posibilidad de llevarnos la instantánea, bien en foto o vídeo, con nosotros para, luego en nuestro ordenador compartirlo o publicarlo, termina haciéndonos esclavos de esa acción. Hoy, por ejemplo, las procesiones que hemos vivido últimamente, parecen una lluvia de móviles y cámaras haciendo fotos o vídeos que hasta interrumpen la procesión. Confieso que yo puedo estar cayendo en ese vicio. Porque, luego, al final no es sino engordar más el espacio de fotografías y recuerdos que no pasan de ahí.

Quizás sea más rico vivir la vida presente, disfrutarla y tomar conciencia del instante y el momento que vivimos, y compartirlo en la presencia de los demás. Con la promesa de hacernos la vida más fácil, las redes sociales se han vuelto intermediarias de nuestras relaciones y han invadido de lleno nuestras vidas. A golpe de tecla, podemos concertar una cita con un amigo o interesarnos por la operación de un familiar que vive al otro lado del mundo.

Aparentemente, estamos más relacionado que nunca antes en la Historia. Sin embargo, la doctora en Sociología y Psicología de la personalidad por la Universidad de Harvard, Sherry Turkle, afirma que "lo que la tecnologías hace fácil no siempre es lo que alimenta nuestra alma". Y es que, tras quince años estudiando las nuevas tecnologías y entrevistando a miles de personas sobre sus vidas "conectadas", la doctora Turkle ha llegado a la conclusión de que "esos pequeños aparatos que llevamos en nuestros bolsillos son tan poderosos que no solo transforman lo que hacemos, sino también quiénes somos".

Busquemos, pues, el término medio, porque somos personas humanas en relación. Y no hay mejor relación que la directa en el compartir de cada día. Dónde el amor se pone a prueba en los acontecimientos a diarios que nos exigen paciencia, comprensión, humildad y mucho amor. Porque solo lo vivido y experimentado es lo verdadero.

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