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Salvador: mis vivencias e inquietudes

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jueves, 28 de noviembre de 2013

ESTA ES MI IGLESIA



Esta es la plaza de mi infancia, donde jugué muchas veces y donde sus piedras saben más de mi vida que yo mismo. Es también la plaza de mi Iglesia, atrio y puerta por donde entré e incorporé a la Iglesia como miembro de ella. Es mi casa porque a lo largo de mi vida he pasado muchos ratos en ella, y porque en ella hablo y me alimento de mi gran pasión: el Señor Jesús.

Desde muy joven sentí su presencia. Recuerdo a D. Agustín Álamo, párroco en esos tiempos, donde mi vida bullía en plena juventud, 23 años, que me decía que era el único joven que pasaba por allí. Presentía que la vida sin Jesús no valía la pena vivirla, pues vivir para morir no tiene gracia. Creo que siempre, por la Gracia de Dios, he sentido que estamos llamados a vivir gozosamente y en plenitud eternamente. No tendría sentido pensar otra cosa.

El interrogante y la incertidumbre es no comprender como otros, amigos de aquella época, no sentía la misma inquietud. En ese sentido me he sentido un privilegiado y tocado por la Gracia de Dios. En ese templo que se contempla en la fotografía he vivido momentos muy importantes en mi vida, y continúo viviéndolos todos los días, porque en él recibo el Cuerpo y la Sangre del Señor.

Estas piedras también son testigos de mis noches oscuras, de mis alejamientos e indiferencias, de mis dudas y abandonos, de mis debilidades, fracasos y pecados. Por eso, supongo que aun siendo piedras del templo me han reconocido y se han alegrado cuando he vuelto a casa. Soy un prodigo que descubre que no estaré mejor en otro lugar que en Casa de mi Padre. 

He vuelto y he descubierto que mi Padre, no sólo me ha dado todo lo que tengo, y he malgastado, sino que me ha esperado, me espera y está dispuesto, me lo ofrece cada día, a compartir su Gloria eterna conmigo. Supongo que mi hermano mayor - todos mis amigos - no se han percatado de esa oferta. Todo lo que Él tiene lo comparte con nosotros. Nos ofrece la Vida de la Gracia, su propia vida, para que la vivamos junto a Él para Siempre.

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