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Salvador: mis vivencias e inquietudes

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domingo, 30 de junio de 2013

IGUALDADES O DESIGUALDADES



Según la lógica y el sentido común una igualdad se produce cuando dos objetos tienen equivalencias que los asemejan, pues de tratarse de iguales no haría falta compararlos o equipararlos. Sin embargo, en lo referido a personas, dos personas son iguales cuando son del mismo sexo y, por lo tanto, del mismo género. Si así no fuera, serían diferentes. Eso es lo que ocurre entre un hombre y una mujer.

Unir a un hombre con un hombre en matrimonio no es algo que se equipara a la unión de un hombre y una mujer, pues en el primer caso son dos personas iguales, y en el segundo caso son dos personas diferentes pero complementarias. En el primer caso no constituyen una familia, pues no pueden ser fecundos, y en el segundo caso si la forman y son fecundos.

Podemos pensar en la adopción, pero, una familia necesita de un padre que representa lo masculino y de una madre que representa lo femenino. Ambas referencias son necesarias porque los hijos, niños o niñas, necesitan referencias iguales que le sirvan de iconos a imitar. En la otra unión, hombre y hombre o mujer y mujer, la adopción, ¡claro se puede hacer!, pero no es lo lógico ni de sentido común, pues los niños o niñas no tienen referentes a imitar según su género. Hay una carencia que al no ser complementaria no sería natural sino artificial.

En ese sentido, en mi humilde opinión y sin intención de entrar en conflicto, no hablamos de igualdades sino de desigualdades. No es lo mismo casarse un hombre y una mujer que un hombre-hombre o mujer-mujer. Lo primero es lo natural, lo lógico y común, y lo segundo sería lo impuesto a equipararse y a igualarse. Pero las diferencias son abismales. Por tanto, hablamos más que de igualdad de desigualdad.

No nos ponemos en igualdad al querer llamar unión matrimonial la de un hombre con un hombre, o mujer con una mujer, a la unión matrimonial entre un hombre y una mujer que se unen para formar una familia. La otra unión no cumple, aún en la adopción, con lo establecido por la ley natural. No hemos caminado en igualdad, sino que establecemos otras uniones desiguales. 

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