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Salvador: mis vivencias e inquietudes

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jueves, 26 de abril de 2012

ABANDÓNATE EN MÍ

Confía solo en , abandónate en . Así que no te...

Es una frase oída con mucha frecuencia en referencia al Señor. Es Él mismo quien nos interpela y nos llama e invita a abandonarnos en Él, pero quizás no hayamos reflexionado lo suficiente, ni creo que podamos, lo que significa ese abandonarnos en Él.

Un interesante libro de Ángel Moreno, del centro espiritual de Buenafuente (Guadalajara), es la fuente de inspiración y la referencia de esta reflexión que presenta estas "Palabras entrañables" (libro referido) en las que transmite en clave de relación íntima personal y amorosa con Dios, posibles gestos de su amistad con cada uno de nosotros. Ni que decir tiene que lo recomiendo a todos.

Hay una frase que encierra toda una pedagogía y que alumbra toda nuestra vida que, confieso no había oído ni leído nunca, ¡y está en la Biblia!: "En viento y en nada he gastado mis fuerzas, mi salario lo llevaba mi Dios" (Is 49, 4).

Mi primera mirada sobre esta reflexión, que lleva el título arriba anunciado, es para nuestra persona. Creo que muy pocos somos conscientes de los dones que hemos recibidos. Engañados y orgullosos creemos que son productos de nuestro esfuerzo y dedicación, aunque algo posiblemente hemos puesto, pero nos olvidamos muy pronto de todo lo recibido.

Por poner unos ejemplos, contemplo ahora la prepotencia de algunos deportistas cuando levanta su cabeza orgullosa para que otros se rindan a sus cualidades y su saber. No lo ignoran, olvidan que esas cualidades y dones, sus talentos, han sido recibidos de su Padre Dios. De la misma manera podemos pensar de tantos y tantos que se comportan de la misma manera.

Sin embargo, si hacemos silencio y tratamos de escuchar, a ejemplo de María, concluiríamos que Dios, nuestro Padre se alegra de darnos todos esos dones que tenemos, y que espera que seamos conscientes de que el tenerlos es para ponerlos en provecho de todos. No cabe ninguna duda que si fuéramos conscientes simplemente de eso todo nuestro entorno cambiaría.

Imaginemos que los señores políticos tomaran conciencia de que sus dones y talentos recibidos están puestos en ellos para el bien común. No habría más que hablar ni temer. Todo sería establecido para el provecho y el bien común. 

Pero, una cosa más, llegado a este punto, darnos cuenta que es bueno aceptar nuestra responsabilidad como mediación de gracia y permitir la intervención del Espíritu Santo para que intervenga en la historia a través de nosotros, iluminaría nuestro obrar y actuar, y todo sería más justo y verdadero.

Dejar nuestro salario en Manos de Dios, es no fiarnos de nuestros proyectos si no son los proyectos de Dios. Esto significa que nuestro caminar estará marcado por la asistencia providente de Dios que nos asiste y acompaña y nos ilumina. De cualquier forma nuestro mundo tomaría otro sentido, otro camino y, sin duda de ninguna clase, todas las cosas irían mejor.



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