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Salvador: mis vivencias e inquietudes

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jueves, 12 de mayo de 2011

¿QUÉ PENSAMOS NOSOTROS?

El mismo día de la Resurrección, iban dos de los discípulos hacía un pueblo...

En la conversación de los discípulos con el peregrino desconocido impresiona la expresión que el evangelista san Lucas pone en los labios de uno de ellos: «Nosotros esperábamos...» (Lc 24, 21). Este verbo en pasado lo dice todo: Hemos creído, hemos seguido, hemos esperado..., pero ahora todo ha terminado. También Jesús de Nazaret, que se había manifestado como un profeta poderoso en obras y palabras, ha fracasado, y nosotros estamos decepcionados.

Este drama de los discípulos de Emaús es como un espejo de la situación de muchos cristianos de nuestro tiempo. Al parecer, la esperanza de la fe ha fracasado. La fe misma entra en crisis a causa de experiencias negativas que nos llevan a sentirnos abandonados por el Señor. Pero este camino hacia Emaús, por el que avanzamos, puede llegar a ser el camino de una purificación y maduración de nuestra fe en Dios.

Esta breve introducción, recogida del "Evangelio del día meditado", de Catholic.net, nos puede servir, al menos a mí me lo parece, para reflexionar sobre nuestro propio drama. Porque este es el drama del mundo donde vivimos, un mundo de envidias, de luchas internas, de batallas de odios y venganzas, de ambiciones desmedidas y de muertes. Un mundo donde la esperanza de un mañana mejor y eterno nos mantiene en pie.

Es en este mundo donde JESÚS quizo vivir y en el que luchó, hasta el extremo, por todos nosotros. Y, como ÉL, a nosotros nos toca vivir lo mismo y luchar de la misma forma. Por eso, desde ahí, el sufrimiento, las adversidades, la enfermedad tienen sentido, y la vida cobra todo su valor como don de DIOS. Un mundo entendido así encuentra sentido al camino a recorrer. Del otro lado está incompleto y pierde su sentido.

Por eso, a la hora de compartir y transmitir, podemos preguntar a los que buscan y se precian de estar bien encaminados sobre el sentido de sus vidas. Y si no lo tienen plenamente dibujado porque carecen de mucho sentido, valga la redundancia, podemos ofrecerle el que nosotros tenemos: Vale la pena vivirla hasta sus últimas consecuencia, porque es un regalo de DIOS y todo cobra sentido en ella, y vale para alcanzar la verdadera, la que nunca acaba.

Simplemente, el hombre es esperanza y esa esperanza determina y da sentido a su vida. Cuando deja de ser esperanza, el hombre ha muerto. La única salida que tienen está fundamentada en su esperanza. Y la esperanza del hombre es DIOS, no hay otra.

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