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Salvador: mis vivencias e inquietudes

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lunes, 9 de mayo de 2011

CUANDO LAS COSAS NO SALEN BIEN


Hay días de perros, decimos cuando nada nos sale al derecho. Nos bloqueamos cuando algo ha fallado en nuestro proyecto diario, pero no pasa nada, incluso ni nos damos cuenta cuando muchas cosas salen mejor que como las habíamos pensado. Solo le damos importancia a las cosas fallidas y eso nos desanima y repercute en nuestro ánimo y moral.

Ejemplos a montones, pero uno muy significativo y que nos puede servir mucho es lo que ocurre ahora entre el Real Madrid y el Barcelona. Resulta que porque el Madrid haya ganado la copa del Rey, con más suerte que buen juego, ha pasado a ser favorito de todo e incluso a ser considerado mejor que el Barcelona.

La realidad ha sido muy diferente, sólo ha cambiado el resultado, que muchas veces no coincide con lo que ha pasado en el juego real. El Barcelona ha ganado en los dos partidos por juego y oportunidades. Sólo ha ocurrido que unas veces la fortuna y otras, el buen hacer del portero, que también juega, han logrado inclinar la balanza. El juego es así y nada que objetar. 

Pero de ahí a considerar la supremacía del Madrid es más una fantasía psicológica que la pura realidad. Independiente de lo que pueda pasar en los partidos que restan, es razonable considerar al Barcelona, por lo menos hasta ahora, mejor equipo que el Madrid. También eso dicen los resultados y los éxitos. El Barcelona lo ha ganado todo en estos últimos años, está a punto de ganar la liga, ha ganado la Supercopa y está en la champion.

Reflexiono sobre esto porque en muchas ocasiones permitimos que esa mala fortuna que resultó mal deja flotando en nuestra memoria una imagen negativa que llena casi por completo la "pantalla" de nuestra mente. Lo positivo queda desdibujado y desvalorado y sólo se mantiene presente lo negativo, lo que no ha salido tal como queríamos. Confundimos sensaciones con realidades.

Y podemos extrapolar ésto a actos y hechos mucho más cotidianos y ordinarios. Según el Señor Alfonso Aguiló Pastrana, del cual recojo muchas ideas para este reflexión, este estado de ánimo sucede por, por ejemplo, la forma que tiene de comer, o que deja desordenado lo que usa, o pierde las cosas, o habla en tono que nos resulta desagradable. O que a lo mejor ha dejado de tener determinada deferencia con nosotros.

O nos repite algo que dijimos en un momento de enfado y estamos hartos de que nos lo recuerden otra vez más. O quizá sucede al revés, y somos nosotros los que recordamos una y otra vez aquella ocasión en la que nos sentimos tan molestos y ofendidos. La lista de ejemplos podría ser interminables, y muchos de nosotros nos podemos sentir identificados.

Y esto repercute en nuestro estado de ánimo de tal forma que llega a influir en cosas tan importantes como enemistar el matrimonio, la amistad de un amigo o simplemente una relación profesional. La pérdida de un torneo o copa hace que muchos amigos se peleen o que cuando se llegue a casa se rompa la armonía de forma peligrosa y amenazadora. Realmente, ¿qué ha pasado?

Y esto no sirve para nada, porque a pesar de que todas estas cosas negativas sean ciertas y objetivas, que no suelen serlo demasiado en la opinión del Señor Pastrana, ese modo de recordarla, continúa, y de tenerlas presentes no ayuda en nada a resolver las cosas. Además, podíamos hacer también una lista de muchas cosas agradables y positivas que suelen quedar en el olvido. Todo sería muy distinto si ambos, si los grupos y comunidades trataran de esforzarce en recordarlas, y procurar las circunstancias necesarias para que se repitan.

Por todo ello, debemos preguntarnos de vez en cuando: Si seguimos planteando estas cuestiones e ideas de forma negativa, ¿dónde podemos terminar?, ¿qué vamos a conseguir?, ¿hacia dónde nos dirigimos?. Y he aquí lo más importante de lo reflexionado y en donde creo se encuentra toda la sustancia de la misma: "Una persona ha de ser capaz de tomar de vez en cuando un poco de distancia sobre sí misma", y analizar sus sentimientos como si estuviera contemplando a otra persona, para así actuar sobre ellos. De lo contrario, resultará enormemente vulnerable ante los vaivenes de sus estados emocionales. 

Se hace difícil, sin embargo, conseguir este equilibrio. Al parecer no es fácil pero sí muy necesario. ¿Cómo, pues, hacerlo? Porque cambia el modo de ser necesita tiempo y esfuerzo. Y lo corrobora el Señor Pastrana, afirmando que realmente es cierto. De todas formas, también nos alienta a que tampoco tiene que ser siempre así. Se puede cambiar en poco tiempo. Muchas veces se comprende mejor una cosa en un relámpago de claridad que en años de pedaleo.

Y ahí entro yo, ¿nos nos recuerda eso a algo? ¿Acaso no tenemos fe en la Gracia actual? ¿Es qué el ESPÍRITU SANTO no está asistiéndonos? ¿Es verdad qué creemos? Esa es la pregunta que debemos contestarnos y respondernos, porque de tener una clara respuesta dependerá nuestra actitud antes estas cosas. 

Es ESPÍRITU SANTO está para asistirnos tan pronto como nosotros creamos en ÉL, e iluminarnos con ese fogonazo, ese rayo de Gracia actual para ese momento concreto que la oscuridad nos deja sin luz, confuso, desconcertado y perdido. Creo que eso es lo que nos transmite el Sr. Pastrana, posiblemente desde la realidad psicológica, pero yo, sin descartar ésta, confío en la Gracia del ESPÍRITU que nos asiste e ilumina en los momentos que los necesitamos en nuestra vida.

A veces, continúa el Sr. Pastrana

De esta manera, es difícil sacar nada en claro. Pero la culpa no sería de la película, porque con ese modo de verla no podemos saber si es buena o mala. Hay que tomarla con su ritmo, y entonces te haces una idea del argumento, y de los personajes de las emociones que suscita, y entonces capta nuestra atención, y viéndola disfrutamos al tiempo que notamos que nos enriquece.

De la misma manera, si en la mejora personal logras un ritmo más rápido, entonces te haces una idea de lo que ganas, y de lo que aún puedes ganar, y te gozas con ello, y eso mismo te anima a seguir adelante en ese empeño. 

Cuando descubres que lo invertido en ese logro es más importante, esto ya lo digo yo, que lo invertido en lo material, estás descubriendo que no hay mejor inversión que invertir en la fe, en la creencia que con DIOS lo puedes todo. Experimentas el cien por uno. No hay nadie que pueda superar esta inversión. Es la mejor y la que nos llena eternamente.

1 comentario:

  1. Hola Salvador,

    siempre, absolutamente siempre es un grato placer visitarle y aprender.

    Recibe un abrazooo grandeee

    beatriz

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