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Salvador: mis vivencias e inquietudes

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domingo, 8 de noviembre de 2009

NO CABE OTRA ALTERNATIVA, LA ÚNICA ES DAR Y DARSE.


Toda nuestra conducta, todos nuestros actos son los que determinan y hablan por nosotros y de nosotros. Y siempre llevaremos la Cruz de nuestros fracasos, nuestras caídas, nuestras indecisiones y malos ejemplos. Nos esforzaremos, pero, al menos esa es mi experiencia, caeremos y nuestro testimonio dejará mucho que desear. Es la triste realidad de nuestra vida.

Sin embargo, a pesar de todo, para unos seremos unos falsos e hipócritas, y para otros simplemente buenas personas. Al final de todo se nos recordará como buenas personas, o al menos se nos perdonará todos nuestros fallos y egoísmos. La lucha debe centrarse en el esfuerzo de despojarnos de todo lo que nos atenaza y nos esclaviza, para darnos en entrega y paciencia a servir a los demás.

Pero eso no se consigue de hoy para mañana. Es más, tampoco se consigue sólo y sin la ayuda del Único que puede lograrlo. Sólo con ÉL podemos caminar e irnos perfeccionando en ese sentido. Y eso, en lugar de desviarnos y alejarnos, como ocurre con mucha frecuencia, debe producir el efecto contrario: acercarnos más y aceptarnos pobres criaturas que necesitamos de ÉL.

ÉL nos repite que ha venido a salvar a los que necesitan ser salvados, y ese es nuestro problema. Porque una vez que seamos capaces de mantenernos despegados y libres sobre nosotros mismos, el problema ha desaparecido, y casi prescindiríamos de ÉL. Es, por tanto, una contradicción que esto ocurra porque le necesitamos para no perdernos y mantenernos en el rebaño y el aprisco. Sólo cuando ÉL lo decida seremos libres y gozaremos de su presencia.

Ahí está la clave y el problema: considerarse suficiente, meritorio, que ya ha llegado, bueno, no necesitado...etc. Es lógico que no necesite salvación, por lo tanto ni cuidados ni atenciones, pues solo sabe guiarse hacia el redil, y no necesita del PASTOR que salga a buscarlo. En buena lógica repite el SEÑOR que ha venido a salvar sólo a los pobres y necesitados.

Me dicen, algunos, que les ayudo y les llega mis pequeñas y humildes reflexiones, pero, al margen de eso, pues si así es, es por la Gracia de DIOS en la acción del ESPÍRITU, el primer beneficiado soy yo, porque las necesito como agua de mayo. Sin reflexionar soy veleta al viento, y cuando camino demasiado y no me he parado a pensar mi dirección, ni mis actitudes, al caminar, necesito pararme y retomar el pulso frente a ÉL, que es la Lámpara que alumbra mi sendero.

En muchas ocasiones, creo que abuso y me desentiendo de otras cosas que pienso deberían ocupar mi atención, pero angustiado y necesitado de escudriñar mi interior para hacer luz, me abandono a la tarea de descubrirme mis apegos, perezas, miedos y oscuridades que me impiden encontrarme y encontrar al otro. Me siento débil y en la debilidad encuentro fuerzas para aceptar mi pobreza, miseria y pequeñez y seguir el camino.

Y, peor todavía, cuando no encuentras espacios de escuchas, de acompañamiento, de comprensión y ánimo, sino la llamada al cumplimiento, al testimonio y a la acción. Y te fallan las fuerzas, y experimentas que LE necesitas, y que no debes desesperar, que ÉL si está y te comprende, te abraza, te sostiene, te levantan y vuelve a caminar contigo.

Por eso, confiado y esperanzado en ÉL, con paso lento, silencioso y tribulado te atreves a presentarte delante de ÉL, y lleno de indecisiones timoratas susurras "ten compasión de mí" que soy un pobre pecador. Es el grito que otros desconocen, que mal interpretan y piensan que si vas a ÉL es para luego dar el do de pecho, y mantienen el hacha levantada a ver qué haces y como te portas.

Y queriendo encontrar razones para sus propias justificaciones, las encuentran, porque somos débiles y caemos. Y se justifican, y eso les da motivos para alejarse y actuar según piensan y quieren. Han encontrado lo que querían, razones para justificar su rechazo al amor, al esfuerzo, a la aceptación, a la lucha...etc. Y se repite la historia: "La serpiente me dijo... La mujer que me diste..." El dedo señala al otro, yo no soy así...

Todo esto para encontrar luz en saber que no debemos mirar a los otros, independientemente de que actúen bien o mal. Sólo debemos actuar nosotros, y amar nosotros, pues así lo hizo y lo hacen el PADRE y el HIJO. Si dejaran de amarnos, y hay innumerables razones, dejaríamos de existir y volveríamos a la nada, pues de ella hemos salido. Y sí ELLOS nos aman así, y el ESPÍRITU nos acompaña, nos aguanta, nos espera lleno de paciencia a que le abramos la puerta de nuestro corazón, ¿cómo nosotros exigimos a los demás?

8 comentarios:

  1. ¡¡¡Felíz día del Abrazo en Familia!!! Para todas esas personas
    que ocupan un lugar muy especial
    en mi corazón. ¡¡¡Mi gran familia bloggera!!! Disfruta este día en familia y recuerda la importancia de ser Familia Misionera ejemplo de la
    Familia de Nazaret. Bendiciones infinitas y un abrazo enorme.

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  2. Estimado Salvador, nos puede parecer paradójico que quien más se da, es más feliz. Lo lógico sería pensar que la felicidad depende sólo del cuidado que tenemos de nosotros mismos, y del cuidado que todos deberían tener por nosotros, pero no. Experimentamos que optar por una vida de generosidad brinda mayor felicidad y realización personal.Sigue adelante...

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  3. Digan lo que digan, piensen lo que piensen, demos el testimonio que demos, existe la gran verdad. Solo nosotros, nuestro interior sabe de verdad si estamos amando o solo lo aparentamos. Nuestro encuentro con el Señor siempre hace que veamos el valor real de nuestras acciones. Ahí es donde pedimos por nuestra flaqueza o por nuestra falta amor. Gracias. Un abrazo

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  4. Recibe tu también un fuerte abrazo desde esta casa para toda tu familia, y un especial recuerdo a tu querido esposo Luis. Espero que siga dando esas magistrales clases de, no sólo conocimiento, sino de vida en valores a sus alumnos.
    Un fuerte abrazo para todos en XTO.JESÚS.

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  5. Así es Roberto, todo el secreto consiste en darse y, como un milagro, recibes más. En ello está la felicidad.
    Un abrazo en XTO.JESÚS.

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  6. Totalmente de acuerdo, Ángel, lo único verdadero y transparente es lo que sale del corazón, y eso sólo lo puede ver nuestro PADRE del Cielo.
    Un fuerte abrazo en XTO.JESÚS.

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  7. Salvador: preciosa reflexión.
    "No hay mayor alegría que dar la vida por los amigos"-se dijo. Y "dar la vida" quiere ir más allá, posee mucho más sentido que el de "dar" algo materialmente hablando. Dar es entregarse, dar es servicio, dar es compartir...
    Hay personas que no "dan" porque tienen miedo, no comparten porque creen que se van a quedar con menos... y es al revés, quien comparte se queda con mucho más.
    Un fuerte abrazo y gracias por tus amables comentarios.
    Bendiciones.

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  8. Es algo que hay que experimentar, pero desde la fe, porque entendería, si no existiese JESÚS, que el mundo fuese como es: "egoísta". Se trata de vivir lo mejor que se pueda. Sin embargo, cuando hay una oferta que coincide plenamente con la nuestra, con lo que sentimos y deseamos, es una contradicción no escuchar y seguir.
    Y eso lo comprendemos todo, porque lo hacemos y no somos capaces de reflexionar. Por ejemplo, ¿cómo se puede seguir fumando, cuando sabemos certeramente que el tabaco me mata? Sin embargo lo seguimos haciendo. ¿Tiene eso explicación?
    Algo parecido ocurre con la Vida de la Gracia.
    Gracias por tu visita y un fuerte saludo en XTO.JESÚS.

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