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Salvador: mis vivencias e inquietudes

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sábado, 13 de junio de 2009

EL EVANGELIO, TAN ACTUAL COMO SI FUERA HOY.


En estos últimos meses, y en mi celo apóstolico de provocar inquietudes y acercamientos a la escucha y encuentro con el SEÑOR, he chocado con muchas dificultades y negativas, que aunque no directamente, sí esconden, a pesar de las apariencias, evasivas y miedos que impiden dar el paso del encuentro, a pecho descubierto, con las exigencias del SEÑOR.

Ello me ha llevado a experimentar el sentimiento que pudo, allá en su tiempo, vivir también el joven rico. Ante la invitación de JESÚS de seguirle, describe el Evangelio, bajó la mirada porque tenía mucho que dejar, de lo que desprenderse y abandonar. Hoy, esas mismas palabras resuenan y se manifiestan de la misma forma: ante la invitación a vivir un Cursillo, un encuentro serio y profundo con el JESÚS, y con los hermanos, el invitado duda, se inhibe y siente miedo de perder lo que tiene (su forma de vida, sus hábitos, su comodidad...) y termina por bajar la mirada y seguir su camino su propio camino, que no el del SEÑOR.

Desde mi experiencia lo experimento eso como un hecho real y contrastado. Muchas respuestas, incluso por gente cercana a la Iglesia, de frecuente comunión, de compromiso, quizás instalados, de satisfacciones consumadas, de crecimientos estables... de actitudes, posiblemente sin saberlo, farisaicas y suficientes, son negativas, como el hijo mayor de la parábola del hijo prodigo, que creyéndose cercano y cumplidor de la voluntad del PADRE, no pudo aceptar la vuelta del hermano arrepentido y deseoso del perdón del PADRE.

Y es que, cuando nuestra voluntad no coincide con la del PADRE, dejamos de ser sus hijos, y también, hermanos de nuestros hermanos. Luego, ¿estoy cerca del PADRE, o cerca de mí mismo? Luego, ¿hago la Voluntad del PADRE o simplemente cumplo hasta que mi voluntad coincida con la del PADRE?

Realmente, la actitud del hijo mayor de la parábola del hijo prodigo debe ser tema de nuestra reflexión, pues esa fue la actitud también del joven rico, y posiblemente la nuestra en muchos momentos de nuestra vida. ¿Cómo puedo obviar un encuentro con el SEÑOR? Es posible que por nuestros compromisos laborales y sociales nos sea difícil acudir a aumentar nuestra amistad con ÉL, pero, ¿hacemos todo lo posible por lograrlo¿ Esa realmente es la pregunta.

Y no quiero seguir ahondando en ella, pues la dejo en el aire para que cada uno la reflexione y saque sus propias conclusiones.

2 comentarios:

  1. salvador!!!

    si no nos haces reflexionar con este texto, no podrás nunca más!!!
    creo que has dado en la tecla para abrir la cabeza y el corazón de muchos....
    me parece que no se está dando lo suficiente para aumentar la amistad con Dios.
    creo que el hombre, en general, está corriendo tanto detrás de las cosas de la tierra que pierde de vista lo que realmente importa, que son las cosas del cielo!!!
    tal vez, el hombre sepa que si se compromete con Dios, debe cumplir....si se compromete con otros hombres, no sé si cumpla.....
    claro que dá para más este tema, pero...para más adelante.

    ojalá haya podido comprender la esencia de tu pensamiento.
    un abrazo, amigo

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  2. Querida Adri,nuestro único camino es JESÚS, queramos o no. Es la opción fundamental más importante. Acabo de llegar de Cursillos y, me dispongo a vivencias algo de lo ocurrido y a dar gracias por todas sus oracines. Antes he escrito lo experimentado en él, acabo de publicarlo en creyente, te invito a reflexionar en ese sentido.
    Un fuerte abrazo en XTO.JESÚS.

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