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Salvador: mis vivencias e inquietudes

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viernes, 29 de mayo de 2009

No tengan miedos...


Me noto algo inquieto e intranquilo. Quizás sean los celos de un desmesurado afán apostólico y de un deseo irrazonable de proclamar y anunciar. Sin embargo, intuyo que eso no es bueno, primero porque nada se impone, sólo se propone, al menos eso es lo que se debe hacer. Y segundo, porque querer convencer no es el camino a seguir, sino el del experimentar y vivenciar.

Nada se puede conseguir, ni nada se debe desear, sólo se debe compartir y dar lo mejor que se tiene y se quiere para uno mismo. De tal forma, que en la medida que soy feliz y me encuentro gozoso, quiero que tú también lo seas y lo experimentes. Pero, ofreciéndolo y proponiéndolo, y serás tú quien lo tengas que descubrir y tomar. Porque toda persona de buen gusto así lo debe desear y querer. Nadie va a tirar piedras sobre su mismo tejado.

En ese sentido, encuentras la paz y el sosiego cuando descansas en el SEÑOR y te sabes su instrumento; encuentras la paz cuando descubres que desde tu propio morir al deseo, al resultado, al propio objetivo, a tu personal proyecto, te abres al deseo de DIOS, al resultado que ÉL disponga, a su Voluntad y al plan que ÉL tenga pensado.

Es, entonces, cuando los miedos desaparecen y la tranquilidad vuelve a tu ser; es, entonces, cuando el gozo se hace paz profunda, y echa raíces, porque no es producto de una alegría pasajera y superficial, sino que es producto de un sentirte en paz y seguro, confiado, querido y aceptado tal y como eres, pero con miras a ser mejor y superarte.
Porque el miedo no existe, sino que es fabricado por nosotros, en lo más profundo de nuestro ser, en el pozo donde se fabrican nuestras desesperanzas, nuestras presunciones, nuestro realismos y espiritualismos. Cuando lo real, lo concreto, lo evidente se confunde con los ísmos (realismos), todo queda aparcado, asumido en la resignación y resignado en la actitud de no poder cambiarlo.

Es la hora en que se apodera de nosotros el desespero, la tribulación, el desánimo, el abatimiento, la confusión, la entrega al derrotismo, al viento soplante, al destino condenado, al miedo de la inseguridad, del fracaso, de lo predestinado, del horror, del disparate y... de todo lo que puedas experimentar. Es la hora de la mirada perdida y confusa, sin consuelo, si apoyo, sin solución, sin destino, sin rumbo y sin trascendencia.


Y entonces, sin saber cómo y por qué, nos encontramos al borde del abismo, a un paso del suicidio, del fin, de querer terminar, de no poder asumir, ni aceptar, en una palabra, de la desesperación que a muchos ha llevado al aniquilamiento.

Sin embargo, siempre hay ALGUIEN que está a tu lado; que te mima y te acompaña; que te escucha y comprende; que te espera y aguanta; que te apoya y sostiene; que te habla y te aconseja; que camina en silencio junto a ti; que te defiende y te acepta; que te quiere de verdad y te ofrece el Camino, la Verdad y la Vida. Ese Camino donde está la paz, el sosiego, el gozo y la vida eterna.

Indudablemente, hay quienes han perdido el rumbo y necesitan para encontrarlo de nuevo terapias y ayudas psíquicas que lo pongan en la órbita del camino. Son las manos de aquellos que necesitan darse, entregarse, como necesidad de amor, en las MANOS del SEÑOR, para convertirse en brújulas que orienten a los perdidos y desorientados, pero sólo habrá un Camino en donde habita la verdadera paz y el verdadero amor.

10 comentarios:

  1. "Nada se puede conseguir, ni nada se debe desear, sólo se debe compartir y dar lo mejor que se tiene y se quiere para uno mismo."

    Muchas veces he querido hacer algo decisivo para seguir el camino justo; pero algunas veces he mirado a otro lado, he tomado decisiones según mis deseos de dominio o de poder sin interesarse seriamente por ayudar. ¿miedo? Pues claro que eso es...lo he vencido a veces, pero como cuesta hacerlo...y, sin embargo, es tan necesario vencerlo.

    En el fondo vencer al miedo significa compartir y si lo hacemos vivimos plenamente nuestra vocación al amor.

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  2. que profunda entrada para hoy!!!!!!!!!!!
    tienes razón, el miedo no existe lo armamos nosotros mismos.
    lo importante es saber que siempre hay alguien que está junto a nosotros, de manera incondicional y que jamás nos dejará solos...................

    gracias por compartir algo tan bello!!!!!

    un abrazo, amigo

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  3. Hola Roberto,uno siente miedo cuando vislumbra que lo que le puede pasar representa una molestia, peligro o perdida para sus intereses, tanto físicos como de otro tipo.
    El miedo desaparece cuando uno estima que lo que puede perder tiene poco valor comparado con aquello que nadie le puede quitar y que es el tesoro mayor.
    Un abrazo

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  4. Esa es la pura verdad, Adri, todo lo que nos rodea no sirve sino para ayudarnos a recorrer nuestro único camino. En la medida, que no nos ayuda, es basura, y perderlo no nos debe de importar, y menos dar miedo, pues nada puede matar nuestra esperanza de llegar a meta propuesta.
    Un fuerte abrazo.

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  5. Estamos de acuerdo Salvador. Hay que perder el miedo a equivocarse.
    Un abrazo desde la península:
    Guadencio

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  6. Tenemos miedo a lo que desconocemos, una vez conocemos la causa y el hecho que nos provoca esa inquietud, ese miedo pasa a ser más llevadero.

    Siempre un placer leerte.

    TE dejo un relajante y cálido abrazo

    Beatriz

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  7. Tu texto me ha fascinado sin conocerte me has ayudado

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  8. El camino, amigo Gaudencio, comporta dar pasos, y los pasos son avances que conllevan inseguridades y temores, pero hacerlo con la certeza de que el ESPÍRITU nos dirige y nos sostiene es lo que nos reviste de seguridad y confianza. Ese fue y es, cada día, el milagro de Pentecostés.
    Un fuerte abrazo desde Canarias y en XTO.JESÚS.

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  9. Mi yugo es suave y me carga ligera. Seguir por el camino de la renuncia, del darse y entregarse por el bien de los demás es la clave de encontrarnos y encontrar nuestra meta, nuestro sentido y nuestro fin. En esa travesía, mis temores, mis preocupaciones, mis inseguridades descansan en el que puede aliviarlas, curarlas, darles sentido y vencerlas. ÉL lo hizo primero: las vivenció, las soportó, las sufrió y las venció. Y nos promete que en ÉL, con ÉL y por ÉL nosotros lo conseguiremos también. Desde esas perpectivas los miedos están vencidos y no tienen poder para peturbarnos.
    Un abrazo y gracias por tus buenos y reconfortantes comentarios.

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  10. Bienvenido Recomenzar y gracias por tu comentario. Si he podido ayudarte doy gracias al ESPÍRITU que ha puesto en mi mente y manos las palabras que han llegado a tu corazón. Todo para Gloria del SEÑOR que es QUIÉN nos sostiene y nos colma de bienes y felicidad.
    Un abrazo.

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