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Salvador: mis vivencias e inquietudes

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miércoles, 29 de abril de 2009

EL VALOR DE LO VERDADERAMENTE IMPORTANTE.


Acabo de llegar de regreso a casa. Partimos a las ocho y treinta de la mañana, vía Las Palmas, la capital de la Provincia, porque los provincianos isleños, para cualquier eventualidad rutinaria, como es el caso de un simple revisión del D.A.I. tienen que desplazarse a Las Palmas a realizar la revisión allí. Son las desventajas de los hijos de las islas pequeñas, como es mi caso, y cada beneficio de la avanzada técnica te obliga a tomar el avión y correr a la Meca donde se encuentran los avances más del momento.

Los pequeños disfrutamos, en el lado positivo, de más tranquilidad, más sosiego y menos ajetreo, aunque cada vez es menos, por esto del turismo y el crecimiento globalizado. Toda mejora comporta unas molestias, que al final no compensan tanto como parece. Es lo oído y comentado de la envidia que suscita el no poder disfrutar del remanso y tranquilidad que, todavía, se encuentra en las llamadas islas menores.

Pero, mi reflexión de hoy va por otro camino. Primero quiero decir que un D.A.I. es un desfibrilador automático implantado, cuya misión es lanzar una descarga eléctrica, por medios de unos electrodos unidos al corazón, sobre el mismo, y pararlo, para que, pausadamente, recobre sus latidos normales y vuelva a la normalidad. Es el equivalente a las llamadas palas (desfibriladores) que dan los choques eléctricos cuando alguien, por una arritmia galopante, queda fulminado y inmerso en la llamada "muerte súbita". A mí me ocurrió eso hace, ahora el ocho de junio, seis años. Pero de eso hablaré en otro momento.


La vivencia, durante todo el día en Las Palmas, ha sido rica en matices y, por supuesto, una bendición del SEÑOR. Fue un gozo compartir un rato de charla con un amigo de Cursillos de Las Palmas, del cual recogí material para nuestro Cursillo de Lanzarote. También, fue un vivencia estupenda en orden a otros valores y el experimentar que el amor está muy por encima de los intereses y los criterios meramentes humanos.

Constatar, de forma evidente y real, que cuando no se está en la Casa del PADRE, y aún estandolo, como es el caso del hijo mayor de la parábola del prodigo, no se entiende que a un hijo perdido, equivocado, accidentado, fracasado, engañado, frustrado y marginado, se le pueda esperar con los brazos abiertos y compartir tu riqueza con él. Constatar, que dar, pero siempre en correspondencia a recibir, es algo que está implantado en el corazón del hombre justo, equitativo, recto e intransigente con la ley y lo que corresponde a cada uno.

Es el hombre que no sabe de misericordia, no sabe de dar, simplemente por dar. Es el hombre que, puede dar algo, pero entiende que es un favor lo que hace y una generosidad de su parte. Es el hombre que, reparte en correspondencia a lo que cada uno se merece y le corresponde. Es el hombre que administra, y quien no ha sabido administrar, que lo pague. Es el hombre que lo suyo, es suyo, ganado con el sudor de su frente, y sólo a él le pertenece, y no puede repartirlo, pues eso estaría mal visto y sería de tonto.


Es el hermano mayor de la parábola del hijo prodigo, que se enfada cuando reparten algo, que siendo del PADRE, se adjudica suyo, porque el otro, ya no es su hermano, y lo de su PADRE era para ÉL. Es el hombre que no ve que todo lo recibido le ha sido dado, porque, primero tiene una vida que le ha sido regalada; segundo, porque tiene una voluntad y cualidades que le han permitido desarrollar su vida y ganar todo lo que tiene; tercero, porque otros le han ayudado a ganarla y porque su bien conservada vida ha sido un regalo que bien podía haber acabado. Cada día vivido en un regalo que no se aprecia, aún viendo como otros caen fulminados, pero, ¡son los otros!, a mí no me va a pasar eso, ni nada.

Y es el hombre que, ciego y apegado, no advierte que la vida le será arrebatada y con ella todo lo que almacena y niega que pueda servir para aliviar otras necesidades y sufrimientos. Es el hombre que hace proyectos y olvida que, quizás, esta noche será sus últimas horas y todo habrá llegado a su fecha de caducidad. Es la pobreza mayor que se puede experimentar, y pido al PADRE, por intersección de su HIJO, que en el ESPÍRITU rompa la puerta que esos hombres, buenos y no mal intencionados, le cierran a su acción.

En contraste a todo esto, al llegar a casa, después de un gozo contenido y una alegría exultante y sosegada en el SEÑOR, no pude dejar el escapar un sentimiento de compartir, ese gozo, con mis hijos y llamé a mi hija, simplemente para compartir con ella esa alegría de sentirme gozoso y manifestarle la alegría de estar de nuevo en casa y de participarle la noticia de que la revisión había sido satisfactoria. Y la sorpresa, que desató este torrente de sentimiento y reflexión, fue el escucharle la alegría que sentía que una persona, que participaba en el programa de "pasapalabra", al cual estaba enganchada y también su madre, había ganado el bote.



Ellas habían comentado que se sentían unidas a esa persona, porque compartían el sentimiento de que se merecía ganar el premio. Llevaba bastante tiempo manteniéndose en la cima del programa y su preparación y cualidades destacaban de forma inusual respondiendo casi a todas las preguntas. Hoy, había bordado el programa y con ello, obtenido el premio. Observé, al hilo de otro lado del teléfono, la alegría de mi hija, y también la de su madre. Ambas se solidarizaban con un desconocido, que a lo largo de varios programa consideraban que debía ganar el premio.

Su suerte o desdicha; su ventura o desventura; su alegría o tristeza; su premio o castigo lo habían hecho suyo y se unían, felizmente o no, con su apoyo, su aprobación y su deseo de que todo le saliera bien y ganara el premio. Se lo merecía, y, a pesar de algún fallo que pudiera tener a última hora, se sentían generosas y caritativas en perdonarselos y entregarle el premio.

Comprendía que la misericordia está por encima de los méritos o desméritos; qué la generosidad no se corresponde con lo justo, sino que brota del amor gratuito y misericordioso; entendí que los criterios humanos están barnizados por el egoísmo y la soberbia de querer ser más que el otro, pero que debajo de ese barniz, sí se raspa un poco, se encuentra la semejanza Trinitaria del Amor, que nos hace brotar esos sentimientos de fraternidad, apoyo, solidaridad, justicia misericordiosa, tolerancia amorosa y comprensión gratuita: en una palabra, Amor.

Amor que brota del corazón que DIOS ha implantado en el hombre. Amor que va más allá de las leyes y la justicia humana, que todavía prevalece en el Antiguo Testamento: ojo por ojo, y diente por diente. Amor que derrama perdón, misericordia, gratuidad, generosidad, compartir, ofrecer, sentir que lo pasas mal, y yo, renunciando a algo, que me ha sido dado, puedo aliviar tus penurias y sufrimiento. Amor, con el cual me están a mí también amando, esperando, regalando y deseando que aparezca en el horizonte, para salir corriendo y abriendo los brazos fundirse contigo en un abrazo de gozo, de misericordia, de perdón y acompañarte a entrar en la Casa del PADRE.

¡Cuanta ceguera inútil, que nubla nuestra vista! Qué mal cambiamos, pues compramos cosas caducas y finitas que más tarde o temprano tiraremos a la basura, por el tesoro infinito que nos llena de gozo, de alegría y nos sacia eternamente de una felicidad imperecedera que nunca más volverá a faltarnos.

10 comentarios:

  1. Me encantó como explicaste lo del hijo pródigo, me hizo recordar muchas cosas porque en algún momento me sentí como el hermano mayor, cuesta trabajo reflexionar que no estamos en lo correcto.
    saludos cariñosos. Hilda

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  2. Hay mucho que reflexionar, pues nuestras actitudes pueden estar estancadas, acomodadas y no crecemos en amor.
    Estaremos en la Casa, pero de forma física y presente, más nuestro corazón está en las cosas, en conseguir los primeros puestos, en excluirme frente a los demás considerándome mejor, justiciero, con derechos, merecedor...y eso me lleva a enfrentarme al otro, y por lo tanto, a alejarme de DIOS, aún estando muy cerca.
    Un abrazo.

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  3. me ha dejado sin palabras todo lo ha dicho bien.. creo que mas que bien.. el toque de amor y la pincelada del santo espíritu de Dios ha hecho que logre escribir algo sumamente especial. ha llegado a mi alma y mi alma tiene una gran alegría al saber que no camino sala y ahora me encontré con alguien que escribe mi mismo idioma...
    que Dios bendiga a su familia.. digale a su esposa que le envió grandes bendiciones. pues es bien cierto que detrás de una gran hombre se esconde una gran mujer...
    mary

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  4. Realmente mi mujer es algo especial. Es una persona muy madura, muy generosa y humilde. Es más ascetica que mística, pero es una persona que está muy cerca del SEÑOR. Es le centro de su familia. Sus hijos la adoran y recurren a ella con toda confianza.
    Tiene innumerables amigas, el teléfono de casa echa humo, pues nunca para, todas la buscan constantemente, es el desahogo de todos, de mí mismo. Es la bondad personificada, es una gran esposa, persona y compañera.Siempre he dicho que está muy cerca del cielo. Creo que le debo mucho por su perdon y comprensión, y su testimonio me conforta y me ha hace pensar. Es una persona abierta y se da, no se busca, está disponible siempre para su familia, sus hermanos y hermanas, sus sobrinos... su amigas.
    Es mi mujer, y le doy gracias a DIOS porque hoy siento que la quiero más que ayer. No concebiría mi vida sin ella, y cuando llegue el momento, preferiría ser yo el primero.
    Has acertado, mary, porque realmente la regla se cumple aquí también, sólo con la excepción que yo no soy un gran hombre.
    Un fuerte saludo en XTO.JESÚS.

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  5. Salvador, qué bien explicas estas cosas tan complicadas de la naturaleza humana y sus reacciones. Realmente, dan para reflexionar mucho. La descripción del hijo mayor de la parábola me ha hecho pensar en lo poco que lo tenemos en cuenta cuando leemos este texto tan maravilloso. A veces, nos resulta más fácil identificarnos con el pecador arrepentido que vuelve a casa, que con el hermano “bueno” y rencoroso que siente celos porque no tiene un corazón magnánimo. Sin embargo, en muchas ocasiones nos falta esta “alma grande” para amar a todos. Pidamos este gran don, el de la magnanimidad.

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  6. El comentario que haces de tu mujer te retrata. Enhorabuena a ti y a ella. Un abrazo.

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  7. Supongo, eligelavida, que son los dones del ESPÍRITU, y cuando lo entiendes así, te ayuda ese sentimiento a darte cuenta que todo te ha sido regalado para ponerlo en servicio y función de los demás.
    Humildemente, yo también lo creo así, y lo digo con toda humildad, porque humildad es decir la verdad, y creo, por muchas respuestas como la tuya, y por mi experiencia de Cursillo, prematrimoniales y ahora catequesis bautismal, precisamente, hoy tengo una con unas cuarenta o más personas que se acercan a pedir el Bautismo de sus hijos, pero nada más. Están alejadas de la Iglesia y tienen una fe muy incipiente, si es que la tienen, de primera comunión.
    Decía, perdona, pero me salto de un sitio a otro y dejo lo que decía a media, que tengo una larga experiencia y los resultados van en ese sentido. Observas que la gente responden, les llega y notas que les hace bien. Por otro lado, las cosas se suceden repentinamente, como si se encendiera una luz. La reflexión que nos ocupa fue escrita inmediatamente que entré en mi casa, de regreso de Las Palmas. Había sido una experiencia que me había sucedido durante el día, con uno de mis mejores amigos, pero cuando se cuestionan cosas que ocupan el centro de sus vidas, la amistad queda limitada y en un segundo plano. Hay muchos dioses que levantan muros entre las personas. El único que une es JESUCRISTO, porque ÉL lo dió todo, y su meta y objetivo, único y principal es el hombre.
    Y sientes pena, llegas hasta a entender por qué lloró JESÚS por Jerusalén, pues te ocurre algo parecido. Contemplas como por cosas caducas, que no valen para nada, impiden que experimentes lo más grande y absoluto. Nada hay absoluto, ni siquiera la vida, porque termina, sólo la vida Eterna es absoluta. Es el único valor imperecedero y pleno de amor eterno. Por eso, los santos martires, que llegaron a comprenderlos, no les importaba regalar esta vida, a la que tanto se apega la gente, para ganar la otra.
    Ya ves, hablando me ha surgido este tema muy interesante, pero será objeto de reflexionar sobre él en otro momento.
    Tu, como otros amigos a los que no quiero nombrar, porque me puedo olvidar de alguno, me ayudan mucho y doy gracias a DIOS por haberlos encontrado, tenerlos gracias a este extraordinario medio, y pido que me conceda la Gracia de conservarlo durante lo que tenga que vivir en esta vida.
    Un fuerte abrazo para todos en XTO.JESÚS.

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  8. eso de no ser un gran hombre ,solo lo puede decir su mujer...
    pero el valor de un verdadero hombre solo se puede pronunciar en el silencio.. así como nuestra madre
    silencio su amor por el humilde José..la mujer, mira, contempla y calla porque las cosas de valor son esas que se guardan en lo mas secreto del alma... son tesoros incalculables dificiles de compartir..
    hoy, solo me queda agradecer a Dios; pues, me permite entender que brilla la esperanza, que no todo ha terminado.... que la familia vive y vive en el alma de los que logran entender el verdadero sentido de su existencia bendita en esta vida...
    sigua amando, sigua perdonando, sigua, y nunca se detenga en su caminar...
    eternas bendiciones para toda su familia..
    mary

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  9. Salvador, querido amigo y hermano, hacía tiempo que no leía algo escrito con tanta fidelidad a la verdad y a la vida; ¿será cuestión de mirar menos y ver más?. Te agradezco de todo corazón este testimonio de Vida con mayúsculas tan sencillo y por ello, tan valioso. Que el Dios de la Vida te bendiga y proteja a tí, a tu esposa y a tus hijos. Un abrazo fraterno en Cristo y María. Paz y Bien. Ricardo

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  10. Gracias, Ricardo por tu resonancia y tu don de comprender. Llevas mucho dentro de ti que lo estás dando ya, pues tus reflexiones tan oportunas y colocadas en el lugar que corresponde, iluminan el camino para que otros puedan ver y seguir el Rostro de JESÚS.
    Un abrazo en XTO.JESÚS.

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